<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538</id><updated>2012-01-27T13:40:55.331-03:00</updated><category term='Pérez y Virginia'/><category term='Homenajes'/><category term='Encuestas'/><category term='arrancacorazones'/><category term='Ejercicio'/><category term='Sueños'/><category term='Politicos'/><category term='Pinturas'/><category term='Sucesos'/><category term='Cuentos Completos'/><category term='Poemas'/><category term='Saga del Corredor'/><category term='Pérez'/><category term='microcuentos'/><category term='Capitulo 7'/><category term='Tonterias'/><category term='Escritos no mitologicos'/><category term='fusion'/><category term='Dylan'/><category term='Indice de Relatos'/><title type='text'>SUAZNABAR</title><subtitle type='html'>Wortschatz</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>286</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-1182689324939753621</id><published>2011-12-28T13:39:00.006-03:00</published><updated>2011-12-28T13:39:51.386-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Franz.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:WordDocument&gt;  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;  &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;  &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;  &lt;w:Compatibility&gt;   &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;   &lt;w:SnapToGridInCell/&gt;   &lt;w:WrapTextWithPunct/&gt;   &lt;w:UseAsianBreakRules/&gt;   &lt;w:DontGrowAutofit/&gt;  &lt;/w:Compatibility&gt;  &lt;w:BrowserLevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt; &lt;/w:WordDocument&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:LatentStyles DefLockedState="false" LatentStyleCount="156"&gt; &lt;/w:LatentStyles&gt;&lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt;&lt;style&gt; /* Style Definitions */ table.MsoNormalTable {mso-style-name:"Tabla normal"; mso-tstyle-rowband-size:0; mso-tstyle-colband-size:0; mso-style-noshow:yes; mso-style-parent:""; mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; mso-para-margin:0cm; mso-para-margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:10.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ansi-language:#0400; mso-fareast-language:#0400; mso-bidi-language:#0400;}&lt;/style&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Franz, aunque no sea realmenteese su nombre, para por mi costado, seguro que vuelve del baño, otra razón parair al fondo de la pizzería no se me ocurre, a menos que quiera hablar con elmozo que está detrás de la barra o se acercara a saludar al pizzero. Esonormalmente no pasa, pero el pizzero está acá desde hace casi cuarenta años. Lacalidad de su producto fue bajando con el paso de los años. También pusieronmuchísimas pizzerías por el barrio. Antes él estaba solo. Pero no creo queFranz lo conozca. O mejor Marc. No, no. Franz. Franz parece estar medio perdido, esperando a alguien. Oesperando algo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El tren pasa. Otro, cada unacierta cantidad de minutos, que nunca supe, los trenes pasan. Tal vez, lo máscorrecto sería decir que los trenes se suceden. No llega. Por lo pronto él nollega. Al parecer me han dejado de clavo en esta pizzería. “Llegamos tipoocho”, dijo por teléfono. Pero son las ocho y media y no llegan. No sé quién, oquiénes, es el plural, tampoco. Sí sé que el individual es Suaznabar. “Espéranosahí Ulises, llegamos tipo ocho”. Claro que el &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;tipo ocho&lt;/i&gt; de Suaznabar es bastante difuso, mucho más que cualquierotro &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;tipo ocho&lt;/i&gt; que yo conozca.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por lo menos Franz está en mimisma situación. Aunque acompañado por una mujer. Anette, ahora se llamaAnette. Podría llamarse Dora, también; pero Anette sirve mejor a los propósitosde mi aburrimiento. Ella está tranquila, sólo veo la parte de atrás de sucuerpo, su larga cabellera rubia. Él, Franz, ahora se sienta y se apoya contrala pared. Ambos toman cerveza. Y comen maní. Ella no. Pero el maní está sobrela mesa. Franz mira para afuera cada dos por tres. Está esperando a alguien. Oa algo. Estoy seguro. Anette parece aburrida, aunque está algo nerviosa. Supierna bailotea debajo de la mesa. Tiene una larga pollera de bambula. Me pareceextraño para una persona de su edad. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ella tiene un anillo dorado en eldedo. Él no. No hay demasiados gestos cariñosos. Casi no se tocaron desde quellegaron después que yo. Se sentaron sin casi mirarse. Franz pidió una cervezay le trajeron también el maní. Franz come el maní casi sin ganas. Anette sólomira para afuera, que es su paisaje, ya que está de frente. Ella tambiénespera. De otra forma, pero espera. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Qué podría haber entre ellos dospor lo cual esperan. Dos personas que parecen que no tienen demasiado en común.Quizás son amantes. Pero qué harían dos amantes en una pizzería enfrente de laestación de trenes de una ciudad suburbana cercana la noche de un día deverano. Habría alguna razón. Una, por lo menos existen, están ahí, los dos, Franzy Anette. Él con sus dedos sucios de pintura y ella con sus manos finas, casiaristocráticas. Quizás esperan que la policía los encuentre. Pero eso no sucedeen los suburbios, o en Argentina. Nadie encuentra a nadie. Pero una razón hay.Tal vez es mínima y ni siquiera ambos lo saben, pero existe. Siempre hay algo.Quizás son amantes en fuga, y no se animen a tocarse en público. Les faltedinero y estén armando planes para irse al campo, donde él puede pintar casaspara vivir y pintar cuadros para sobrevivir. Y ella qué hará. Tal vez en elpueblo del interior, donde terminen viviendo cuando dejen de esperar, vendaantigüedades, en una pequeña tienda que no tenga nada que ver con su pasadoaristocrático.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Franz escapa del marido de ella,Anette tiene más edad, eso se ve, se nota. O quizás yo lo quiera notar, paraterminar de armar algo que no está ahí pero que a mí me gustaría que estuviera.Pero al marido de ella le importa que se escape. Y le importa que se escape conFranz. Creo que lo conoce, quizás le pintó la casa, o tal vez vio sus cuadros,esos cuadros coloridos con los que se manchó las manos. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Miraran para afuera porquepiensan que las garras del marido de ella llegará hasta este minúsculo lugar enlas afueras de la gran ciudad. La noche cae y ellos esperan que algo pase, quealguien llegue, que algo acaezca. Como yo, que espero que lleguen varios,aunque no sé quienes varios son, más que uno solo. No hay papel. El diario estálejos. El pizzero no trae la pizza. No esperan la pizza. Eso es seguro. No miranpara dentro del local y se sentaron hace poco tiempo, miran para afuera, lo queesperan viene de afuera. Lo que viene está afuera de la puerta del local,afuera de las ventas. &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y si este Franz también tuvieramala suerte. Si este Franz que está escapando con una Anette, otra Anette,tuviera también la misma mala suerte. Me imagino que tal vez esperase algobueno que entre por la puerta, un amigo que los lleve a una casa lejana o unaamiga de ella que les llevase en una valija las joyas que el esposo aristocráticode ella le regaló cuando todavía estaban enamorados. Si alguna vez loestuvieron, cosa que dudo, ella no parece de las que se enamoran, aunque estácon Franz, que mira para afuera y saca un cigarrillo del paquete que reposabasobre la mesa. Franz sabe que no se puede fumar en los locales de la provinciade Buenos Aires, pero no le importa. Tampoco le importa al pizzero que no le vaa decir nada, además fuma todo el tiempo. Ni a los parroquianos que leen con lapoca luz del local los diarios populares, que buscan los resultados de lalotería para saber si ganaron unos pesos en la clandestina o los resultados delas carreras del día anterior pensando en a quién le van a jugar sus últimasmonedas. Tal vez alguno gane. Pero Franz no. Franz dentro de la buena suerte,dentro de las cosas que parecen que van a salir bien, algo le va a salir muymal.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Toma un trago de cerveza. Mirapara afuera. El sol se va lentamente detrás de la estación de trenes. Todosmiramos al oeste, es la orientación del local. Las luces rojas del cielo semezclan con lo negro de las sombras. El panorama es extraño, la gente se vuelvea sus casas, se ve bien pero las luces están encendidas. Franz debe mirar todocon ojos de pintor, pensando en que ya apagó la radio y se vuelve en bicicletaa su hogar, pero hoy no fue así. Hoy se encontró con Anette, que escapó de sucasa en los barrios más pudientes de la ciudad. Pero Franz mira el paisaje,dado vuelta, torcido, para colorear los árboles de azul, el cielo de rojo, lascasa de negro y las sombras de amarillo. Toda su mirada está puesta sobre lasimágenes expresivas que su imaginación cambia un poco.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Anette no habla. Pero toma sucerveza de manera más rápida que Franz. Él está más en el afuera, ella pareceestar más en el momento. Franz estará pensando en el futuro, quizás seencuentra en la trinchera, esperando el momento de volver a casa. Quizás sabeque falta poco para eso. No sé da cuenta que muy probablemente, dentro de todolo bueno que tiene, a Anette, su futuro promisorio, algo va a salir muy mal. Meimagino al marido, el verdadero, el del anillo, el aristócrata, entrar por lapuerta del local, blandiendo un arma en el aire. Pero no me lo imagino enojadocon Franz ni decepcionado con Anette, sino que su ego no puedo soportar lo quepasará en la sociedad. Porque para ser sincero él sabía que Anette no la amabani él a ella. Viene sólo a recuperar las joyas.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero no, todo eso del marido, esono está bien. No suma, resta. Entonces, digamos, Franz y Anette sí estánesperando la valija de las joyas que se llevó de la casa. Anette sí escapa a sucastillo aristócrata. Hasta ahí sí. Pero no entra el marido y blande unrevólver. No. El marido sabe y respeta. Está herido, pero no más que eso. Seencama con cuánta mujer encuentra por ahí, así que eso no le importa. Sí lehiere que su mujer se haya ido. Y con un pintor. De casas o de cuadros, no leimporta, es un pintor. Entonces esperan la valija, que es lo único que van atener para sustentar el futuro en San Vicente, Cañuelas o General Villegas. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hasta ahí bien. Esperan en lapizzería que probablemente Franz debía haber conocido antes, aunque yo nunca lovi y paso a menudo por aquí, y como él, espero. Aguardo a un plural del quesólo conozco a un individual. Ellos esperan a algún amigo. Qué pasará después.Sigo creyendo en la teoría de la mala suerte dentro de un marco genérico debuenaventura. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entonces, llegará el amigo con lavalija y se la entregará. Ellos terminarán la pizza, que el pizzero dejó caersobre la mesa. Franz come con la mano y Anette usa los cubiertos, él comeapurado y ella come más lentamente. Pero sigue intranquila, algo todavía laaquieta, quizás piensa que el que les tiene que traer la valija se la haquedado. Llegará y ella se pondrá más tranquila. Franz me parece que nunca loestará, que siempre mirará por sobre su hombro. Esto es lo que piensa porque nomirará por sobre su hombro mucho tiempo más. Pero sí se puede decir que lo haráel resto de su vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Saldrán, se irán, serán felicesun rato, unos días, tres o cuatro, hasta fin de año. En fin de año, andando porel pueblo, a las doce y pico, cuando el cielo nocturno se llena de cohetes yfuegos artificiales, ocurrirá la tragedia. Un borracho dirá algo como: &lt;i&gt;Losimperios se desmoronan, las repúblicas se fundan, pero los locos continúan. &lt;/i&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;Y Franz, mirando a Anette, aunque en esemomento no sea Anette, y esté de suéter, porque es un diciembre inusualmentefrío, y sombrero de ala gris, responderá: &lt;i&gt;Bravo, Mounsier Segalot, ¡Eso eslucidez! &lt;/i&gt;Luego caminarán un largo rato hasta llegar a la plaza del pueblo,donde seguirán mirando los cohetes. Sus manos siguen sucias, y ahora, sí, Franzla toca como si fueran una pareja, pero pensará en el todo y en la nada y en siel mundo se ha convertido en un sueño, o el sueño en mundo. Vivirá feliz, porprimera será feliz, pero mirará por sobre su hombro, buscando al marido deAnette. Hasta que un disparo perdido le dará en la cabeza y lo matará instantáneamente.Así la historia de Franz terminará, no así la de Anette, que tal vez, o tal vezno, vuelva al lecho marital, y llore cada vez que vea las manos sucias depintura de alguno de los pintores que arreglan la casa de veraneo de la familiade su marido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;Pero ahora comen pizza. Ella, Anette, todavía zapatea y el, mientrascome y toma cerveza, fuma. Y no llega nadie. Hasta que terminan y se limpiancon las servilletas de papel barato que sacaron de un servilletero deCoca-Cola, y dejan junto a los restos de aceitunas y pan de pizza, lasservilletas aceitosas, transparente. Las manos llenas de pintura y aceite deFranz esperan la cuenta, luego que ella haya rechazado el café. Ella paga. Y separa. Se va. Él espera un rato, que parece largo, pero se va luego. Anettecruza la calle y camina por la plaza, antes que la pierda de vista, él va muyatrás. Franz camina con las manos en los bolsillos, lejano, y se sienta en laparada a esperar el colectivo. Sólo lo pierdo cuando uno se para enfrente de ély se va, y Franz ya no está. Desapareció como en una película.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-bidi-font-style: italic;"&gt;Y Suaznabar no llega, ni siquiera sé quiénes son el plural de su oración,si eran uno o muchos, si era su esposa o Wilmar, o los dos, o varios más. No séqué querían, no sé nada. Como nunca supe nada. Sólo que ahora son las diez dela noche y ya me cansé de esperar y la cerveza está caliente. Así que me voy. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-1182689324939753621?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/1182689324939753621/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=1182689324939753621' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1182689324939753621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1182689324939753621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/12/franz.html' title='Franz.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-1930091346322454169</id><published>2011-12-03T11:55:00.001-03:00</published><updated>2011-12-03T12:00:19.049-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Agua dulce.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;______________________________________________________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Porque el agua dulce besa lacosta tiernamente, se posa, se recuesta y se vuelve a ir, rápidamente, en uneterno movimiento lúdico. Se repite todo ese devenir una y otra vez para quesuceda otra vez y una más. No importa si el día es soleado y claro o nublado yoscuro, siempre pasa lo mismo con la costa y el agua. Una se posa delicadamentesobre la otra para volver a irse sin casi gozar del toqueteo fútil.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y cuando el agua se va queda laarena mojada, junto con palitos pinchudos y los cantos rodados, piedras amorfasy hojas muertas. A veces hay niños jugando, otras hay mujeres tomando sol osolitarios no-mirando la otra orilla. Pero no es necesario que haya gente, haylugares donde nunca hubo pisadas y sin embargo el juego siempre sigue igual.Yendo y viniendo, ganando perdiendo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tal vez, en algún momento, esaagua dulce deje de besar la costa. Tal vez, en algún instante, deje de haberorilla, quizás, porque deje de haber agua. O en algún momento, probablemente,el agua cambie el gusto, y empiece a ser un poco más malvada, un poco mássalada. Ahí cambiará todo lo que fue pasando, dejará de suceder lo que veníaaconteciendo desde millones de años atrás y todo mutará a otro mundo real, quea todos los que hayan vivido el pasado les parecerá irrisorio. Pero así será.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por el momento el agua dulce seposa sobre la orilla, dejando un rastro húmedo a su paso. Pero a decir verdadsiempre hay pequeñas variaciones que el ojo no entrenado no puede notar. Salvoen algunos casos, donde un árbol o alguna construcción terminan siendo unindicador que algo malo está pasando. En esos momentos se nota que el agua subey cuando eso pasa no hay nada que la pueda detener. Se pueden poner paredes,muros, o cualquier invento que ocurra, pero el agua dulce sube, y levanta sunivel, hasta en algún momento desbordar esas defensas antinaturales que seafincan como grandes salvadores. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Avatares como esos suceden todoel tiempo, pero no por eso el agua deja de tener su movimiento. Por supuestoque a veces es más violento y otras veces más suave, pero eso no deja de hacernotar que siempre es lo mismo, que nunca deja de ocurrir, por lo menos desdeque los ojos se han posado en ella.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Qué pasará, se pregunta Mariano,si el agua dejará de fluir. Qué pasaría si los ríos, riachos, lagos y lagunasse esfumaran en el abrasante calor. La vida dejaría de existir. Pero laspreguntas tienen respuesta y por eso camina a la vera del río Uruguay, mirandoen dónde poner sus pisadas y observando todo lo ancho del río hasta la otraorilla, en donde, empieza otro diseño de bandera, otra habla y otra vida.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Anda tranquilo entre una zonamedia boscosa donde no hay playa, sólo un pequeño sendero oscuro, escondidoentre sombras, entre sauces y palmeras. Pisa tranquilo con las manos en losbolsillos de su rompevientos colorado, buscando el lugar donde el río besa a lacosta tiernamente, cómo leyó por allí en un poema prosaico de un autor amigoque hace poco había fallecido, y que como regalo le había dejado en las cartasenviadas, todos sus cuentos y poemas escritos. Todos los que no escribió se losllevó con él a dónde se haya ido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la semblanza del río lo habíatraído a las costas, a otro río, menos ancho, más azul celeste, menos imponentepero más parecido, al fin, al concepto de río. Porque no eran muchos los quepodían hablar de cómo había sido él en los últimos años más que un puñado, delos cuales, dos no podían asistir, y él tomó la palabra mientras miraba elféretro comenzó a bajar.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Encuentra un sauce caído, con lasraíces expuestas y todavía sucias de tierra mojada. Se sienta en el lomo y mirael río por entre las ramas. Se siente escondido en su lugar, piensa que nadielo puede ver. Las palabras se las lleva el viento y llegan a algún lugar, comolos gemidos de las noches dulces y los amantes comprensivos. Por más queciertas palabras hayan quedado gravadas en su mente no puede recordar qué fuelo que dijo en el momento que tiró la rosa blanca sobre el cajón que se llevabaa su amigo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las cosas que le decía en sus últimosdías, en su cuarto sucio y lleno de polvo, sólo iluminado por la luz que se podíainmiscuir por entre las aberturas de la persiana. Sentado sobre unas pilas delibros que se movían constantemente, asimismo él tenía que hacer equilibriopara no caerse. Las palabras salían a borbotones o directamente no salían.Supuestamente así era su prosa. Si charlaba lo hacía sobre libros leídos o lascosas que quería escribir. Nadie pensaba que escribía, aunque Mariano Sputniktenía la idea que lo hacía, la máquina de escribir siempre estaba cerca de suamigo ido. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Escucha unos suspiros y algunospasos austeros que se acercan. También siente que alguien se acerca, y hayrisas y palabras suaves que se aproximan. Algo se aproxima, se dice, pero nosabe qué es. Mariano escondido en su sauce intenta observar por entre lamaleza, pero sólo siente. Nota que en un claro una chica joven que no llega alos veinte años se sienta en la arena húmeda por la lluvia de la noche deanoche, el muchacho, mucho más grande llega un poco más tarde y clava elmachete en la arena. Se acercan, se besan como amantes escondidos y se dicenpalabras al oído que no puede oír. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un poema a los amantes era unacarta que le había enviado hacía dos años. Se lo había leído a su editor que ledijo que era bueno. El mito de su amigo encerrado en un cuartucho lleno delibros, olor a encierro mezclado con tabaco se había propagado en ciertos círculosque siempre estaban buscando lo raro, lo oscuro. Un amigo suyo sólo leía apoetas oscuros y siempre le rogó que le dejase leer las cartas. Pero eranescritos para él, las ficciones de su amigo a él. Y los amantes se besan sacándosela ropa como las ganas, era como una escena escrita en francés, sólo narrada enfrancés podría cobrar sentido lírico. Mientras tanto el gringo sacaba la vergadel pantalón y ella con ojos bien abiertos la miraba como si era la primera queveía. Él le enseñaba y ella parecía querer aprender, tal vez había leído mucho.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;Ellaparece dormir en una cama simple entre sus ositos de peluche esperando a que sucriada la levantase a la mañana con café con leche y galletitas. Él es ungringo grande, morocho, con ojos sabios y manos callosas. Sus dedos se aferrana la ropa delicada de la niña y se las saca de manera que el deseo le indica.Se deja ella, él hacía, ella cada tanto deshacía para que él volviera a indicarel camino. Mariano es un muchacho de ciudad sentado en un sauce con la vistapuesta en un acto sexual, el río que llega y se va, y la otra costa a lo lejos.El amigo está muerto desde hace un tiempo y fue enterrado a la vera del río,donde las cenizas de sus poemas y escritos iban a ir a parar si cumplía con susdeseos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como amantes escondidos juegan alo que sólo dos pueden jugar de manera expuesta en un claro de luna, entremedio de los cantos de sirena y los exploradores perdidos que buscan la formade volver a casa. Uno logra encontrar el hogar calido entre las paredes húmedasdel nicho. Una pequeña serenata suena en el aire armada de suspiros y respiracionesacaloradas que va &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;in crescendo&lt;/i&gt; poco apoco mientras el violín amarra las ganas entre las manos de ella. Nadie losdebería escuchar ni ver puesto que el juego es íntimo y de a dos. La oscuridadreinante y la cercanía del río los cobija como una manta que los tapa de losojos ajenos que nada tienen que hacer cerca. Es el juego de dos miradas que seobservan viendo reflejos del pasado e imágenes del futuro. La rapidez del violínse torna rítmica y ella cada tanto, como buena amante, acompaña con movimientosde solista que aumentan el placer. Pero eso sólo dura un corto tiempo, puestoque cambia el ritmo de la pieza durante el cuarto minuto, para volver a losmimos y las caricias del inicio. Cuando una mano mueve los pelos de la cara dela otra. Pero al final tres o cuatro estocadas fuertes y profundas demuestranque la pasión está ahí. Cortas, lentas, profundas y sin demasiado brillo. Losojos se abren para no ver nada de lo que se rodea. La boca abierta intentandorespirar toda la vida que parece escaparse en un segundo de gloria que viene,se encuentra y se va. Un segundo de gloria en una mañana de pasión de un sábadotranquilo, caluroso y húmedo, en un cuartillo escondido, entre medio de sábanas,libros, frazadas y suciedad. Una mancha roja que queda en el piso. El trapoblanco mojado que no limpia sino que esparce. Una mujer desnuda que corre deaquí por allí y un hombre desnudo que todavía anda atrás de la mujer que ahoraperdió la mirada extraviada y la pone en diversas cosas terrenales que antes noexistían. El violín que dejó de existir, como el muchacho joven que entró poruna ventana cerca del piso y besó a su noviecita inocente antes que el sol sepusiera en paralelo a su mirada, cuando se va a comer un sándwich de milanesa ala costanera y ella vuelve al comedor donde el almuerzo es regado con recuerdosde un momento espacial.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El río no crece, decrece. Los queestán cerca gritan pensando que están lejos del mundo, mientras que simplementeestán rodeados de él. Mariano no ve mas que lo que hay alrededor de él. Uncuarto oscuro. Un asiento de libros que se balancea. Siempre es mejor armarpilas de tapas duras, decía, los otros se mueven más. Y lo único que quedaba enaquella habitación oscura, con las cortinas rotas desde hacía años, eran loslibros, era la máquina de escribir y pocas otras cosas más. Alguien se habíaido, y nadie había vuelto.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mariano Sputnik mira el cieloentre las hojas negras por el sol. Entre los ruidos de los movimientos espasmódicosde los amantes cercanos, que se escondían de la ciudad sólo para en algúnmomento terminar volviendo a ella. Volviendo a la ciudad, volviendo a la vida,que había sido dejada de lado por su amigo, para volver a ser rodeado por un ataúdque se entierra hasta el centro de la tierra, donde están todos los otrosamigos que han sido dejados por la gran vida y han entrado en el otro mundo,donde hay más personas que en la tierra, aunque muchísimos hayan sidoolvidados.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Intenta no olvidar sus modismos,sus frases recurrentes. Sabe que olvidará su risa y cree que la voz se lemodulará con las insuflas de otros tonos pero de un sentimiento que durará parasiempre. Como los gemidos de ella a las caricias del gringo, que parecen serbruscas. Los gemidos de él, mezclados con los de ella, y las palabras fuertesque le dice. Vos sos mi puta, sí, siempre, sólo mía. Y la golpea, marcando derojo su blanca piel, marcando el lugar donde ha estado, pensando que quizásvuelva a estar allí si tiene ganas. Sabiendo que su amigo no volverá a estarsentado con una copita de ginebra cerca de la ventana cerrada con un foquitotenue bamboleando cerca suyo cambiando su cara con los sucesivos movimientos dela débil luz. La cara del amigo siempre cambiando dependiendo del claroscuroque le dé, y así pensaba que era miles.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los poemas están esparcidos porel piso. Los pisaban cuando iban de la cocinita a la sala de la máquina deescribir. Poemas en verso, sonetos, poemas prosaicos pintados con las formas delas suelas de los zapatos o zapatillas que las pisaran. Palabras poéticas conlogotipos de marcas de zapatillas alemanas. El amor mezclado con adidas o pumasque se dibujaban por encima de las palabras. El río que se acerca a la orilla yse va. El amante que saca la verga de dentro de ella y eyacula sobre su cuerpo,su cara y su pelo. Y se vuelve a poner los pantalones. Agarra el machete ysopesa matarla por un instante. La vida y la muerte juntas en un solo momento.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El se viste y no lo ve. Ella seviste y cree verlo a Mariano entre las malezas. Mariano Sputnik que la mira aella con su cuerpo perfecto, su cuerpo turgente, su cara manchada y su pelosucio de ramas, de hojas, de arena y de semen. Él que se acerca al río parapillar mientras chifla. El sonido de un bote, rítmico, maquinal y molesto. Quese inmiscuye como se metían los sonidos de los colectivos arrancar y estacionaren la estación, o los trenes cuando tronaban sus bocinas para avisar a lossuicidas que ya estaban llegando. Y el amigo que siempre le decía que todos losdías había un suicida en la estación que paraba por algún momento. La novelaque nunca escribirá es sobre suicidas, sobre miles de suicidas que elijen las víasdel tren como la muerte. Los suicidas que saben más de la vida que los quetodavía la viven, que elijen el momento de su muerte sin que otra cosa se lesmeta entre&amp;nbsp; medio.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y su amigo se suicidó un día deoctubre. Mientras otras cosas pasaban. Mientras las cartas viajaban a un centrodel correo argentino para mandar a destino. Al destino. Cuando el féretro tocóel piso el supo que las lágrimas siempre están de más que lo que importa es lavida que pasó. Vendrá la muerte, eso es innegable, y tendrá los ojos dealguien, porque para todos la muerte tiene una mirada. Y Mariano espera que seabella. Le preguntará en sus propios cuentos, cuando su amigo sea una vez máspersonaje, cómo es la mirada de la muerte. Y él responderá, amarga y bella, lomejor que pasa en la vida. La muerte da sentido. Mientras los amantes se van,dejando una estela de olores y ruidos, por el mismo camino en que habíanvenido.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y él, se queda mirando el río,que besa tiernamente la orilla y el sol que está en el medio del cielo. Esperaráel asado en la estancia y volverá al pueblo. Se emborrachará antes de la ruta ydormirá. Al otro día volverá e intentará rescatar todos los poemas con lasmarcas de suela. No los quemará. Su amigo será su Kafka y él el idiota de MaxBrod. Pero serán para él. Tanta belleza no puede negarse. La belleza de Helenanunca desapareció, está ahí, en el río.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;___________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la puerta está abierta&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;quien quiere entrar que pase&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y quien pase que siga camino&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hasta el final del pasillo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;así discurren los amantes&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;por estancias sucias&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y sábanas blancas manchadas&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hasta que caen de la cama.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;volver a empezar el juego&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;cuando ya no es divertido&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y encontrar el hogar fuera&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;en donde nunca se lo buscó.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;una mujer, un hombre y un niño&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;pastan por el campo ajeno&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;buscando lo que han perdido&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hace años y días lejanos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Uno busca libertad, &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el otro busca amor,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el tercero no busca nada&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;pero ninguno encuentra.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;______________________________________________________________________________________________________&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-1930091346322454169?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/1930091346322454169/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=1930091346322454169' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1930091346322454169'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1930091346322454169'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/12/agua-dulce.html' title='Agua dulce.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' 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class="MsoNormal"&gt;o negro,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las nubes siempre blancas,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;o grises,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el sol siempre visible,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;o escondido,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las estrellas y sus dibujos,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;para quien sabe mirar. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la lluvia que cae,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;o no,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la niebla que sube,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;o no,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el viento que ulula,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;o no,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las estrellas y sus dibujos,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;eternos en el plano astral.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las personas siempre pasando,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hasta que paran,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;los murmullos siempre presentes,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hasta el silencio,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;los que siempre se aman,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hasta el desamor.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las estrellas y sus dibujos,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;guiando el camino de los perdidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la tierra girando,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;siempre,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el sol que calienta,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;perenne,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la luna en el cielo,&lt;/div&gt;&lt;div 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class="MsoNormal"&gt;o, acá nomás,&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;un&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;cazador.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-1883115042401566763?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/1883115042401566763/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=1883115042401566763' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1883115042401566763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1883115042401566763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/11/las-estrellas-y-sus-dibujos.html' title='Las Estrellas y sus dibujos.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-4047105321921402230</id><published>2011-11-05T12:46:00.000-03:00</published><updated>2011-11-09T12:07:50.148-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>El Tiempo.</title><content type='html'>mañana no llueve&lt;br /&gt;hoy no llovió&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; gotas de olvido&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; palabras dichas&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; dichas de recuerdos&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; en este día nublado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el sol ya salió&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; todo ha pasado&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; durante el chaparrón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;la historia del mundo&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; se moverá eternamente&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; en este parpadeo&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; el devenir viene&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; cuando ha llegado&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; el segundo eterno&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; y el tercer pasado&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; se desarmó aquí&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; todo lo que se&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; armará allá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;no hubo niebla&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ni habrá nubes&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; durante este día&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; de sol pleno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cae la lluvia&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; de arco iris&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; de opaco colorido&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; se perderá la noche&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la luz de este sol&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; no hay nubes grises&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; ni hoy llovió&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; todo pasó ahora&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; en las gotas del chaparrón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hoy no llovió y&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; mañana no llueve&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-4047105321921402230?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/4047105321921402230/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=4047105321921402230' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/4047105321921402230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/4047105321921402230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/11/manana-no-llueve-hoy-no-llovio-gotas-de.html' title='El Tiempo.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-5414586427718741761</id><published>2011-10-28T15:14:00.003-03:00</published><updated>2011-10-28T23:26:03.821-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;entre medio del ambiente gelatinoso&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la flor del jacarandá sale del escondite&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;pisos resbalosos en violetas&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las personas se pierden en violencia&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;buscando&amp;nbsp; flores donde hay cardos&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;buscan algo que no encuentran&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;se pierden en palabras amorosas&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;mientras los gestos son de ignominia&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;hay muchedumbres que declaman a los muertos&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;los que están y se han ido de la plaza&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;buscan respuestas en el mármol&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;apoyan sus manos en la fría cara&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la primavera se refresca con lluvias&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;los senderos se abren en rutas&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;nadie sabe a-dónde-están-yendo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y nadie sabe de-dónde-vienen&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;todos creen ganar mientras pierden&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;así es como festejan victorias &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;cuando todavía no sonó el primer disparo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;las frutas maduras se pudren en el piso&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el aire se espesa y el olor se esfuerza&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;los muertos apestan en el piso&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y ellos a nadie le importan&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la televisión muestra pericias de asesinos&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;así las flores dejan de emanar aroma&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;la flor violeta se vuelve a cerrar&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;el jacarandá vuelve a ser verde&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;y nada más pasa mientras todo sucede&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-5414586427718741761?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/5414586427718741761/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=5414586427718741761' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/5414586427718741761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/5414586427718741761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/10/normal-0-21-false-false-false.html' title=''/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-1819946849717927696</id><published>2011-10-18T21:12:00.001-03:00</published><updated>2011-10-18T21:19:43.889-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>En la Muerte:</title><content type='html'>Dice:&lt;br /&gt;"He cruzado nadando&lt;br /&gt;el ominoso río.&lt;br /&gt;He muerto.&lt;br /&gt;He cambiado todo,&lt;br /&gt;de existencia,&lt;br /&gt;de no ser".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Responde:&lt;br /&gt;"Soy todo.&lt;br /&gt;Uno de los Dioses,&lt;br /&gt;el mayor de todos los olímpicos.&lt;br /&gt;Estamos en los reinos olvidados".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Muerto dice:&lt;br /&gt;"Estoy aquí&lt;br /&gt;más tuyo que mío.&lt;br /&gt;Allá para mi&lt;br /&gt;no había vida.&lt;br /&gt;De este lugar me siento.&lt;br /&gt;Todo esto es como un sueño".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hades le responde:&lt;br /&gt;"El inframundo es mío.&lt;br /&gt;Cuento soldados del infierno por cientos.&lt;br /&gt;Aquí el Zar soy sólo yo.&lt;br /&gt;Cambié muertos por vivos.&lt;br /&gt;De aquí te vuelves arriba".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él finalmente dice:&lt;br /&gt;"Vida, otra vez vuelvo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-1819946849717927696?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/1819946849717927696/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=1819946849717927696' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1819946849717927696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1819946849717927696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/10/en-la-muerte.html' title='En la Muerte:'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-6794209625914803920</id><published>2011-10-10T19:17:00.003-03:00</published><updated>2011-10-10T19:18:24.617-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Tulipanes.</title><content type='html'>&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuandollegue, tulipanes,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Quién?,¿quién asomará?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Pronunciarásu nombre?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Miscabellos los lleva a los muertos.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Llevóel cielo por vanidad,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ganando,perdiendo. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Laventana, su nombre,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Misojos se cierran,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Losdedos añicos de zafiros.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Enotoño los días, el último,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Loque queda bajo el brazo,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Supeor hora, de umbral en umbral,&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 45.0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ganando,perdiendo.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;Sunombre, tulipanes.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-6794209625914803920?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/6794209625914803920/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=6794209625914803920' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6794209625914803920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6794209625914803920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/10/tulipanes.html' title='Tulipanes.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-3318482179466207210</id><published>2011-09-25T22:51:00.004-03:00</published><updated>2011-11-22T12:16:07.351-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Manfredini, una corta biografia.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;Extracto de &lt;i&gt;Zar Alejandro I &lt;/i&gt;(Pág. 154-158). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La vida de Manfredini&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn1" name="_ednref1" style="mso-endnote-id: edn1;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[I]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;no podría ser tranquila, de esas que son de quedarse en una casa y esperar lamuerte. La historia que se crea comienza a mediados de la década del cincuenta,ya con su movimiento artístico&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn2" name="_ednref2" style="mso-endnote-id: edn2;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[II]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;fuera de moda en los círculos literarios de Turín, decide dejar su hogar adoptivo y viajar a Roma, afincarse una temporada en esa ciudad, donde cree queestá el futuro, dejando atrás por algún tiempo el Piamonte. Allí se habíaafiliado ni bien llegado al partido político neofascita “Movimiento SocialItaliano”. Había militado en la línea más extrema y rápidamente empezó aescalar posiciones, hasta tener un cierto poder y generar una masa deseguidores que lo apoyaban, dio discursos en mítines y salió a la calle variasveces, algunas veces terminó siendo corrido por los &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;carabinieris&lt;/i&gt; por desmanes callejeros. Pero los movimientos de losotros miembros más centristas, terminó de aislar a su rama y dejarla de lado enun ostracismo molesto para Manfredini. Eso hizo que se desencante de la acciónde los partidos políticos, con todas las marchas y contramarchas internas, lasdiscusiones y los predicamentos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero aún así eso le había abierto las puertas de la sociedad y habíaconocido a mucha gente y generó contactos con el mundo cultural de esa ciudad,por más que muchos desdeñaban al poeta austriaco, como lo llamaban. Los años pasaronlentos, escribía poemas, trabajaba solamente en el ámbito del partido, en elárea cultural, pregonando que la primera batalla que había que ganar eraprecisamente la de la cultura, a nadie de las otras ramas le importaba lacultura y ninguno pensó que desde allí podía hacer daño. No tardó en tener unséquito de jóvenes poetas y narradores, de adentro y de fuera del partido(alguno hasta era parte del PCI)&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn3" name="_ednref3" style="mso-endnote-id: edn3;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[III]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;,que escuchaban sus palabras como mesiánicas, siempre había tenido ese poder,desde sus primeros días en Trieste. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Uno de esos muchachos de las reuniones culturales, un tal Carlo Massara, ibaa ser importante en los contactos que lo iban a llevar a surcar su futuro. Undía lo invitó a conocer en una cena a su padre&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn4" name="_ednref4" style="mso-endnote-id: edn4;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[IV]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;,éste era un banquero importante que partía los meses del año entre Londres,París y Nueva York, donde había abierto oficinas en esos días. Con ese hombrede negocios hizo muy buenas migas de entrada y hasta le consiguió un trabajo enla fundación del banco, dándole carta blanca para todos sus proyectos. Nunca lepreguntó nada sobre la Fundación, la consideraba más una fachada para desviarimpuestos que lo que Manfredini creó desde allí, una usina cultural de dóndesalieron varios artistas italianos de mediados de los sesenta. De esta formafue como desistió de todo lo que tenía que ver con el partido, aunque nunca sedesafilió, en inclusive se volvió a afiliar cuando se refundó con el nombre deAlianza Nacional. El banquero de a poco lo fue también lo fue ingresando,lentamente, en otras esferas de poder, y así fue como Manfredini se convirtióen uno de los miembros de Propaganda Due, la logia masónica italiana. De esamanera se pone en contacto con los miembros italianos de la Operación Gladio,para esto ya eran los finales de la década del sesenta y Manfredini conocía amuchísima gente de poder. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Su archivo en el servicio de inteligencia interna italiano se engrosabacada vez más con las operaciones que muchas veces él mismo planeaba y ejecutaba,pero en ningún momento nadie intentó hacer nada contra él, en un principio eraconsiderado simplemente como un peón. El servicio de inteligencia tenía abiertosu archivo desde finales del cuarenta y ocho, desde los tristemente celebres sucesosde Trieste&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn5" name="_ednref5" style="mso-endnote-id: edn5;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[V]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En algún momento de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;los años de plomo&lt;/i&gt;Manfredini, que había renunciado al trabajo en la Fundación pero manteniendobuenas relaciones con el banquero, que ya vivía todo el año en Nueva York,participó (algunos también dicen que los planeó) en ciertos actos dentro de laesfera de la denominada &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;strategia dellatensione&lt;/i&gt; que se salieron de cause, que hasta el atentado en la estación deBolonia fue uno de los más graves atentados en la Italia de la postguerra, yasí fue como se marchó al exilio antes que la policía italiana empezara apreguntar por él. La protección del banquero y de varios miembros de la logiafue clave para eso. Nunca más volvió a Italia&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn6" name="_ednref6" style="mso-endnote-id: edn6;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[VI]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;,aunque siempre se consideró, antes que nada, italiano e irredentista. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Su primer destino estuvo en París, donde se hizo conocido en un círculo depoetas exiliados del Barrio Latino. En esa época se lo encontraba en los cafésdel Bulevar Saint-Michel, siempre al costado de alguna bella señorita mucho másjoven que él. Pocos sabían que estaba casado desde hacía varios años, casinadie conocía a su señora. Estos son los años donde publica por primera vez suspoemas&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn7" name="_ednref7" style="mso-endnote-id: edn7;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[VII]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;.Sus poemas siguen estando cerca de los postulados de la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Poesia Artificale&lt;/i&gt;, pero le agrega nuevos giros, ahora son versos delarga extensión (su más famoso poema, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Lainclusión de las armas&lt;/i&gt;, tiene casi 300 versos) y casi siempre giran entorno a temas épicos, hasta algunos tienen algunos toques de heroicidadimpensados en otras épocas. Se hace un nombre, obtiene algunas reseñaspositivas en algunos semanarios franceses, alemanes, belgas e italianos. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero la vida en Francia no va con su talante, siente tranquilidad y esohace decaer su inspiración que necesita de movimiento. Además cree que lasociedad francesa está aburguesada y que los rojos, africanos y demás estánavanzando. Cruza los pirineos, visita Andorra, Gerona, Barcelona, Valencia,Granada, Sevilla y se afinca en Madrid, en los últimos años de la dictadura deFranco. Esta estancia iba a ser sólo por un tiempo pero termina estando allívarios años. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Por conocidos en común se encuentra en una cena íntima en una casa segurade un miembro español de la logia con José López Rega con el que hace muybuenas migas. A Manfredini desde siempre le interesó el espiritismo y esacoincidencia de sentarse uno al lado del otro genera que hablen en susurros ysobreentendidos toda la noche. Por intermedio de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Pepito &lt;/i&gt;(que se sepa es el único que lo llamaba así, en su españolitalianizado) visita a Juan Domingo Perón en Puerta de Hierro. Éste no le causauna grata impresión, no le termina de agradar por ciertos modos campechanos quetenía. Aunque se dice que el General siempre habló muy bien, las pocas vecesque lo hizo, del poeta. Manfredini en esa época estaba empezando a escribir unensayo sobre la diáspora Nazi&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn8" name="_ednref8" style="mso-endnote-id: edn8;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[VIII]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;con entrevistas que empezó a hacer en España, se encontró con Wolfgang Jugler,León Degrelle; pero el que más le interesó y por el que pensó que la idea podíallegar a ser un gran legado para la historia fue cuando se entrevistó con OttoSkorzeny en Mallorca. Ese proyecto nunca vio a la luz, nunca pudo terminarlopor más que escribió más de mil folios, Manfredini nunca se sintió del todoconforme y siempre reelaboraba el temario, sus postulados y demás. Algunaspáginas extraídas del ensayo fueron publicadas en revistas fascistas italianas,neonazis españolas y argentinas en traducción de grandes plumas. Nunca tuvonombre, por más que cada vez que se encontraba con alguien lo llamaba de unaforma, que siempre era diferente a la anterior.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando López Rega volvió a la Argentina en el 73 para ocupar la cartera deBienestar Social, se llevó a su amigo con él, para que pudiera entrevistarsecon los nazis que están en la Argentina. Manfredini tiene la mayor base dedatos sobre dónde viven los nazis en aquel país, sólo inferior (aunque estaafirmación es todavía disputada) a las del propio Estado Argentino. AManfredini no le interesaba demasiado la política en Argentina, allí se dedicabaa su ensayo y a escribir poesías. Todavía publicaba en Francia (donde aún hoy tieneuna base de seguidores importante) y en Italia, en el resto del mundo su obraes virtualmente desconocida, aunque en los primeros días de su estancia escribióuna novela corta, que publica en castellano en España y Argentina, que versasobre un largo monologo del Conde de Saint Germain donde discute, con ningúninterlocutor en especial, sobre arte y política. La novela se llama &lt;i&gt;Santo Hermano&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn9" name="_ednref9" style="mso-endnote-id: edn9;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[IX]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, versa sobre unlargo monologo, donde el Conde cuenta su vida (varios hechos pueden leerse demanera distorsionada y ficcionalizada como la del propio autor) a uninterlocutor que no participa, aunque se va demostrando durante el relato quees el heredero del título, y que será el que represente en la próximageneración al Conde de Saint Germain, su inmortalidad así se explica. El Condepuede ser leído como una aliteración de las ideas de Manfredini. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El panorama cultural argentino le desagradaba. La realidad políticaargentina no le interesaba, pero obviamente estuvo siempre del lado de su amigo&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Lopecito&lt;/i&gt;. Participó de algunosoperativos de la Triple A, más que nada para apaciguar su espíritu guerrero(Nombre de un poema de esa época de su vida, inédito). Se sabe que participó dealgunos ametrallamientos desde autos en movimiento y cosas así, no se sabe aciencia cierta que haya asesinado a alguien, pero si no lo hizo fue más porimpericia o casualidad que por otra cosa. Odiaba a los comunistas, pero no leinteresaba tampoco demasiado el peronismo, al que como extranjero nunca terminóde entender. El llamaba a ese país, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;latierra joven y sin historia&lt;/i&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sólo encontró eco de sus actividades culturales en la Argentina en un grupode artistas (se hacían llamar &lt;i&gt;Artificialistas&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn10" name="_ednref10" style="mso-endnote-id: edn10;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[X]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;) perdidos en unaciudad al sur de la Provincia de Buenos Aires, a donde viajaba seguido, y secree que tenía una amante. Su esposa, se casó en Turín en el 59, luego de unataque terrorista organizado por integrantes de la Operación Glauco, se quedaen el gran Buenos Aires, en la ciudad de Merlo. Están distanciados pero a cadanuevo país que va la lleva. Ella también le era infiel, lo fue con varios delos poetas de los diversos grupos de los que fue cabeza su marido. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sintió un odio irrefrenable por Juan L. Ortiz. Nadie sabe porqué, pero estolo comentaba su grupo de poetas al sur de la provincia de Buenos Aires. Segúnpalabras de estos, era porque escribía los poemas opuestos a los que escribióél, probablemente por la forma contemplativa que tenía el poeta entrerriano dedescribir la selva, el río y su provincia. Planeó matarlo, con o sin la ayudade la triple A, una vez, se sabe viajó hasta Paraná y esperó a encontrarlo a lasalida de su casa, pero cuando lo hizo, apareció con un grupo de amigos, entrelos que estaba Juan José Saer, aunque Manfredini no lo sabía ni lo supo nunca,por un momento pensó en matarlos a todos, pero desistió de eso, nadie sabeporqué. Ese odio fue fuerte y profundo, quizás para toda la vida, pero efímerosu deseo de asesinarlo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El golpe militar del 76 lo encontró en la cordillera de los Andes, en laciudad de San Rafael. Durante esa época no tiene ningún problema con lasautoridades, hasta algunas voces señalan que se llevó bien con uno o variosmiembros de la Junta Militar. Al parecer las relaciones con la logia P2 nuncacesan y estuvo en contacto con varios de los miembros que vivían en el Cono Sur.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Su figura es bastante conocida en ciertos círculos. Se entrevistó convarios jerarcas nazis en Argentina y Chile, les hizo largas entrevistas, dondehablaron del Eje, de los errores tácticos en la guerra y, hasta alguno de ellos(las entrevistas siempre fueron escritas manteniendo el anonimato, con nombresficticios, aclarado desde un principio, por más que varios teóricos puedanllegar a saber quién es quién y no haya mucha discusión sobre eso), en algunaocasión, llegó a decir que el Führer, varias veces, más al final del conflicto,luego de las batallas de Stalingrado y Kursk&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_edn11" name="_ednref11" style="mso-endnote-id: edn11;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12pt;"&gt;[XI]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;,había tenido errores tácticos que habían costado material y hombres en elfrente este. Esto se lo encontró en una carpeta que olvidó en su casa, y quedóen posesión de su mujer, de la cual ya a esa altura separado de facto. Sepierden sus rastros cuando llegó la democracia a la Argentina. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Su nombre aparece en la lista que se le encontró a Liceo Gelli en elochenta y uno. Algunos dicen que se quedó en Argentina y otros, la mayoría diceque volvió a Europa. No se ponen de acuerdo si volvió a España, Francia o aItalia. Muchos dicen que siendo como toda la vida fue miembro de la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Poesia Artificialle&lt;/i&gt; no puede habermuerto de muerte natural, sino que se pegó un tiro en algún hotel perdido. Esolo señaló una persona que se hacía llamar Naptha, diciendo: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Siempre me comentaba, cuando estaba ebrioque era cuando se ponía más sincero, que no iba a morir en una cama, dejandoque la muerte me lleve sin luchar, decía levantando la voz. Voy a elegir el momento y va a ser de unaforma artificial, ni una enfermedad o el destino me va a llevar, sino que memoriré por una bala, por un camión que me atropelle; quiero morir de una formaartificial&lt;/i&gt;”. Pero sobre su muerte, nada se sabe, de estar vivo hoy, tendríamás de noventa años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="mso-element: endnote-list;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;&lt;div id="edn1" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref1" name="_edn1" style="mso-endnote-id: edn1;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[I]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Manfredini. Nació en la ciudad deTrieste en 1914, ciudad del Imperio Austrohungaro. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn2" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref2" name="_edn2" style="mso-endnote-id: edn2;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[II]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;El (Su) movimiento se llamaba &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Poesia Artificialle&lt;/i&gt;, se inició con laproclama de su manifiesto en un diario regional del Piamonte, al mismo tiempoque se publicó en el diario de la ciudad de Turín, La Stampa, de donde era oriundo elmovimiento. Luego, se publicó, a su vez, en diarios italoparlantes de Suiza yen el Corriere Della Sera de Milán.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn3" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref3" name="_edn3" style="mso-endnote-id: edn3;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[III]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Enrico Mansaro, Piero Costacurta,Giovanna DelSanto, Kunrad von Manstein, entre los más conocidos.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn4" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref4" name="_edn4" style="mso-endnote-id: edn4;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[IV]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Carlo Massara padre.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn5" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref5" name="_edn5" style="mso-endnote-id: edn5;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[V]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Operación “Fuime”, llamadainternamente por los revolucionarios.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn6" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref6" name="_edn6" style="mso-endnote-id: edn6;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[VI]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Aunque tampoco nunca se probó quehaya retornado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn7" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref7" name="_edn7" style="mso-endnote-id: edn7;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[VII]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;La Inclusión de las armas y otros poemas&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;. Manfredini.1969. París. Editorial Klaus &amp;amp; Kursit.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn8" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref8" name="_edn8" style="mso-endnote-id: edn8;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[VIII]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El Diario de la Huida. Nazis en el exilio&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;. Manfredini,edición al cuidado de Carlos Machado. 2008. Buenos Aires. Editorial Thule SA.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn9" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref9" name="_edn9" style="mso-endnote-id: edn9;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[IX]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Santo Hermano&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;. Manfredini. 1974. Buenos Aires.Editorial MarcoSanto SRL. &amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn10" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref10" name="_edn10" style="mso-endnote-id: edn10;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[X]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Manifiesto Artificialista. Publicadoen el semanario –sí, semanario- Diario Nuevo Sur, Viedma, 1973.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div id="edn11" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="MsoEndnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ednref11" name="_edn11" style="mso-endnote-id: edn11;" title=""&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span class="MsoEndnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10pt;"&gt;[XI]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; &lt;span lang="ES"&gt;Página 623, &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;El Diario de la Huida&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-3318482179466207210?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/3318482179466207210/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=3318482179466207210' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3318482179466207210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3318482179466207210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/09/manfredini-una-corta-biografia.html' title='Manfredini, una corta biografia.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' 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class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Es difícil que seescapen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Andan por la vidajuntas,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Mas nuncaseparadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Cuando dos almasse atan&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;No encuentran razón&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Para no estar enun mismo lugar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;A veces los nudosson fuertes, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y, otras, no loson tanto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Cuando las almasse desatan,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Hay que dejarlair.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Puesto que nadase gana&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Si intentasvolver a atar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Cuando los lazosse desanudan&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Nunca más volveráel mismo moño.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Tendrás millonesy millones&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;De diferentes moñostodos los días.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Un amor es un seratado.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y no se encuentrarazón&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Para que no seaasí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Un alma seretuerce en la otra,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Es como que sehacen una,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Así hacen que loszapatos&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;No se salgan delos pies.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Hay veces que elamor&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Le dice al otro:&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;“me he puesto lospantalones largos, &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Por ti, y aveces, se me caen,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Se me ven laspiernas flacas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Peludas, largas ymusculosas,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Pero no tengo máslos cortos”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y el alma sonríeen la cara.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Se atan sin quenadie los junte,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Así es comologran&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Esa verdadera unión,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Que va más alláde lo bello.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y esos zapatoscaminan,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Caminan por días,meses u años.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;A veces para todala vida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El alma se formauna&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Porque dos almasestán atadas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y el amor seentrelaza&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;En un solo ser.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Se es un serdual,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Cuando un ser &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Es uno solo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Pero las almasatadas&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Siendo dos, son sólouna,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Son oximorones.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Porque la vida esuna &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Gran contradicción.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Para encontrar laverdadera&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Libertad,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El alma toda lavida&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Busca ser atada&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Con otra alma,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y formar el máshermoso&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Moño en miszapatos,&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Para empezar acaminar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-2157104068074759862?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/2157104068074759862/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=2157104068074759862' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2157104068074759862'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2157104068074759862'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/09/el-atado.html' title='El Atado.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-335875505098744478</id><published>2011-09-13T13:27:00.001-03:00</published><updated>2011-09-13T13:27:57.504-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos no mitologicos'/><title type='text'>Teorías en Movimiento.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; &lt;w:WordDocument&gt;  &lt;w:View&gt;Normal&lt;/w:View&gt;  &lt;w:Zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;  &lt;w:HyphenationZone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;  &lt;w:PunctuationKerning/&gt;  &lt;w:ValidateAgainstSchemas/&gt;  &lt;w:SaveIfXMLInvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;  &lt;w:IgnoreMixedContent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;  &lt;w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;  &lt;w:Compatibility&gt;   &lt;w:BreakWrappedTables/&gt;   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Las ventanas estáncerradas, las pesadas cortinas no terminan de tapar toda la luminosidad queentra desde afuera, pero no permite que nadie pueda mirar para adentro. Esto elprofesor de escritura creativa de la Universidad lo había notado las primeras vecesque había dado clases en esa aula, en el ala este del campus universitario. Éltiene las manos apoyadas sobre la gran mesa de roble, las puso hace poco tiempoahí, al principio, el vidrio que la recubre, le dio un poco de frío pero con eltiempo cesó. Lo mira al otro, al negociador, sentado pasivamente enfrente en laotra cabecera. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El negociador, está sentado donde se sentaba siempre el mismo molestoestudiante, a unos cinco metros. Entró hace diez minutos, lentamente, examinódesde lejos a los estudiantes en el suelo, maniatados a un costado, con cintaaisladora en sus bocas, eran cuatro que todavía sufrían. Se sentó porque el Profesorle pidió que lo haga de una manera cortés, correcta, y él sabía que nunca hayque decir que no en una situación de rehenes. La primera evaluación que habíahecho, hablando por teléfono, no había sido satisfactoria. Todo el asunto sehabía desarrollado bien temprano, en la primera mañana, cuando empezaban lasclases. El Negociador se había dado cuenta de entrada que el Profesor conocíael terreno y los francotiradores no tendrían disparos limpios para terminar elasunto rápido en la posición que se daban las cosas. Siempre era una opciónpero no era la que más le interesaba, era de los que quería que todo se acabarade la forma más limpia posible, claro que este asunto ya había empezado mal.Muy mal. El aula sólo tenía una sola puerta para entrar o salir, y era tambiénde roble, maciza, de mucho valor histórico y arquitectónico, pero el negociadorno tendía problemas en mandarla a destruir si eso podía hacer salir sanos ysalvo a los cuatro estudiantes vivos. Solamente que lo dudaba. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Antes de entrar sus superiores le habían dicho que busca la forma, portodos los medios posibles, para intentar cambiarlo de lugar, sentado en dondeestaba el profesor, no había posibilidades para que los francotiradoreshicieran su trabajo, y parecía que lo sabía. El estilo del negociador siempre esintentar salir de los problemas es hablando, a veces le parecía increíbles todosesos embrollos en los que cierto tipo de personas se mete. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El profesor tiene las manos entre la pistola automática, un arma eficiente,una Colt 1911, calibre cuarenta y cinco, arma usada por los soldadosnorteamericanos desde antes de la Primera Guerra Mundial hasta mediados de la década del ochenta. Elpadre del negociador tenía una en su casa y, probablemente, esa arma fue usadapor el padre del profesor en la guerra de Corea en la cual, según su expedienteparticipó en un regimiento de infantería. Estaba aceitosa, lubricada y cuidada.En el ambiente todavía había aroma a pólvora.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Todavía, más allá de la invitación a tomar asiento que habían sido gestoscon la pistola, no habían hablado. Se estuvieron midiendo en silencio un largorato, el Profesor lo miraba con un aire medio distraído, como si estuvierapensando en otras cuestiones. El Negociador intentó sacar provecho del tiempomuerto repasando todos los recovecos del lugar, intentando encontrar otra formade entrar, por algún momento pensó que las ventanas podrían servir, pero teníanuna pesada reja que podría llegar a complicar el asunto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El Profesor hace gestos de querer hablar, el negociado se dispone a escuchar.Intentará usar toda su psicología para sacar rédito de lo que diga, casisiempre los deja hablar primero y va usando lo que les van soltando, en suexperiencia, siempre quieren terminar con el asunto, quieren salir, volver aestar &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;afuera&lt;/i&gt;, pero tienen miedo detodo, de lo que han hecho, de lo que va a pasar, de sus rostros en la televisión.Es como si entraran en razón de golpe y por eso esperan, intentando descifrarcómo salir de ahí, a veces, tomando las decisiones incorrectas. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Finalmente, el Profesor habla: “Hay que tener ganas de escuchar. Y yo siempreescucho. Sé que ese es, también, su trabajo; es también escuchar, aplicar suconocimiento e intentar encontrar una solución que sea útil para todos. Mitrabajo en esta universidad es similar, sino igual. –El negociador asiente, nopor medio de palabras, sino de gestos-. Mi cátedra se llama “Taller de EscrituraCreativa” y todos los &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;quiero ser escritor&lt;/i&gt;vienen al curso. Por supuesto que yo escribo, he publicado varios cuentos envarias revistas universitarias y una larga novela sobre formalistas rusos en larevolución de Octubre. Tuvo un cierto revuelo en la crítica, se discutió,fracasó estrepitosamente en las ventas, tanto que nunca me publicarán otrolibro. Por eso estoy acá, sino no haría este trabajo, realmente. Normalmentevienen aquí los que están en una medianía, no son buenos ni son malos, y senota que están acá para sacar los créditos necesarios y seguir sus caminos comocríticos literarios o periodistas. No me caen mal los de las carreras decomunicación. Pero odio a chicos con deseos de estrella, deseos de serescritores, bah, escritores, deseos de ser una luminaria de la industriaeditorial, y de esos hay demasiados, diría. Y este era uno de esos. –Hace ungesto a su costado derecho, el negociador levanta un poco la cabeza paramirar-. Escribía malos cuentos, pero su estrella no era la calidad sino lasuerte, así era como siempre se los publicaban en prestigiosas revistas y lollamaban la &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;cosa nueva&lt;/i&gt;. Decían quetenía un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;estilo, &lt;/i&gt;una&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt; voz novedosa&lt;/i&gt;. Por supuesto que yo séque a cuando algunos escriben mal lo llaman &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;estilo&lt;/i&gt;.Pero en esta oportunidad no era un eufemismo. Y ahora le van a publicar unanovela. Bueno, será un éxito, eso seguro, pero no va a escribir lacontinuación”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El Negociador se da cuenta que tiene que ser un poco más proactivo, que esel momento de aprovechar el bajón anímico del Profesor y lo toma. Le plantealas opciones que posee, le aclara los puntos oscuros, intenta que abra losojos, que vea todo lo que ha hecho, lo que está haciendo todavía. En algúnmomento de la charla, se da cuenta que el profesor es una persona derecha, unhombre que cree en el bien y el mal, y lo que desea hacerle notar es que hahecho un mal. Un gran mal. Que la balanza de la justicia ya cayó para el otrolado y que dejé en paz a los chicos que todavía están vivos a su izquierda, laderecha del Profesor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Pero el profesor le hace una pregunta: “¿Conoce usted la técnica literariadel “Arma de Chéjov”?”, saliendo por un momento del mutismo en el que se habíasumido. El Negociador no sabe de qué está hablando, y le dice lo que sabe sobreel dramaturgo ruso, intentando no decir que no. “Se ve que conoce a Antón Chéjov,pero se equivoca. Era un genio del cuento corto. Generó de los mejores, sinolos mejores, cuentos cortos del Siglo XIX, sino de toda la historia de la humanidad.Teatro, usted es como casi todos los que conocen su teatro. El verdadero geniode este autor está en los relatos. Odio ir a ver obras de teatro y, al final dela obra, ver cómo se llevan los aplausos las marionetas que son los actores. Cuandoen realidad somos nosotros, los que nos sentamos en la máquina de escribir los quegeneramos todo. Ellos no serían nada sin nosotros, y nuestros textos podríansobrevivir sin ellos. El drama, la tragedia, todo está en el papel, y ellossólo repiten como loros nuestras palabras. El teatro, es sólo una forma derobarnos la luz, porque nosotros, los autores, no queremos divismo, no tenemos elego de los actores. Actores, puf, normalmente destruyen la obra. Sonmarionetas, son nuestros personajes, hacen lo que nosotros queremos”. Elnegociador escucha, intenta terminar de develar todo lo que le dijo, porquesabe que en sus palabras hay un gran valor psicológico, pero mientras estáintentando usar esa información el otro retoma su monólogo: “Continuando. Estatécnica, el arma de Chéjov, dice que «si presentaste un arma cargada en elprimer acto, la tenés que hacer disparar en el último», por supuesto que asícomo está esta técnica, tenemos a su opuesto. La cual es el “Arenque Rojo”. Éstaúltima impulsa la teoría que hay elementos que se ponen en la trama sólo paradesviar la atención. Así que más allá de todo esto estamos aquí. Y yo pienso enesos términos. El arma está entre mis manos y, además, tal vez usted es sólo unmero elemento de distracción en la trama. Porque como usted ve, mi queridocolega, yo soy el cuento, aquí esta mi escenario, yo lo escribo. Este es micuento, ¿Entiende?”.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El Profesor se remueve en la silla, se para, pero está en el mismo lugar,solamente que parado. El Negociador lo mira y piensa en cómo podría hacerlomover unos metros a sus costados. Vuelve sobre el tema del bien y del mal, a locual el Profesor le responde sacando ejemplos de novelas y cuentos, se los tirapor la cara, le pregunta si en Julien Sorel había bien o había mal, si existenesos pequeños campos de la ética normativa. Le habla sobre cosas que están másallá de su capacidad de comprensión empieza a citar filósofos que sólo conocede oírlos como Kant, u otros que no conoce como Bentham. Le menciona el Dilemadel Tranvía y otras cosas. Todos asuntos de ese estilo, que el Negociadordesconoce, se siente impotente ahí sentado, escuchando.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Empieza a pasear en un espacio un poco más amplio, el negociador sabetodavía que no entra en el campo visual de los francotiradores, y que si loestuviera mientras todavía está en el recinto no dispararían porque la orden latiene que dar él, y sólo él, como se lo aclaró al jefe del operativo ni bienllego a la escena.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Pero el Profesor secalma y deja de dar esos pequeños paseos. Se queda quieto mirando para abajo,al lugar donde los alumnos, los participantes de la cátedra de escrituracreativa de la facultad, están tirados maniatados y con la boca tapada, gimiendo,intentando pedir ayuda, sin lograrlo. Cada tanto el Negociador los mira y lespide calma con la mirada, que él está allí para ayudarlos, pero la situaciónlos desborda. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El Profesor se vuelve asentar y el negociador se para, intenta acercarse hasta las ventanas, pero elotro agarra el arma que siempre estuvo en la mesa, entre sus manos, le apuntadirecto al cuerpo, por primera vez, y el negociador levanta las manos, estánlejos, a unos cinco metros, entre bibliotecas llenas de libros, debajo de unaaraña muy ornamentada en el techo. Vuelve sobre sus pasos. Se da cuenta que vamucho más en serio de lo que temía y que él sólo está ganando tiempo. No ganaráen una batalla dialéctica, tiene que hacer que se pare y empiece a pasear porla habitación.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Retoman laconversación, el Negociador le pregunta si necesitan algo de comer o algo detomar. Los estudiantes parecen querer hablar entre los sollozos que siempreestuvieron en el ambiente, quieren hacerse entender, pero no pueden emitir másque gruñidos por entre la cinta aisladora que tapa sus bocas. El Profesor diceque sí, que podrían tirar pizzas o algo así para los chicos. El Negociador leresponde que va a salir unos minutos, que va a pasar el pedido, que volverápara seguir charlando, intentando solucionar el asunto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Mientras abre la pesadapuerta el Profesor apunta el arma a los chicos, que aúllan, se pueden hacer sentirpor entre la cinta que tapa sus bocas. Con un gesto pequeño, casi imperceptible,el Negociador detiene a los SWAT que están cerca de la puerta. No es la mejorsolución, tampoco es el momento, puede llegar a disparar, lo mejor son losfrancotiradores. Mientras empieza a salir, detenido detrás del umbral, le diceque debería mirar por la ventana, intentar pispear a toda la gente que estásiguiendo el asunto, que hay mucha gente que lee su cuento Profesor.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Este responde: “Sóloresta saber si nuestro cuento sigue la Teoría del Iceberg, esa que propone que lo másimportante no hay que decirlo”. El negociador se queda en el umbral, pensandosi ha incitado la curiosidad del Profesor a mirar por la ventana. Y luego loescucha susurrar despacito, por lo bajo, casi para sí mismo: “&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;¿Qué tiempo es éste / en el que unaconversación / es casi un crimen / porque incluye / tantas cosas explícitas?&lt;/i&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ftn1" name="_ftnref1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;” &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Sale, completamente,allí le pide a uno de los policías, vestidos de negros, enfundados hasta lacara, su radio. Se la pasan e informa al centro de comando que no hay másopción que dispararle, que cuando los francotiradores tengan disparo que lotomen.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-layout-grid-align: none; text-align: justify; text-autospace: none;"&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El negociador espera. Yescucha un disparo. Luego otro, otro, otro y otro.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="mso-element: footnote-list;"&gt;&lt;br clear="all" /&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%" /&gt;&lt;div id="ftn1" style="mso-element: footnote;"&gt;&lt;div class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=36908538#_ftnref1" name="_ftn1" style="mso-footnote-id: ftn1;" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="EN-US"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote;"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span lang="EN-US" style="font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; font-size: 10.0pt; mso-ansi-language: EN-US; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="mso-ansi-language: ES;"&gt; “Una hoja sin árbol”, Paul Celan, de &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;Parte de Nieve&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-335875505098744478?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/335875505098744478/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=335875505098744478' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/335875505098744478'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/335875505098744478'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/09/teorias-en-movimiento.html' title='Teorías en Movimiento.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-2259935942146645945</id><published>2011-07-20T22:51:00.004-03:00</published><updated>2011-07-20T22:58:36.992-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos no mitologicos'/><title type='text'>Anomalía Magris.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Puse mis pies por primera vez en ese lugar. No sabía cómo caminar ni me sentía seguro. Cuando la nave central del pequeño templo, iluminada por primera vez en los seis meses que llevaba en ese lugar, me muestra la cara de Jesús colgado de la cruz de madera. Me quedo un rato mirándolo, me doy cuenta que además de los míos son los únicos ojos que hay en la estación. El único par de ojos que me mira en kilómetros a la redonda. Me siento en uno de los largos bancos de madera, mientras pienso en cómo los habrán traído, ya que parecen muy pesados, y el tema para salir de este lugar siempre fue el peso. Antes de hacer el primer alunizaje los científicos de la NASA se había dado cuenta que el principal problema que iban a tener que enfrentar era el del peso, y por eso se buscó, de todas las maneras posibles, encontrar bajar la menor cantidad de kilos a la superficie de la luna. Tal vez en algún momento mientras el Apollo XI estaba en la luna en esos días de julio de finales de la década del sesenta, todavía algún ingeniero estaba con sus reglas de cálculo en Houston pensando en si la potencia del pequeño motor del modulo lunar iba a poder sacar a los dos astronautas de la poca gravedad lunar.&lt;br /&gt;Juego con mis dedos mientras miro a Jesús en la cruz, recuerdo que en el formulario decía si yo tenía alguna fe, y puse que era católico, mi madre era irlandesa y muy creyente, todos los domingos íbamos a misa, ella, mi hermano y yo, a la Saint Lawrence en nuestro barrio. Mamá rezaba y nosotros nos hacíamos caras, nos aburríamos, éramos los únicos niños en toda la congregación. Ya casi nadie tenía fe, nadie creía en nada. Yo no creía, creo que mi hermano tampoco. Con el tiempo, nos empezamos a quedar con nuestro padre, que iba a la cancha, lo cual era otro ritual de domingo. Mamá iba a la iglesia y nosotros íbamos a ver los partidos. Pronto dejé de ir a las dos cosas, mi hermano siguió yendo con mi padre, hasta que falleció, luego empezó a ir solo. Yo me quedaba tranquilo en la cama, despierto, siempre me desperté temprano, saludaba a mi mamá, y volvía a la cama a leer los cuentos de ciencia ficción. La colonización de Europa era el tema que estaba de moda en aquella época, yo leía todos los tomos de la “Colección Despertar”, fantaseaba con llegar a escribir un cuento para que aparezca ahí, todos eran autores fantasmas, tal vez si hubiera escrito lo que me está pasando ahora, si pusiera en escrito todos mis pensamientos y lo que estuvo pasando en estas últimas horas, me lo publicaran. Y mi cuento sería el último publicado en la “Colección Despertar”; no tendría ningún lector, pero eso ya no importa. No importaría.&lt;br /&gt;Me doy cuenta que el banco de madera está escrito por los anteriores técnicos que ocuparon mi posición. Están sus nombres, número de código y fechas: James Stuart, TW192E3, 2098 enero dos, Juan Tripple, TW192F4, 2099 marzo, y así hay muchísimos más. El banco me sigue pareciendo un gasto superfluo, casi extraño, supongo que habrá sido una forma de intentar de aplacar la soledad, la máquina de pinball, más allá de todo lo antigua que es, es una reliquia del pasado y no se encuentran en casa. Pero los bancos de iglesia en la estación lunar, son bastante extraños, traeros debe haber sido un esfuerzo monumental, además de muy caro. Pero claro, yo estoy pensado lo difícil que sería sacarlo de aquí y estos bancos estarán aquí para toda la eternidad. En el plan trazado por la Royal Astronomy Office nunca se planteó la posibilidad de volverlos a llevar a la tierra, supongo que sí estaba la posibilidad de volverme a llevar a mí, pero parece que ese buque ya partió y jamás volverá. Hay que aceptar el destino de cada uno.&lt;br /&gt;En la radio sólo suena el monótono radiofaro de la nave, la pantalla seguro que está mostrando la lluvia estática y debe sonar el ruido blanco que estuve escuchando toda la mañana. Ya nadie responde y no puedo ver la tierra desde el lado oscuro de la luna. Tengo que aceptar la posibilidad de que no haya nadie más allá afuera. Todavía recuerdo ver la Unión Jack pintada en el fondo blanco de la HMS Arthur C. Clarke, los muchachos gritaban cada vez que entraban en mi estación, yo hacía todos los esfuerzos para que ellos no pierdan contacto con nada, retransmitía todo lo que llegaba desde ellos. Además yo era el único que iba a ver, filmar y retrasmitir la partida de la nave hacia Marte a las islas británicas, era una de mis funciones, antes de salir, los gerentes me dijeron que era la función primordial que tenía: Todos los británicos debían ver cómo la Arthur C. Clarke, emprendía su viaje hasta Marte, el primero de nuestros muchachos. Por supuesto que en ese punto ninguno sabía que los chinos habían trazado un plan más arriesgado que no planteaba hacer un paso por la luna y orbitarla. Los americanos cuando se enteraron de esto cambiaron sus planes y lanzaron su nave sin escala lunar, algo que era considerado peligroso. Nosotros, siempre tomamos el plan seguro, además, sino, mi estadía en el lado oscuro de la luna, carecía de sentido. Cómo si no careciera de sentido en este momento.&lt;br /&gt;Así fue cómo John Greene me gritaba cada vez que estaba en mi posición, me hacía chista, y me decía que me saliera al jardín de la estación, que así él me podría tomar fotografías a mí. Yo reía, estábamos todos muy contentos, con gran algarabía. Cierto es que sus visitas en mi telescopio eran muy cortas, la velocidad orbital de la nave era alta, y era el perihelio primero de su viaje, luego prenderían sus motores, yo vería la gran flama azul de un químico entrando en contacto con otro y los perdería de vista. Supongo que fue en su décima orbita, quizás en la onceaba, aunque pudo haber sido en la novena, la computadora llevaba esos datos, y no tengo ganas de acceder para sacarme la duda. Mientras el navegante Leonard Magris, canadiense con antepasados italianos, según me comentó en la segunda orbita, hacía el chequeo posicional de rutina, que consistía en reconocer y alimentar a la computadora con las constelaciones que iban a servir de guía para el viaje, me dice que ellos estaban escuchando una señal extraña, y que veía movimiento de una estrella, algo imposible. Reía, pensaba que me estaba haciendo un chiste, pero rápidamente me di cuenta que estaba serio. Me puse a comprobar con lo que yo tengo aquí en la estación, pero ellos tenían sistemas más avanzados para eso. Tomé los datos cómo pude y los mandé directamente a la tierra por medio del sistema de satélites fijos, sin que pase por la estación norteamericana en el otro lado, ni por la china, eso era algo secreto, todos lo sabíamos, aunque era probable que desde la Tierra algún observatorio ya tuviera los ojos puestos sobre ese evento.&lt;br /&gt;El nerviosismo duró unos segundos, el de Magris y el mío, ya que era algo que no debía estar allí, pero él me dijo, el universo es tan grande que cómo va a ser que nosotros tengamos la certeza de qué tiene o no que estar en donde se supone, reímos, también rió Greene que ya estaba despierto, los otros tres ocupantes de la nave no hablaban conmigo, no estaba dentro del protocolo de misión, aunque yo sé, porque ellos me dijeron, que los astronautas, en viaje, no se atenían demasiado a ellos. Yo me puse a examinar la imagen y la volví a pasar por la computadora, luego me fui a dormir.&lt;br /&gt;La alarma me despertó y vi las luces rojas que todavía ahora siguen sonando, aunque ya me acostumbre a su luz. Lo primero que hice fue ver dónde estaba la Arthur C. Clarke y, aunque no estaba en el lado oscuro de la luna, por telemetría pude saber que estaba donde debía estar, en cuatro horas tendría otro contacto con ellos. La alarma era por el objeto (Que pasará a ser denominado Anomalía Magris), había cambiado el rumbo. Una vez puesto la información en mi análisis, se había armado una proyección y tenía que ir directamente para mercurio, siendo atrapado por la onda gravitacional de ese planeta. Inexplicablemente, eso, había dejado de ir a donde debía ir, o por lo menos a donde la computadora había dicho que iba a ir, habiendo efectuado un giro. Yo sé que los objetos que conocemos no pueden hacer eso, ni siquiera nuestras naves pueden hacerlo, todavía usamos trayectoria libre y usamos la gravedad de los planetas, la fuerza de nuestros motores para ir a donde queremos. Pero eso había cambiado el rumbo.&lt;br /&gt;La computadora estaba calculando a dónde estaba yendo en ese momento, mientras la HMS Arthur C. Clarke hacía el último contacto planeado con Estación Lado Oscuro de la Luna, que soy yo, que siempre seré yo, al parecer. Ellos habían puesto el disco de Pink Floyd, estaban escuchando The Great Gig In The Sky, recuerdo que sonreí y pensé en serendipias que había en este mundo, en la última, que era, tal vez, la nuestra. Les comenté la situación, mientras Clare Torry canta su impresionante solo vocal, ellos con la cabeza fría empezaron a analizar la situación cuando la computadora cantó que el nuevo rumbo de la Anomalía Magris era de impacto directo con la tierra. Llamamos al cuartel general en la Isla de Mann para dar la noticia de alerta, pero ellos ya conocían de antemano la situación. Nos dijeron que la misión seguía de manera corriente, que eso no afectaría nada, ellos como buenos militares (dos eran de la RAF y otros par de la Royal Navy) aceptaron las ordenes dadas, mientras yo bramaba por los micrófonos que cómo podíamos seguir como si nada pasara, en algún punto llegue a decir que tal vez ellos llegaran a Marte, aterrizaran y luego emprenderían el regreso, pero a dónde. Me cortaron la comunicación con la nave cuando empecé con mis reproches, así que ellos no escucharon nada, aunque yo era su oráculo y les cantaba su no tan inmediato futuro. Quizás en ese momento, en la Isla de Mann pensaban que no debían contratar técnicos con pasado católico, aunque yo creo que era importante que sea así, ya que los bancos de iglesia para bien o para mal están en la base, y un protestante o judío los hubiera desaprovechado. Me dijeron que los norteamericanos y los rusos tenían un plan para situaciones así, no me detallaron demasiado, pero me imaginé cómo era.&lt;br /&gt;La Estación Lado Oscuro de la Luna era un secreto cuando se inició su construcción, con el tiempo, los norteamericanos se dieron cuenta que aquí estábamos, luego los rusos lo supieron, creo porque un topo en la NASA robó esa información, para al final también los chinos verla desde su nave, sacarle fotos y enviarlas a 10 Downing Street como un chiste de mal gusto. Así que yo, o quien estuviera en ese momento en la estación, éramos un secreto británico, aunque todos los demás sabían que estábamos acá. Todos disimulaban saberlo y actuaban como si no lo supieran, yo vi a la nave rusa Leonov pasar por arriba de mi cabeza como veinte veces. Observe la USS Alan Shepard y su magnifico casco, totalmente moderno, que no tenía nada que ver con nuestras naves (o las chinas, o las rusas, llegado al caso), la analizaba con el telescopio, creo que en algún momento alguien me saludó desde dentro, pensé que era mejor que se vayan a jugar al golf, en alusión al nombre de la nave. Por eso me extraño que todas las demás bases, todas en el lado que da el sol, empezaran a contactarse conmigo de manera directa, hablándome y pidiéndome datos. Todos tenía autorización para eso, nosotros habíamos visto mejor que nadie el cambio de dirección, hasta lo habíamos filmado. Pasé los datos, y luego, todo, otra vez se calló. Hasta que observé como nuestra nave empezaba el largo periplo hasta Marte. Esa fue la última vez que los vi, aunque claro, aunque todo hubiera salido bien, y en el aspecto del vuelo salió todo bien, yo todavía no los tendría que volver a saludar.&lt;br /&gt;Vuelvo a la sala de control, según el cronograma de trabajo, debería estar corriendo en la máquina para tener bien los músculos para cuando me vengan a buscar para llevarme de nuevo a la tierra. Parece que nunca más disfrutaré de nuestra gravedad, entonces, me parece bastante pesado intentar correr en la máquina. Para qué. Si total la Anomalía cada vez aceleró más rápido, como si eso también hubiera sido posible. Lo miraba desde mi computadora sin entender, por lo menos, hasta que los satélites dejaron de funcionar y yo, sólo tengo el radiofaro de la HMS Arthur C. Clarke. Todo dejó de funcionar. En un instante las comunicaciones con las otras bases lunares se abrieron de repente, como si la potencia de todos se ampliara potencialmente, cosa que pasaba a veces con alguna tormenta solar. Escuché muchas cosas descolgadas, gritos, llantos, lamentos, rezos, hasta algún insulto al pequeño hombre verde. Luego, eso duró unos quince minutos más o menos, todas las voces se callaron. Intenté comunicarme con la tierra pero no recibo nada, tampoco llegan datos o telemetría. Los satélites están rotos, siguen en la orbita lunar, pero los paneles solares están quebrados y por eso no tienen energía. No escucho a las otras personas en las otras bases de la luna, no somos muchos, seremos unos cuarenta, o cincuenta a lo sumo, si es que no somos sólo uno en este instante.&lt;br /&gt;Jesús está en la cruz, solitario, mira a un costado, como buscando algo, o pidiendo ayuda, pero no hay feligreses, tampoco hay creyentes. Pienso en mi madre, en su casa, con jardín, con el perro, en las afueras, tranquila, sentada, mirando la luz que se acerca, si es que fue así. O en mi hermano, con sus hijos, yéndolos a buscar del colegio, abrazándose a su esposa, encontrándose todos juntos. Nadie está realmente solo, solo Jesús en la cruz. Los sonidos que llegan no dicen nada, no hay datos, no hay movimientos, no hay informes, nada llega. La nave cada vez se aleja más, quizás haya dos o tres naves más yendo hacia Marte, en esa carrera desesperada que se armó por colonizar ese planeta rojo. Las bases en la luna no dicen nada, estamos solos. Estoy solo. Qué habrá sido la anomalía.&lt;br /&gt;Me acuerdo cuando iba al colegio, mientras vuelvo al largo banco de madera de iglesia, nadie me esperaba a la salida, mamá nos esperaba en casa y cada uno iba por su lado, éramos libres de hacer lo que quisiéramos. No era un muchacho molesto, y un día antes de la salida le pedí a la maestra si podía ir al baño porque tenía muchos retorcijones en el estomago, ella me dio la autorización y me fui corriendo, sin que me importara que faltaban solo minutos para que sonara la campana y todos nos pudiéramos ir a nuestras casas. Pero llegué al baño, me senté en el inodoro y espere. Tenía grandes dolores pero nada pasaba. Cuando salí del baño el colegio estaba oscuro, entraban algunas luces por las altas ventanas, los pasillos estaban en tinieblas y mis pasos sonaban varias veces por los ecos que generaba. Iba con un libro de la “Colección Despertar” en el bolsillo de atrás del pantalón y buscaba gente. No encontré a nadie por ningún lado. Las puertas estaban cerradas por afuera y lo único que hice fue volver al aula, buscar algo de luz, y ponerme a leer. Se hablaba sobre la colonización de Europa, de los pueblos primigenios, los prusianos, los suevos, los eslavos, etcétera y se hablaba de la etapa de la germanización. Eso lo comparaban con la luna de Júpiter. Y yo me sentí solo por primera vez en mi vida, pero esa vez, pequeño, joven y asustado, no es comparable con lo solo y olvidado que me siento acá, en el lado oscuro de la luna.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Anomalía Magris"&lt;/span&gt;, Anónimo, Nueva York, Colección Despertar nº 17, Julio 1971)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-2259935942146645945?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/2259935942146645945/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=2259935942146645945' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2259935942146645945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2259935942146645945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/07/anomalia-magris.html' title='Anomalía Magris.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-676143280707396654</id><published>2011-06-30T23:26:00.002-03:00</published><updated>2011-06-30T23:38:05.475-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Sala de Operaciones de Rutina.</title><content type='html'>En la&lt;br /&gt;Sala de Operaciones de Rutina&lt;br /&gt;Es donde se buscan las&lt;br /&gt;Situaciones cotidianas&lt;br /&gt;Que se viven&lt;br /&gt;Todos los días.&lt;br /&gt;Son los hábitos&lt;br /&gt;Que se repiten.&lt;br /&gt;Investigan siempre&lt;br /&gt;La misma situación&lt;br /&gt;Todos los días,&lt;br /&gt;Viendo lo mismo,&lt;br /&gt;En el paso de las horas.&lt;br /&gt;En esa sala ellos&lt;br /&gt;Se juntan y miden&lt;br /&gt;Todos los momentos.&lt;br /&gt;En ese lugar,&lt;br /&gt;Los investigadores del CONICET&lt;br /&gt;Buscan encontrar el gen&lt;br /&gt;Que genera la rutina.&lt;br /&gt;Experimentan experimentos&lt;br /&gt;Graciosos y serios,&lt;br /&gt;Sobre el tema de&lt;br /&gt;La frecuencia.&lt;br /&gt;Allí todavía los experimentados&lt;br /&gt;Científicos experimentan.&lt;br /&gt;Y, ellos, todos los días&lt;br /&gt;Hacen los mismos estudios,&lt;br /&gt;Los mismos trabajos.&lt;br /&gt;Entran a las ocho de la mañana,&lt;br /&gt;Miden los trabajos,&lt;br /&gt;Charlan y toman mate,&lt;br /&gt;Salen a comer, a las doce,&lt;br /&gt;Vuelven comidos y&lt;br /&gt;Se van a las cuatro&lt;br /&gt;A vivir, a repetir.&lt;br /&gt;Las horas de trabajo&lt;br /&gt;están planeadas&lt;br /&gt;Buscando encontrar&lt;br /&gt;El gen de la rutina,&lt;br /&gt;En las parejas de estudio.&lt;br /&gt;Ellos repiten sus ritos&lt;br /&gt;Y estudian el paso&lt;br /&gt;Del tiempo en&lt;br /&gt;Todos los demás.&lt;br /&gt;Experimentados ejemplares&lt;br /&gt;De experimentos experimentales.&lt;br /&gt;En la&lt;br /&gt;Sala de Operaciones de Rutina&lt;br /&gt;Todos los días pasa&lt;br /&gt;Lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Cuando el deseo intenta se comprende. Intenta poner el papel en las ideas. Encontrar que el futuro es poeta y el pasado la prosa. Intenta escribir un poema, de amor, de desesperanza, de desencuentro. Algo cursi, algo lindo. Unas pequeñas palabras de nada, que digan algo, a él, o a ella, o a aquel. Una mujer parada en la esquina, fumando, tiritando de frío, nadie que busque a nadie, aunque la cita haya sido pactada. Encontrar el deseo grande que inquieta, intentar comprender. Buscando escribir un poema que no sale, tachando las palabras que sobran, buscando las que faltan, siempre faltan palabras. Porque hay que crear palabras para poder decir lo que busca. Cómo se come las comas. Intentando intentar encontrar a una mujer perdida entre los trajes y los mozos. Las campanadas de la tarde que le indican que la hora ha sido y no volverá. Los momentos perdidos se han ido, por más que se busquen. Tu amante no está, tu querida se va, ella viene cuando él despierta. Y el verso se pierde en la prosa y las barras no están. Y la nieve cae cuando el verano no está. Me voy, porque me fui y volveré porque seré.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-735734124435904838?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/735734124435904838/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=735734124435904838' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/735734124435904838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/735734124435904838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/06/prosa.html' title='Prosa.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7265233031298869391</id><published>2011-04-08T01:38:00.003-03:00</published><updated>2011-04-08T01:39:31.791-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Las Mareas.</title><content type='html'>Te amaría si me dejaras amarte.&lt;br /&gt;Me controlas como la luna&lt;br /&gt;Lo hace con las mareas.&lt;br /&gt;Aunque cada tanto, la tierra&lt;br /&gt;Me manda un mensaje&lt;br /&gt;Con movimientos telúricos&lt;br /&gt;Que hacen que todo&lt;br /&gt;Termine en el caos&lt;br /&gt;De nuestras vidas ajenas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-7265233031298869391?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/7265233031298869391/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=7265233031298869391' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7265233031298869391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7265233031298869391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/04/las-mareas.html' title='Las Mareas.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-8781128769013953643</id><published>2011-04-03T20:37:00.004-03:00</published><updated>2011-04-04T16:50:15.949-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>El Pliegue.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Está hablando por teléfono, me mira cada tanto y hace un gesto con la mano para que sepa entender, que cuando me hizo entrar, no sabía que iba a recibir esa llamada tan importante y por la cual no puede colgar para tratarme como corresponde. O por lo menos eso es lo que entiendo por el gesto que hizo con su mano derecha, mientras con la otra sostenía el tubo del teléfono. Pero por lo menos no estoy en el sillón, afuera, en la sala de estar, escuchado como Thérèse escribe a máquina cartas o reportes interminables, con ese sonido símil ametralladora que sólo se corta un ratito después que suena la campanita y le avisa que tiene que tirar de la palanca.&lt;br /&gt;Acá me entretengo mirando la oficina. Está bastante más ordenada que la vez anterior. Tal vez porque alguien ordenó, ya que no me parece que él sea del tipo de los que ordenan. Parece que puede vivir lo más bien en un caos, mientras haya una pequeña porción de control,  porque me hace. Siento como que, más allá de los gestos que cada tanto me hace, él no está enterado que yo estoy aquí, en su oficina, con él. Es su expresión corporal, el estar tirado en su sillón, medio acostado, de costado a su escritorio, con la mano izquierda rascándose la cabeza y con las piernas sobre un cajón abierto. Escucho lo que habla, pero intento no prestarle toda mi atención, no quiero parecer grosero, por eso poso mis ojos sobre toda la oficina, describiéndola mentalmente. No hay cambios de la primera vez que vine, solo que está muchísimo más ordenada. La ventana está cerrada y a mi derecha, entra una luz clara y brillosa que no pasa en los días de sol, debajo hay un mueble con cajones, donde hay manuscritos y papeles apilados, además ahí arriba hay varias fotos de amigos y personas que seguramente él conoce y yo no. El medio es para su gran escritorio, detrás de él hay una biblioteca con lomos de libros, editados por la editorial y otros de otras casas editoras. Al costado izquierdo un gran cuadro y debajo un sillón grande de tres plazas de cuero negro. La otra vez había varios manuscritos tirados ahí, también había en varios lugares, al parecer, estratégicos de la oficina pilas de libros y manuscritos que sostenían tazas de cafés o cuadernos espiralados con muchas anotaciones en lápiz negro.&lt;br /&gt;Tengo ganas de irme, la verdad que no estaba de ánimo para venir, tenía ganas de quedarme en casa y mirar por la ventana. Además el día está bastante feo y parece que se viene una tormenta importante. Recién estaba en un café haciendo tiempo, miraba la televisión que estaba en un canal de noticias y mostraban las imágenes de varias ciudades al sur de la capital, se veían los grandes pedazos de granizo. Ya andan poniendo con letras catástrofe que una tormenta de grandes proporciones se acerca a la ciudad, todos los que tienen autos tienen miedo que les vuelva a agarrar como una vez que cayeron grandes piedras del cielo para beneplácito de todos los chapistas. Sigue hablando y cada tanto me mira, me vuelve a hacer los gestos del principio y se esconde un poco detrás de su silla, detrás de su cuerpo.&lt;br /&gt;Pensé que me iba a atender más rápido, que iba a ser un trámite más o menos corto. La otra vez fue así, llegué al edificio, subí por ese pequeño ascensor, toqué timbre, entré y me presenté a la secretaria, me di cuenta que además de Suaznabar, nadie más trabaja acá, es el único empleado de esta editorial italiana, con sede en Buenos Aires. Thérèse, una expratiada que habla con un muy fuerte acento francés, te atiende, te presenta y te hace esperar. Mientras tanto, te sentás en el sillón y esperas. Ves que hay tres oficinas, una que está siempre cerrada, una que se usa como depósito y cocina, ya la otra que es en la que te esperan. Y esa vez me atendió rápido, me presenté, le dije que era amigo de Mariano y que él me mandaba. Me preguntó porqué quería editar y le dije que la verdad, no sabía, que quería mejorar y que en una conversación surgió su nombre, y mi amigo me dijo que debería llevarle mi novela. Le dejé mi manuscrito y él dijo que lo iba a leer. Quedamos en vernos en tantos días, pero esos días se fueron haciendo tantos más días y un poco de tiempo más, y así hasta hoy, en donde llegué a estar acá.&lt;br /&gt;Corta el teléfono. Sé que nunca hubo opción de editar la novela acá, eso me lo dijo Mariano, pero también me dijo que la crítica que me iba a ser podría llegar a ser algo muy interesante, que Suaznabar era una de las personas a las que primero les daba sus libros para leer y que siempre le ponía notas jugosas para mejorar y pulir. Siempre me llamó la atención lo que me contaba sobre este tipo. Cada tanto me lo encontraba a Mariano en algún café, leyendo o simplemente mirando algún partido, y nos poníamos a hablar, él me contaba sobre sus proyectos y sus realizaciones, yo más que nada le contaba sobre lo que fantaseaba. Ahí, cada tanto, me decía que debería llevarle mis cuentos y novelas a Suazanbar. Me contaba que no iba a publicar nada, porque más allá de ser editor y trabajar para una importante editorial italiana, su trabajo era aparentar en las formas. Yo nunca entendí mucho a qué se refería con esto, pero me dijo que él leía todo lo que se editaba, lo criticaba y lo desechaba, y que muchos de estos iban a parar a otras editoriales independientes.&lt;br /&gt;Y colgó el teléfono, se sienta derecho en el escritorio y me mira. En un principio me mira, esperando, en sus ojos no veo nada, luego, al rato, en un silencio, ya que yo no sabía qué decir, él se da cuenta de toda la situación y lanza una exclamación. Saca de uno de los cajones de su escritorio mi manuscrito y lo tira contra la mesa. Empezamos a hablar y me voy dando cuenta que no le gustó mi escrito. Me dice que las situaciones le parecieron caprichosas, aunque la prosa es bastante simple y directa, lo cual le parece bueno para el texto, a veces afloran unos dejos poéticos que en otra historia, en otra situación podrían llegar a ser buenos, pero que termina destruyendo la forma en que todo está narrado. En esta novela, me dice textualmente, lo simple y llano es mucho mejor que la metáfora y la poesía.&lt;br /&gt;Siento que con cada palabra me aplasta en mi silla, con cada palabra me hace enterrarme aún más. Yo sabía que era bastante demoledor con sus comentarios, y me había arriesgado a esto. Siempre pensé que no arriesgarme a algo así era una de las razones de por qué nunca había ni siquiera intentado publicar, por más que a gente que conocía, algunos a los cuales respetaba mucho en cuanto lectores, les gustaba la forma en la que escribía y las historias que contaba. Cada punto que detalla, yo intento defenderme, poner trabas a su juicio, intentar decir porqué tomé tal o cuál decisión al momento de escritura, pero él leyó bien el texto y entendió lo que yo quería poner, o por lo menos me dio la impresión que él había entendido más que yo la historia y eso no me gustó ni un poquito. Por eso empecé a sentirme mal, lo empecé a mirar feo y me mostraba su manuscrito subrayado, con anotaciones en lápiz al costado.&lt;br /&gt;Pero en algún momento, me dijo, que más allá de todo lo que me había contado, que al final sólo eran cuestiones que a él le habían parecido pertinentes para hacer mejor el libro, que no era malo, pero que le parecía descuidado, y según lo que me dijo Mariano, este no sería tu mejor texto, tal vez me tendrías que traer los cuentos, me dijo. Luego me leyó el primer párrafo, el gancho: “A veces piensa si el que inventó el inodoro llevó a sus amigos cercanos a la primera prueba. Si les mostró el sistema  Si les dijo algo como que este es el mejor método para descargar las heces. Y cuando tiró por primera vez de la cadena, todos vieron asombrados cómo el agua giraba y se iba, llevándose las descargas. Quizás hasta se los mostró con algo de mierda, se dice. Y cada vez que él tiró de la cadena, que apretó el botón en este cuchitril, piensa en esos soretes que andan por la calle. Siente que le gustaría agarrar a todos los que andan en esos Falcon verdes y tirarlos al inodoro. Apretar, y ver cómo se van por el agua toda esa mierda. Y que luego se mueran ahogados en el río.” Luego me dice que a él, el inicio, le había parecido bien, pero que estaba medio cansado de que todas las novelas se pusieran en esa época, que nos cuenten toda la misma historia, que ya se supiera todo. A veces, me dice,  quisiera que todas las novelas hablen en código. Siento como que todos quieren contar una verdad, y me cansan. La verdad no es nunca una, ni única, hay muchas verdades. Siempre se ve todo tan blanco y tan negro. Los héroes y los malos. Me cansan. Creo que me toman por boludo. Y a veces, durante tu novela, sentí que me tomaste por boludo, y la verdad, que eso, ese es el principal problema de tu escrito. Tal vez yo sea un boludo ¿entedés?, pero vos no podés suponer que yo lo soy.  Igual, me parece un signo de generación. También, admito, que me parece que desaprovechaste a los personajes secundarios.&lt;br /&gt;Cada vez era como iba tomando fuerzas y me contaba con más ganas lo que le había parecido la novela. Cierto era que yo había tenía bastante trabajo al pensar en si mandar ese escrito o algún otro que tal vez me parecían mejores, pero que ya no los sentía realmente míos. Yo metía algún bocadillo, en algún momento entendía mi punto de vista, me decía que era válido y hasta inteligente, pero que eso no se leía en el texto. Luego me leía algunos extractos, y me decía que tenía que volver al tono del primer párrafo, intentar hacer un texto seco, sin artilugios, fácil y totalmente demoledor. El tema, me contaba, da para eso, para ese tipo de texto sin artificios, un texto llano. Más que si querés contar la historia que querés contar, para mí, toda la poesía, todas las bellas formas en otro texto, en esto, y me señalaba mi manuscrito, no funcionan. En ese momento se agacha en su escritorio, lo pierdo de vista por algún momento, busca en algún cajón o alguna pila de manuscritos escondida al pie de su escritorio, para alcanzarme un texto, de unas veinte cuartillas, me lo tira encima del mío y me pide que le pegue una rápida leída.&lt;br /&gt;Mientras empece a pasar las páginas del texto, me dice que a él, simplemente a él, le gustaría que a alguien alguna vez intentara escribir una novela en clave con el tema, de mi novela, dijo. Yo leía el texto, y me empezaba a hundir en eso, pero todavía escuchaba lo que él decía, mientras levantaba el teléfono, me dijo que tenía que hacer una llamada importante, pero que todavía no me fuera. Decía que le gustaría que alguien escriba una novela así, como la mía, pero en la época de la revolución francesa. En la época del terror, me dice. Ahí tenemos un terrorismo de estado. Tenemos la figura del Comité de Salvación Pública, tenemos a Robespierre. Y ahí un autor capaz y con buenas armas, puede narrar lo que nos pasó a nosotros, sin la facilidad de los buenos y los malos, ni del blanco o del negro. Una necesidad de racionalizar mejor las cosas, terminar de una vez con los mensajes masticados y escupidos en la cara, yo soy bueno, ellos muy malos, yo soy muy pelotudo y ellos muy hijos de puta. Y ahí al que estaba llamando lo atendió y me empezó a hacer los gestos para que lo espere.&lt;br /&gt;Leía el texto que me había tirado, y no sabía por qué, para qué leerlo. Pero me lo dio y el texto implícito era leerlo. Me parecía interesante, pero no podía terminar de sentirme del todo inmerso ya que todavía retumbaban algunas de las cosas que me había dicho sobre mi novela. Me dolía, pero luego de un rato, de sopesarlo, pensé que tendría que releer el texto de nuevo, con todas las puntas que me había dado para intentar trabajarlo. Así era cuando iba a talleres literarios, salvo en algunos momentos, aunque Mariano me dijo que Suaznabar era muy cortante con algunos de sus conceptos, que parecía que lo que yo escribía era completamente malo. Pero eran situaciones que había que pasar, yo me había puesto a eso y él sólo me daba su opinión.&lt;br /&gt;Escuchaba lo que él hablaba, pero leía, y mientras leía me iba perdiendo en la historia. Creo que me lo dio porque el texto era muy pulcro, era muy sutil y era directo; sin muchas trabas en la prosa, simple y limpio. Quizá así le parecía que era el mejor modo de narrar mi historia, pero a mí me empezó a gustar la historia de lo que estaba leyendo.&lt;br /&gt;Luego volvió a cortar y me mira, me dice, que tal vez ese estilo, por supuesto, que es un ejemplo, ya que el estilo es algo que nace de uno, que escribe como puede, como siente y como desea, pero que le parece que algo más cercano a eso, sería mejor para la historia. No sabía bien qué decirle, con algo de lo que decía podría llegar a estar de acuerdo, pero no estaba del todo seguro, quería releer toda mi novela y ver qué pensaba yo. Había un par de amigos que les gustó como estaban, pero de hecho, no eran lectores profesionales, como Suaznabar se había definido la primera vez que me lo encontré. Le pregunto porque no lo había publicado y me dice que le había llegado por correo, sin ninguna dirección o nombre ese primer capítulo, o lo que él presumía que era. Me dijo que le había llegado hacia mucho tiempo y lo guardaba con la esperanza que algún día le llegara el resto.&lt;br /&gt;Me quedo mirando un rato el texto, paso las hojas, y le pregunto si en algún momento se le ocurrió intentar hacer algo con él. Me dijo que sí, que le interesaba mucho, que por este texto hubiera puesto las manos en el fuego, lo hubiera intentado editar por todos los medios disponibles. Pero que mientras tuviera sólo este primer capítulo, me dice, que es un pequeño esbozo por el momento, no puedo hacer nada. Alguna vez pensé en contratar a algún escritor fantasma y publicarlo, pero sé que no tendría la misma frescura, que no sería lo mismo la verdad. Por eso cada tanto pongo anuncios en diversos medios, que quizás, el autor, podría llegar a leer. Lo insto que a me mande los demás capítulos, que me mande el borrador, yo haría todo el trabajo. Lo llegaría a publicar como anónimo, intentando reinstalar ese viejo concepto, armando algo nuevo. Volviendo a los anónimos como antes, y si algún día alguien viene y me dice este es mi texto, veremos qué pasa, pero mientras tanto, el mundo tiene el gran texto que es este, un gran texto.&lt;br /&gt;Por un momento todo su cuerpo se había tensado, me había dado la impresión que había puesto toda su fuerza en ese discurso que me había dado, y no entendía demasiado de por qué me lo estaba dando a mí, quizá por algún momento pensó que el verdadero autor de ese primer capítulo era yo. Yo le digo como intentando salir del paso, tal vez el autor es como un Thomas Pynchon, alguien que está más allá de ese intento de anonimato en su propio nombre. Luego, me mira, y descartando mis palabras, me dice que Pynchon no es más que un personaje de sus novelas. Yo le intento sacar más palabras a ese misterio que me había tirado. Ahí fue cuando me dice que Pynchon en realidad es una mentira, alguien, algún Pynchon mandó alguna vez el primer manuscrito de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;V.&lt;/span&gt; a la editorial, en la cual no gustó, pero un editor con ganas de subir en su negocio, la empezó a reescribir, reformó algunas tramas y escondió otras, desarmó totalmente el libro y terminó en lo que es. A todo esto, el Pynchon, el que conocemos esa media docena de fotos y sabemos que estuvo en la Armada de los Estados Unidos, se murió en un accidente medio extraño. El editor logra hacer de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;V.&lt;/span&gt; un éxito, y ahí se arma todo lo demás. Este mismo editor va a conocer a la familia de este Pynchon, que no saben nada de lo que armó su hijo, de hecho, de la novela que realmente escribió su hijo solo queda el nombre. Se da cuenta que es un error salir a la luz como que murió y crea todo el misterio, dice que estudió en Cornell con Nabokov, este nunca supo en realidad si es verdad o mentira eso, de hecho no le importó. Le paga algo a la familia, que estaba en la bancarrota y firman un convenio de uso por el nombre. Ahí se empieza a armar el mito, y consigue un escritor fantasma que escribe &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La Subasta del Lote 49&lt;/span&gt;, pero este le arma un verdadero escándalo, que de no ser por la fuerza de la editorial podría haber sacado todo el asunto a la luz. No volverá a cometer ese error, me dice, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Arco Iris de la Gravedad&lt;/span&gt;, como todas sus inmensas novelas subsiguientes, serán escritas por varios escritores fantasmas, intentando formar una coherencia narrativa solo armada por el gran editor que está atrás, el que creo el monstruo, el que reformuló su primera novela. A Pynchon nunca se lo ve, de él no se sabe nada porque no existe, porque está muerto y porque sólo escribió algunas partes de su primera novela, y ni siquiera partes realmente buenas. Mira qué cosa, analiza, no se sabe donde está su archivo en Cornell, su legajo en la Armada se quemó y nadie tiene reales registros del único trabajo que realmente sabemos que tuvo en Boeing, así que, fíjate, hay que sumar dos más dos. Me lo quedo mirando, mientras él me decía todo esto, no dándole la importancia que merecía.&lt;br /&gt;Me quedé mirando una hoja. Una hoja escrita que tenía delante de mí, mientras Suaznabar seguía hablando de Thomas Pynchon, de su autor anónimo del que sólo tenía un capítulo. La hoja estaba escrita por los dos lados, y yo pienso que de un lado está la realidad y del otro está la ficción. De un lado lo que es real y del otro la mentira. Miro la hoja, y la analizo pensando en una pequeña hoja. La miro a trasluz, buscando ver la mentira del lado de la realidad, porque siempre se puede ver de un lado al otro, siempre se puede notar la ficción en la realidad y la realidad en la ficción, se mezclan y se hacen una. Y a veces, los autores, agarran esa hoja y la pliegan una encima de la otra. Juntan las puntas y hacen que sólo veamos un lado de la historia, sea la realidad o sea la mentira. Ahí, juntando las puntas de manera perfecta y plegando la hoja en un solo lado, tengo solamente una de las dos caras de la moneda. Y en ese lado se lee sólo una parte de la historia, entonces el abre la puerta del ascensor y toca el timbre de la oficina. Una señora abre la puerta, él se presenta y la señora  le dice que Suaznabar lo está esperando, pero que lo espere un rato que el señor está ocupado. Le agradece a Thérèse que se sienta en su escritorio y empieza a escribir a máquina, las teclas golpean el papel rápidamente como una ametralladora, y el sonido se corta sólo unos segundos luego de que suena la campanita, para que el carretel vuelva a la posición de inicio.&lt;br /&gt;Él se queda mirando el reloj viendo como se mueve el segundero sesenta movimientos por vez, como hace todo el esfuerzo para subir hasta las doce y luego empieza su descenso loco hasta las seis. Y el minutero se mueve un movimiento por vez cuando el segundero da toda una vuelta. Así él se quedó mirando el segundero se movió mil doscientas veces. El teléfono corta antes de tiempo al sonido de la máquina de escribir y Thérèse con movimientos lentos toma el tuvo, mientras el otro habla, ella lo mira y le dice, con su fuerte acento francés que lo va a hacer pasar ya. Y con unas palabras suaves le dice que puede pasar.&lt;br /&gt;Entra a la oficina de Suaznabar tranquilo, no la encuentra como la última vez que la vio, está todo medio desordenado, tiene manuscritos y libros por todos lados. Suaznabar lo espera sentado, mirándolo y le hace un gesto para que tome asiento delante de él. Antes mira toda la oficina, la ventana por donde se ve los edificios de enfrente, por donde entra un brillo claro de los días nublados, su vista se posa en el mueble que hay allí debajo, mira las fotos, en algunas está Suaznabar, en algunas está con su mujer y en otras hay personas que él no conoce. El escritorio domina el centro de la escena, con muchos papeles, facturas, órdenes de compra y ordenes de pago encima. Detrás tiene una gran biblioteca donde hay libros editados por la casa editorial y por otras. Mirando lentamente encuentra su libro y sonríe para sí mismo. A su siquiera está el gran sillón de cuero, lleno de manuscritos, papeles sueltos, algunos cuentos, paquetes armados con papel madera y su bolso, donde lleva sobre lo que va a trabajar en su casa.&lt;br /&gt;Empezamos a contarnos de cómo estuvimos estos últimos días sin que nos viéramos. Le cuento de los trabajos en que estuve metido y él me dice que estuvo leyendo mi última novela. Comenta que le encantó mi idea de escribir una novela que habla sobre la dictadura pero que esté ambientado durante el Terror. Le gusta todo ese juego de no saber exactamente bien quién es quién. Le gustaron las charlas de los Robespierre, él siempre tuvo una gran estima por los jacobinos, pero todo el terrorismo de estado llevado a cabo en esa época, las muertes sin juicios y todo eso, lo ponen siempre un poco ambivalente con todo eso. Le gustó toda la idea, le muestra un par de puntos sobre los cuales él debería trabajar un poco, está de acuerdo, le parece que corrigiendo estos puntos la historia tomaría muchísima fuerza, ya que es un relato directo que no necesita de más ampulencia para darse cuenta sobre qué se está hablando en realidad. Suaznabar luego le comenta algunas cuestiones sobre la guillotina y sobre cuánto uno ve luego de muerto, se dice que alguien puede ver por unos pocos segundos su cuerpo sin cabeza desde la canasta.&lt;br /&gt;Se ríen un rato, él le pregunta por cómo está Mariano Sputnik al que hace mucho tiempo que no ve, y Suaznabar lo pone al día sobre los acontecimientos del barrio y las cosas de los conocidos. Pero en algún punto, llegan al punto central de la reunión, ya que pone sobre la mesa un escrito corto que le pide que lea. Por un momento él teme que al fin Suaznabar haya caído en la tentación y lo que tiene frente a él fuera un cuento que haya escrito y que, finalmente, puede criticar sin piedad. Pero no, lo que lee es un primer capítulo de algo que le parece fascinante.&lt;br /&gt;Le pregunta qué es eso que tiene en las manos, mientras pasa una hoja sobre la otra, volviendo a ojear las páginas recién leídas. Suaznabar le comenta que es algo que le llego alguna vez por correo, Thérèse firmó una planilla de un muchacho del correo argentino y le entregó un paquete. Lo primero que le llamó la atención fue notar que no tenía remitente, luego al abrirlo sólo las páginas y sólo eso. No sabía cómo tomarlo. Y se queda mirándolo. Le preguntó si va a editar mi novela, me dice que claro, que no lo dudó desde que terminó de leer el segundo capítulo y ya le había parecido algo genial.&lt;br /&gt;El otro lo mira desde el otro lado del escritorio, le pregunta si alguna vez escuchó la historia de Thomas Pynchon. Suaznabar responde que no sabe a qué historia de Pynchon se refiere pero que leyó sus novelas y sabe la historia de su no aparición en la luz pública. Él saca de su bolsillo interno del saco un cigarrillo, y lo enciende. Le empieza a contar sobre que Pynchon en realidad como lo conoce la opinión pública no existe. Le dice que no escribió ninguna de sus novelas, que en realidad escribió una primera versión de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;V.&lt;/span&gt; y lo mandó a una editorial, allí, un editor aburrido por la novela, la empezó a cambiar, le empezó a hacer los cambios que a él le hubiera gustado que pasara, narro una parte del genocidio del pueblo herero por parte de los alemanes, llevó a la historia de Nueva York hasta Venecia y todo lo que sabemos. La novela en un principio era una historia de amor, entre Stencil y el personaje llamado V. y que eso era todo. Así fue como Este tipo cambió todo la narración y creó una nueva novela. La publicaron, ganó el premio William Faulkner y se hizo famoso. Pero Pynchon no se entero de esto, ya había fallecido en un extraño accidente de auto. Ahí fue como, siguiendo los pasos de Salinger, hicieron que el personaje que fueron creando de Thomas Pynchon fuera un ermitaño que no quiere ser visto en la opinión pública. Luego buscaron un escritor fantasma para que escriba la próxima novela con el nombre Pynchon y de ahí salió&lt;span style="font-style: italic;"&gt; La Subasta del Lote 49&lt;/span&gt;, pero ahí surgió otro problema, el autor, el escritor fantasma, quería alguna parte de la fama por lo que había escrito. Le publicaron un par de novelas malas, pero seguía pidiendo por lo que era su obra maestra, publicada bajo el nombre de Thomas Pynchon. Otro accidente y ese problema se soluciona solo. Pero esto le dice al editor que no tiene que usar sólo un escritor fantasma para la próxima novela de su personaje Thomas Pynchon, entonces contrata una docena de escritores fantasmas con un gran contrato y acuerdos de confidencialidad muy importantes, y así es como sale a la luz &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Arco Iris de la Gravedad&lt;/span&gt;. Y ese será el método que usará en todas las próximas novelas, que son inmensos mazacotes que salen cada varios años. Todos salvo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Vineland&lt;/span&gt;, que nadie sabe bien qué paso, algunos dicen que la escribió el mismo editor.&lt;br /&gt;Ahí Suaznabar lo para y le pregunta si todo lo que le está diciendo es verdad. Él encendiendo otro cigarrillo dice que no. Que es todo una ficción que inventó en ese momento y los dos ríen. Suaznabar le dice que es un gran cuento, que algún día tendría que escribir algo así, el otro acepta los elogios pues le parecen acertados ya que su historia le parece muy buena. Pero a todo esto, le dice que con ese primer capítulo, lo que tienen que hacer es muy claro, tiene que dárselo a él, que se propondrá llegar al final de esta historia, creándolo como un Thomas Pynchon falso, claro por algo de dinero, y algún porcentaje si el libro llega a ser un éxito de ventas, algo que los dos dudan porque según ellos la calidad nunca va de la mano con las ventas. Suaznabar le dice que por un momento pensó en hacer lo mismo que pasa en la novela de Levrero, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Dejen Todo en mis Manos&lt;/span&gt;, donde los editores están ante la misma situación, tiene un libro pero no saben de quién, pero sí saben de qué pueblo, entonces mandan al escritor de una novela a que lo encuentre a cambio de que le editen la mala novela que él escribió. Pero mi novela no es mala, le dice el otro; no, me hubiera gustado que sea mala, para poder hacer todo esto. Y los dos se ríen de nuevo.&lt;br /&gt;Le pregunta qué haría con ese texto, y él le dice que todavía no sabe. Tiene alguna idea de la dirección que quería el autor, y que le va a costar bastante copiar el estilo pulcro, fino y poético del autor del capítulo enviado. Luego se ponen a inventar nombres para el autor que van a crear, hasta que a él se le ocurre una idea genial, por qué no publicarlo como un anónimo, al estilo de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;El Cantar del Mio Cid&lt;/span&gt; y generar toda una liturgia alrededor del texto que él va a escribir. Suaznabar sonríe y le parece una idea maravillosa, habría que chequear también todos los términos legales, pero le parece que sería una solución muy fina y correcta de salir del paso. Por supuesto, dice, que con esto no podemos crear un escritor fantasma como hicieron con Thomas Pynchon, él se ríe y le dice que tal vez logren algo más importante, sacar el ego de la literatura de vuelta, y volver a las fuentes cuando lo importante era el texto y no el autor.&lt;br /&gt;Suaznabar lo acompaña hasta la puerta y lo despide calurosamente en el umbral de la oficina. Le da a Thérèse el primer capítulo de la novela que un autor desconocido le envió por correo y le pide que le saque una fotocopie y se la entregue. Thérèse se pierde y suena el teléfono en la oficina de Suaznabar, y le dice que tiene que atender, que lo lamenta y lo dejan solo. Allí espera con una sonrisa pensando en que realmente valió la pena haber enviado ese primer capítulo de su anterior novela, ahora sólo tiene que hacer pasar el tiempo, corregir y crear todo un runrún sobre esto que tiene entre manos.&lt;br /&gt;Thérèse vuelve a aparecer y le entrega las hojas. Él las agarra y las pliega en dos. Son pocas hojas pero magnificas, le dice Thérèse. Él no responde pero busca plegarlas de la forma más perfecta y piensa en que las hojas tienen dos caras, una escrita y la otra no. Mete la parte escrita para dentro y deja la parta blanca mirando para afuera, piensa que ese podría ser una buena metáfora para algo. Así es como se puede hacer borrar la escritura de algo, plegando la hoja sobre sí misma, guardando la parte escrita del lado de adentro, aunque una parte de lo escrito siempre se trasluce al otro lado. La parte escrita se puede todavía ver por figuras que hizo la máquina al golpear la letra contra el papel. Y ahí le pregunto si tendré alguna chance de publicar mi novela, Suaznabar me dice, colgando el teléfono, que si hago las correcciones que me dijo, que tal vez podría él hablar con unos amigos de una editorial independiente para ver qué se puede hacer. Que no me haga muchas esperanzas, pero que alguna posibilidad hay. Le pregunto por qué no la podría publicar en su catalogo y me dice que esta editorial para la que trabajo, no tiene catálogo en castellano, yo sólo tengo que leer las novelas que me traen y derivar. Si alguna vale la pena, la podemos llegar a traducir e intentar hacer de ese escritor un nuevo Juan Rodolfo Wilcock, que ese es su único trabajo. Le pregunto si estuvo cerca de lograrlo alguna vez, me dice que sí, que leí las páginas del que estuvo más cerca. Y me acompaña hasta la puerta, donde Thérèse me mira irme con mi manuscrito lleno de correcciones en lápiz rojo y una nueva historia en mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-8781128769013953643?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/8781128769013953643/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=8781128769013953643' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8781128769013953643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8781128769013953643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/04/el-pliegue_03.html' title='El Pliegue.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-1533810012256582600</id><published>2011-03-22T15:14:00.004-03:00</published><updated>2011-03-22T16:03:47.832-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos no mitologicos'/><title type='text'>Campos de Marte.</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";  mso-ansi-language:#0400;  mso-fareast-language:#0400;  mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;1&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Puesto que no hay inicio y no hay final, nos podemos encontrar en un café o un helado, helados de momentos, puesto que frisamos todo en el pasado, con eso quisimos que el futuro sea nuestro, pero sólo conseguimos que el presente sea eterno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;2&lt;/span&gt;.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero en algún momento te paras, te cambias de silla. Dejás la amarilla y me mirás desde la azul. Me decís palabras dulces, como "&lt;i style=""&gt;no se me entiende porque hablo vomitando conejitos&lt;/i&gt;" o "&lt;i style=""&gt;no se me entiende porque no me escuchas cuando no vomito conejitos&lt;/i&gt;". Y se mueve, entre movimientos dejados y canciones que salen por la radio. Sé que así es el puntapié inicial para algo no empieza, para algo que nunca termina. Sé que ahí estás vos y acá estoy yo, con todo el mundo en el medio. Nuestro tablero de mesa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;3.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero confío en que haya fuego y llamas, y entre nuestro medio hay un campo de batalla. Mis movimientos son lentos y pensados, los tuyos, son rápidos, sin pensamiento, sólo sentimiento. Así mis ejércitos te atacan de frente, intentando envolver. Tu caballería está detrás de mis líneas, y me doy cuenta que ya no hay retorno. Mis ejércitos caerán y mi imperio será tuyo, tendrás tu victoria pírrica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;4.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y yo volveré sobre mis pasos, volveré a ese campo, mientras tu ejército no está del todo rearmado. Mi Austerlizt, mi Waterloo, mi Borodino. Ahí, en la mesa, mientras te cambias de silla. Yo soy la pelota que va para adelante, y vos sos León Tolstoi que sabe que estoy haciendo. Soy Kutúzov, soy Napoleón, soy Murat. Soy todos los grandes generales.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;5.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Suenan los cañonazos de 1812. Te escucho, te movés, te sacás el vestido y te quedás viva delante de mí. Mis ejércitos intentan rodearte, o arrasar tu centro, intentar entrar y cortar tu ejército al medio. Intento y mando olas y olas de fusileros, soldados, la artillería se mueve; pero vos resistís. Vos estás hecha para resistir. Vos sos la que no abdica, que nunca se rinde, la que no se priva.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;6.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;E intento. Te grito. Soy Napoleón, soy Kutúzov, soy Murat. pero vos silbás, mientras las balas pasan por el cielo. En la luna, me decís, soy Nelson. Y yo sé que por el mar no te puedo tomar. Soy un hombre de tierra, y miro las olas. Sé que por ahí te podrás alejar. Oh, maldita Trafalgar, morirás, una bala atravesará tu corazón, sin ojo, sin brazo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;7.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y mi esfuerzo es fútil. Nadie se atreve a llegar a estas líneas. La vida sigue, y la lucha es continúa. Te imagino todavía en la mesa, con una ginebra o un vermouth. Tu bovarismo, tu terquedad, tu falta de sentido, tus oídos perfectos, tu amor sensible, tu boca suave y tus brazos abiertos. Vos, que me tratas como a un amante, como a un esposo, como a un todo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;8.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin espías, tus movimientos llegan a mí, desde la colina miro. Escucho los vituperios del zar, los insultos del reich, los caprichos del rey. Te siento, allá, del otro lado de los campos de Marte. Te veo sin final, en un eterno devenir de movimientos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;9.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Alguna vez me dijiste que el tiempo no existiría si nosotros no pudiéramos sentirlo. Y yo ahora siento todo el tiempo sobre mis hombros, sobre mi pecho, sobre mi alma. El tiempo que me toma mover a mis ejércitos. Vos, almirante rojo, capitán blanco, general azul, allá, hermosa, mi vida. Y yo acá, horrorosa, mi muerte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;10.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mis mosqueteros me protegen como a un Luis XVI, pero todos saben que la República está viva, todos cantan la Marsellesa. Y yo te miro, y sonreís como uno de los Robespierre. El terror que le tengo a tu mirada, el terror a tu corazón, y tu sonrisa en tu rostro. Así, vos serás la salvación pública y yo seré el antiguo régimen. Vos serás esto que pasa y yo seré el pasado helado. Mi cabeza en un cajón, viendo mi cuerpo sin vida y la hoja que nos separa, uno del otro. Allá vos, acá yo; allá mi cuerpo, acá mi cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;11.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero Napoleón, Kutúzov, Murat; no morirán así como así. Porque yo soy hijo de Suvórov, y él nunca perdió una batalla. Me rió de tus ejércitos, los desprecio. Para ganarme a mí, el delfín, tuviste que ensamblar la coalición más grande que el mundo haya visto. Necesitas miles de hombres de todas las nacionalidades para vencerme. Necesitas todo, y yo soy todo, me necesitas para vencerme. Yo soy el que puede llegar a que esto termine acá y no dure una vida futura, sin pasado o presente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;12.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Von Clausewitz se ríe de tus tácticas, Sun Tzu no entiende tu guerra, Sun Pin no puede terminar tus panfletos. Y yo estoy acá, al otro lado de la mesa, mirando todo el campo de Marte. Oh, las musas me aman, Oh, los dioses están conmigo. No puedo morir, no puedo terminar perdiendo, no puede pasarme esto a mí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;13.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero el final puede ser pronto algo que no entendemos. Tu helada cabeza hermosa, tus pechos dulces y tus tacos finos. Dónde has dormido anoche, deseo saberlo. Y te miro desde el monte en que libramos la batalla. Abajo mueren todos mis soldados, abajo mueren los tuyos, abajo la línea se mantiene. Foch dice que esto no sirve, Petain quiere atacar, Nivelle se va a África. Arriba mío los aviones rojos del Von Richthofen derriban a todos mis Spads. Se cae mi imperio, el que vive mil años.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;14.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y todo por tu sonrisa, por tu bovarismo, por tu necesidad de tener todo cuando podés tener todo esto. Y te movés, como Italo Calvino (¡Átalo Calcino!) en sus libros metaficcionales. Y me lees el libro a la noche, y se mezclan todos y todas. Y vos sos mi amante, mi exclusa y mi puerto. Yo, Yo Napoleón, Yo Kutúzov, Yo Murat, Yo general. Vos héroe y martir. Vos el Almirante Nelson de los siete mares, vos y tu plaza en Trafalgar Square, yo y mi arco del triunfo. Yo muerto en los inválidos. Yo y mi retrato; y en la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;guerra y la paz&lt;/span&gt;. Yo olvidado y el más grande general napoleónico. Vos y yo, en el campo de batalla.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;15.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A esto hemos llegado.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-1533810012256582600?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/1533810012256582600/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=1533810012256582600' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1533810012256582600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/1533810012256582600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/03/batalla.html' title='Campos de Marte.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-9175988112010560286</id><published>2011-02-07T17:38:00.001-03:00</published><updated>2011-02-07T17:41:16.310-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Capsula.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca terminará de saber que le pareció más extraño: que haya sacado una pistola nueve milímetros del cinturón o que le haya dicho “Ni siquiera el Everest es el mismo al que George Mallory subió. Se movió todo un metro desde ese momento”. Suaznabar  está ahí parado en el medio de un campo seco, en el medio de la nada, en un caluroso día de verano, con las manos en alto escuchando el viento en sus oídos.&lt;br /&gt;Se sorprendió cuando él sacó la pistola (Una Beretta 92 de 9mm) de atrás del cinto. La traía escondida debajo de la camisa blanca, sin ninguna arruga, que volaba por los efectos del viento que, en vez de traer fresco, movía desesperadamente el aire calido que estaba quieto sobre un descampado en Entre Ríos. Tampoco tuvo mucho tiempo para verlo venir, antes de saludarlo, cambió la cara y se llevó la mano a la espalda. Suaznabar había caminado un largo rato a campo traviesa para llegar a las coordenadas que le había dado para el encuentro. Ni siquiera sabía qué era lo que quería de él el, que en Colón le decían Edmundo Hillary, pero que le habían informado varios que estaban bastante seguros que ese no era su verdadero nombre.&lt;br /&gt;Si los sucesos empiezan en algún momento, y no son sólo una eterna y simple cadena de eventos, empezando desde el nacimiento, que llevan a ese instante, todo empezó cuando estaba sentado en una mesa redonda del bar “La Georgina”, a media mañana, con un café cortado doble y un tostado de jamón y queso, tomando notas sobre vuelos espaciales y cosmonautas. Tal vez si las notas hubieran sido sobre astronautas, la cadena, por la teoría del efecto mariposa, lo hubiera llevado a la playa, tomando mate con Julia, bajo la sombra fresca de un sauce. Pero estaba anotando ciertos hechos sobre el vuelo de Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio y, también, el primer hombre en orbitar la tierra. Había una anécdota que le llamaba mucho la atención, pensando que podría llegar a ser un buen cuento corto, si él pudiera escribir cuentos o novelas. Una mujik siberiana ve caer la capsula Vostok 1, sin tener la menor idea –como casi todo el mundo occidental u oriental- que los soviéticos lo habían logrado, aunque en un primer momento la campesina debe haber pensando que eran simplemente llamas que caían del cielo. Que se haya acercado, intrigada, a ese lugar, de dónde seguro salía humo en contraste con el cielo, habla sobre la curiosidad natural de casi todos los seres humanos sean o no educados. Llegada ahí para ver a una forma humanoide, vestido de naranja furioso, para preguntarle si venía del espacio exterior. Tal vez la rusa sólo esperaba que le dijera que era piloto de combate o algo así, pero a Gagarin no se le ocurrió otra cosa que ser sincero y le dijo, seguramente con una sonrisa en la cara y un aire socarrón que tienen todos los pilotos de pruebas: ciertamente sí. Sólo para terminar de asustar a la campesina, que no entendía nada. Los historiadores decían que Gagarin le dijo que era soviético; a Suaznabar, si alguna vez escribía ese cuento corto, le gustaba pensar que le había mostrado su casco blanco con las siglas CCCP en rojo y eso, sólo eso, había terminado de convencer a la siberiana que, en realidad, él era un compatriota y que algo grande acababa de pasar. A la larga, habrían llegado los medios de rescate, helicópteros o aviones que sobrevolaban la zona y, Gagarin, como el primer piloto espacial, se alejaba hacía el horizonte, dejando a la mujik ensimismada y preguntándose qué era todo eso.&lt;br /&gt;Mientras anotaba los datos que estaba leyendo de un libro, que había conseguido en una librería de saldos de la 12 de Abril, en su pequeña libretita de tapas negras, se le aparece la figura, que luego le estará apuntando con una pistola en el medio del campo, y se sienta en la silla vacía. Al principio Suaznabar no se había notado al individuo. Estaba anotando con un lápiz todos los datos para, alguna vez, aunque más bien nunca, escribir ese cuento. Levantó la cabeza y lo vio, sentado enfrente, apoyado contra el respaldo de la silla, mirando por sobre su hombro a ambos costados. Le dijo en susurros que no lo conocía, pero que él sabía quién era, Suaznabar, el novelista. Primero pensó en negar, ya que nunca había escrito una novela, pero luego recordó una vez que El Espectro, estaba en un bar y gritaba a los cuatro vientos que el esposo de su primera era un novelista famoso, sólo de ahí podía venir esa asociación equivocada. El tipo siguió hablando, diciendo que su nombre era Hillary, y que lo necesitaba para documentar un suceso extraordinario que estaba por suceder. Suaznabar lo miraba sin entender nada, pero debía admitir, si alguien en ese momento se lo hubiera preguntado, que ese hombre le había llamado muchísimo la atención. Tal vez fue su forma de hablar, con un extraño acento que sólo los anglosajones podían pronunciar, o su mensaje desesperado entre miradas paranoicas, pero algo le había generado un aura de incógnita.&lt;br /&gt;Quería hacerle miles de preguntas para entender mejor la situación. Le preguntó al tal Hillary qué es lo que tendría que atestiguar, pero este dijo que no podía decirle en ese lugar. Éste miraba para su izquierda y su derecha cada dos por tres y, en pocos momentos lo miró a la cara. Le informó que tendría que encontrarse con él, al siguiente día en una hora concreta en tal latitud y longitud. Luego, parándose, le preguntó si le interesaba el asunto. Suaznabar, que no entendía demasiado, pero todo eso le había generado una curiosidad difícil de explicar, le dijo que sí, completamente. A lo que el tal Hillary le dio la mano, Suaznabar se la estrechó, y el hombre desapareció entre la gente que atiborraba el bar con aire acondicionado, en ese día de tremendo calor. Notó al instante que le había pasado un papel, y lo siguió con la mirada, mientras sentía el papel que le quemaba la palma de la mano. Cuando lo perdió, con un secretismo que le había pasado el otro, abrió el papel y leyó las coordenadas y una hora especifica, con una advertencia para que acudiera a la cita solo.&lt;br /&gt;Decidió conseguir información sobre el tal Hillary por eso anduvo en búsqueda de El Espectro, que era el único que podría saber algo sobre el tipo. Llamó desde un teléfono público al diario, preguntó si se encuentra, pero le dicen que hace muchísimo tiempo que no aparecía, le dijeron que desde que el Cíclope firmó una declaración judicial diciendo que lo había matado no aparecía por ahí. También le dijeron que si lo veía, no creyendo demasiado la historia que ya llevaba más de un año en boga de todos, que todavía le guardaban el escritorio, tal y como lo había dejado, solamente que un poco más ordenado. Suaznabar cortó, no sin antes decir que pasaría el mensaje. Esperó un rato en la cabina y luego llamó a su esposa, Julia, pero no estaba en la quinta, o por alguna razón no atendía. Miró el reloj pulsera y se dio cuenta que debería estar yendo a ver a sus tías.&lt;br /&gt;Se puso a caminar sin rumbo, primero pensó ir hasta el diario y preguntar por lo que saben de ese tipo, pero sin el peso de El Espectro, se dio cuenta que nadie le diría nada. Partió rumbo a la costanera y allí se quedó mirando, por un largo rato, el río. Vio ese cuerpo constante de agua que se mueve eternamente, con ese color caramelo que refleja el sol amarillo y brilloso. Ahí donde la gente estaba navegando y perdiéndose en la inmensidad de lo eterno por unos instantes.&lt;br /&gt;Armó teorías descabelladas de dónde eran las coordenadas, de quién era el tipo y qué podría ser lo tenía que atestiguar. No llegó a ninguna conclusión, ya que las coordenadas eran números, del tipo no sabía nada y de lo otro sabía todavía menos. Se divirtió un buen rato solo, pensando en que era una historia de espías, aunque en ningún momento pensó que ese tipo, que parecía tan poca cosa, podría llegar a estar apuntándole con una pistola.&lt;br /&gt;Llegó a un bar, en algún momento, cuando el sol ya caía. Se sentó en una solitaria mesa afuera y pidió un vermouth con aceitunas. Estaba solo, en el patio, en la oscuridad, la mayoría de los habituales estaban dentro, cerca de la barra, donde había luz y gritaban improperios cada vez que a uno le tocaba una buena mano en la partida de truco. Vio a Fulgencio que se acercó, caminando lentamente, en realidad no se llama así, es su sobrenombre por su parecido con el dictador cubano Batista. Lo saludó con ganas, Suaznabar lo invitó a sentarse, ya había bajado bastante la temperatura y hasta se podía decir que estaba agradable, aunque seguía caluroso. Una brisa corría por allí, que movía las ramas del sauce que tenía arriba de su cabeza, que cada tanto le hacía cosquillas al rasparlo, todo eso generaba un agradable sonido estival y campechano. Compartió un poco de su vermouth, mientras comían aceitunas. Se le ocurrió preguntar por Hillary, si sabía algo. La verdad que no lo conocía demasiado, solamente lo había visto una decena de veces y nunca habían cruzado palabras. Fulgencio le decía que creía que estaba loco, siempre miraba para todos lados vigilando. Pero le informó un par de cosas de su historia. Primero, que había aparecido en la ciudad casi de la nada, de un día para el otro. Así de buenas a primeras compró una casa, en contado, chiquita, pero con vista al río, en una zona paqueta. Se dio a conocer como Edmundo Hillary, aunque nunca nadie le preguntó si ese era su nombre verdadero, todos le decían el yanqui. Había conseguido un trabajo en las afueras, donde pilotaba viejos aviones a hélice para la aplicación aérea de fertilizantes, y, cada tanto –“muy cada tanto”- algún vuelo de pasajeros. Fulgencio no sabía mucho más sobre el tipo y, de hecho, no quería saber más. Según él tenía algo muy raro, algún tipo de secreto o algo por el estilo, le dijo. Suaznabar se rió, que no le parecía eso, aunque estaba mintiendo y esa última aseveración lo dejó pensando, y el papelito en el bolsillo el empezó a arder.&lt;br /&gt;Ya estaba en la quinta de Jacinto, el padre de Julia, que nunca estaba, por suerte, esperó a que vuelva su esposa. Volvió tarde, riéndose a sonoras carcajadas, un poco borracha, trastabillaba golpeando el umbral de la puerta. Suaznabar la ayudó a subir la escalera, mientras ella le daba besos chiquitos en el cuello o adonde podía alcanzar. La tiró en la cama, pero no lo soltó y él cayó sobre ella. Julia le empezó a sacar la ropa, mientras le susurraba al oído. Cuando ella estaba un poco tomada era un poco más agresiva en la intimidad, mucho más activa, menos romántica. Ella se quedó rápidamente dormida luego, pero él seguía despierto. La luna estaba en lo alto y se reflejaba contra el río Uruguay. Bajó las escaleras, caminó bordeando la pileta, siguiendo por entre los sauces llorones hasta el río. Anduvo por la orilla alejándose de la casa, de casi todo.&lt;br /&gt;Al poco rato se sentó en un tronco caído mirando la otra orilla, escondida en la oscuridad. Estaba pensando en el día, en cómo trascurriría, en qué sería. Lo que más le interesaba era el misterio, todo el halo de secretismo que se había generado alrededor de lo que le había pasado esa tarde, con esa nota que le había pasado el tal Edmundo Hillary. Atrás suyo, un chistido, de alguien. Se dio vuelta y sólo vio una brasa de un cigarrillo. Esa brasa se fue acercando hacia él, notó que era El Espectro, en otra de sus apariciones misteriosas. Se sentó al lado suyo. Conversaron un largo rato mientras las agujas del reloj marcaban un nuevo día y la madrugada se iba haciendo cada vez más presente en el cantar de los grillos y el zumbido de las chicharras que, por unos segundos, llenaban todo el ambiente.&lt;br /&gt;En algún punto Suaznabar se puso a mirar la luna, pensando en si alguien en verdad la había pisado, en cómo podría haber sido eso, cómo podría haber sido escenificada esa gran puesta. Pero a él le gusta creer, no puede tener fe en dios ni en los santos evangelios pero en la llegada del hombre a la luna, en los restos del modulo lunar, en las banderas clavadas en el gris, en las pisadas eternas sobre el piso lunar, en tres iniciales escritas por el último que estuvo ahí, en todo eso creía. Pero El Espectro se reía de eso, le decía que todo era una fantochada. En chiste le dijo que los rusos habían llegado. Se rieron juntos. Aunque luego los embargó la fantasía de cuánto habría cambiado el mundo si eso hubiera sucedido. Suaznabar siempre cree que las pequeñas cosas marcan el camino de las grandes, y eso era un momento gigante en la historia. Tal vez, se dijo, eso hubiera cambiado el curso de la guerra fría, eso podría haber generado un nuevo movimiento ascendente en la economía de la Unión Soviética. No creía que podrían llegar a estar sentados, escuchando a los grillos y a las chicharras si los rusos hubieran llegado a la luna. Piensa que estarían todos muertos. Los pequeños cambios cambian el futuro en formas inimaginables que repercuten en cambios inmensos en los modelos, los cambios grandes te sacan de curso y descarrilan la historia.&lt;br /&gt;Pero aprovechó para preguntarle que sabía sobre el yanqui, así lo conocía, más que por su nombre y apellido, que le dijo que eran inventados. No sabía mucho, no pudo averiguar demasiado, aunque su olfato de periodista le decía que había algo atrás de ese tipo. Lo había perseguido varias veces cuando iba al campo de aviación, volaba viejos cacharros con gran destreza y fumigaba grandes sembradíos, era el único en la región que hacía eso. Estaba seguro que era yanqui. Para él ese no era su nombre. Había escuchado una historia, en un bar lejano, por la ciudad lindera de San José, que éste había contado una vez que estaba borracho. Según El Espectro el tipo había empezado a hablar sobre viajes astrales y espías de la CIA que lo buscaban por saber demasiado sobre ingeniera inversa. Cuestiones sobre naves espaciales y, en algún punto, dijo, se puso a escribir ecuaciones en el pizarrón donde escribían los especiales del día. El Espectro, que según le comentó, había escuchado todo de primera mano, puesto que estaba ahí ese día, en ese bar. Suaznabar se dio cuenta que lo había perseguido. Él copió las formulas y luego se las llevó a un ingeniero amigo, que, como era de Buenos Aires, se llamaba Martín y no tenía sobrenombre como todos en Colón. Nunca le había mandado una respuesta y nunca más volvió a escuchar de él. Se había desvanecido en el aire o se escondió en la multitud, como una hoja en un árbol, como desapareció de nuevo El Espectro, el primo de su mujer.&lt;br /&gt;Al otro día, agarró la camioneta y puso en el GPS las coordenadas que le había pasado el tal Edmundo Hillary en el papel, que quemó según una instrucción que había en el mismo. Manejó hasta salir de la ruta catorce y doblar en una vecinal de tierra. Anduvo un buen rato, el sol rajaba la tierra y la temperatura andaba cerca de cuarenta, por lo menos la térmica. Estacionó al costado de la calle de tierra, por donde viejos autos pasaban cada muerte de obispo a todo lo que da levantando polvo, saltó un alambrado y tuvo que caminar unos cuantos kilómetros para llegar al lugar exacto. Una vez allí, en el medio de la nada, sólo estaba presente el viento que movía el calor y susurraba idiomas extraños en sus oídos.&lt;br /&gt;A lo lejos lo vio venir. Una figura que apareció caminando lentamente, tranquila. Primero era una sombra, lejana, sin forma, casi un espejismo entre el calor. Luego, con el movimiento constante, empezó a tener forma humana. Pensó en la siberiana y la figura naranja de Yuri Gagarin apareciéndosele, por algunos instantes fantaseó con la posibilidad que ese momento fuera la exacta antítesis de aquella. En vez del frío siberiano, el calor del campo entrerriano; en vez de una mujik, un burgués de clase media; en vez de un viajero del espacio, un tipo al que se le había caído el avión que usa para fumigar campos. Encendió un cigarrillo para esperar mientras la figura fue tomando forma.&lt;br /&gt;Ni bien toma forma en un movimiento rápido saca la pistola de su espalda y le apunta. Suaznabar atina a levantar los brazos y decir algo como ey, ey, cuidado con eso, y el tipo, el presunto Edmundo Hillary le dice lo del Everest. Suaznabar no interpreta bien el mensaje. Pero el otro, en extremo paranoico le dije si es del MI5 o la CIA. Obviamente Suaznabar niega, siendo verdad, pero con la leve sospecha que con la pregunta ya está en jaque; que el negar, para el otro, es igual que afirmar. El tal Hillary le apunta, lo sostiene, lo mira, le dice que Suaznabar está vestido como los espías ingleses en los países caribeños, con pantalón de lino y camisa blanca un poco abierta. No puede más que reírse, el otro no se ríe, en ningún momento esboza una sonrisa. Por eso empieza a decirle que él lo citó en ese lugar y que está ahí solamente porque le había pasado el papelito con las coordenadas.&lt;br /&gt;Por unos instantes, que parecen eternos para Suaznabar, por más que sea un cliché es lo que siente, ambos permanecen callados. El otro baja la pistola, pero no la suelta, Suaznabar se saca el cigarrillo de la boca, al que casi no le había podido dar pitadas. Le pide una explicación a todo eso. El otro empieza a caminar para el norte. Con la pistola, sin apuntarle, le hace gesto para que camine a su costado. Suaznabar, para complacer al hombre armado, lo hace. Le dice que van a ver cómo cae una capsula desde el espacio, una que el gobierno de los Estados Unidos por el momento mantiene en secreto y que va a ser usada para volver a la luna y, luego, en un esfuerzo aún más grande, para llevar al primer humando a Marte. Mientras el tal Hillary sigue caminando en dirección norte, Suaznabar se queda quieto mirando como se aleja, hasta que se da cuenta que no camina más a la par y se da vuelta. Le pregunta qué le pasa, responde si le está tomando el pelo. Edmundo Hillary, y cada vez Suaznabar está más seguro que no se llama así, le responde que no. Y le vuelve a hacer el gesto con la pistola para que lo acompañe, no es un gesto amenazador pero lo intimida.&lt;br /&gt;Caminan rápidamente. Suaznabar piensa en la coincidencia entre su cuento de Gagarin, la charla de los hombres en la luna con El Espectro y eso que le había dicho el tal Hillary. Él le dice que no cree que algo así, de tanta envergadura pueda mantenerse en secreto y, que además, qué ganaría el gobierno norteamericano de mantener eso en secreto. Hillary, sin parar de caminar para el norte, por el campo chato, y al parecer eterno, le dice que no sabe qué ganaría pero que de llegar a darse a publicidad debería dar explicaciones de ciertas tecnologías que no están al alcance de nuestra civilización. ¿Extraterrestres? Le pregunta, el otro le dice que sí. Y cómo sabe eso. El presunto Hillary, le cuenta que él era piloto de la fuerza aérea de los Estados Unidos (USAF), que voló en los Balcanes a mediados de los noventa y fue el primero en derribar un MIG usando un AIM-120 en un F-16. Consiguió dos victorias más, aunque una disputada y no confirmada. Luego de eso, fue trasladado a la Base Edwards donde hizo el curso de Piloto de Prueba y, al ser primero en su clase, fue comisionado para las pruebas en el último avión-X de la fuerza. Ahí empezó a volar llevándolo a más de 80 km arriba (“Y eso ya se considera “espacio” amigo”, dijo con esas palabras, “por lo que me dieron el título de astronauta de la fuerza aérea. Búscalo, me vas a encontrar, no por este nombre, claro”). Pero se fue dando cuentas de secretos que estaban más allá de su pago, los pilotos no eran personas que callaran y podían hacer hablar hasta el más parco de los ingenieros. Empezó a levantar sospechas entre los civiles de la base. A la larga lo sacaron de la línea de vuelo, los médicos (“Enemigos naturales de los pilotos”, le dijo) dijeron que tenía una arritmia cardiacas crónica, algo que nunca antes, en miles de pruebas habían podido encontrarle. Lo dejaron en tierra, lo que para un piloto peor que se lo podían hacer. Él tenía todo lo que tenía que tener, pero unos médicos, que no sabían qué era un avión lo habían dejado en tierra. Y sólo porque había hablando con algunos ingenieros que no soportaban ni los tragos, ni la velocidad que con la que él manejaba y le habían contado sobre el aterrizaje y los estudios. Sentía que en la base lo seguían, en algún punto estuvo algo deprimido y con baja autoestima, pero él seguía teniendo el material, era piloto todavía, todo era un complot contra él. Renunció a la Fuerza Aérea, pero los seguían vigilando. Escenificó su muerto y escapó del país. Y así estaba acá, porque ahí podría limpiar su nombre cuando Suaznabar atestiguará lo de la capsula espacial y que él no estaba loco, como habían hecho creer a la opinión pública. Pensaba que así lo volverían a dejar volar (“Aviones en serio, no eso que vuelo ahora”).&lt;br /&gt;Suaznabar no podía si creerle lo que decía, en el campo parecía estar muchísimo más tranquilo que en la ciudad, no miraba sobre sus hombros pero escarbaba con sus ojos el horizonte. Se puso a sopesar su historia con todas las aristas y lo poco que él sabía sobre aeronáutica. Sabía según leyó alguna vez en revistas que lo que decía sobre los AIM-120 en los Balcanes podía ser cierto, que en Edwards estaban la mayoría de los pilotos de pruebas norteamericanos, era el lugar donde se había roto la barrera del sonido, pensó. Pero todo lo demás, la capsula que cayera en Argentina, materiales de otro mundo y todo la paranoia que demostraba en su hablar. Le preguntó por qué iba a caer en el campo, por qué no en el mar como en el proyecto Mercury, Geminis o Apollo. Mientras seguían caminando hacía la nada, respondió que cuando cae en el mar la recuperación necesitas buques, helicópteros y mucha gente. Sin embargo, cayendo lejos de las miradas ajenas, en un campo controlado por ellos –como tenían en todo el mundo- podían recuperar la capsula con la menor ingerencia de gente posible, además el aterrizar iba a ser mejor para las próximas fases, dijo. Le pareció razonable y que por ese lado no podría llegar a satisfacer su curiosidad de saber qué tan real era lo que decía. Y le preguntó de por qué un novelista en vez de un periodista. Ahí para en seco, lo mira, y le dice que él, como escritor, podría encontrar mucho más aristas que un periodista. En la ficción estaría más la realidad que lo que un simple testigo podría mostrar. Un novelista podría describir mejor todos los detalles, los sentimientos y tendría más sentimiento que un periodista. Dejó en claro que se daba cuenta del peligro que se podría llegar a tomar al pensar que lo que escribía era ficción o un cuento, pero que era un riesgo que había que tomar.&lt;br /&gt;Se pararon en un lugar que no era para nada diferente del primero donde estaban parados. A sus costados no había nada, el pasto estaba tan seco como a unos kilómetros, el horizonte estaba también escondido por unas líneas de árboles y no se notaba la ruta vecinal ni las provinciales o las nacionales. El tal Hillary mira el gran reloj que tenía en la muñeca y espera. Le dice que un amigo que todavía tenía en Edwards le había confirmado que la tercera capsula iba a caer cerca de estas coordenadas, y que sería con la que practicarían el aterrizaje de precisión. Así que podrían ser testigos privilegiados de la historia y exponerla.&lt;br /&gt;Algo a Suaznabar no le terminaba de cerrar, la motivación le parecía bastante irrazonable, volver a ser puesto en la línea de vuelo, cómo podría lograr eso exponiendo algo así sin ser considerado un traidor, en términos norteamericanos. Se lo preguntó y el otro le dice que no era un traidor, que sólo le iba a mostrar a los contribuyentes en qué estaban gastando sus dólares, que no le molestaba las capsulas o la conquista del espacio, que era algo que tenían que hacer como americanos, pero que el secretismo no era bueno y que lo hayan sacado de los vuelos, eso era impagable. Sólo por querer saber la verdad, lo habían tratado como a un traidor cuando él era un patriota, alguien que nunca haría nada en contra de su país ni de la fuerza aérea. Y le habían pagado así. Él sólo quería volar cazas, probarlos y llegar hasta el límite, probar el envoltorio, ver hasta dónde se podía ir y luego forzarlo un poco más. Se lo habían quitado, y ahora estaba buscando la forma de volver a conseguirlo. Suaznabar se dio cuenta al instante, que de ser cierto, así no sería cómo lo conseguiría pero todavía el otro tenía un arma, y una parte de su ser, pequeña pero no por eso menos importante, quería ver qué le pasaría cuando nada pasara.&lt;br /&gt;Ambos miraban el cielo buscando algo, Suaznabar sabía que no pasaría nada, el tipo estaba loco, tal vez lo habían perdido en algún hospital psiquiátrico y estaba escapando en sus delirios. Aunque tenía un arma, y eso lo hacía peligroso, pero además, como le gustaba la historia de Gagarin sea o no cierta, le gustaba la historia que le había contado, sea o no cierta. Le gustaba pensar en un piloto de caza que había derribado a varios aviones, se había convertido en pilotos de pruebas y se había vuelto loco. Una buena historia se dice Suaznabar, casi tan buena como el otro cuento corto. Pero él no escribiría ninguna de las dos historias.&lt;br /&gt;Edmundo Hillary (“¿cómo te llamas en realidad?”, “no puedo decirlo”), le dice que podrían llegar a tener compañía y Suaznabar mira el cielo viendo una línea de humo que venía cayendo desde el cielo. Se quedó petrificado un instante, haciéndose visera con la mano, mirando eso que no podía describir de otra forma. El otro mira el reloj y dice justa a tiempo y se quedan mirando. Supuestamente debería caer a unos cincuenta metros, le dice. Pero en la caída ambos se van dando cuenta que iba a caer mucho más lejos, a un par de kilómetros tal vez. Esto enfurece a Hillary que empieza a decir que seguro habían interceptado el mensaje que había recibido, sus cálculos no podían estar mal, los había hecho varias veces. A lo lejos, además, ven al ras de la tierra lo que parecía ser polvo levantado por vehículos. Hillary saca unos binoculares del bolsillo, primero mira la bola de humo que va cortando el cielo en dos, luego mira al polvo en la tierra. Dice que vienen unos autos, lo cual no es del todo ilógico. Le pasa los binoculares a Suaznabar que mira el cielo, pero no puede ver nada, en realidad, sólo ve algo que cae, que puede ser cualquier cosa.&lt;br /&gt;Cuando se los va a devolver ve que el otro le apunta de nuevo con el arma. Le hace gestos para que se vaya, que corra. Suaznabar no sabía si era para dispararle por la espalda o para que escape de los autos que se acercan. Mira primero el arma y luego lo que cae del cielo. Observa los ojos del otro y nota que no va a disparar.&lt;br /&gt;Lo que cae del cielo está cada vez más cerca del piso y una explosión llena el lugar. Cuando se apaga el sonido por un instante no hay ruidos, nada, el recuerdo de la explosión borra todos los otros sonidos del lugar. Pero eso dura poco tiempo y empiezan a escuchar sirenas que se acercan rápido. Mira a Edmundo Hillary, este le dice que corra, que se vaya, que aproveche, que cuente lo que vio, ya que al otro día dirán que en la zona hubo un accidente de aviación.&lt;br /&gt;Suaznabar considera que es mejor escapar del hombre con el arma aunque todo le produce intriga. No tiene miedo pero piensa en Julia y en qué le pasaría a ella si ese tipo lo matara por lo que podría ser –aunque ahora era todo muy real con lo que caía del cielo y las sirenas que se acercaban- algo gigante y escondido. Corre y se aleja, cada tanto mira para atrás. El otro le grita que nada nunca es igual, que todo se mueve, hasta el Everest no está en el mismo lugar, por más raro que suene, todo cambia y la verdad tiene que moverse para llegar a ser mostrada. Hillary corre en dirección inversa, con rumbo a la caída, pero se encontrará con las sirenas antes de llegar.&lt;br /&gt;En algún momento se encuentra solo y lejos de todos. Salta las alambradas y se sube a la camioneta. Está acalorado y le cuesta respirar, traspira y siente que huele mal. Piensa en qué habrá pasado, pero le cuesta prender la camioneta y escapar. Espera y nada pasa, ningún coche anda a su costado ni ve en el cielo ningún helicóptero o aviones. No sabe qué es lo que vio, pero se siente en un cuento de aventuras, quizás de espionaje.&lt;br /&gt;Cuando enciende la camioneta lo hace para encender el aire acondicionado. Al final cuando pasaron varios minutos de todo pone en marcha el vehículo, da una vuelta en u y vuelve por donde vino.&lt;br /&gt;Al otro día leerá en el diario local que se estrelló un avión en un campo de la localidad de Villa Elisa y que ahí falleció el piloto, un tal Edmundo Hillary y su acompañante que todavía no se conocía su identidad. Suaznabar no sabrá qué creer, no esperaba encontrar el nombre del otro ahí. Prenderá la camioneta y recorrerá el mismo camino, aprovechando que las coordenadas en el GPS todavía estaban allí, en evidente falta a la quema de datos del papelitos. Saltará la alambrada y caminará, en un día nublado pero sin lluvia pero con todavía mayor calor, por el campo hasta llegar a una zona quemada, donde no había casi ningún despojo. Nada que indicara que allí había habido un accidente salvo unas cintas con un “prohibido pasar”, Suaznabar buscará entre la parte quemada del pasto, pero no podrá solucionar ese día el misterio de la capsula. Se preguntará qué es lo que tendría que haber cambiado en los pequeños gestos para poder encontrar el final de eso que le había pasado el día anterior.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Por eso no se sintió del todo mal cuando lo reclutaron forzosamente de la estancia, donde solamente había estado dos días, y se los había pasado durmiendo, para trabajar como zapador en las defensas contra el indio, en la Zanja de Alsina. Porque quería comprobar qué tan verdadero era lo que le había comentado al pasar esa persona.&lt;br /&gt;Él, Anacleto, y sus compañeros siempre volvían caminando tranquilamente al lugar del trabajo. El lugar donde trabajaban siempre era un poco más lejos. También se iban de allí tranquilos, pero agotados. Cada tanto escuchaban historias sobre los malones, por eso todos llevaban la pistola en el cinto. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Más vale prevenir que curar&lt;/span&gt;, susurró uno de los zapadores más viejos, que ya no estaba con ellos, se había fugado, y se puso el revolver en el cinto. Con los días todos empezaron a imitarlo. Uno, el que siempre iba más atrasado, llevando las palas y los picos sobre una mula que marchaba muy pausadamente y cada tanto se encaprichaba, lo que hacía que todos tuvieran que esperar que al bicho se le diera por seguir recorrido, era el único que iba sin armas. Salían con la última oscuridad de la mañana y caminaban un buen tramo, desde el fortín hasta la línea. En el tramo de ida no hablaban demasiado, todavía estaban algo dormidos y el frescor de la mañana hacía que cada uno esté inmerso en sus propios pensamientos, si es que los tenían. Cuando volvían, con la primer oscuridad, en el momento cuando el sol dejaba paso a la luna en el cielo, tampoco charlaban. De hecho, en la cuadrilla donde estaba Anacleto las charlas eran algo fuera de lo corriente.&lt;br /&gt;Cada tanto, muy cada tanto, un oficial, que reportaba directamente a don Alfredo Ebelot, iba con ellos. Les ofrecía un par de instrucciones al principio del día, desde el caballo, que ellos intentaban cumplir al pie de la letra. Muchas veces les daba rebencazos cuando les decía que estaban haciendo algo mal. Cuando iba a darlos era el único momento que se bajaba de su pingo blanco. Aparecía a media mañana, gritaba, siempre lo hacía, repartía algunos rebencazos, normalmente siempre a los mismos zapateros. Antes de irse cruzaba un par de palabras con el capataz, siempre del lado del indio, al cual el capataz iba lanzando improperios por lo bajo, porque a ese lado ellos no se atrevían a pisarlo, era lo primero que le habían dicho a Anacleto, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;nunca te paréis del lado del indio, siempre hazlo de este lado&lt;/span&gt;”, y, luego de todo eso, se iba, dejando una polvareda, levantada por su caballo que se iba relinchando.&lt;br /&gt;El sol está en el cielo, una mancha luminosa en el, por lo demás, siempre celeste cielo. No están trabajando porque el capataz les dijo que era mejor guardar las fuerzas durante un rato. Hace mucho calor, en la lejanía parece haber movimientos sobre la tierra, como que la tierra es agua. Ellos no tienen ninguna sombra cerca para tirarse a descansar. Los árboles, pocos, aunque parecen cercanos, están a kilómetros de distancia. Cerca de los zapadores no hay nada, más que la zanja a medio abrir para el este y la inmensidad de la pampa para el otro lado. Todos están de este lado, de lado del indio no hay nadie, solamente algún solitario está dentro de la fosa. Están dispersos en pequeños grupitos de uno o dos personas. Son alrededor de una decena de zapateros, tirados en el final (o el inicio, no lo sabían) de la zanja que tenían que construir. Algunos están tierra adentro tirados sobre matas de pastizales amarillos, la mayoría están sentados sobre el borde.&lt;br /&gt;El capataz está un poco más alejado del resto, a unas pocas leguas de distancia, Anacleto es el más cercano ya que lo había acompañado, sin decir nada hasta ese lugar. Allí, el capataz, se había parado en el borde de la zanja y mira hacía afuera, haciéndose sombra con la mano, inspecciona el horizonte, intentando encontrar algún malón. En todo el tiempo que Anacleto había estado con la cuadrilla nunca había presenciado el ataque de los indios, aunque sí había escuchado varias historias en los fortines o en el pueblo de Puan, que era el más cercano. El capataz cada tanto hace ruidos extraños, mientras tiene la mirada puesta en un punto del horizonte, en la parte que le toca a los indios. A nadie le gustaban esas expresiones del capataz, pero sólo lo decían cuando estaban en las barracas.&lt;br /&gt;Ancleto está sentado en el borde, el de este lado, los pies le colgaban, la zanja era casi tan alta como él de profunda y más larga que cualquiera hombre, que él haya conocido, de ancha. Cada tanto mira al capataz que está todavía con la mano mirando el horizonte, parece que no se movió en los últimos diez minutos, pero el tiempo en el desierto, como bien lo había aprendido Anacleto, parece estirarse y alargarse.&lt;br /&gt;Un par de compañeros, en la lejanía, se estaban gritando cosas; el capataz los mira por un instante pero los deja seguir en la suya, piensa que así los demás muchachos se van a distraer y, además, seguro que es por el calor que está haciendo en la zona. Se acerca a donde está sentado Anacleto. “El lugar más peligroso de toda la fosa, es justo en el que estamos nosotros, en el borde, en las zonas no escavadas”, se sienta tranquilamente a su costado, intentando ponerse cómodo, sus movimientos sos ágiles, pero lentos, como buscando una seguridad que no encuentra en el borde de la tierra. “Los indios no son tontos, buscan el camino fácil para entrar y robar nuestro ganado, cabalgan por el borde de la zanja hasta llegar hasta todavía no terminamos, en donde estamos nosotros, para después meterse tierra adentro. Por eso, tenemos que estar con los ojos abiertos”, le dice a Anacleto, que lo escucha y piensa que todos los demás están en otra. Un par están peleando por vaya a saber qué cosa, otro par intenta separarlos, otros los miran de cerca, otros de lejos, y algunos están adentro de la zanja, ya que es el único lugar donde se puede llegar a conseguir algo de sombra.&lt;br /&gt;El capataz grita un par de cosas a los que están peleando, desde el lugar donde está, sin pararse, los que pelean no le hacen caso, pero eso no le importa, la cuestión es gritar, demostrar algún poder de mando, aunque sea solamente una cuestión formal. Anacleto no sabe mucho del capataz, sólo que desde hace muchísimo tiempo está trabajando en la zanja. Antes era miembro de un regimiento, y antes de eso, según escuchó por ahí, tenía un pequeño rancho con una china y un caballo. Anacleto pensó, esa vez, que el caballo debía de estar muerto y la china ya debía de tener otro hombre. Ambos miran el horizonte, cada tanto, el capataz mira al este, para ver si vienen los indios bordeando la fosa. “Si llegan a aparecer estamos perdidos. Somos diez hombres, más o menos, casi todos tenemos pistolas, pero el malón caerá por sorpresa, y nos matarán a todos. Si llegan a aparecer” repitió como resignado. El capataz agarra un pedazo suelto de adobe, que se usaba para el talud, y se los tira a los que están peleando. Esto los hace salir de la pelea, otros zapateros los ayudan y se sientan uno muy alejado del otro. “Creo que de algún momento a otro deberían llegar los soldados del fortín más cercano. Les dije que estamos en una posición expuesta, pero me parece que el oficial al mando no le importa nada. Por suerte, todo esto está seco, y, si llega a aparecer un malón, lo vamos a poder ver desde lejos, por el polvo que levantarán. Pero los indios son muy taimados y diestros jinetes, si aparecen, quizá podamos matar a dos o tres, pero ellos nos barrerán rápido y seguirán camino tierra adentro, vaya a saber qué tanto, y volverán con las vacas”.&lt;br /&gt;Algo que le llamaba poderosamente la atención a Anacleto eran los indios, nunca había visto uno, pero todos se la pasaban hablando de ellos. Cada tanto, cuando estaban en la barraca, mientras Anacleto miraba fascinado el manto perlado del cielo nocturno, le preguntaba a sus compañeros si habían visto alguna vez a un indio. La mayoría le respondía que no, que él no había visto ninguno, pero empezaban a contar historias sobre conocidos que los habían visto o historias sobre algunos gauchos que habían conocido a muchos indios. También una historia que contaban, que recorría a menudo las barracas, era la de un gaucho matrero que vivía, solitario y arisco, en el desierto, todos decían que este tipo era inmortal, que se lo notaban por las arrugas en la cara que denotaban todo el tiempo que había esperado y el olor a cadáver que se desprendía de sus ropas. Otros decían que esperaba algo, pero no sabían decir qué. Pero nadie en el regimiento lo habían visto. Las historias decían que estaba dentro del territorio de los indios, y que estos no lo tocaban porque sabían que era una deidad. Además, ya lo habían matado tantas veces que no gastaban fuerzas en esa empresa inútil. La mayoría de las payadas en la línea hablaban sobre este gaucho. El típico payador lentamente afinaba la vigüela, haciéndola sacar ruidos extraños, y se lanzaba a cantar el cuento de este gaucho. Era un mito, pero casi todos lo daban por cierto.&lt;br /&gt;“¿Vio alguna vez a alguno?”, le dijo Anacleto al capataz, casi en un suspiro, aspirando las palabras y dejándolas que se la lleve la muy suave brisa, “a algún indio”. El capataz al principio deja que las palabras se diluyan y mira atentamente la fosa, siguiendo la línea artificial que formaba hasta el horizonte, que los encerraba de los cuatro costados. “No. Por suerte nunca me encontré con esos salvajes, llevo aquí años de trabajo, creo, o serán meses, ya no lo sé, pero nunca me encontré cara a cara con ningún indio. A veces me pongo a pensar si será verdad que existen, me pongo a pensar si esta empresa que hacemos no será algo así como una excusa para meternos a todos en la milicia y trabajar para los ricos. Quizá por aquí hagan pasar agua para el ganado o algo así. No. Nunca vi a ningún indio”. Asegura el capataz mientras escupe dentro de la zanja.&lt;br /&gt;Anacleto mira el paisaje que se abre frente a ellos. Ve pastizales amarillentos, algunos espesos arbustos espinosos, tierra eternamente lisa, alguna que otra zona de árboles, a lo que parece ser pocos kilómetros pero que en realidad son casi cientos, no ve ningún animal, no ve sombra, ni nada que se mueva, todo parece estar muerto. Se pone a pensar cuál será el valor de todas estas tierras, para llegar a darse cuenta que para él no lo tienen, pero que si, otra gente, más rica, más inteligente, está intentando poner un límite entre ellos y los indios, debe ser porque algo tienen que valer. Se pone a pensar en los indios, allá, tierra afuera, como así también piensa en los que viven tierra adentro. No llega a ninguna conclusión ni de unos ni de otros. A unos nunca los vio en su vida, no sabe cómo son ni cómo se ven, a los otros los vio muchas veces en las ciudades y los pueblos, en las pulperías y en las fiestas, pero no sabe cómo piensan ni cómo hablan.&lt;br /&gt;“¿Conoció a muchos gauchos, señor?”, el capataz lo mira largamente, pensando, recordando o intentando hacerlo. Otra vez escupe en la zanja. Con sus movimientos lentos y tranquilos, se acomoda en otra posición, un poco más lejos de Anacleto, que lo inspecciona lentamente. “No, la verdad que no he visto ninguno, ni aquí en la frontera, ni tierras adentro. No los conozco, como no conozco indios. Supuestamente andan en sus caballos, tomando mate y carneando ganado, pero yo nunca los vi en todos mis años en el desierto. A veces creo que no existen, que son solo un invento de esos escritores de Buenos Aires, que son solamente algo que asumen que está acá. No sé quién habrá sido el que lo inventó, al gaucho digo, o al indio, si habrá sido Dios o si habrá sido un señor, encerrado en un hotel, en la ciudad, pero te aseguro que yo no los conozco. Ni a unos, ni a otros. Deben ser inventos. O por ahí, tal vez somos nosotros; tal vez nosotros somos los gauchos, nada más que no lo sabemos. Ya que, lo que ellos dicen que son, deberíamos ser nosotros, pero no hablan como nosotros ni se ven como nosotros. Quizá seamos así a la vista de las personas esas. Qué seremos, unos tipos que andan por el campo matándose entre ellos, jugando a la taba y matando ganado, o seremos esto, unos tipos que andan por el campo haciendo un pozo para mantener alejados a unos indios que nunca vimos, en nuestros meses, o años, ya no sé, de tiempo que estamos acá, en la intemperie. Pienso que todos los pueblos deben tener algún tipo de ser, que nadie sabe si existe o no. Quizá los indios, al final, estén de aquel lado, allá, y no porque dudemos de su existencia podemos dejar de pensar que no están, porque creo que en ese momento aparecerán. Pero tal vez para ellos, si es que existen, nosotros debemos ser lo mismo, algo que tal vez nunca vieron. Y nosotros somos unos que no saben para qué están, ni qué hacen. Sí, ni siquiera deben estar seguros si nosotros existimos. Sabemos que hacemos esta zanja, y se nos dice que el objeto de esto no es impedir que pasen, sino intentar que no salgan con el ganado, pero a mí eso me suena irrisorio, imposible. Por eso a veces dudo de todo, porque todo esto, la zanja, los indios, los gauchos, o nosotros, todo me parece irreal. Pero quién sabe, de hecho, nosotros, como casi todas las personas no sabemos nada. Tal vez lo sabe el Presidente”.  A Anacleto le retumban las palabras del capataz, se queda intentando retener las palabras para luego intentar repetirlas. Las quiere memorizar para tener algo sobre qué hablar con los demás, para parecer un poco más avispado de lo que es. Pero las palabras se le esfuman, como nunca las pudo ver más que por un rato en su mente, en su imaginación.&lt;br /&gt;El capataz se para y camina a paso moroso bordeando la zanja. Anacleto se para detrás, lo que genera cargadas que gritan los otros zapateros, cosas como que Anacleto es la novia del capataz y otras por el estilo. Todos ríen y gritan. Están cansados de esperar y el sol está arriba sobre ellos. El capataz o no escuchó o hace oídos sordos, y vuelve a escupir otra vez sobre la zanja, tercera vez en un rato. A veces piensa que odia y ama a la fosa, un sentimiento es muy raro. Camina lentamente, mirando para dentro del metro setenta y cinco de profundo, mirando el adobe que recubre el primer metro e inspeccionando el talud. Levanta la vista y mira el horizonte, siempre hacia el este y hacía el sur; de ahí, de donde podrían venir los Pamperos, Mapuches, Tehuelches y quién sabe qué otros nombres de indios. Anacleto también mira el horizonte, pero no busca indios, sino que observa, buscando el final, intentando encontrar algún punto donde la pampa plana se termine y empiece el cielo, pero ese lugar no existe. “¿Qué hay de aquel lado?”, le larga otra pregunta al capataz, que está inusualmente conversador, normalmente lo chista para que se calle y lo manda a seguir con sus tareas. El capataz se da vueltas, y con un par de silbidos y gritos hace que todos los zapadores resuman sus tareas. “De aquel lado... Quién sabe. Nadie ha ido para allí, o por lo menos ha vuelto para decirlo. Según me han contado marineros, algunos, a los que tengo fe sobre lo que me cuentan, la tierra en algún punto se termina y solamente hay mar. Dicen que con un barco podes llegar al final de la tierra y rodearla para llegar a otros lados, otros mares. Yo no lo sé, les creo, pero me suena irreal. Debe ser porque ellos conocen la inmensidad del mar. Pero nosotros conocemos la inmensidad del desierto, y en nuestros corazones sabemos que no puede terminar. Yo creo que más allá hay un lugar donde se puede caminar jornadas y jornadas para llegar a ningún lugar. Me parece que caminando hasta el horizonte se puede llegar a escalar el cielo, porque si te fijas, como seguro que lo has notado muchas veces, el horizonte no existe, no hay una línea como la zanja que separe la tierra del cielo. Dicen que en otros lados hay una separación, algo que te muestra que más allá hay otra cosa. Pero acá, el amarillo de los pastizales, el verde del piso, se mezcla lentamente con el amarillo, rojizo y celeste cielo. No hay separación entre esto y aquello. A veces pienso que tienen la razón quienes allá dicen que viven los muertos, que los indios son simplemente fantasmas que no podemos ver, que se llevan al ganado y a las mujeres. Son los jinetes de la muerte. Allá debe andar la muerte, caminando lentamente. Quizá para esto es la Zanja de Alsina, para separar de este lado a los vivos con aquellos, sean lo que fuesen, indios, muertos o quién sabe qué. De aquel lado de la zanja nadie sabe qué hay, pero se quiere ganar ese algo. Yo no soy creyente, no creo en Dios ni en su hijo y todas esas cosas, pero eso no quiere decir que no crea que pueda haber algo que yo no pueda entender. Y creo que eso está de aquel lado”.&lt;br /&gt;El capataz se pone a caminar en paralelo a la zanja, le dice que lo acompañe, que van a dar una vuelta y hacer el recuento de cuántas leguas cavaron ese día. Lentamente van caminando, el capataz inspecciona la zanja, el talud, la tierra al costado, el adobe cercano al piso. Cada tanto da muestras de satisfacción y otras se muestra bastante disconforme con algún acabado, habla bajo, pero en voz alta, no para Anacleto, sino para sí. Luego dice, en voz alta, para que el otro lo escuche: “Me parece que esta obra, que parece no tener fin, es una imagen del país que estamos construyendo. Estamos en guerra desde hace años y hacemos una zanja para separar a los indios de los que viven tierra adentro. No sabemos si existen unos u otros, pero estamos acá, trabajando. Sufrimos deserciones, pero seguimos en la obra, que parece ciclópea, parece una quimera sin fin. Tal vez nunca lleguemos a terminarla. Pienso que es poco efectiva además. Pero esto debe significar algo. Lo que me termina demostrando es que algunos vivimos sobre la línea, vivimos en la frontera. Todavía no sé en la frontera de qué”. El capataz sigue camino y Anacleto intenta recordar algunas palabras que le parecen extrañas. Los zapateros se ven a lo lejos, la zanja es recta y marca el camino que recorrieron.&lt;br /&gt;El capataz llega hasta el punto donde iniciaron al alba. Vuelve a inspeccionar el horizonte y la línea. Por un momento cree ver una polvareda a lo lejos, pero está seguro que eso es lo que quiere ver, y que no está allí. Le dice a Anacleto: “Vuelva sobre sus pasos y  cuando llegue levante la bandera. Y ahí vuelta a trabajar, a seguir cavando la zanja para separarnos de aquello, sea lo que sea que es”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-5670171111900079967?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/5670171111900079967/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=5670171111900079967' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/5670171111900079967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/5670171111900079967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/01/en-la-zanja-de-alsina.html' title='En la Zanja de Alsina.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7659278713706512045</id><published>2011-01-13T20:02:00.002-03:00</published><updated>2011-01-14T14:21:23.645-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Ella en violeta.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Se levanta a media mañana, cuando el sol ya le pega contra la cara. Morosamente abre los ojos, no se encuentra, tarda unos largos segundos en darse cuenta dónde está. Un escalofrío le recorre el cuerpo de arriba abajo, se sienta en la cama mirando por la gran ventana. En el edificio de enfrente ve al muchacho que parece trabajar, en la computadora, a ella le gusta molestarlo cuando está ahí. Normalmente se pasea, primero, con poca ropa por los pasillos y, al final, cuando ya se sabe totalmente observada, por el muchacho, que de lejos tiene cara de John Cleese, termina sacándose toda la ropa por un instante. Ophélie se para y se despereza en el gran ventanal del dormitorio. Puede observar que el muchacho levanta la cara de la computadora y se queda mirándola, le gustaría escucharlo respirar. Sólo tiene puesta una remera y una tanga. Ophélie anda semidesnuda por el departamento juntando sus ropas tiradas y las cosas suyas que andan por ahí. Se siente, y es, perseguida por los atentos ojos del muchacho.&lt;br /&gt;Sobre la mesa, encuentra una nota de Mijaíl Torquist, que dice que no la puede esperar –como todas las mañanas que se queda ahí- y que a la noche se encuentran en la tertulia. Piensa, con molestia, en ese encuentro que organizaron tan lejos, tendría que tomar el subte y luego el Roca al sur para llegar, estar un rato, recitar e irse. Por unos instantes piensa en no ir y queda, más o menos, convencida que no va a hacerlo. Pero se tiene que bañar para quitarse el detestable olor de Mijaíl del cuerpo. Se desnuda, totalmente, frente a la ventana. Por unos instantes se queda mirando la cara del muchacho, los ojos se le abrieron y la mandíbula le cayó en jarra. Le gusta imaginar que algún día, se anime, le toque el timbre, así le preguntaría qué siente cuando la ve paseándose por ahí desnuda, cuáles son sus deseos cuando la ve cogiendo o si se masturba pensando en ella. Le sonríe, pero no sabe si el muchacho lo nota. Ophélie se ducha rápido, acariciándose el cuerpo, y sale de allí.&lt;br /&gt;En la calle, camina rápidamente, casi corriendo, por entre las callecitas de Belgrano para primordialmente alejarse de allí, pero también para llegar al trabajo. Le gusta ese barrio de la ciudad, le gusta Buenos Aires, en general, pero, cuando ve películas suecas, siempre se imagina viviendo en ese país, con su clima gris y sus barrios señoriales, con la nieve en invierno y el verde el resto del tiempo. Extrañaría los jacarandás, eso sí, se dice. Es unas de sus fantasías. Además le encanta que las mujeres sean divinas, todas contorneadas, rubias, de ojos celestes, altas; así es como le gustan las mujeres. Ophélie para un taxi y se sube, piensa en decirle que persiga al auto rojo que va delante para que los lleve a cualquier lado. Siempre pensó que el llegar a cualquier lado cada vez que se toma un taxi tiene que ver con el gusto por Suecia. Los tiene completamente asimilados y cada vez que toma un taxi piensa en su vida en ese país nórdico. Allí ella se encuentra a sí misma en un harem lleno de hermosas suecas para ella, corriendo por la nieve y viviendo en un pueblito alejado de las grandes ciudades pero con hermosas casas de estructura medieval.&lt;br /&gt;En el recorrido, deja volar su mente, y allí, se posa la figura de su abuelo, con todos sus cuentos sobre su juventud entre poetas y dramaturgos. Cada vez que piensa en él odia fuertemente a los novelistas naturistas y se dice con renovada –y efímera- certeza que la novela murió con Flaubert. Se baja del taxi y paga el recorrido. Todavía le faltan diez cuadras, pero se había cansado de andar en coche con ese día tan bonito. Las calles de ese barrio le gustan especialmente ya que son todas arboladas y los edificios son coquetos y antiguos. En la calle de enfrente ve un jacarandá, lleno de sus flores violetas, es el único en toda la cuadra y, mientras todos los demás árboles están llenos de sus hojas verdes, el jacarandá está resplandeciente, pintando de violeta su arboleda y el piso. A su madre no le gustaban porque decía que las flores en el piso eran resbalosas. Ophélie tiene la seguridad que no le gustan porque a su abuelo le encantaban. Su madre siempre tenía que odiar lo que le gustaba a su abuelo, por eso su madre era doctora en física mientras su abuelo era poeta. Si es que la física y la poesía eran tan dicotómicos como ese sistema de valores llevaba a evaluar.&lt;br /&gt;“Es la época” se susurra para sí misma. Se queda mirando el árbol violeta, solitario, entre un regimiento de árboles de hojas verdes. Decide que va a ir a la tertulia, después de todo, pero leerá un poema nuevo, no el que le habían dicho que lea. En vez de caminar al trabajo, como tenía pensado hasta que bajó del taxi, sigue de largo buscando una plaza, un café o algo que le parezca tranquilo para poder fumar y escribir unos versos –en forma de soneto, ya que en el manifiesto que escribió Mijaíl, solamente se admite, la que para él es la única forma de la poesía: el soneto-. Encuentra un café bastante tranquilo en una esquina poco transitada, se sienta y pide un cortado. Está justo debajo del cartelito que indica que no se puede fumar, pero Ophélie igual enciende un cigarrillo y nadie la detiene; alrededor de ella todos, los pocos que están, fuman.&lt;br /&gt;Está imbuida en el pensamiento de su abuelo, de cuando tenían esas largas charlas, caminando por las calles de tierra de los campos en el interior de Santa Fe. Su abuelo iba con una escopeta abierta, que le colgaba del hombro y ella iba a su costado, jugando con las piedras. El viejo le contaba sobre los poetas de la capital que conocía y a todos los que lo visitaban en su casa en las afueras de la ciudad. También le recitaba poemas de Rilke o de Rosario Castellanos, a quien en varias oportunidades había dicho haber conocido, siempre en el DF pero las circunstancias y los detalles siempre variaban. Lo que sí le constaba era que a Castellanos sólo la recitaba para ella, para todos los demás eran los otros poetas. Entonces Ophélie siempre pensaba que Rosario Castellanos era su poetisa personal. En el café con el cigarrillo en la mano todavía siente el sol en la cara de esas cacerías o cuando hacía dorado a la parrilla en las fiestas de año nuevo, mientras todos los demás familiares estaban sentados en la mesa bajo del sauce, ellos dos estaban cerca del fuego, su abuelo con un vermouth en la mano, Ophélie con su vaso de coca-cola (Aunque ella siempre pedía fanta), le contaba sobre los Jacarandá y sobre sus poemas. Esos poemas que nunca se iban a publicar pero que estaban escondidos en un arcón. Poemas que muchos odiaban y detestaban, que preferían que se olviden. Le relataba, con gestos ampulosos que la hacían reír, sobre dos tipos de reuniones, con diferentes grupos de poetas. El primero era el famoso grupo de la ciudad y la de enfrente del río. Se juntaban y teorizaban sobre la poesía, tomaban y se emborrachaban, mientras escribían sus poemas, de la manera más fiel al manifiesto del grupo. Las otras charlas, del otro grupo, eran de las que más le gustaba escuchar, ya que siempre había un dejo de secretismo en lo que narraba su abuelo. Su madre siempre decía que todo lo que le contaba su abuelo eran mentiras, que el abuelo era un gran farsante. Ophélie sabía que su abuelo era un gran poeta, lo cual, casi al mismo tiempo, lo transformaba en un gran mentiroso. Los poetas son creadores, le decía ella a Máxima en una tertulia de las de Mijaíl y los sonetistas, y todos los creadores son mentirosos porque siempre antes de ellos hay muy poco, o, mejor digamos, nada. Máxima aquella vez la escuchaba y la miraba con ojos enamorados, Ophélie sólo se la quería llevar a la cama, degustarla, para que ninguna otra esté con ella. Pero todavía no se daba.&lt;br /&gt;“Mi encuentro, conmigo, en época violeta” pone en un renglón. Se ríe mientras piensa en el estúpido de Mijaíl Torquist. Ella está segura que él pensaba que ella estaba perdidamente enamorada de él, pero Ophélie apenas lo soporta. Se había acercado a Mijaíl por dos razones, porque tenía un grupo, de poetas exegetas, bastante importante y, porque ese grupo, estaba compuesto mayormente de muchachas bonitas. Él le había puesto el ojo la primera vez que la vio. No es feo muchacho, no le desagradaba. Pero el problema es que se la da de poeta. Lo único que hace es fumar y largar teorías a la loco. Supuestamente escribe muchísima, pero ella le escuchó sólo dos o tres poemas, malos, encima. Pero nada de eso está mal y a veces las teorías no le desagradan pero Mijaíl Torquist –su verdadero nombre es Miguel Torrente-, tiene feas formas de expresarlo. Es como si le fallara la estética, lo cual es un gran pecado en un –presunto- poeta. Ella a veces piensa que esa es la razón por la cual Mijaíl se aferra estéticamente a una forma clásica como el soneto.&lt;br /&gt;Escribe debajo, “Es mi muerte como escritora”, desde su abuelo había querido escribir poesía. Cuando iba todos los veranos a la casa de su abuelo, se quedaba en su oficina con él, a veces, leía los libros que tenía arrumbados en el piso. Los mejores libros eran los que estaban en el piso, Ophélie leía con avidez en las siestas interminables que todos tomaban. Ella estaba en la penumbra de la habitación con una linterna leyendo a Quevedo o a Yeats. Lo que nunca pudo encontrar en esa habitación eran los libros de poemas de Rosario Castellanos, el abuelo se los sabía de memoria pero ella no. Por eso siempre empezaba buscando ese –o los- libro para memorizar, y poder recitar junto a su abuelo en las largas caminatas por el campo. Nunca lo encontró. Tal vez era el libro que estaba debajo de la fotografía, blanco y negro, de su abuela; ese libro que nunca tocó, y que nunca supo cuál era, ya que estaba forrado en azul araña.&lt;br /&gt;Mijaíl sí conocía a su abuelo. Eso le llamó la atención, quizá esa fue la razón por la que lo llevó a la cama la segunda vez, aunque estaba segura que era para que se calle, y esa, le había parecido la forma más segura de lograrlo. Quizá lo hubiera hecho igual. En su mente también jugó la idea de invitar a Máxima, pero cuando eso pasará la quería para ella sola y no quería tener que lidiar con la pija de Mijaíl entre medio de ellas dos. Ese día él le estaba hablando, pero Mijaíl tiene una forma extraña de hablar, porque parece que le habla lo hace hablando para todos. Aunque lo escuche una persona habla para un auditorio. Eso es lo que más le molesta, ya que siempre está en pose. Siempre está esperando que alguien lo escuche y que diga, qué inteligente este tipo. Pero al mundo no le interesa Mijaíl y para pasar a la posteridad tendría que salir a matar a varias personas en una dependencia municipal, de una ciudad pequeña, del interior de la provincia de Buenos Aires. Ophélie se lo dijo varias veces, él se reía, pero ella no era sarcástica. Y seguía hablando: “Lo que su traductor lo comentaba como una genialidad, para mí, una vez más, demuestra, que el tipo pensaba en inglés antes que en castellano. The Maker, dice que le dijo al instante que le diga cómo había que traducir el título. Por supuesto que lo tenía pensado de antemano, porque él había escrito todo en inglés y lo tradujo al instante al castellano. Porque “hacedor” parece más una palabra a la inglesa, es más la traducción de “maker” que otra cosa –decía Mijaíl, esta vez para un público nutrido, atípicamente masculino en su mayoría-. Cuchilleros y compadritos. Así eramos, gauchos, cuchilleros y compadritos. Además fíjate, que fue el único que mató a Martín Fierro. Y esto, que parece algo simple y casi gracioso, indica algo muchísimo más grave. Borges es el único que se siente capaz para matar a la literatura argentina. Esa cuestión de la civilización y la barbarie, de que hubiéramos sido otros si nuestro libro fundador hubiera sido Facundo en vez del Martín Fierro. Entonces, el tipo mata a Fierro y con ese acto lo que quiere dar por indicado es: «acá termina la literatura argentina, luego de esto no hay posibilidad que exista, mató al gaucho. Liberación». Por supuesto, también algún viva los milicos por ahí…”.  Para callarlo esa fue la primera vez que lo besó, de prepo, entre sus palabras y los gritos de los demás. Lo besó  y le agarró la mano, lo llevó a un taxi y le dijo que la lleve a su casa. Y ahí, después de haber cogido, entre las cenizas de los cigarrillos y las respiraciones apesadumbradas, él le dijo que conocía a su abuelo. Que tenía uno de sus libros en la mesita de luz. Y se durmieron.&lt;br /&gt;Tiene el primer verso listo, lo relee y sonríe. Algunas palabras todavía no le terminan de convencer pero en la forma de soneto, le parece que rinden. Se pide otro café, tiene algo de frío aunque afuera hace casi treinta grados de calor. El aire acondicionado enfría todo su cuerpo. Sonríe y piensa en su abuelo. Imagina que ella lo está imitando en ese momento, piensa en qué haría él y lo intenta hacer a su semejanza. Tuvo una época, la primera de su vida de escritora, en que buscaba escribir como él, intentar encontrar su voz e impostarla en sus palabras. Por supuesto esto tuvo poca vida, pero en esa encarnación de su abuelo, pudo publicar algunos poemas en algunas revistas del interior, más que nada. Ahora las palabras eran suyas, solamente intentaba imitar ciertos modismos de su abuelo cuando escribía cuentos sobre él, lo que no hacía tan a menudo.&lt;br /&gt;Se puso a preparar la segunda parte. Fumaba sin parar, cuando se le apagaba uno encendía el otro, era el único rasgo que había adquirido de los sonetistas de Tornquist. Antes no fumaba tanto, lo hacía a veces enfrente de su madre, para enojarla, ya que decía que no debía fumar y sandeces del estilo. Su abuelo fumaba largos cigarros marrones, pero sólo lo hacía después de la siesta y después de la cena. Muchas veces Ophélie le preguntó porqué sólo en esos momentos, su abuelo se perdía en respuestas cruzadas e inventos momentáneos, pero siempre eran maravillosos relatos que tenían la razón escondida en actos ajenos y encuentros casuales. Una vez le contó de un gaucho inmortal que le dijo que lo mejor que podía hacer era fumar, fumar hasta que se muera, porque la muerte es lo que nos define, si uno no muere no es nada. Hay que morir, dije el abuelo que le dijo el gaucho, cuyo nombre no recordaba Ophélie en ese momento. Aunque tampoco estaba segura que su abuelo alguna vez se lo haya dicho. Se dijo que tendría que escribir ese cuento. Mientras escribía los versos en forma casi automática, solo paraba para reafirmar su métrica, pensaba en la forma del cuento. No se decidió, aunque lo que quería contar, casi palabra por palabra estaba elegido.&lt;br /&gt;Estaba en los tercetos del final, la rima establecida por el manifiesto, la métrica del poema. Ella recordó cuando su abuelo, una vez, en su escritorio, con un libro en la mano, le contó sobre un amigo de él, de otro grupo, de uno de Buenos Aires, que le habían hecho el vacío todos los amigos, los poetas, los editores. Le dijo que había que tener cuidado cuando se hacían cosas como la que hizo él, riéndose, le dijo que él lo había hecho muchísimas veces pero nadie del grupo se había dado cuenta. Y que eso era la comidilla del otro grupo, al que verdaderamente, según sus propias palabras, pertenecía su abuelo. Mientras pensaba en el jacarandá pintando de violeta todo el piso y sus flores. El abuelo le había impuesto la figura de ese árbol. Le había dicho que crecía alrededor de los paralelos donde él había vivido toda su vida. Que se escondía entre todos los demás árboles todo el tiempo para demostrar su valía, por unas efímeros semanas, en primavera. Ahí destacaba su color violeta eterno. Así tendríamos que ser nosotros, le dijo, una revolución por unas semanas, demostrando que todo lo demás es blanco y negro, o verde, llegado al caso, para poner un poco más de color. Si tal vez solo uno tomara el pelaje, el espectro sería muchísimo más interesante. Luego se ponía a rememorar las tertulias con ese grupo de poesía, que se juntaban muy pocas veces al año, en lugares cada vez más alejados. Decía que casi todos eran parias, que nunca los dejarían publicar, o en algunas casos, volver a hacerlo. Que sus libros eran inhallables y sus poemas se había quemado de las hojas de las revistas. Eran los parias y estaban afuera de la literatura oficial. Eso era lo que más le gustaba a Ophélie, a veces pensaba que sólo para eso se había encamado con Mijaíl y que la había dejado entrar a los sonetistas. Otras veces pensaba que había entrado para conseguir llevarse a la cama a Máxima. Tal vez eran las dos razones de peso.&lt;br /&gt;Se dio cuenta que tendría que salir si quería llegar a la tertulia. Llegó hasta la estación de subte y espera que llegue la formación. Mientras tanto sacó de su morral a Mallarmé y lee. Hace calor allí y los ventiladores no dan abasto, mueven el aire viciado y calido. Le había dicho que era muy lejos para ella llegar hasta el sur, Mijaíl respondió que había conseguido un bar, bastante grande, con cantidad de bebida y que le había salido gratis, lo único que necesitó fue confirmar cuánta gente iba a llevar, le dijo que el Gallego, así se llamaba el dueño del bar, lo consultó con una calculadora y le respondió con avidez que sí, que podría hacer la tertulia literaria de los sonetistas ahí. Ophélie dudaba seriamente que el dueño del bar haya dicho todo eso, le parecía que hablar de tertulias y literarias con un gallego era algo difícil, pero ella sabe que es bastante prejuzgadora. Llega hasta constitución, se aprieta contra todos los hombres sudados y cansados, el olor del hombre trabajador la fascina, exuda erotismo para ella. Pone su mirada en un muchacho que está contra las puertas, mirando las casas que pasan. Lleva una mochila negra de Los Piojos, morocho, pelo negro, ojos color avellana, piensa que debe ser muy bueno en la cama, lo imagina violento y eso le gusta en un hombre. Recuerda a todos los hombres que llevó a la cama, está segura que ningún hombre la llevó a la cama, ella lo hizo con todos. Mujeres, está segura que sí, muchas la llevaron, las mujeres la pierden también. Aunque nunca mezcló. Para ella los hombres y las mujeres eran como el agua y el aceite. Ophélie era el jarrón.&lt;br /&gt;Mijaíl le dijo que era justo enfrente de la estación, no recuerda el nombre de la ciudad, pero era algo con B. Le habían dicho también que era la primera con b larga en el recorrido, así que no se preocupó. En algún momento se daría cuenta que tenía que bajar. La luz del sol se estaba yendo lentamente, eso también le gustaba de los días próximos al verano, la luz parecía que se hacía eterna. Esa luz, mortecina, que iba alejando lentamente, en el horizonte, era lo que más le gustaba de sus caminatas, cacerías o salidas a pescar con su abuelo. La luz nunca se apagaba del todo y cuando lo hacía la suplantaba una luna inmensa en el cielo que hacía que la luz todavía fuera eterna. Su abuelo le escribía poemas a la luna, era su astro favorito. Muchísimas veces estaba en el cielo, en sus poemas, o en sus, pocos, cuentos. La luz eterna todavía estaba en los poemas de su abuelo, él decía que había un momento del día que hubiera querido retratar en palabras. Cuando el sol todavía está en el horizonte, en rojo, rodeado de nubes que lo agarran para que no se vaya, el cielo medio acelestado todavía en un franja y el negro tomando casi todo, con la luna bien en blanco y bien pesada, casi caída a la tierra. Según su abuelo, nunca lo había logrado. Ophélie estaba segura que sí, pero que nunca lo había escrito, o por lo menos ella no lo sabía, pero cuando se lo contaba, en el campo, el zaguán o en la oficina, de día, en penumbras o en oscuridad, ahí, cada vez, lo lograba.&lt;br /&gt;Le pareció ver a Máxima en el mismo tren. Intenta moverse pero no puede. Los hombres la toca, las tetas, la cola, el pelo, los pies, se calienta. Quiere sacarse la ropa y cogerlos a todos, o por lo menos, al muchachito que sigue mirando las casas a lo lejos, apoyado contra las puertas corredizas del tren. Se da cuenta que se tiene que bajar y lo hace. A lo lejos, ve a Máxima y se acerca. Ella vive por el sur, en las pocas conversaciones que tuvieron le dijo que tenía que ir a conocer la casa, aunque la casa ya no estaba, donde había vivido Cortázar. A Ophélie no le gustaba demasiado, le parecía un autor para adolescentes que empiezan a leer, un manual de inicio en la literatura seria y que luego se tira a la basura, no sin olvidar algunos momentos que duraran para siempre en uno como el primer beso, la primera vez o la primera felación. La llama, ella se da vuelta, con su pelo azabache y sus ojos marrones en ella. Se dan un beso, que Ophélie extiende un poco para sentir un poco más de su esencia. Le dice que es genial haberla encontrado porque realmente no sabe en dónde queda el lugar. Máxima le indica una salida de los andenes y luego le señala un lugar. Cruzan una calle adoquinada donde hay varios Peugeots 504 blancos estacionados, taxis del lugar, y los taxistas sentados en un lugar donde había una placa de bronce que en algún momento, tal vez, se dice ella, durante los saqueos del 2001, se robaron.&lt;br /&gt;Entran a un bar, que ya está abarrotado de gente. Todos ellos son jóvenes, mucho más jóvenes que ella. Los mira y piensa a cuántos se llevaría a la cama. Cuando ve chicos así, todos juntos, piensa en cuántos serán vírgenes. Ella tuvo a varios vírgenes, pero pocas vírgenes en su lecho. Aunque tenía un rosario arriba de su cama, que había sido de su abuela paterna, que era de la región de Provenza. Se abre camino hasta el estrado. Allí esta Mijaíl y hay un chico que esta apoyado contra pared escribiendo algo. Ella lo mira, pero el muchacho no levanta la mirada. Mijáil la quiere besar pero ella le escapa a sus labios y pone el cachete. Máxima también lo saluda y ambas se sientan en una mesa adelante, reservada para la gente importante, aunque en la imaginación de Mijáil, él sólo era el importante y esa era una fiesta a su ego, a sus logros, a sus poesías. Empieza a hablar con Máxima, le encanta como mueve los labios cuando habla y como gesticula con todo el brazo. A su vez le encantó que esté sin corpiño y cada tanto, note los pezones contra la tela leve de la musculosa. Cada tanto Ophélie se imagina llevándosela a la cama, lamiéndola toda, mordiéndole los pezones. Pero esa imagen se va rápido de su mente, Máxima empieza a hablar tonterías, por momentos habla demasiado bien de Mijaíl y esto a ella le molesta. Levanta la mirada, por sobre el hombro de Máxima, y ve a un par de hombres, que desentonan con la muchachada. Uno está mirando al resto del bar desde el espejo, este le gusta más, le parece más imperturbable. El otro, mira ávidamente a la gente, intentando escrutar a los que están más cerca del estrado. Este también le parece un lindo muchacho, algo más bajito y un poco más morrudo, es más rubio de lo que le gustan los hombres.&lt;br /&gt;Ella toma algo y empiezan a recitar. Un chico de menos de veinte años, que Ophélie vio sólo un par de veces, tose un par de veces y empieza a recitar. Cada tanto mira para su costado, mirando a los dos hombres, que hablan y escuchan a la vez los poemas. Le llaman la atención porque son las únicas dos personas, que ella vio, que están fuera de lugar. Hablan, el más alto parece tener ganas de fumar, el otro, más que nada, parece estar contando una historia, cada tanto paran para escuchar los poemas. Sus caras demuestras que no les parecen demasiado buenos, y si están esperando eso, la verdad, piensa Ophélie, se van a sentir decepcionados. Máxima al parecer está bastante contenta escuchando los sonetos, cada tanto le dice algo a Ophélie que le hace bajar la libido. Por eso posa su mirada en los dos hombres.&lt;br /&gt;La gente aplaude cuando termina el primer muchacho de recitar. Siguen otros. Por algún momento espera que el chico que está escribiendo sea la salvación de la noche. En algún punto el más alto le susurra algo al otro, y este se ríe histéricamente, el otro parece reírse de su propia humorada, mientras tanto toman y siguen hablando.&lt;br /&gt;A ella le toca subir en cuarto lugar. Y lo hace. Sube y toma el micrófono. Saca del bolsillo la hoja de papel que estuvo escribiendo en la tarde, la nueva y no la que Mijaíl le había dicho que debería leer. Empieza y no lee el título, aunque lo había hecho, haciendo un tonto anagrama con un título de un poema de su abuelo. Lee, pero su vista está puesta en los dos hombres de la barra, que dejaron de hablar y la mira. Ella se da cuenta que ellos se dan cuenta. Por eso esos dos hombres estaban ahí, mientras lee, levanta la mirada y los ve. También llega a notar que Mijaíl se sentó en su asiento y está hablando, de la manera más acaramelada con Máxima. Ninguno de los dos la escucha, pero los dos hombres de la barra sí lo hacen. Termina y la aplauden, no sabe porqué, los desdeña, se dan cuenta que son todos mediocres y no se dieron cuenta de nada. Ella se pierde entre la multitud para intentar alejarse de las miradas de los dos hombres, por un momento tiene miedo de haber sido como Ícaro y llegar cerca del sol. Pero se pierde, aunque sabe que la van a buscar. Piensa en su abuelo, en qué hubiera dicho si la hubiera escuchado ese día. En la mesa, se sienta entre Máxima y Mijaíl que ríen por algo, este le dice que fue muy bueno el soneto que leyó. Ella se ríe, se da cuenta que no notó nada. Hablan y ríen, Ophélie se hace la tonta. Sube Mijaíl al escenario y recita sus terribles sonetos, largos y aburridos, clásicos y extemporáneos. Él vuelve y habla entre las dos, para las dos, Ophélie se da cuenta al instante lo que quiere, Máxima no. Pero no importa, ya que las dos salen con él; Ophélie lo besa, solamente para darle celos. Pero al parecer a Máxima no le importa demasiado y se junta un poco a ellos e interviene en el beso. Se suben al auto de Mijaíl y Máxima le indica el camino a su departamento, mientras le mete una mano en la bragueta y se da vuelta para besar a su vez a Ophélie, que responde el beso con pasión, pero se da cuenta que se va a aburrir esta noche.&lt;br /&gt;Cuando mira para atrás ve que los hombres habían salido detrás de ella. Al más alto, el que le parece más atractivo, se despide rápidamente y se va caminando en dirección contraria fumando, el otro, el que hablaba y le contaba, el que se rió histéricamente, cruza la calle por entre los coches y habla con un taxista, y se sube a la parte de atrás de un taxi blanco. Se da cuenta que está detrás de su huella, pero no le importa. Quiere ver para dónde va ir la noche, mientras tanto Máxima se agacha sobre Mijaíl.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-7659278713706512045?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/7659278713706512045/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=7659278713706512045' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7659278713706512045'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7659278713706512045'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/01/ella-en-violeta_13.html' title='Ella en violeta.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-4505019269410457188</id><published>2011-01-02T19:16:00.002-03:00</published><updated>2011-01-02T19:19:01.931-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Escritos no mitologicos'/><title type='text'>Película Independiente.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Es una clásica historia de amor. En alguna medida casi todas las películas lo son. Salvo cuando son de guerra, pero en algún lugar, siempre hay un pedacito para el amor. Aunque sea nada más un minuto donde el soldado está de licencia y se encama con una prostituta francesa que luego resulta ser clave para destruir los planes del malvado enemigo nazi. Entonces es una historia de amor. Chico conoce chica, se enamora perdidamente. Chica se enamora de chico. Pero ambos no pueden declarar su amor. Más que nada por ellos mismos.&lt;br /&gt;Será filmada con poco presupuesto porque los personajes son típicos de las historias de cine independiente norteamericano. Un poco excéntricos y alunados. En la presentación, mientras suena alguna música independiente compuesta especialmente para la película de alguien que luego se hará muy famoso y firmará con un gran sello internacional, haré planos cortos sobre los personajes. El camino que recorren, el ojo de chico, los ojos de chica, un detalle en el vehículo que los trasporta, el pelo de chica desde atrás, el zapato de chico sobre el acelerador, los dedos de chica sobre la libreta, una bailarina hawaiana bamboleándose al compás del movimiento del vehículo. La música se irá lentamente desvaneciendo con la cámara fijada en la bailarina con su pollera de ramas secas y tocando el ukulele. El plano se hará terriblemente largo, además de la bailarina se verá el camino que llevan y el vidrio algo sucio, hasta que no haya más sonido que el rumor eléctrico. Se sienten los movimientos incómodos de ellos dos pero no se dicen palabras. Hará un giro, entrando en una calle de adoquines, la bailarina bailará frenéticamente. Los autos lo pasarán por el costado. Ya no hay títulos, mi nombre, cómo director, escritor y productor, fue lo último que leímos.&lt;br /&gt;Los nombres pueden ser o terriblemente comunes o terriblemente excéntricos. O una mezcla entre ellos. El primer fade-out se dará cuando ellos dos bajen del vehículo, que es un carrito eléctrico, como uno de golf, de la Municipalidad de Lomas de Zamora. Son empleados municipales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se me ocurre que durante toda la presentación pueda haber un espejito –o varios espejos- en el habitáculo del vehículo. Y que en ese espejo –o en plurales- se vea la cámara, como componente ficcional de la historia. Como una burda forma de mostrar la metáfora explicita en la historia que la película cuenta.&lt;br /&gt;Sería una forma de destruir, algo sutilmente, la cuarta pared que sea hace tan presente en el cine. Mostrar la cámara en espejos, encontrar un micrófono en la ropa o en el cuadro, pero nunca que los personajes hablen con el espectador. Eso no.  Porque ninguno de los personajes soy yo, pero en realidad esa es mi historia.&lt;br /&gt;Hacerlo de alguna manera algo sutil, que el espejo esté escondido o que sea como un dèjá vu solamente por unos segundos. Algo así para quebrar las paredes. Para ser algo más que una simple película de amor independiente. Porque la historia de amor que estaría contando es la mía pero con un cambio. La de chico y chica sería un amor sin palabras, totalmente enamorados, pero que se da por miradas en roces. Y mi historia de amor es una que sólo tiene muchísimas palabras. Una historia de amor en donde te digo que te amo pero no te lo muestro, donde nos tocamos pero no nos sentimos. Pero en las dos historias hay algo que no permite que ese amor llegue a su verdadero puerto, si es que tienen que tener alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo principal a mostrar es la ausencia de sonidos. En el vehículo o entre ellos. Muchas veces, casi todas las veces, la interrupción del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;silencio &lt;/span&gt;(Si ese concepto pudiera llegar a existir en al ciudad) es por factores exógenos. Los autos que pasan por el costado, el sonido de un colectivo abrir las puertas en la esquina, el frenado de algún camión de basura, el viento cuando está fuerte. Demostrar que las palabras a veces no son necesarias para generar un amor profundo o duradero. Estos dos personajes están terriblemente y profundamente enamorados el uno del otro.&lt;br /&gt;Chica siempre parece mucho más ensimismada ya que sólo lleva la planilla y anota cosas que nosotros no sabemos qué son. Tal vez la chica tiene ansias de poeta, porque siempre enfrente suyo tiene libros de poesías. Byron, Pushkin, Galvin, Castellanos. Libros que no lee, pero que están ahí como parte del ambiente.&lt;br /&gt;Por lo demás no sabemos mucho de ellos, pero sí tenemos la impresión que por las pocas e inhabituales palabras que ellos intercambian el uno con el otro que ellos sí saben muchísimo sobre ellos. Sus gestos y su química es esencial en esto, por eso del casting dependerá mucho el futuro de la película.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final del día el la mirará cómo se pierde entre la multitud de gente que hay en el garage de la municipalidad. Caminará tranquilo hasta el bar, en donde lo esperará su amigo del alma que tiene un trabajo extraño (Algo con botánica o física). Ella por otra parte subirá las escaleras hasta la oficina de su padre, que tiene un cargo político. A él no lo veremos ya que los planos serán cerrados en la belleza de ella. Se escuchará la conversación por detrás, quizá ni siquiera están en la misma oficina y chica lo espera en la ante sala o algo así. Se escuchan negocios turbios y corrupción, para mostrar la parte que siempre se muestra de la política. Además lo podemos mostrar como dos almas –chico y chica- inocentes metidos en un mundo corrupto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso siempre hay espejos. Para que se vea la cámara. Además toda la ciudad es un espejo. Si no es el espejo retrovisor, es una vidriera espejada o el espejo del baño. Para que se me vea. Para que ella me vea y sepa que soy yo.&lt;br /&gt;Porque ella sabe que yo la amo. Yo sé que ella está enamorada de mí. Pero sólo podemos hablar el uno con el otro. Y yo le conté a ella, antes que a nadie, el proyecto de película. Aunque sólo tenía los dos personajes y el principal escenario. Quisiera que ella pudiera develar el secreto entre chico y chica. Porque el final es feliz. Pero es más que nada porque sé que el final entre ella y yo no lo va a ser.&lt;br /&gt;Pero yo la toco sin que ella lo sienta y le hablo sin que me escuche. Y ella me abraza sin que note sus brazos en mi cuello y me besa sin labios.  Con su nombre inusual que lo susurro mientras se la beso. Ella entre mis brazos sin que la sienta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento, rápidamente en el metraje, pasará algo que cambiará el statu quo de la situación de ellos dos. Todavía no está del todo decidido pero supongo que tendrá que ver con que el padre consiga meter una licitación de autos para los policías municipales, lo que hará que el trabajo que hacen chico y chica no sea necesario.&lt;br /&gt;Chica empezará a estar mal cuando van a trabajar y él la mirará pensando en que algo la tiene preocupada. Pasarán los días y chico la interrogará con la mirada pero ella está aún más esquiva y en esos días estará leyendo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Evgeni Oneguin&lt;/span&gt;, que dejará como siempre en algún lugar frente a la cámara, cerca del parabrisas.&lt;br /&gt;A la larga, y en boca del amigo de chico, escuchará que piensan licitar autos para hacer el trabajo que hacen ellos. Léase, vigilar las calles y pasear. Aunque él nunca lo consideró así, ni hacen nada cuando ven –y esto en la película se mostrará en repetidas ocasiones- robos, autos mal estacionados o problema de transito –ellos pasan rápidamente por esos lugares sin prestar atención a eso. Esto tal vez hará pensar a chico que el tiempo se le acaba para declarar el amor que siente por chica. Pero pensará en cómo una chica como ella pudiera llegar a mirar a alguien de su calaña. No es que piense en las clases sociales o algo por el estilo, él se siente tonto cerca de ella. Ya que él no disfruta ni de la literatura o la poesía, pero sí le gusta el cine. Las únicas conversaciones que tuvieron, fuera de cámara, antes del periodo contado en la película –puesto que hace foco sólo unos días de sus vidas- fue cuando hablaron sobre el cine independiente de los primeros años noventa, que a él le gustaba mucho.&lt;br /&gt;Ella a su amiga le dice que se siente Tatiana y que su amor es Evgeni. A veces le dice que supone que terminarán como esos dos personajes. La amiga no sabe de qué habla, en realidad ni se podría decir que son amigas, pero van siempre juntas desde sus casas a la municipalidad y eso les generó un cierto vínculo extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez la cita de la novela en verso de Pushkin sea algo forzado. Pero siendo cine independiente y que las salas nunca se llenarán, ni que la película entrará al circuito comercial, se pueden hacer cosas como esta.&lt;br /&gt;La verdad que la cita de Pushkin sería más que nada un gusto personal. Yo siento que mi historia de amor tendrá un final como el de esa novela. Que ella se casará con un general joven y yo andaré vagando perdiendo el tiempo sin que nadie sepa mi destino. Muchas veces también me aburro con las cosas y miro todo con hastío. Además en esa novela el amor entre los personajes es explícito y ambos, amándose y todo, se pierden por las vueltas de la vida. Quizá sea que el hado no los quiere juntos.&lt;br /&gt;Quizá es que el destino no nos quiere juntos. Algunas veces hemos analizado los momentos en que si hubiéramos girado para otro lado estaríamos juntos. Y son varios, pero había ciertas cuestiones que no permitían. Mas hoy nos amamos y no podemos estar juntos. O estar más juntos de lo que estamos.&lt;br /&gt;La última vez que hablamos yo le dije a ella que nuestra historia de amor era como la de Evgeni y Tatiana. Le conté algo de la historia, puesto que ella no la había leído. Me tradujo algunas citas en francés que el traductor no lo había hecho. Cada tanto nos ponemos a hablar de mi obsesión por los autores rusos y ella me cuenta sobre los libros que tenía su padre. Yo le digo que ella me tiene que decir cuáles son los que tiene pero nunca lo hace. Igual, nunca podrían ser míos esos libros, aunque me gustaría que ella lo fuera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero el chico intentará luchar contra la adquisición de esos patrulleros. Pero se dará cuenta eso es una utopía, él sólo no puede contra el poder del estado. Además la gente está bastante de acuerdo con que pongan más policías, aunque sean municipales, en las calles. En una cena con su madre y padre, el chico escucha cómo ellos sostienen que con más policía es la única forma de bajar el delito creciente en la comuna.&lt;br /&gt;El chico manejará su vehículo y mirará las cosas que pasan a su costado, afuera del auto, porque siempre iba mirando de reojo a la chica. Que ella mirará para el costado, pensando, mirando su reflejo en el vidrio –y el reflejo de mi cámara-, pensando en cómo hacer para seguir estando juntos.&lt;br /&gt;Algo pasará para que todo lo implícito se torne explícito, pero ambos saben que no será en el vehículo. Allí reina el silencio metafísico entre ellos, el amor se expresa sin palabras, en miradas y sonrisas cortadas. Se encontrarán de casualidad en el centro de Lomas. Tal vez en una librería. Ella estará comprando libros de poesía y el chico estará acompañando a su amigo a comprar libros de botánica o física). Se verán y se tendrán que saludar. Con un beso. Eso electrificará sus cachetes. El amigo se excusará y ellos charlaran despacito y de a poquito. Ella de literatura, más que nada, de autores franceses o poetas ingleses. Él hablará de cine primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto también sería un guiño a mi amor. Yo le he dicho que la única forma en que podamos estar juntos es que nos encontremos algún día sin que medio más que el destino. Cuestiones que no pasan porque vivimos uno muy lejos del otro.&lt;br /&gt;Pero si pasará nos veríamos sorprendidos, fuera de los horarios laborales. Hablaríamos un poco de cosas muy pequeñas y nos besaríamos. Con fuertes abrazos. Luego yo la llevaría del brazo afuera y nos iríamos a un hotel donde haríamos el amor. Sintiéndonos enteramente el uno del otro. Para luego volver a vernos puesto que nunca nos dejaríamos en paz. Y eso sería el primer momento de un amor.&lt;br /&gt;Pero eso no pasará. Por eso estará en mi película. Porque a la lejanía el chico soy yo y ella es mi amada. Por supuesto que muy lejos. Y el silencio de estos dos personajes es todo el ruido que hay entre nosotros, en nuestras conversaciones en los cubículos de nuestro trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El beso, el verse fuera del trabajo y todo eso hará que hablen. Y que se besen. Sutilmente, despacito, muy leve. Un beso corto pero que desatará la pasión entre ellos.&lt;br /&gt;Harán el amor como canto de cisne de su silencio. Lo harán sin mediar palabras, con pocos gemidos. Será una escena bastante explicita que se iniciará con el sacándole la remera en el cuarto de ella, donde hay ositos y libros de poemas. Ella le sacará el pantalón, pero sin suspiros, sin te amos, sin nada hablado. Ella quedará rápidamente en tetas –porque el cine independiente que se precie de serlo tiene que mostrarlas- y se le hará un primer plano. Luego, el chico se meterá todo el pezón y al aureola de ella en la boca. Ella gemirá muy despacito. Se desvestirán. Chico subirá en ella y harán el amor. Los dos son muy lindos actores lo que hará que esa escena se vea más que la película entera en todos los foros de los pajeros. Harán el amor. En el cielo la luna. La noche. Las estrellas. La cámara se verá, primero en los anteojos de ella, luego en el espejo del closet, también lo hará en los vidrios de la ventana, para terminar reflejándose en un vaso con agua en la mesita de luz, cuando ella habrá llegado y el chico se duerma arriba de la chica.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente irán a trabajar de nuevo. Uno de sus últimos días como les comenta su supervisor. Ella pasará a planta permanente en la oficina de Obras Públicas y el chico será despedido. Pero no le importará a ninguno de los dos. Están enamorados.&lt;br /&gt;En el vehículo, el carrito eléctrico blanco, pintado con los colores de la municipalidad en un costado. No hablarán. El poemario estará cerca del parabrisas, se escuchará en rumor del viento y de los coches. Chica irá mirando para el costado, pero su semblante será mucho más feliz que de costumbre aunque de manera sutil. Chico irá mirando el camino como siempre con una media sonrisa en la cara.&lt;br /&gt;El silencio no será cortado por palabras de amor y seguirán como si nada sucediera. Se verá el reflejo de mi cámara en el parabrisas y la imagen, con una canción independiente –quizá en tono irónico sea &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Unsatisfied &lt;/span&gt;de The Replacements-. El plano bajará y notaremos que la mano izquierda de él estará sobre el asiento y la mano derecha de ella estará sobre  la de chico. Los títulos empiezan a rodar sobre las manos agarradas, mientras los espectadores tendrían que pensar si las manos no estuvieron durante toda la película agarradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Final feliz. Tal vez el público se sienta desencantado con el final o con la ausencia de historia, pero eso me lo permito.&lt;br /&gt;Aunque yo terminaré la película pensando en si ella la verá alguna vez y si ella dejará todo para estar conmigo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-4505019269410457188?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/4505019269410457188/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=4505019269410457188' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/4505019269410457188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/4505019269410457188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2011/01/pelicula-independiente.html' title='Película Independiente.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-3537656845571272150</id><published>2010-12-18T18:48:00.001-03:00</published><updated>2010-12-18T23:53:12.559-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>El Grupo Jacarandá.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tiene ganas de fumar un cigarrillo pero se le acabaron, además siente que con toda esa gente alrededor suyo no se puede ni mover. La mesa que ocupa normalmente está llena de personas de alrededor de veintipico. No podía ver por todas las cabezas juntas que estaban alrededor. Había buscando cuando había entrado a alguno de sus amigos o, por lo menos, a alguno de sus conocidos. No había encontrado a nadie. Por eso estaba sentado en la barra mirando por el espejo que ocupaba casi toda una pared las caras de todas las personas que estaban alrededor de él.&lt;br /&gt;Le gusta pensar que todas esas otras personas que están ahí en el espejo son otras personas y no solamente reflejos. Un universo totalmente al revés del nuestro. Por eso muchas veces que iba al baño algo dormido se asustaba al verse ahí. Pensaba que una mano iba a salir, lo iba a agarrar y meter al otro mundo. Mientras tanto, su versión totalmente opuesta se metía en nuestro universo y se acostaba con su esposa. Él tenía que andar por los mismos pasillos de su casa haciendo justo el mismo recorrido que su doble en el primer universo, sin fuerzas para intentar sublevarse, sólo viéndolo cuando en algún reflejo se veía, a su versión diametralmente opuesta pensando en cómo había hecho para agarrarlo y meterlo adentro del espejo. Caminando de la misma forma que el otro, viéndose las imperfecciones que el otro se veía. Por eso cuando iba al baño de noche, pasaba rápidamente por el gran espejo del ante baño y se cubría contra una pared. Para no verse, para no tener miedo. Luego corría a la cama y se abrazaba a Julia, su esposa pensando en que el otro se estaría abrazando con la otra, totalmente opuesta. Así se quedaba dormido, porque normalmente estaba bastante dormido, con la piel de gallina y los pelos de punta.&lt;br /&gt;La cerveza se acaba y le pide otro balón al Gallego. Otra vez los poetas habían inmerso el bar de gente. Suaznabar mira por el espejo las caras de los chicos que charlan. De qué hablaran los poetas presuntos, piensa mientras el dueño del bar le pone la copa enfrente suyo. Su tuviera algo qué hacer o algún lugar dónde ir no estaría allí. Toma la copa y ve fumar a los poetas. Todos los presuntos poetas fuman muchísimo, todo el tiempo y en poce. A Suaznabar le desagradan más que los actores. Aunque los presuntos actores le desagradan aún más. Por el espejo ve la versión diametralmente opuesta de Ulises que anda por la marea de personas, un poco perdido. Se da cuenta que no está buscando a nadie sino que está inspeccionando todo.&lt;br /&gt;Ulises mira por sobre los hombros de los hombres y las cabezas de las mujeres.  Ve que las mesas están ocupadas, hay un equipo de sonido y un micrófono en una tarima en la parte del fondo del salón. La mesa que da a la sala del pool está cerrada, seguro que ahí están refugiados los habituales que no aguantan el amontonamiento de personas. Su mirada se posa en algunas de las personas que están cerca del improvisado escenario. Los mira, hay varios charlando, algunos sostienen papeles. Cree que en los papeles tendrán los poemas que van a recitar impresos, tal vez algunos lo llevan escritos en tinta. Encuentra uno que está sentado contra la pared, está escribiendo en una servilleta con una birome. Lo ve totalmente abstraído del resto de la gente, anotando casi en un impulso frenético. Ulises sonríe, piensa que lo que escribe debe ser una basura.&lt;br /&gt;Siente un chistido que viene del costado, entre toda la multitud no lo pueden estar buscando a él, piensa. Pero ellos son habituales del lugar, entonces gira la cabeza para la barra y en el espejo ve la figura de Suaznabar. Ve el pelo y la parte de atrás de su camisa. Ulises posa al final la mirada y lo ve haciéndole gestos para que vaya a sentarse al lado suyo. Se abre camino entre la mar de gente y se encuentra en un taburete. Le pide algo de beber al Gallego, que está secando un vaso largo con su trapo.&lt;br /&gt;Suaznabar lo saluda. Ulises se sienta mirando para atrás, dejando su figura y la se Suaznabar en el espejo. Este le habla, le comenta un par de cosas del trabajo pero su ente está puesta en el muchacho que escribe contra la pared. Ya se había detenido de escribir y estaba releyendo. Asume que lo estaba corrigiendo porque cada tanto su rostro se pone macilento.&lt;br /&gt;Uno de los presuntos poetas, Ulises ya había tomado el mote que les había puesto S, se acerca al micrófono en el estrado. Dice unas cortas palabras, menciona que en pocos momentos más se iba a dar inicio a la noche de poesía del grupo. La gente aplaude cerradamente. Suaznabar piensa en que tal vez todos los editores están equivocados al no publicar tanta poesía, supone que todos los que están en el salón son ávidos lectores de poemas y que por lo tanto tal vez allí hay un cierto mercado que no está siendo bien provisto. Por un instante fantasea con renunciar a la editorial y fundar una nueva, una que publique a los poetas ya instalados, pero que también apoye a los presuntos poetas en poder publicar su amanerada poesía.&lt;br /&gt;Otro muchacho se sube al estrado y Suaznabar le pregunta qué está haciendo allí a Ulises. Este se da vuelta sobre sí y lo mira por el espejo. Ambos se sostienen la mirada. Ulises mira la figura de Suaznabar en el espejo y Suaznabar lo hace con Ulises. Por un momento S tiene miedo, piensa que podría salir su otro del espejo y meterlo a Ulises en el otro plano y cada vez que se mire al espejo, en vez de ver su reflejo vea a su amigo.&lt;br /&gt;Mientras toma un largo sorbo de su bebida y mira cómo su amigo da cuenta del balón, le empieza a contar una historia. Una historia que tiene que ver conmigo, en la Biblioteca, buscando una biografía de un afamado poeta local. Allí encontré el libro que necesitaba para llenar algunos huecos en mi saber, unos huecos que necesitaban ser rellenados para un artículo que tenía –y tengo– que hacer para el suplemento cultural. Me lo puse a leer por arriba, en una de esas lecturas veloces donde en vez de leer buscamos. Encontré todos los datos que necesitaba para terminar el artículo, los transcribí a mis notas y me estaba por ir, dejar el libro y volver a la oficina a terminar. Pero algo me hizo seguir mirando y pasando las hojas. Así pasaban las esclavas del día mientras yo estaba perdiendo el tiempo en la sala de lectura de la biblioteca. Una señora, de muy malos modos, se me acercó y me dijo que estaban por cerrar. No me prestó más atención y se acercó a otras personas que estaban dispersas por ahí declarándole lo mismo que a mí. Justo en ese momento en una página se me presentó algo que me llamó la atención, allí empezaba a hablar sobre las acusaciones de otros poetas contra mi sujeto de investigación que este era perteneciente al Grupo Jacarandá.&lt;br /&gt;Suaznabar miraba como uno de los presuntos poetas ordenaba todo el escenario y varios se separaban de la multitud, subiendo. Lo escuchaba atentamente a su amigo y le dijo desconocer al Grupo Jacarandá, le dijo que no conocía a nadie que pertenezca a esa línea estética, si era que la tenían. Ulises se toma la pausa para tomar algo de su trago, mientras se da vuelta y mira el escenario. Le dice que él tampoco conocía a ese grupo. La verdad que nunca lo había escuchado nombrar. Por eso me puse a leer, con la mayor velocidad posible esa parte del capítulo. La mujer volvió a decir que tenían que cerrar. Viste cuando necesitas sacarte la duda en ese instante, cuando sentís que eso es de vida o muerte y que lo tenés que hacer ahora o no lo harás nunca. Bueno, eso me pasó a mí con esa parte. No había tiempo para leerlo, entonces me robé el libro. Al llegar a casa, puesto que ya no era tiempo para volver a la oficina, me puse a leer en detalle ese capítulo.&lt;br /&gt;Un primer presunto poeta se sube al estrado, algunos lo aplauden de antemano pero la mayoría es bastante ajena a lo que pasa arriba. Muchísima gente está fumando por lo que hay un vaho ocre a nivel de los hombros de las personas. El chico, puesto que es un muchacho de menos de veinte años, tose un par de veces con la mano derecha contra la boca y lee el título del poema, de su autoría, que va a leer. Suaznabar le susurra que si el poema tiene una trama policial él se va a parar y le parte la cara al muchacho, ya que esa es su idea desde hace por lo menos tres años, aunque todavía no la haya podido llevar al papel (Puesto que a él siempre le cuesta ese paso) por esa idea él se tiene que hacer conocido. Ulises se ríe porque sabe que el otro está siendo totalmente sincero. El presunto poeta empieza a leer y Ulises se termina de aburrir al cuarto verso. Por lo que puede  escuchar es un soneto con una forma típica (ABBA:ABBA:CDC:DCD). No es que le molesten los sonetos, los escribe habitualmente sino que todo lo que está adentro de la forma le molesta. Le molestan las palabras, la ética, detesta las rimas fáciles. Cuenta la métrica y es endecasílabo. Arte menor en su expresión de arte mayor. Soneto totalmente dentro de la estructura. Suaznabar a su lado se ríe de maldad por momentos, cada tanto le susurra algo –no demasiado fuerte, pero no demasiado bajo- para que Ulises se ría. Le pregunta por el Grupo Jacarandá. Este grupo era algo odiado entre los poetas argentinos. Según cuenta la leyenda, porque nadie ha nunca dicho explícitamente ser de este grupo, son poetas renegados que se mezclan en ciertos grupos. Por ejemplo se decía de un miembro del Futurismo argentino que era parte de los Jacarandá. Al parecer en la mayor parte del año estos poetas se mezclaban con su el grupo. Eran infiltrados según los otros. Seguían al pie de la letra los lineamientos de los manifiestos, escribiendo las poesías más ajustadas al rigor estético de cada grupo. Pero llegado una cierta época del año, con el final de la primavera ellos empezaban a tergiversar la estética. Por ejemplo si el grupo sólo usaba alejandrinos ellos añadían una sílaba (o restaban una), y así se empezaban a alejar del gusto del grupo. En ese corto plazo ellos deformaban los lineamientos hasta el extremo, pero siempre a pasos lentos, hasta llegar a brillar con luz propia. Algo así como el manto violeta de un Jacarandá a finales de la primavera en comparación de las hojas verdes de todos los demás árboles. Con el tiempo iban dejando de escribir, pero algunos poetas del grupo empezaba a tomar las actitudes del Jacarandá y así el grupo terminaba sin rigor “estético”. Nadie sabe quién los empezó a llamar así, pero se lo hace por el árbol, por ser típicamente nacionales, por camuflarse durante todo el año hasta en un periodo que muestran “las flores”.&lt;br /&gt;El chico termina de recitar sus tres sonetos y baja aplaudido por los muchachos fumadores del público. Tiene ganas de acercarse a cualquiera para pedir un cigarrillo pero se abstiene de eso ya que escucha con muchas ganas lo que le está contando su amigo. Ulises había parado de contar un momento mientras ambos esperaban que el otro muchacho empiece a recitar. Este tenía unas hojas de papel en la mano y caminaba con aire engrupido. Suaznabar lo detesta desde que lo vio, sabe que sus sonetos van a ser malos. Y así le parecen cuando empieza a leerlos. Otra vez, siguen la misma formula y la misma rima. Ulises pierde esperanzas y vuelve a su relato, mientras Suaznabar pide otro balón y le pregunta sino tiene cigarrillos. Que no. No tengo. Varios poetas del grupo “Artificialista” –como se llamaban estos poetas- decían que mi sujeto de investigación era un Jacarandá. Esto hay que tomarlo con sorna y bronca. Al parecer, subterráneamente estos parias nunca son bien tomados en los grupos, y normalmente quedan en el olvido y desterrados de la historia oficial. El biógrafo analiza varias fuentes que dan por sentado que este era uno de los infiltrados. Hablan de cambios estéticos leves y el intento de la destrucción del manifiesto. En vez de mostrar el mundo cada vez más artificial y sin sentimiento, el poeta lentamente iba cambiando esto mostrando poco a poco el alma en las cosas mecánicas hasta llegar a algunos poemas donde el mundo era una conjunción de seres humanos y mecánicos trabajando juntos por el futuro. Totalmente contrario a la forma del grupo. Además sus versos fueron cambiando de la brusquedad de la estructura a una forma bella y esteticista. El biógrafo confirma los cambios en sus poemas hasta el momento de dejar de escribir (luego del cambio falleció en un accidente en la ruta 14 cuando iba a ver a unos familiares en Colón, Entre Ríos), pero adhiere a la idea que era más una búsqueda personal que la pertenencia a un grupo que tiene por fin destruir las demás estéticas, haciendo que un poeta del grupo se destaque por ser diferente. Esto es más o menos lo que dice el biógrafo. Pero la idea de los artificialistas todavía vivo es que el poeta de nuestros pagos era simplemente un jacarandá haciéndose pasar por artificialista. Me interesó más el grupo que la acusación, me interesó más estos poetas que se infiltran en un grupo para sobresalir que los grupos de poesía. Así fue como fui buscando información sobre ellos, pero no encontré demasiada. No hay mucha bibliografía sobre el tema, parece ser un tabú de las letras argentinas, algo de lo que no se habla. Ni acá ni en el ámbito académico, donde pocos estudiantes de Letras saben de esto, por ejemplo. Lo que sí encontré es que hay varias teorías sobre ellos. Se dice que un poeta del grupo Sur fue su fundador y que así se fueron juntando en varios mítines donde crearon un manifiesto Jacarandá. Allí estarían las reglas básicas, ser parte del grupo todo un tiempo, dejar de serlo lentamente, hacerse violeta y luego quedarse sin hojas. Volver al verde. Por esto nadie está totalmente seguro que nuestro poeta no fue Jacarandá, porque según el ciclo, tendría que haber vuelto a escribir como Artificialista, pero murió en una ruta luego de un largo silencio narrativo. Así que la duda persiste.&lt;br /&gt;También hay otra teoría. La cual dice que estos se plantan sin ninguna forma de grupo. Son como anarquistas poéticos que aparecen por generación espontánea. De esta manera demostrarían que ellos son diferentes y así cambiarían. Pero esta forma de pensar no explica el porqué hay tantos ejemplos. Y sí, los hay. Los poetas de los grupos los detestan. Y los intentan llevar al silencio editorial. Es complicado llegar a publicar algo si alguien te acusa de Jacarandá. Así Ulises se terminó de hablar mientras Suaznabar lo miraba incrédulo. Había leído el muchacho que había visto escribir con tinta en un rincón contra la pared, sus poemas eran sonetos aburridos que presentaban el amor más ideal contra el amor más sexual. El cuarto era una muchacha de veinte años que subía al escenario, el poema no tenía título y Ulises se puso a contar. Tenían doce sílabas casi todos y algunos tenían diez, sutilmente escondidas entre palabras agudas que suman una y las esdrújulas que restan una. Y la métrica también era sutilmente diferente en los últimos tercetos. Suaznabar también había notado el cambio aunque quizá eran ellos dos los únicos que se habían dado cuenta. Ya que los demás aplaudían y chistaban. Se miraron pensando en que tal vez todo grupo de poetas tuviera un Jacarandá. De ser así esa chica en algún momento cambiaría de color y sus poemas dejarían de ser sonetos –eran los &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sonetistas&lt;/span&gt;, esos muchachos-, pasando por una larga inactividad sin flores u hojas, para luego volver a brotar en sonetos.&lt;br /&gt;Ulises y Suaznabar la miraron mientras se perdía en la multitud que todavía la aplaudia y otro poeta tomaba el estrado/escenario. Se perdió entre la gente como los jacarandás se pierden entre los demás árboles cuando no tienen flores y nadie recuerda su belleza en primavera. Cuando la perdieron de vista Ulises le susurro a Suaznabar que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;debe ser la época&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-3537656845571272150?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/3537656845571272150/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=3537656845571272150' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3537656845571272150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3537656845571272150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/12/el-grupo-jacaranda.html' title='El Grupo Jacarandá.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-2953326844362102293</id><published>2010-12-11T12:25:00.004-03:00</published><updated>2010-12-11T12:33:06.085-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Le voyage dans la Lune.</title><content type='html'>Que te hayas vuelto de a dónde te hayas ido sin mí.&lt;br /&gt;Y yo te pido que me lleves mientras vos te vas.&lt;br /&gt;Yo soy el Mayor Tom y vos estas en el espacio&lt;br /&gt;dando vueltas en perihelio. Pero voy a volver.&lt;br /&gt;Porque el planeta tierra es azul, no hay nada que&lt;br /&gt;pueda hacer. Así que cuando te vayas, llévame&lt;br /&gt;contigo y escondámonos en tus lados oscuros,&lt;br /&gt;son esos lados que están ahí sólo para mí,&lt;br /&gt;sólo para los locos y los poetas que se&lt;br /&gt;pierden en los recovecos del polvo cósmico.&lt;br /&gt;Te pido que nunca me dejés y que me lleves,&lt;br /&gt;me agarrás de la mano. Yo en un cohete me estrello&lt;br /&gt;en tu asombroso blancuzco cuerpo milenario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo Méliès, él me enseñó las imágenes&lt;br /&gt;en que yo me quedo en vos. Yo nací cuando él murió.&lt;br /&gt;y yo nazco cuando estas y muero cuando te vas.&lt;br /&gt;Te espero en París, cerca de la estatua. El viaje de&lt;br /&gt;aquí hasta allá, emulado por Apolos. Soy Sputnik.&lt;br /&gt;Porque nunca pudo llegar, estoy a la deriva,&lt;br /&gt;bien perdido en esta atmósfera que no es la mía.&lt;br /&gt;Buscándote. Te encuentro, agarro, amo, acojo  y escucho.&lt;br /&gt;Te pierdo escondida, de pronto, y te gano al rato.&lt;br /&gt;Hasta que te vuelva a perder. Sos mi hermoso cuento&lt;br /&gt;de Julio Verne, mi película del gran Méliès;&lt;br /&gt;soy el recorrido esperando llegar a destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mí destino contigo. Quiero ser rescatado.&lt;br /&gt;Una nave y que me lleve de nuevo a la tierra,&lt;br /&gt;donde podré estar siempre contigo, viéndote.&lt;br /&gt;Te atraeré de dónde sea, mi Selenita.&lt;br /&gt;Yo soy este mar, que necesita de la atracción,&lt;br /&gt;sin ti todos nos morimos. Vos sos mi gravedad.&lt;br /&gt;Salto en tu cuerpo como un niño con menos peso.&lt;br /&gt;Salto para llegar a vos y tu cara blanca.&lt;br /&gt;Y allí voy.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-2953326844362102293?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/2953326844362102293/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=2953326844362102293' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2953326844362102293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2953326844362102293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/12/le-voyage-dans-la-lune.html' title='Le voyage dans la Lune.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-2223191351223344304</id><published>2010-11-28T00:22:00.000-03:00</published><updated>2010-11-28T00:23:12.726-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Blanco Verde.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Fuma afuera mirando hacia adentro. Va y viene. Camina hasta una punta de su autoimpuesto recorrido y vuelve. En los extremos para y mira para el salón, suelta las volutas de humo y da las largas pitadas al cigarrillo. Suelta el humo y vuelve hasta el otro extremo. Está así desde hace un rato. La gente va llegando y algunos, que lo reconocen, lo saludan con un gesto de cabeza, pero ninguno paró para hablarle, ninguno le dijo alguna palabra. Todavía no llegó Azul. Que es al único que está esperando.&lt;br /&gt;Realmente no sabe si esa noche de viernes Azul va a aparecer por el Hipódromo de San Isidro pero tiene la sensación que es el lugar en dónde lo va a encontrar. Hace bastante tiempo que no lo ve, por lo menos dos semanas. La última vez fue en Palermo, no le fue bien, pero Azul como siempre no perdió nada de lo que jugó. Se el acaba el cigarrillo y lo tira al piso, lo aplasta con la punta del zapato. Saca del bolsillo del saco el paquete y se pone uno en la boca. Lo enciende y da una larga pitada. Se da vuelta y vuelve hasta el extremo de su recorrido. Camina unos cinco metros hasta la baranda de la escalera, da una pitada y exhala el humo. Gira y camina hasta el lugar previo donde encendió el cigarro. En ese lugar mira para el salón bien iluminado en la calida noche de primavera, busca para ver si entró en algún momento en que él estaba dado vuelta y mirando para cualquier lado. Pero no lo ve. Lo reconocería ya que la entrada al salón está completamente iluminado y todavía no hay mucha gente. Desde su lugar nota que ya hay personas abarrotadas frente a las dos ventanillas abiertas, en las pantallas de la televisión se proyecta la primera carrera de La Plata. A él siempre le pareció extraño estar en San Isidro mirando las carreras del viernes a la noche de otra ciudad, de otro hipódromo. Pero desde siempre le gustó más estar aquí que allá, además del viaje que le llevaría más de una hora.&lt;br /&gt;Espera encontrar a Azul, normalmente a esa altura del mes siempre aparece juega a un par de carreras, gana y sale como siempre. Nunca lo vio perder. Es lo más extraordinario que él podría decir sobre Azul; nunca pierde. La primera vez lo vio en San Isidro. Lo vio antes que entrara y lo siguió mirando toda la tarde noche. Al principio noto que no tenía mucha idea de cómo jugar, por eso se le acerco y empezaron a charlar. Una charla amena, él lo sentía como a un niño; porque además era muy joven, tenía un poco más de veintiuno y todavía tenía cara de nene, con algo de flequillo y la cara algo colorada. El pibe, sin conocer nada de caballos ni aceptar ningún concejo que él le pudiera dar, ganó en todas las carreras que jugó. Se despidieron y dijeron de verse la semana siguiente. Pero Azul no apareció. No lo volvió a ver en meses, cuando se lo encontró fue en Palermo. Esta vez él no le habló y lo siguió en silencio, sin apostar, viendo a qué le apostaba. Sus apuestas eran raras y sin sentido, pero tenía mucha mejor puntería que él. Otra vez volvió a desaparecer, no se lo encontró en meses. Y no fue en un hipódromo sino que en un casino, el lugar a donde él iba a perder lo que ganaba con los caballos. Pero Azul cada vez que ponía una ficha en la ruleta, ganaba. Él empezó a poner su dinero en donde lo hacía Azul y así ganó una fortuna, luego se despidieron aunque él quiso saber algo más sobre Azul, pero este se fue entre la gente.&lt;br /&gt;Va de aquí para allá, esperando, fumando. No le gusta la situación en la que está, en realidad se da cuenta que su vida lo fue llevando a ese momento. Camina y vuelve y vuelve a caminar. Enciende los cigarrillos con la última brasa del anterior. Piensa en el Oriental y en lo que quiere. Desde hace años él apuesta para el Oriental, este te presta la guita para hacer las apuestas fuertes y luego te cobra una comisión a lo que uno va ganando. Esto funciona de maravilla hasta el momento en que uno empieza a perder, cosa que a él le estaba pasando muy seguido. Y así fue como empezó a deberle al Oriental, no le podía pagar la comisión y la bola se iba haciendo más grande. Esa mañana cuando salió de su casa, fue hasta el kiosco de diarios y compró el diario para leer todo lo que podía sobre carreras. Fue caminando hasta su café habitual en el barrio de Boedo y luego empezaría su recorrida para juntar todos los datos posibles para hacer sus apuestas más seguras. Pero ahí, en la puerta estaban los muchachos del Oriental. Sin decirle nada él supo que tenía que subir con ellos al coche. Lo hizo y sin que ninguno hablara lo llevaron hasta el Oriental.&lt;br /&gt;El Oriental era alto y grande, peludo y con una barba grisácea salvo por las manchas de tabaco cerca de la boca, aunque él nunca lo había visto fumando. Estaba sentado en la mesa del fondo de su bar, leía el diario y tomaba de un largo vaso alto. A él lo sentaron a su costado. Siempre olía a perfumes baratos. El Oriental le empezó a hablar, le dijo que él no era un mafioso. Que sólo prestaba algo de dinero para que los otros jugaran y que luego, cuando ganaran le devolvieran su dinero más una pequeña comisión. Él asintió con la cabeza pero el otro no lo miraba y pasaba las páginas del diario. Luego levantó la cabeza y le dijo: yo sé que vos me debes y que me intentaste cagar. Y eso no está bien. Lo mismo lo intentó el Chueco. Y volvió a dar una vuelta de página del diario, en ese momento se calló y se puso a leer. Luego empezó a leer en voz alta y le mostró la página, allí se leía sobre cómo había muerto el Chueco. Volvió a hablar; pero si uno no se pone fuerte lo toman por boludo, por blando. Y eso me molesta, porque yo no soy un tipo violento. Creo que soy justo. Vos y yo sabemos de tu situación desde hace un tiempo, sabemos que me estas cagando que achicas las comisiones y me das menos guita que la tajada que me toca. Y te dejé seguir el juego por dos razones. Una sentimental y la otra práctica. En ese momento se calló y cerró el diario, cambió de posición, tomó un largo sorbo de su bebida. Lo miró. Él se empezó a sentir nervioso y le preguntó por las razones. La sentimental es porque vos sos uno de los primeros con los que empecé a hacer esto y porque además nunca me habías fallado. Se volvió a callar y él tuvo que preguntar por la razón práctica. El Oriental lo miró largo y tendido, espetó, vos sos el único que conozco que conoces a Azul. Él se sorprendió porque no sabía que el Oriental supiera de la existencia de Azul. Luego le dijo que para saldar su deuda tenía que hacer que Azul perdiera la próxima vez que fuera a apostar. Ahí él terminó de cerrar todo la historia.&lt;br /&gt;Tira el último cigarrillo al piso y lo pisa con su zapato. Tiene que entrar para comprar en el kiosco un atado de cigarrillos y si es posible jugar un par de fijas que le tiraron antes, cuando estaba buscando datos. Sube las escaleras golpeando el pasamanos y entra al salón. Lo primero que lo golpea es el sonido de las conversaciones por lo bajo, luego mira la pantalla de televisión con las carreras en La Plata. Desde siempre le encantaron los caballos, su padre lo llevaba a mirar equitación cuando era pequeño. Se puso a buscar a Azul entre la gente, piensa que tal vez le pudo haber pasado por el costado cuando estaba dando vueltas. Y lo encontró, en el buffet con un libro en la mesa y un pebete de jamón y queso. Duda un momento entre hacer la cola para plantar su apuesta personal o si ir directamente, encararlo en la mesa. Se decide por hacer la apuesta y se para en la cola. Las personas delante de él leen los papeles y hablan entre ellas, conversaban sobre cualquier cosa y ninguno dice nada.&lt;br /&gt;En la espera se pone a pensar en todo lo que averiguó durante el día. Después de ver al Oriental fue directamente a buscar los datos con los que generaba las apuestas del día, encontró varias fijas pero se devanaba la cabeza en cómo hacerlo perder. En cómo meter a Azul en una apuesta que lo haga perder. Siempre, toda su vida, había ido buscando datos que lo ayudaran a ganar, pero esta vez estaba buscando datos que lo ayudaran a perder. Y se había dado cuenta que no era fácil, era más bien complicado. Porque más allá de todo está siempre la suerte y esa juega en ambos lados haciéndote ganar o perder. Pero charlando encontró que un caballo, que siempre era fija y ganador, estaba mal y que iba a correr igual porque el dueño tenía problemas financieros.  Era imposible que ganara, eso se lo dijeron varios de sus fuentes. Pensó que la suerte le cambiaba, porque hacía mucho tiempo que por más que investigara y jugara –con el dinero del Oriental- a las fijas, siempre perdía. Tal vez por eso empezó a encanutar al Oriental con sus pocas ganancias. Por necesidad, pero igual, cada vez la deuda era más grande y sabía que algo iba a pasar. Pero no le importó, su esposa lo había dejado llevándose a su hijo y se había quedado sólo en la casa. Vendió el coche y con eso pagó algunas de las deudas, más que nada con el Oriental, lo que él suponía le había hecho ganar tiempo. Sonrió en la fila, jugó a un par de carreras, le habían pasado un par de caballos ganadores en el día y jugó con su propia plata.&lt;br /&gt;Se acerca a Azul, que lee un libro de Ciencia Ficción. No levanta la cabeza y no lo ve. Está menos juvenil desde hace un tiempo. Come su pebete y lo ve. Le sonríe y lo hace sentarse. Él desde hace mucho tiempo quiere ver a Azul perder, eso le había gustado de la tarea que tenía que desempeñar. Pero no es bueno para ciertas cosas y no sabe cómo hacer que Azul juegue todo su dinero a ese caballo perdedor. Se ponen a charlar, primero hablan sobre cine, él vio un par de películas el otro día en la calle Lavalle cuando no tenía nada que hacer y se las comentó a Azul. Por suerte una era un policial y la otra era de ciencia ficción y con eso tenía algo de conversación. Porque Azul sólo lee primero que nada Ciencia Ficción dura, luego policiales y, como última opción, Ciencia Ficción blanda. La conversación, como todas las conversaciones, deriva para cualquier lado. Él intenta llevar la conversación a las apuestas y le pasa el dato, y lo remarca varias veces, del caballo perdedor: Blanco Verde. Azul se sorprende del dato, nunca habían hablado de apuestas ni de a qué apostar, aunque él muchas veces quiso intentar hacer lo que Azul hacía, pero nunca lo encontraba en el momento adecuado.&lt;br /&gt;Él se entera en esa charla que Azul no sabía nada de caballos, no tenía ninguna idea de nada. Se dio cuenta que todo lo que hacía Azul era más que nada por impulso, lo cual hace todo más extraordinario en su entender. Entraba, leía los nombres y elegía el que más le gustaba. Y él tuvo la suerte que Blanco Verde tenía algo que a Azul le gustaba. Le dijo que le hacía pensar en la camiseta de Banfield, de dónde él era y donde vivía su madre, de la que le contó alguna vez se habían peleado cuando Azul había empezado a apostar. Esa vez también se enteró que le decían Azul porque era el nombre código que le había dado un tal Wilmar una vez que habían hecho una operación para intentar hacer saltar la banca en un bingo. La banca no saltó pero ellos salieron con un montón de dinero, que luego usaron para pagar un rescate porque unos comunistas habían secuestrado a Azul. Lo cual a él le pareció todo muy raro.&lt;br /&gt;Azul se para y lo deja a él sentado en su mesa, cuidando su libro y su pebete de jamón y queso. Lo mira ir hasta la cola desalineada y lo ve esperar con poca paciencia. Al pibe no le gustaba nada esperar y se le notaba en su pie que seguía un ritmo frenético. Vuelve y se sienta. Se pone a leer el libro mientras él se para para ir a ver la pantalla de la carreras. Se da cuenta que pierde una de sus fijas pero gana la otra. Piensa que es mucho mejor que lo que le estaba yendo últimamente.&lt;br /&gt;Espera y llega la carrera donde corre Blanco Verde. Azul nunca mira las carreras, siempre se queda en el buffet leyendo y comiendo, para luego ir a cobrar. Pero esta vez, él espera que el pibe pierda. Tiene muchísimas ganas de saber qué le pasaría, verlo sentir la perdida. Quiere verlo perder. No lo odia, no llega a odiarlo pero le cae muy mal, más que nada porque nunca lo vio perder y porque él no pudo, nunca pudo, sacar provecho de la cualidad del pibe.&lt;br /&gt;Salen los caballos y se dice para adentro: “Largaron”. Mira la carrera, ve a los caballos cabalgar y a los jinetes luchar contra todo. Pero hay alguna fuerza que emana Azul, algo que hace que no pueda perder y por más que Blanco Verde no podría ganar ni en un millón de años (Según lo que le contaron varias fuentes, según lo que pudo corroborar) el caballo ganó y así también le hizo ganar muchísimo dinero a Azul.&lt;br /&gt;Él se queda sentado mirando la pantalla incrédulo, viendo pasar al caballo, al que enfocan y al jockey muy asombrado, y a su vez, muy contento. Pasan los minutos, no lo puede creer pero es así. En algún momento Azul se le acerca y mira la pantalla, se da cuenta que ganó y le agradece. Le dice que esa apuesta era para el Oriental. Le dice que no le gustaba hacer apuestas para ese tipo porque le daba mala espina, pero, cada tanto, alguna había que hacer para dejarlo tranquilo. Se ríe y Azul se va a cobrar. Él se queda mirando las carreras, fumando adentro mirando a para afuera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-2223191351223344304?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/2223191351223344304/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=2223191351223344304' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2223191351223344304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/2223191351223344304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/11/blanco-verde.html' title='Blanco Verde.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7224094291655774614</id><published>2010-11-24T15:22:00.001-03:00</published><updated>2010-12-12T13:22:03.069-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>Jacaranda.</title><content type='html'>En invierno,&lt;br /&gt;Están escondidos entre los demás.&lt;br /&gt;Esperando.&lt;br /&gt;Esperando ser.&lt;br /&gt;En primavera,&lt;br /&gt;Dejan de lado la esperanza&lt;br /&gt;Y se dedican a alumbrar&lt;br /&gt;Con su flor violeta&lt;br /&gt;Las ciudades.&lt;br /&gt;Acaparan las miradas,&lt;br /&gt;Con su vestido&lt;br /&gt;Distinto&lt;br /&gt;A todos los demás.&lt;br /&gt;Es la belleza de su flor,&lt;br /&gt;La que lo hace demostrar.&lt;br /&gt;En el manto verde&lt;br /&gt;Se destacan en primavera&lt;br /&gt;Con su vestido violeta.&lt;br /&gt;No le queda&lt;br /&gt;Una gota de esperanza.&lt;br /&gt;La pierden toda&lt;br /&gt;Para volver a ganarla&lt;br /&gt;En invierno&lt;br /&gt;Cuando esperan&lt;br /&gt;Volver a tener&lt;br /&gt;Su individualidad&lt;br /&gt;Entre el mar de hojas.&lt;br /&gt;Es como una gota&lt;br /&gt;De enamorados,&lt;br /&gt;Como una gota&lt;br /&gt;De amor&lt;br /&gt;En un mundo desesperado.&lt;br /&gt;La flor violeta&lt;br /&gt;Que da en primavera&lt;br /&gt;Y se esconde en invierno.&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal"; 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Despeinado más que de costumbre. Algunas mechas le cruzan la frente y otras están tan desordenadas como si hubiera viento que, claro, no hay. Pelo castaño. Los ojos dormidos, cansados y con una cierta sensación de calor cada vez que los cierra. La barba no le cubre toda la cara y además la tiene bastante desprolija y de días sin afeitarse.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Remera gris oscura, media gastada en el cuello, algo rota. Camisa celeste claro a rayas verticales, la tela es muy fina y muy probablemente no sea suya. Bremer negro, bastante nuevo, pero al que ya se le nota un agujero en la espalda. Un jean, que se le cae un poco no por moda sino porque así le caen los jeans. Botas marrones en el noviembre que va y viene entre calor y frescura.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuerpo de viejo, cara de nene, mentalidad de adolescente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando maneja, lo hace a veces lentamente y otras veces rápido. Anda casi siempre por calles del sur del conurbano bonaerense. Le gustan ciertas calles que parecen subir y bajar, aunque se enoja con los demás conductores porque hacen lo que quieren.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sus bandas favoritas en orden aleatorio son: The Smiths, Ocean Colour Scene, The Stone Roses, Pixies, The Jam, The Replacements, My Bloody Valentine.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sus solistas favoritos son en orden inverso: J. Cash, L. Cohen y Bob Dylan. A veces habla bien de Neil Diamond, pero la mayoría de las veces está seguro que no puede entrar en ninguna lista.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una de sus sentencias es "Burt Bacharach es el mejor compositor pop que ha nacido en el Siglo XX". No lo cree, ya que está seguro que la dupla compositiva Lennon &amp;amp; McCartney, es la mejor; pero le gusta destacarse por esa idea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sus poetas favoritos son F. Pessoa y C. P. Cavafy. Normalmente en la mochila (porque no usa morral) lleva una edición bilingüe de Cavafy que le salió sus buenos mangos. Pessoa es más bien un signo de personalidad que un gusto. Y si es un gusto lo es adquirido y no fue un amor a primera leída.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es pequeñoburges. Lo sabe y lo asume. Defiende a su clase diciendo que los que hicieron la revolución rusa lo eran. Dice que de haber vivido la revolución rusa del 17 hubiera estado con los mencheviques por dos razones. A- Porque eran la minoría, de ahí el nombre. B- Porque están mucho más cerca de sus ideas que los bolcheviques. Admira mucho la pasión de los Blancos, pero también le caen simpáticos los Ucranianos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una vez le envió un poema a una mujer, un poema que no era suyo. Un poema que no parecía ser de amor, pero lo envió sólo porque decía "Yo Te amo, primor mío". Porque pensó que esa mujer, a la que quería mucho y no se animaba a decirle mucho más que eso, iba a leer sólo esa línea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Escribe largos poemarios líricos (sin rima a veces, pero siempre con alguna métrica). Eso no se lo muestra a nadie y viajan en su mochila. Escribió alguna novela, la cual nunca termina de corregir pero la que está seguro -y cada día más- que es muy buena. Escribe cuentos y si no lo hace se siente mal. No va a publicar nunca nada en su vida, y a veces se siente mal por ello; otras veces se ríe del mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Le gusta más ver el mar que el río pero le gusta más meterse en el mar que en el río. Le gusta vivir en la montaña pero le gusta vacacionar en la playa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No es peronista, no entiende a ningún formato peronista. Cada tanto habla de peronismo con algún que otro amigo: "En ese café regalan el chori y la coca". Pero al no entender el peronismo siente que no entiende algo importante. Pero a su vez está en contra, por convicción menchevique, de casi todas las decisiones tomadas por los últimos gobiernos peronistas. Su familia es radical, entiende más a Alfonsin, pero no a De La Rua y cree que las renuncias hablan bien de ellos, por más que se las tomen en contra sus opositores -que son peronistas, y cuando están en contra son todos peronistas pero cuando están en el poder se separan y confabulan para ver quién será el próximo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;No está afiliado a ningún sindicato. Le molesta que casi todos los sindicatos sean peronistas. Añora los sindicatos anarquistas, pero casi todo lo organizado anarquista es un oximorón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Anda solo y vive solo. Solamente porque le gusta decir que es un solitario incomprendido. Le dice muchas veces a una amiga que podría ser más que amiga y que a veces ninguno sabe si es amiga, no es amante ni es pareja, que si él se muriera ella no sabría que él se habría muerto. Le gusta decirle eso. Muchas veces piensa en quién lo extrañaría si muriera. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tiene mesa y dos sillones. Televisión y cama. Tiene cocina y heladera y tiene sueño. Si tiene sueño duerme. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Biely le gusta, le gusta Blok. La esposa de Biely era nieta de Turgueniev y esta tuvo un amorío con Blok. Piensa que sería una linda historia. Aunque no recuerda si la esposa era de Biely o de Blok. Está casi seguro que era de Blok, lo que hace más raro todo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Le interesa la literatura eslava y está aprendiendo ruso con una rusa que le zurce las medias. La rusa ahora está gorda, pero en Rostov era flaca y rubia. Rubia todavía es. La rusa no está buena.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Esa persona ahora lee un poema de Alejandro, hijo de Alejandro, Blok. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como ayer leyó a Anna Andréyevna Ajmátova. Le gusta el futurismo ruso, en especial Mayakovski. Le gusta porque fue suicida. Le caen bien los suicidas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La novela que más le gustó de Antonio Di Benedetto fue &lt;i style=""&gt;El Silenciero&lt;/i&gt;, porque fue la primera que leyó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Anda buscando el planeta menor 2540 Blok en el cielo nocturno, le dijeron que lo podría encontrar. Pero siempre encuentra a la Luna.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;---&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-6801836168010188758?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/6801836168010188758/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=6801836168010188758' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6801836168010188758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6801836168010188758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/11/lee-blok.html' title='Lee a Blok.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-3198473368988677447</id><published>2010-10-11T22:32:00.002-03:00</published><updated>2010-10-11T22:37:32.687-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Asencias.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;«Supuestamente hay policiales negros y los otros, que deberían ser los blancos. Ambos tipos de novelas policiales atacan un caso. Estas formas del genero están basadas en la persecución de un detective. La palabra detective viene de la palabra en inglés que se escribe igual, aunque suena diferente –en tilde, claro-. Siempre pensé que la palabra tenía que venir de deducción, que es ir desde lo universal a lo particular. Tal vez si usaran el método de la inducción, hubieran sido &lt;em&gt;inductives&lt;/em&gt;. Pero si existiera este tipo de “&lt;em&gt;gente&lt;/em&gt;”, al ir de lo particular al principio general, no habría más crímenes. Y entonces no tendríamos genero policial, lo cual, la verdad haría mucho más aburrida la vida de muchos lectores. Yo incluido».&lt;br /&gt;A Suaznabar siempre le gusta hablar. No importa si lo escuchan, él habla. Tal vez por eso lo ama su esposa, porque le gusta escucharlo, porque siempre habla. Me gustaría que estuviera un poco callado. No tengo muchas ganas de escucharlo, pero tengo menos ganas de prestarle atención. Eso es lo bueno de Suaznabar, habla, pero no te exige que le prestes atención, lo cual hace que todo se más cómodo. No sé qué le agarró con esto de los policiales últimamente, siempre fue un genero sobre el que le gusta teorizar y hacer crítica; pero nunca tanto como ahora.&lt;br /&gt;Aunque cuando veníamos en su chata rural verde para acá, estaba hablando de otra cosa. La verdad que no recuerdo de qué hablaba, pero sí que era de otra cosa. Cuando le dije que frenara en este lugar, dónde se puede ver bien la casa de Dora, ahí empezó a hablar de detectives y policiales. Quizá sea porque cree que estamos en algún tipo de misión especial. Pero yo sólo quiero poder verla unos instantes, aunque sea de soslayo.&lt;br /&gt;«El otro día leí una nouvelle, luego me voy a explayar sobre la utilización del término, policial. En gran parte de la historia, el personaje principal, que era el detective, analizaba los elementos fundamentales de un policial. El personaje había llegado a una gran conclusión: para que haya policial tiene que haber tres grandes fuerzas. Primero –extendió el dedo índice-: tiene que haber un detective. Segundo –extendió el dedo del medio-: un criminal. Y por último –extendió el anular–: un crimen. Estos son los elementos orgánicos de cualquier historia. Sea blanca o negra.&lt;br /&gt;El personaje se la pasaba en la biblioteca de una nave espacial de carga, que llevaba unos cuantos pasajeros, a su vez, y buscaba entre los libros los policiales. También hay que ver que la biblioteca no era exactamente una biblioteca, sino una habitación común que era donde los tripulantes habían ido guardando los libros que quedaban olvidados una vez que los viajantes bajaban de la nave. La nave espacial se llamaba &lt;em&gt;SS Malcom&lt;/em&gt;. Lo cual, me parece que es un chiste a los viejos barcos de vapor, los &lt;em&gt;Steam Ship&lt;/em&gt;, nada más que en este caso el acrónimo significa &lt;em&gt;Space Ship&lt;/em&gt;. Bastante ingenioso. Creo que si no hubiera estado ese detalle en las primeras páginas no hubiera continuado con su lectura, lo que hubiera sido un error grosero, por más que la prosa es una basura y la traducción –luego me voy a extender sobre eso- era muy mala».&lt;br /&gt;No sé porqué pienso en Cortázar. A veces me pregunto que cosas me llevan a pensar en ciertos autores en ciertos momentos. Hace mucho que no lo leo, probablemente nunca lo vuelva a hacer con el entusiasmo con que lo hice cuando era más joven.  Creo además que hay un cuento de Cortázar donde un tipo está sentado en un auto esperando. A su vez, creo que ese cuento era policial, y me parece que muy, pero muy, corto. Debería buscarlo una vez que llegue a casa y leerlo. Probablemente todo esto tenga que ver con el tema de conversación que eligió Suaznabar. ¿Por qué se le habrá dado por hablar de esto? Será porque Julia no lo quiere escuchar. Tal vez.&lt;br /&gt;La casa no tiene ningún cambio de la última vez. Nada más que la última vez estaba con el taxista, que escuchaba canciones malas y cada tanto se iba, dejándome solo, para comprar cigarrillos que luego ambos fumábamos. Suaznabar debe tener un atado en el bolsillo interior del saco pero todavía no tengo ganas de hablarle. La casa está igual. Con la puerta en el medio y las ventanas que dan para el living y el comedor abajo, y las piezas arriba. Ella siempre se mueve por las ventanas que dan para la calle, casi nunca está en las que dan para el fondo. Creo que ahí él tiene sus oficinas y vaya a saber qué más. Sólo entré una vez, y no miré demasiado el ambiente ni cómo había decorado las paredes. Recuerdo algún que otro cuadro. Sí sé bien, casi de memoria, el aspecto de lo que puedo ver desde la calle, sentado en el auto, desde la vereda de enfrente.&lt;br /&gt;La noche está iluminada por la luna. No deja ver bien las estrellas. Una luna inmensa y blanca, da tanta luz –refleja tanta luz- que parece que se podría leer el diario en la calle. En el campo debe ser hermoso, en la pampa sin árboles y casas por todos lados. El cielo mucho más estrellado. Sin que la puerta de calle tenga la luz encendida. Tiene casi todas las luces encendidas la casa de Dora. Las de arriba y las de abajo también. Vaya a saber dónde estará. No la pude ver todavía. Quizá si le tiro alguna piedrita salga y me mire. Tal vez hasta se sonría. Hace mucho que no la veo. Siempre fue hermosa. Y desde que no la puedo tener, todavía lo es más.&lt;br /&gt;«El libro empezaba con el personaje sacando una pila de libros policiales para llevárselos al camarote. Estaba muy aburrido el viaje y, por alguna razón, no quería sociabilizar con nadie. Así se pasaba las jornadas, al parecer la gente del futuro había ido dejando muchas novelas en la nave.&lt;br /&gt;La nave era de carga, pero también llevaba algunos pasajeros, creo que esto ya lo dije. El viaje era desde Europa, la luna de Júpiter, hasta un puerto espacial en orbita de la tierra. El viaje era lento y largo, bastante aburrido. Algo interesante, era que decía que no creía que había ventanas. Las camarotes no las tenían, no podía saber si en el puente las tenían. El único lugar que parecía tenerlas, era una gran sala de estar, donde la gente hacía sociales, cosa que él no quería hacer, y se sentaba en amplios sillones ajados. Pero estaba seguro que esa gran ventana en realidad no lo era. Estaba seguro que eso era simplemente una pantalla que proyectaba una filmación o algo por el estilo del espacio. Por lo general siempre estaba negro y cada tanto aparecía algo. Entonces, cuando no leía novelas policiales, se sentaba a mirar la pantalla por largas horas en continuado para ver si podía llegar a notar el loop en donde todo empezaba. Se ve que al tipo le gustaban las paradojas.&lt;br /&gt;Pero bueno. Leía novelas policiales y teorizaba sobre estas. Cosas interesantes. Él hablaba que primero se habían hecho las novelas blancas o deductivas, estas eran más que nada europeas. Luego estaba la novela negra, las de Chandler, Hammett y esos tipos. Estos géneros tienen la particularidad de analizar la novela desde el ámbito del detective. Luego aparecieron cuentos que la analizaban desde el punto de vista del criminal, y por último desde la victima. Pero el más normal y querido era el primero. Pero había un movimiento que se desplazaba entre las tres grandes fuerzas. También, el personaje, había leído algunas donde el detective y el criminal eran el mismo tipo. No mencionó ejemplos, pero estaba leyendo en algún momento una así. Yo conozco un ejemplo, tapate los oídos si no al leíste, &lt;em&gt;La Pesquisa&lt;/em&gt; de Juan José Saer. Te podés destapar los oídos, ya dije el nombre y medio que jodí el final de ese libro, si no lo leíste, claro».&lt;br /&gt;Y habla del policial. Y asé que me va a contar toda la historia de ese libro que leyó, aunque no me dijo el nombre ni el autor del libro. Tal vez entre todo lo que me va a contar, todo lo que se va a mezclar entre medio de lo que cuenta se va a perder.&lt;br /&gt;Son las siete y pico de la noche. Ya bajó todo el sol y tenemos luna. La pucha que temprano es. Ella ya está en la casa, tendría que haber llegado un rato antes para poder verla entra. Quizás hasta me animaba y me iba a hablar con ella. Seguro que me invitaba unos mates o un té, depende el estado de ánimo en que estuviera. Qué hubiera pasado si hubiéramos estado solos hoy, los dos. Tal vez nada, hubiéramos hablado como dos viejos amigos. O tal vez hubiéramos hablado como dos viejos amantes. La diferencia entre esas conversaciones son en qué lugar se dan. Unas en la cocina cerca de la mesada y la otra en la cama luego del sexo. Pero siempre hay amistad en las conversaciones. Yo siempre fui amigo de ella.&lt;br /&gt;Nada más que en algún momento tuve que salir para algún lugar porque no me podía quedar acá. Y así me fui para Europa sin avisarle nada, sin decirle nada, cruzando el río Uruguay una noche con un balsero viejo y gastado. Viajando con un nombre que no era el mío hasta llegar en Madrid a vivir de periodista cultural para las revistas del tipo ese que tenía tanta papota que no sabía en qué gastarla. Y ahí también vino la historia con Calipso. Que es mejor olvidarse como por largos años olvidé a Dora.&lt;br /&gt;«Era el narrador en primera persona. Típico de la novela negra, que el mismo investigador sea el que cuenta la historia. También es típica la primera persona en las novelas deductivas, pero allí siempre es un testigo el que nos la cuenta. En las primeras partes hay más teoría que acción, lo que es interesante porque dentro de un esquena de “lugar cerrado” al estilo de  Ágata Christie –a la que cada vez detesto más y no sé porqué– pero siendo este un arquetipo de la ciencia ficción, ya que es una nave espacial. Cada tanto nos habla sobre la nave, su método de propulsión, la cantidad de partículas de hidrógeno que hay en un metro cuadrado de espacio y cosas así. Está bien, es interesante. No es novedoso, pero le da un aire interesante. El momento donde la bola de nieve empieza a rodar es cuando se dan cuenta que hubo un crimen en la nave. Esto pasa justo después que pide que le laven el camarote, en el medio del viaje. El método que usaban era raro, él iba a un lugar, donde no había nadie y apretaba en la computadora las opciones, entre ellas estaba el programar la limpieza del camarote. Luego firmaba pulsando el pulgar en un scanner y listo.&lt;br /&gt;Al parecer descubrieron en algún camarote manchas de sangre, seca, o sea no fresca. Pero no había cadáver. Pero ahí estaban todas las huellas de un crimen. Según fue escuchando el personaje principal, y nuestro narrador, descubrió que la mejor forma de matar a alguien en una de esas naves era con un cuchillo, porque la computadora se daba cuenta si alguien disparaba. Escuchó en un pasillo, de boca del agente de seguridad, que el recuento que había hecho la computadora daba que faltaba una persona. Todo esto fue generando en él una necesidad de mandarse a investigar el asesinato. Tal vez fue el tedio, el no tener nada más que hacer, aunque quizás fueron todas las novelas policiales que había venido leyendo. Vaya uno a saber porqué, pero tenía que hacerlo, ya que era el narrador de la novela, y en la nave no pasaba nada más que eso».&lt;br /&gt;Cuando dijo “eso”, sacó de su bolsillo interno del saco negro un cigarrillo. Yo ahí, sin hablarle, le hice los gestos para que me convidara uno. Me lo dio. Él se lo encendió con un encendedor que también sacó de la marquilla. Yo me lo encendí con el encendedor del auto.&lt;br /&gt;Cuánto tiempo hacía que no la veía. Desde la última vez. Sí, eso es seguro. Quizá esa hubiera sido la respuesta que me hubiera dado Suaznabar si le preguntaba. O tal vez me hubiera dicho: &lt;em&gt;Ulises, dejadme terminar de contar la historia de la novela policial&lt;/em&gt;. Quizá no lo haría tan formal y perdería la d, pero uno nunca sabe con qué le va a salir este tipo.&lt;br /&gt;Miro las ventanas buscando verla. Primero fijo mi mirada en las ventanas de arriba, que ahora tienen canteros con plantas de colores chillones. Las luces están encendidas, debe sentirse mirada porque en ningún momento pasó por enfrente de las ventanas. Una de las ventanas de arriba, la que sé que es su habitación, donde duerme con su esposo cuando no están peleados, deja de tener luz. Ella, supongo que ella, apagó la luz. Ahora debe andar por el largo pasillo que lleva a la escalera y baja. Así que no la puedo ver, pero me la imagino bajando lentamente la escalera, con la mente puesta en cualquier cosa, así como es ella. Supongo que por la hora que es se dirigirá a la cocina donde seguro tiene un radio prendida en alguna estación de AM, seguro que alguna de esas de derecha que tanto le divierten aunque no comulgue con ninguna de las ideas. Porque ella tiene días en que le gusta pelearse con cualquiera y cuando está sola, lo mejor, es pelear con la radio.&lt;br /&gt;Por un momento fumamos en silencio, él se había callado, estaba tomando aire y recuperando la garganta. Los dos mirábamos la casa. Él sabía porqué yo estaba allí y yo sabía que él sabía. Recordaba la última conversación que había tenido con Dora, en que luego de estar muy mimosos y amorosos yo le pregunté qué era para ella. Me contestó que yo era un imposible. Y así me quedé un largo rato, pensando en que todo era fútil. Ese día la conversación se terminó rápido porque el marido estaba volviendo, entonces yo me fui. Y la sentí, o sea sentí algo en mí de ella, con su él. Y eso m dolió en el alma. No sabría cómo explicar esos dolores, pero sería algo así como que se te desgarra algo adentro del cuerpo, te duele la parte baja de la garganta, que sentís un sentimiento de llanto pero que nunca viene porque el alma ya lo está haciendo. Y eso me generaba muchas veces encontrarla, verla y hablarle. Ella lo sabía, pero ella también necesitaba encontrarme por eso a veces caminaba por los mismos recorridos que yo hacía para verme. Por eso yo estacionaba enfrente de su casa para espiar por las ventanas.&lt;br /&gt;«Empieza a investigar el tipo. Así es como entra a la habitación donde habían matado al tipo. Mira el lugar, ve la sangre todavía en las sábanas de la cama y en el piso. El tipo había tardado bastante en morir ya que había dejado sangre por casi todos lados. Según lo que decía el narrador parecía un matadero. Lo cual a mí me parece que ese camarote lo era. Pero bueno, toquetea los libros que había, mira la ropa, intenta encontrar algo que diga quién era. Pero no encuentra demasiado. Sólo un papelito con un par de iniciales, que casualmente a su vez eran las de él. Así es como empieza su investigación.&lt;br /&gt;La cuestión principal, según él, era encontrar al asesino, que tenía que ser uno de las personas que viajaban en la nave. Así que ahí empieza a cambiar su forma de estar en la nave. En algunas horas lee las novelas policiales que sigue sacando de la nave y el resto del tiempo sigue su propia investigación. Mientras tanto, se entera que están haciendo una búsqueda exhaustiva en busca del cadáver. Porque según los tripulantes no lo pudieron haber arrojado al espacio ya que eso quedaría registrado en la bitácora de vuelo. Él piensa que eso es una perdida de tiempo porque no le va a demostrar nada que no puedan saber por medio de otras pruebas.&lt;br /&gt;Por momentos él se siente personaje principal de una novela blanca, y ahí genera razonamientos lógicos y teorías deductivas con lo poco que sabe. Luego, por momentos se siente un personaje de una novela negra y cambia la forma de encarar la investigación, y admito que cambia algo bastante la prosa. Ahí más que nada hace preguntas y genera un cierto movimiento con los demás pasajeros y tripulantes. La teoría de él, es que tuvo que haber sido un pasajero, da sus razones pero no las recuerdo».&lt;br /&gt;Porque la necesidad no es solamente mía. Yo la quiero ver, la necesito encontrar y hablar con ella y perderme en deseo. A su vez ella sabe que me necesita. Cada tanto nos dejamos de hablar, nos dejamos de ver, dejamos de pensar el uno en el otro. Pero esos son momentos raros y alejados. Porque más que nada, ella está en mi alma, ella está en dónde yo la pienso. La cuestión es buscarla. No sé qué haría si la llegara a perder del todo, aunque sí yo ya la tengo perdida, porque alguna vez que le dije “dejá a tu marido”, ella me dijo que ellos eran sobrevivientes y que nunca se iban a separar.&lt;br /&gt;Luego de esa vez estuve distanciado de ella mucho tiempo, hasta llegar a verla alguna vez caminando del brazo de su esposo. Los seguí un largo rato y creo que él se dio cuenta que yo estaba. Me parece que nada sabe de mí, que no le contó nunca del amor que sintió por mí. Yo creo que ella nunca dejó de amarme, pero sólo ella podría llegar a decirlo.&lt;br /&gt;La cuestión es que yo me fui del país y ella se quedó acá. Sé que me lloró. Me lo confesó que cuando yo había dejado todo, ella lloraba en la ducha golpeando la pared de cerámica. En aquella época vivía con sus hermanos en un departamento. Sólo cuando se casó se vino a vivir a esta casa de acá enfrente con su esposo. Que no me gusta el nombre, que no me gusta su cara y estoy bastante seguro que se aburre con él. Pero lo que tiene ese tipo que yo no, es que nunca la dejó. Yo la dejé, yo la tuve que dejar. Tuve que irme sin despedirme, porque así a veces es la vida, uno tiene que hacer cosas que piensa que es lo mejor en ese momento. La ida me ayudó a cerrar muchas cosas, pero nunca dejé de pensar en ella.&lt;br /&gt;Cada tanto, recuerdo, le preguntaba a algunos de los muchachos por ella. Les decía que me dieran noticias de Dora. Mientras estaba con Calipso, cada tanto olvidaba de llamarlos, pero ellos me mandaban cartas y postales desde Buenos Aires –cuando debería haber sido al revez-, donde me informaban en qué andaban ellos y en qué andaba Dora.&lt;br /&gt;Ya al volver ella estaba casada. Alguna vez hicimos el amor, Dora tenía un amante. Tuvo, sería mucho más correcto. Me acuerdo de una vez que yo estaba esperándola como ahora y salió el que yo pensaba que era su esposo entre medio de la noche. Tomé fuerzas para ir a verla y hablar, y me la encontré. No sé cómo terminamos en la cama. AL rato apareció el esposo. Y ella lo quiere, pero no sé si lo quiere como me quiere a mí. Yo la amo. Creo que ella me ama, todavía. Creo que está enamorada de mí, pero está con él, viaja con él, duerme bajo el mismo techo con él, se acuesta con él, y se queja de su amiga de él. Y ese él debería ser yo.&lt;br /&gt;«La novela se alarga y deja de ser una novela de crítica-ficción, como leí por ahí. Pasa a ser un policial en un escenario de ciencia ficción. Cuando están por llegar a la Tierra, todos empiezan a armar sus teorías. Ya que todos podrían haber sido los culpables, todos andaban con un dejo de sospechas, pero además todos ejercían de detectives. Esto lo había notado muy rápido en el juego. Todos podían haber sido el asesino del cadáver que no aparecía todavía. Todos ejercían la característica del sospechoso pero además todos eran pesquisantes.&lt;br /&gt;Pero él lo llevó más al extremo. Y una noche –o día, eso no tiene significado en el espacio-, mirando la pantalla esperando el loop para darse cuenta que era una grabación o algo generado en computadora. Algo le cierra. Y ahí se da cuenta. Es como que todo le cierra. Lo único que tiene que hacer para terminar de cerrar su teoría era ir a ver unos datos en la bitácora.&lt;br /&gt;Entonces se acerca a la sala donde guardaban esos datos, que era en la parte de los tripulantes. Para entrar se hacía presionando el dedo gordo contra un scanner que lo leía. Pero él, que aunque no nos contó nada sobre su pasado, en varios momentos nos demuestra que su pasado no era del todo seguidor de la ley. Mi idea era que era contrabandista por&lt;br /&gt;algunas conversaciones que tiene con unos empresarios sobre unos materiales prohibidos y su conocimiento de traslado de cosas, además el tipo está viajando en un carguero. Vamos. Pero bueno. ÉL sabe que para entrar en esos lugares sólo necesita un cartón. Con esto tapa el scanner y apreta, haciendo fuerza contra el pedazo de cartón. El scanner, que es un modelo viejo pero económico, lee lo que quedó impregnado como huella digital y la puerta se abre. Así nos dice que había entrado en varios lados, y que en la mayoría de las naves modernas los estaban cambiando por scanner de retina que eran más difíciles de engañar. Se necesitaba el ojo de la otra persona, y eso era un enchastre.»&lt;br /&gt;Un coche nos encandila por un momento. Luego, lentamente sube a la vereda y el portón del garage se abre automáticamente. Lentamente el portón se desplaza sobre un guía para su derecha. EL auto entra y apaga las luces. Y ahí aparece el esposo de Dora. Yo lo veo y pienso que tal vez ese podría haber sido yo. Aunque también pienso si me gustaría haber sido ese. Porque yo amo a Dora, pero nunca hubiera podido comprar esa casa o le podría haber dado a ella esa vida. Tal vez por eso los ingenieros son buenos maridos, porque ganan buena guita y pueden automatizar portones, tener autos lujosos y esas cosas.&lt;br /&gt;Y ahí estaba Dora. En la puerta, mirando a su marido bajar del auto. En saco y corbata. Con el maletín en la mano derecha. Ella le abre los brazos y se abrazas. Él la besa con cariño. Al parecer se amaban. Tal vez él la amaba muchísimo más que yo, seguro la amaba mejor y de una forma mucho menos egoísta. Aunque el amor es egoísta, es de uno y porque a uno lo hace bien. Y entraron, cerraron el gran portón y entraron.&lt;br /&gt;«Según lo que leyó el muerto era él. Porque ese era su camarote y no el que estaba usando. Él sonrió y se dio cuenta de qué había pasado. Cuando compró el ticket en Europa, hubo una falla en el registro y a él le dieron el camarote incorrecto. Se dio cuenta que el que tenía que morir era él. Por eso estaban sus iniciales. También se dio cuenta que cuando mandó a limpiar su camarote, habían ido al otro, al que habían matado al tipo que lo ocupaba por error. Ya que, y esto creo que es una trampa del autor, las puertas se abrían con tarjetas y no con scanner digitales ya que era antieconómico, al parecer. Esto lo explica en las primeras hojas, uno retiene el dato porque le parece raro. Entonces habían matado al tipo equivocado. Pero él era el crimen, el era el detective y él era, a su vez, el misterio. Ya que, fijate, las tres cosas se centraban en él. Todos buscaban al cadáver, pero el cadáver debería haber sido él. Luego él era el investigador, y a su vez, él era el crimen. Y eso me gustó. Por supuesto yo te lo estoy aguando, y sé que no lo vas a leer nunca.&lt;br /&gt;Luego la explicación al misterio del cadáver tiene que ver con una cuestión de oportunidad. No lo mataron en vuelo. Sino que lo hizo antes. Cuando todavía estaban en el puerto espacial de la luna de Júpiter, Europa. Ahí lo mató, con un cuchillo y antes de despegar, se llevó el cadáver. Además, las búsquedas en todas las áreas de la nave no habían dado ningún resultado. Todo empezaba a cerrar. Era una cuestión de oportunidad. Cuando él mandó a que le limpiaran el camarote, hizo que todos pensaran que había sido en vuelo, haciendo a todos sospechosos. Pero la oportunidad, que es una de las características necesarias de la buena información, había sido otra. Antes de que despegaran. Todo esto lo develó como detective. Y además, él había toqueteado los libros y las cosas en ese camarote que debería haber sido de él, y estaban sus huellas digitales: las del cadáver que no habían encontrado, sus huellas, que sí estaban en la base de datos. Y no la foto.&lt;br /&gt;Había terminado develando todos los misterios. Siendo detective, siendo sospechoso, siendo asesino y siendo asesinado. Se dio cuenta que eso iba a ser bueno, porque él, estaba muerto. Y ahora era una ausencia».&lt;br /&gt;Y yo soy la ausencia en la casa. Por eso me siento acá y la miro desde lejos. Como detective que espera encontrar con las manos en la masa a algún delincuente. Me doy cuenta que estoy haciendo las cosas mal. Miro la ventana del comedor, siendo casi las nueve de la noche, con la luna en el cielo. Nuestra luna blanca y hermosa iluminando todo.&lt;br /&gt;La veo comiendo, sentada de espaldas a la ventana. Lo veo a su esposo, riendo y parecen ser felices. De pronto aparece un gato, su mascota. Y juegan con ella. Son felices y yo estoy de más. Lo sé. Ella también lo sabe, por eso yo soy imposible. Tengo que cerrar mi propio misterio donde yo soy el criminal y el detective. Tengo que dejarla ahí con su esposo ingeniero y su portón automático, su gato y sus ventanas.&lt;br /&gt;Pero ella quizá me busque a mí. Yo sé que ella tal vez me busque, porque sé que me vio. Sé que me sonrió mientras abrazaba al esposo. Sé que cuando cierre las ventanas se va a tardar un minuto más mirando para afuera, buscándome. Porque necesita hablar conmigo, porque los dos somos débiles y nos buscamos. Nos encontramos, aunque nos haga mal, porque no nos podemos brindar por completo ni a la pareja o a la soledad.&lt;br /&gt;«Es una nouvelle porque no existe eso. Qué es una nouvelle, una novela corta o un cuento largo. Es el medio justo. No existe. Entonces esa novela solo puede ser una nouvelle. El autor, sólo escribió eso. Al parecer es un escritor de novelas de ciencia ficción y policiales, que siempre cambia el nombre cuando escribe, siempre cambia su pseudónimo, entonces es difícil encontrar dos novelas del tipo. Aunque luego se nota. Es peor que Thomas Pynchon o J.D. Salinger, ya que no es alguien que no se vea o alguien que se escondió. Es alguien que no existe. Lo que hace del autor un mayor misterio. Es difícil encontrar novelas del mismo tipo, de hecho, siempre cambia el nombre. Es todo muy genial y muy antieconómico para la editorial en un principio, hasta que se encontró con un grupo de seguidores. Entonces la editorial paga a negros literarios para que se posen por él, mientras que él también posa por él...»&lt;br /&gt;Y continuó hablando de impostores, le estaba hablando de impostores a mí, un impostor. Alguien que era y no era en función de su amada. Yo, el que la había dejado. Yo, él que tenía que desaparecer. El que tenía que ser un negro en su vida. Un fantasma.&lt;br /&gt;-         S, nos podemos ir. – Le dije mientras ella cerraba las ventanas y se quedaba un segundo más mirando en mi dirección.&lt;br /&gt;-         Ahora ando buscando otras novelas de este mismo tipo, pero no las podes encontrar por autor, la tenés que buscar primero por editorial. Ya que esto lo hace en la misma editorial, y luego tenés que buscar las similitudes de prosa, lo que no es nada facil. Todo se convierte en un juego, es como si la vida es un juego para...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-3198473368988677447?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/3198473368988677447/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=3198473368988677447' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3198473368988677447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3198473368988677447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/10/asencias.html' title='Asencias.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-8887080127334816459</id><published>2010-10-02T22:35:00.003-03:00</published><updated>2010-10-02T22:39:11.640-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Los Libros Rusos</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En algún momento Ramírez le suelta una pregunta para la que Mariano no estaba preparado. La entrevista, para la cual el lenguaje ameno y cordial del periodista había cambiado a uno mucho más coloquial y seco, había versado en principio sobre la personalidad de Tomas Mancuria. Ese autor recluido era el gran tema de una serie de notas que Ramírez venía publicando en el suplemento cultural dominical del diario zonal del pueblo. Al darse cuenta que Mariano Sputnik era uno de los pocos autores publicados que conocían al gran autor callado de la cultura argentina y que estaba en el pueblo, lo persiguió durante largo tiempo para que este le dé una entrevista.&lt;br /&gt;Esta fue por los causes normales. Primero conversaron sobre Mancuria, su literatura y su reclusión. Aunque Mariano lo conocía y había hablado con él en muchas ocasiones, hasta Mancuria lo llamaba ‘amigo’, nunca habían conversado sobre ese tema. Mariano sólo le dio sus ideas e impresiones por las cuales era probable que hubiera dejado de escribir. Aunque ni siquiera eran sus verdaderas ideas e impresiones del porqué había dejado de publicar. Al parecer el periodista en ningún momento se dio cuenta del uso exacto de las palabras de Mariano, ya que la impresión que tenía era que no escribía más.&lt;br /&gt;El tema del escritor se fue agotando y Ramírez posó sus preguntas coloquiales y secas sobre el tema de los libros de Mariano y sus escritos recientes en forma de narraciones cortas. El tema ya le resultaba un poco más incomodo ya que nunca le gustó mucho hablar sobre lo que escribía. Él decía que si querían saber qué quiso decir lo que tendrían que hacer era ir a sus escritos, a sus cuentos, novelas o ensayos. Pero estaba de buen humor, entonces respondió a casi todas las preguntas que le hizo de buena gana. Se quedaron hablando un buen rato sobre sus cuentos, que estaban recopilados en una edición nueva. Y en algún momento Ramírez le soltó esta pregunta: «&lt;em&gt;Siguiendo con la línea del cuento “El arbusto” y saliendo del alter ego literario, ¿Usted cómo ve la felicidad?&lt;/em&gt;»&lt;br /&gt;Mariano no esperaba ese tipo de pregunta y se quedó mirando el largo salón, mal iluminado, de la redacción del diario provincial. Y esa sala, donde pocos periodistas estaban frente a sus máquinas de escribir o computadoras, se fue transformando lentamente en un lugar abierto, en medio de una caminata. Y el pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires, se trasformó en otro, su ciudad. Volvía de una fiesta a la que no había querido ir, porque nunca quería ir a fiestas. Caminando por la madrugada, cansado y sucio. Pero no tiene ganas de volver a su casa, no tiene ganas de tirarse en la cama –aunque sí tiene sueño- y dormir solo. Por eso su rumbo cambia rápidamente y enfila para la casa de Marianela. Aunque no sabía si estaba o no.&lt;br /&gt;Camina mirando la avenida y da vueltas haciendo tiempo. Se dice que todavía es muy temprano y que sería mucho mejor ir a desayunar. Recuerda que desayunó en algún local de comidas rápidas que abrían de madrugada todo el fin de semana, para los jovenzuelos trasnochadores. Al parecer, piensa él, cuando salen del boliche siempre tienen hambre y a esa hora de la mañana les agarra ganas de un pancho o una hamburguesa con papas fritas. Mariano solamente toma café, con un tostado de jamón y queso sabor artificial. Se acordó que piensa sobre el tiempo, en cómo el tiempo puede cambiar según cómo se lo cuente y en cómo los sueños cambian la realidad.&lt;br /&gt;Se le hacen las nueve de la mañana de un domingo, mientras los jovenzuelos andan corriendo y gritando por el local. Algunos salen para cagarse a trompadas entre ellos, tal vez porque necesitan liberar endorfinas o cosas así. Él, como un fantasma de otro tiempo, se desplaza entre los pibes y sale del local, para llegar rápidamente a la casa de Marianela. Tal vez lo recordó más rápido de cómo habían sido las cosas en la vida real. Porque el traslado desde el local de comidas rápidas hasta la casa de su, en ese entonces, novia, había sido muy rápido. Creyó que tiene puesto un saco negro con camisa, porque recordó que la fiesta había sido de disfraces y a Suaznabar se le había ocurrido ir como &lt;em&gt;Reservoir dogs&lt;/em&gt;. A Mariano le molestaba la traducción del nombre, perros de la calle. Todos ellos (Suaznabar, Ulises, José María Arce y Mariano) vestidos como los personajes de la película. A Mariano Sputnik le había tocado ser Mr. Pink, entonces cada vez que alguien le preguntaba de qué estaba disfrazado, él tenía que decir que era  ese personaje.&lt;br /&gt;Pero así fue como llega a la casa de Marianela. Entra sin que nadie le abriera la puerta de rejas, ya que él sabía que siempre estaba cerrada sin llave. La casa está en una esquina y es inmensa, una casona estilo inglés donde ella vivía con su padre, que se pasaba el día sentado en la sala de televisión a oscuras mirando los canales de televisión abierta desde que la madre no estaba.&lt;br /&gt;Mariano entra al terreno, anda por el caminito de baldosas. Llega a la puerta para entrar a la casa, esa gigante y maciza puerta de entrada. Toca con el puño, ya que el timbre está en la reja, pero no anda, y escucha el eco de su golpeteo. Vuelve a tocar pero nadie atiende.&lt;br /&gt;En algún momento piensa que Marianela no está en casa, le agarran celos, piensa que por eso no quiso ir a la fiesta con ellos. Empieza a emprender la retirada y volver a su casa, a dormir, ya que todo el cuerpo le pesa. Pero la curiosidad puede más y se acerca a los grandes ventanales que están abiertas. En la ventana del living, ve a Marianela parada en una escalera de pie apoyada contra la gran biblioteca. Él le da unos golpecitos en la ventana y ella, con un gesto extraño y de sorpresa, da vuelta su cara, y mira en esa posición incomoda. Sonríe al verlo y Mariano le hace un gesto para saber por dónde entrar. Ella le indica qua la puerta de la cocina debería estar abierta y que entre por allí. Todo eso en lenguaje de señas: apuntando con su mano en dirección a la cocina y haciendo el gesto para que tire del picaporte.&lt;br /&gt;Una vez adentro se abre paso hasta el living donde ella está todavía mirando los libros que estaban en el estante más alto de la biblioteca.  Él la saluda con un hola, que ella le devuelve. Le pregunta que está haciendo allí arriba y ella le responde que está allí por él. Ya que quería saber cuáles eran los libros de autores rusos que leía su papá antes de estar sentado en la sala mirando televisión todo el día.&lt;br /&gt;La mira, cada vez que la miraba se volvía a enamorar. Cada vez que Mariano recordó esa escena, incluida esa vez con Ramírez, se enamoró sin remedio de Marianela. Aunque a decir verdad, él nunca había dejado de amarla; y pensaba que ella tampoco.&lt;br /&gt;Ella estaba con una pollera larga, blanca y vaporosa; una musculosa negra de algodón bien ajustada el cuerpo y su pelo negro suelto sobre el hombro. En esos días primaverales ella había vuelto a sacar sus polleras. Mariano la mira desde donde está, cerca de la ventana, muy enamorado. Ella le dice que le sostenga la escalera para que no se caiga. Sus exactas palabras fueron ‘&lt;em&gt;ya que estas acá, amor, hace algo útil y sosteneme la escalera&lt;/em&gt;’. Lo hizo y se puso debajo de ella.&lt;br /&gt;La pollera era bien suelta y amplia, de tela de bambula blanca que le daba un aspecto corrugada. Volaba un poco a cada movimiento. Ella tira desde arriba un libro de poemas de Aleksandr Blok. Mariano lo mira desde donde sostiene la escalera, ya había varios en el piso. Hacía un tiempo, él quería empezar a buscar autores rusos para armar un ensayo. Su idea era que en la literatura rusa, la historia era un elemento fundamental y necesario, pensando que estos dos elementos estaban más mezclados y unidos que en otras literaturas universales. La tesis de Mariano era que la historia rusa es una un elemento fundamental para las novelas rusas, mucho más importante que en otras literaturas. Por ejemplo en la literatura occidental se los temas son mucho más desde un punto de vista de un individuo. Para Mariano las novelas rusas analizaban al pueblo en su conjunto, a veces desde individuos, pero en su tiempo y contexto, cuestión que las demás no tanto. Nunca escribió el ensayo, pero leyó muchísima literatura rusa en esa época de su vida.&lt;br /&gt;Él apoya su cabeza contra la pierna de ella, con la fina tela entre su piel. Mientras tanto hablan, ella le pregunta qué autores son los que le gustarían que estén, el le dice: Pasternak, Biely, Anna Ajmátova, Tsvetáyeva, también dice otros nombres. Pero ya no importa, porque él se mete debajo de su pollera blanca. Y ve su piel. Apoya su cara contra la parte de atrás del muslo. Refriega su cara para hacerle cosquillas con su barba a medio crecer. Ella sigue enumerando los autores rusos que encuentra: Gorki, Gogol, Pushkin, Goncharov. Y él le responde a cada una de sus palabras: sí, tiralo, me interesa, me gusta. Y él ya está debajo de su pollera, escondido al mundo. Y le besa las piernas, siente su deseo y su gusto, ya que su piel se tensa y aparece la piel de gallina. Además sus palabras se entrecortan en las silabas.&lt;br /&gt;Él la besa y la acaricia. Ella suspira y dice: Be-lin-s-ky. Y él le dice, al rato, tiralo con el resto. Pasa sus manos sobre su piel blanca, buscando el lunar negro en su muslo. Lo encuentra y lo besa. La muerde. Se pone en su cola, viendo su bombacha blanca. Le besa los cachetes y ella se ríe. Ella tiene cosquillas ahí, pero no le dice que pare. Sus carcajadas le dicen que siga, que quiere más. Y el le da pequeñas mordidas en su cola, mientras con sus manos sube y baja por el contorno de sus piernas. Le muerde la bombacha y la tironea, la suelta y vuelve a pegarse a su piel. Ella suspira y gime en deseo. Sus manos vuelven a subir desde sus rodillas hasta su cintura y empiezan a bajar la bombacha. Al llegar a sus pies, ella primero levanta el izquierdo, y luego levanta el pie derecho, para que se la saque. Dejan caer la bombacha mientras, él vuelve a subir desde sus pies hasta su cola, besándola, lamiéndola. Cada tanto la muerde en algún lugar, ella ya no habla. No hay más lluvia de libros. Los únicos ruidos que llenan la habitación son la respiración de ambos, algún que otro gemido, algún gruñido pasional.&lt;br /&gt;La toma por la cola y la hace bajar, de espaldas. Ella baja un escalón por vez, con cuidado. Él, que todavía está bajo la pollera, la besa y la lame. La tela se le va enredando en la cara, hasta que ella baja y sus ojos se encuentran por primera vez. Él la besa, él la mira, él la ama. Ve su cara redonda y blanca tal luna en el cielo nocturno. Su pelo negro a sus costados. Sus ojos marrones con ese tenue brillo en los párpados. Su sonrisa que lo enamora. Su nariz puntiaguda. Y sus palabras de amor en el oído. Se besan y ella le empieza a sacar el saco, le abre la camisa sin sacarle la corbata. El le pone las manos en el pelo, se lo revuelve, se lo respira. Le saca la musculosa y sus tetas quedan a la luz, el baja, siguiendo el camino de los lunares en su cuerpo estrellado. Y se pierde en sus pechos, mientras ella mezcla sus dedos en sus pelos. Gime de placer y él sigue bajando, siguiendo el camino del ombligo.&lt;br /&gt;Y se pierde de nuevo debajo de su pollera y la lame, la besa. Le abre un poco las piernas. Le sopla el pubis angelical y juega con su lengua. Ella ríe violentamente como cada vez. El se rió con el recuerdo y Ramírez lo miró, pero estaba mudo. Ella pide más, lo hace subir y ve su cara entre húmeda y expectante. Se besan y se sienten los gustos, se gustan, se aman, se necesitan. Él vuelve su atención en sus tetas, se las toca, se las pellizca, le toca los pezones y juega con ellos. Ella, lo desnuda como puede, con ganas, haciéndole perder el pantalón y el boxer gris. Él está de zapatos negros y ella está de pollera. Caen lentamente al piso en un beso eterno. Ella se pone arriba suyo. Su pollera en flor abierta en primavera le tapa la panza y algo de las piernas a él. Ella busca la posición y se ayuda con las manos. Él quiere acercarse para darle un beso, pero ella con la otra mano lo vuelve a poner contra el piso. Ella quiere el control, ella se mueve escondida en la pollera, y lo mira. Él le toca las tetas y le agarra los pezones, luego baja las manos y la agarra por la cintura, ayudando el vaivén de los cuerpos en el acto del amor.&lt;br /&gt;Se miran a los ojos, se miran y se aman. Y él piensa que el amor tiene la felicidad implícita, él pensó que el amor se parece demasiado a la felicidad (&lt;em&gt;a lot like love&lt;/em&gt;). Él la mira a los ojos y le dice: Te amo. Ella dice que no es conveniente que le diga eso. Se rien entre medio del movimiento y los gemidos. Hace como que nunca lo dije, le dice él, y ella responde que ya lo olvidó. Entonces yo también olvido tus te amos, yo nunca te los dije, sí, yo te pregunté por qué me lo dijiste y vos respondiste porque está mal mentir. Y ella ríe y le dice te odio. Y ellos saben que en ese odio hay sólo amor. Marino pensó responderle algo de eso al periodista. No sabía bien qué decirle, pero al hablar de la felicidad sólo pudo pensar en los primeros te amos, en el primer amor con Marianela. Entonces sus ojos volvieron a mirar al periodista, y le dijo: La felicidad es muy parecido al amor, es necesario para vivir. La felicidad no es eterna, ni el amor tampoco; pero todos queremos que así lo sea. En un verso de A. Blok. ¿”&lt;em&gt;Acaso hay algo mejor que haber amado, que haber ardido&lt;/em&gt;”? La felicidad es como el amor. El amor es felicidad, y la felicidad es amor. Y en ese momento dio por terminada la entrevista, porque en ningún momento pudo dejar de ver los libros rusos en el piso, ella y él metidos en la pollera vaporosa blanca, su ropa a sus costados. No pudo dejar de sentirla más en su cuerpo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-8887080127334816459?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/8887080127334816459/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=8887080127334816459' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8887080127334816459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8887080127334816459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/10/los-libros-rusos.html' title='Los Libros Rusos'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7659759685872181898</id><published>2010-09-25T23:43:00.003-03:00</published><updated>2010-12-12T13:24:58.190-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Poemas'/><title type='text'>(...) en el cielo.</title><content type='html'>Caigo en tu cuerpo,&lt;br /&gt;Sobre la piel de tus piernas.&lt;br /&gt;Y me encuentro perdido,&lt;br /&gt;Me pierdo en tu cuerpo,&lt;br /&gt;Perdido en tu esencia.&lt;br /&gt;Empiezo a vagar&lt;br /&gt;Por tu cuerpo.&lt;br /&gt;Primero miro el cielo:&lt;br /&gt;Nada me dice.&lt;br /&gt;Estrellas, soles, nubes&lt;br /&gt;Y una sola luna.&lt;br /&gt;Entonces miro tu piel,&lt;br /&gt;Veo las marcas&lt;br /&gt;Que me enseñaste a ver.&lt;br /&gt;Veo tu mancha&lt;br /&gt;En tu muslo.&lt;br /&gt;En el muslo,&lt;br /&gt;Adentro, interior.&lt;br /&gt;Y sé que tengo que subir.&lt;br /&gt;Quiero subir.&lt;br /&gt;Así que subo.&lt;br /&gt;Camino, camino&lt;br /&gt;A pasos de mimos,&lt;br /&gt;A pasos de pellizcos,&lt;br /&gt;A pasos de besos.&lt;br /&gt;Mis labios caminan&lt;br /&gt;Por tu piel,&lt;br /&gt;Blanca y sedosa.&lt;br /&gt;Llego al bosque color pardo,&lt;br /&gt;Y me pierdo en vos.&lt;br /&gt;Tu olor me embriaga.&lt;br /&gt;En la puerta del placer&lt;br /&gt;Me quedo un rato&lt;br /&gt;Perdido entre tus pelos.&lt;br /&gt;Te huelo, te beso,&lt;br /&gt;Te lamo, te soplo.&lt;br /&gt;Y subo,&lt;br /&gt;Te grito palabras&lt;br /&gt;De amor, de cariño.&lt;br /&gt;Te grito mimos.&lt;br /&gt;Y sigo el camino&lt;br /&gt;Que marcan tus lunares.&lt;br /&gt;Mi mapa en tu cuerpo.&lt;br /&gt;Y encuentro mi ser&lt;br /&gt;En la llanura de tu panza.&lt;br /&gt;Sigo mi camino a tu boca,&lt;br /&gt;A tu cariño, a tu amor;&lt;br /&gt;A tu hermoso corazón.&lt;br /&gt;Me muevo a besos,&lt;br /&gt;Mientras uno tus puntos;&lt;br /&gt;Tus lunares,&lt;br /&gt;En dibujos imaginarios.&lt;br /&gt;Que me dicen&lt;br /&gt;Que voy subiendo.&lt;br /&gt;En tu ombligo&lt;br /&gt;Me caigo&lt;br /&gt;Y te oigo reír&lt;br /&gt;De mis cosquillas.&lt;br /&gt;Risas bellas, risas histéricas.&lt;br /&gt;Me es difícil salir de allí.&lt;br /&gt;Pero lo logro,&lt;br /&gt;A puros&lt;br /&gt;Pellizcos.&lt;br /&gt;Me gusta tu piel.&lt;br /&gt;Duermo en tu piel.&lt;br /&gt;Beso tu piel.&lt;br /&gt;Amo tu piel.&lt;br /&gt;Abro los ojos&lt;br /&gt;Y miro mi camino.&lt;br /&gt;Detrás de mí,&lt;br /&gt;El bosque.&lt;br /&gt;Delante de mí,&lt;br /&gt;Las montañas.&lt;br /&gt;Alrededor mío,&lt;br /&gt;Tu amor.&lt;br /&gt;Los lunares&lt;br /&gt;Marcan en camino.&lt;br /&gt;Sigo despacio,&lt;br /&gt;Caminando entre besos,&lt;br /&gt;Pellizcos y caricias.&lt;br /&gt;Escalo las montañas&lt;br /&gt;Para mirar todo tu cuerpo.&lt;br /&gt;Llego al punto más alto.&lt;br /&gt;Entre besos y caricias.&lt;br /&gt;Mis manos agarran,&lt;br /&gt;Mis dedos sujetan,&lt;br /&gt;El último escalón.&lt;br /&gt;Y miro todo&lt;br /&gt;Lo que ya caminé.&lt;br /&gt;Veo:&lt;br /&gt;Tus pies en la cama.&lt;br /&gt;Tu pubis abierto.&lt;br /&gt;Tu panza chata.&lt;br /&gt;Tu ombligo profundo.&lt;br /&gt;Todos tus lunares.&lt;br /&gt;Todo el camino recorrido.&lt;br /&gt;Y miro adelante:&lt;br /&gt;Tu cuello,&lt;br /&gt;Tu cara,&lt;br /&gt;Tu pelo.&lt;br /&gt;Tu boca.&lt;br /&gt;Quiero tocar tu boca.&lt;br /&gt;Sigo mi camino,&lt;br /&gt;Mirando el otro pico.&lt;br /&gt;Y sigo.&lt;br /&gt;Beso tu cuello,&lt;br /&gt;Mi pierdo en tu olor.&lt;br /&gt;Sé tu perfume,&lt;br /&gt;Recuerdo tu esencia.&lt;br /&gt;Sigo,&lt;br /&gt;Te beso.&lt;br /&gt;Te pellizco,&lt;br /&gt;Te hago caricias.&lt;br /&gt;Te soplo.&lt;br /&gt;Y llego a tu boca.&lt;br /&gt;Recorro tus labios&lt;br /&gt;Con un dedo,&lt;br /&gt;Siento tu respiración,&lt;br /&gt;Agitada.&lt;br /&gt;Deseosa.&lt;br /&gt;Hablas,&lt;br /&gt;Susurras.&lt;br /&gt;Te escucho.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te quiero,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te quiero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Antes,&lt;br /&gt;Beso tu oreja,&lt;br /&gt;Muerto tu oreja&lt;br /&gt;Y te susurro todo&lt;br /&gt;Al oído.&lt;br /&gt;“Te amo... Te amo”.&lt;br /&gt;Y recorro tu cara&lt;br /&gt;Con mi mano,&lt;br /&gt;Y tus ojos cerrados&lt;br /&gt;No me miran,&lt;br /&gt;No me ven.&lt;br /&gt;Pero tu piel&lt;br /&gt;Me siente.&lt;br /&gt;Me atrae.&lt;br /&gt;Me presiente.&lt;br /&gt;Y mi mano&lt;br /&gt;Se pierde en tu pelo,&lt;br /&gt;Negro y sedoso.&lt;br /&gt;Y me convierto,&lt;br /&gt;En tuyo,&lt;br /&gt;Sólo tuyo.&lt;br /&gt;Soy tuyo,&lt;br /&gt;En tu boca.&lt;br /&gt;Soy tuyo,&lt;br /&gt;En tu cuerpo.&lt;br /&gt;Y ahora,&lt;br /&gt;Vos&lt;br /&gt;Me agarras y&lt;br /&gt;Te ponés arriba mío.&lt;br /&gt;Y yo sólo veo&lt;br /&gt;Una luna en el cielo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-7659759685872181898?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/7659759685872181898/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=7659759685872181898' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7659759685872181898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7659759685872181898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/09/en-el-cielo.html' title='(...) en el cielo.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-6015075674042436881</id><published>2010-08-22T21:51:00.001-03:00</published><updated>2010-08-22T21:53:03.047-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Cielo Burocrático/Kafkiano.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; 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Yo miro a todos los que atienden e intento encontrar al que puede solucionar el problema sin que tenga que volver otro día, pero en sus caras veo el hastío y las desganas de estar en ese edificio con ventanas altas. Miro uno a uno los lugares donde están sentados, atendiendo la gente, gritando los números que sostenemos en la mano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;No sé. -Le digo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Intento armar una lógica de movimientos, ya que la pregunta me inspiró una seria duda. Trato de armar un recorrido lógico en cuanto al número por el que van, al que yo tengo en la mano y sostengo entre mis dedos delante de mi mirada. También armo mi modelo con una pequeña estadística de acuerdo a que una chica, en todo el tiempo que estuvimos sentados allí despachó a mucha más cantidad de contribuyentes que el resto. También intento meter en mi básico modelo una contrariedad, ya que la chica que va más rápido que el resto a su vez es la que atiende a los que tienen dificultades motrices. No llego a ninguna conclusión rápida, pero mi mente más por sentimiento que por lógica se queda en un tipo de la punta que tiene cara de querer irse de fin de semana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando una mujer canta los números que deberán ser atendidos me doy cuenta que hay un alto porcentaje de desertismo entre los contribuyentes que esperan. Cada tanto paseo mi mirada entre los que están sentados esperando como nosotros, aunque en realidad Mariano no tenía nada mejor que hacer que acompañarme a Rentas a mirar a las personas. Me alejo de mis pensamientos de mi modelo estadístico, con algo de inferencia racional no científica, y me pongo a mirar a las personas. Todos tienen caras aburridas, algunos sonríen pero son como las sonrisas matinales arriba del colectivo –que duran un suspiro y no son reales sino que tienen algo de impostura-. La mayoría de las personas están muy abrigadas, aunque el lugar tiene una buena calefacción. Algunos todavía tiene la bufanda puesta bien alrededor de su cuello, y en muy pocos, esa misma bufanda no deja ver los labios de la persona. Pienso que eso tiene que ser un intento de hacer creer a tu mente que, aunque estés en un lugar cálido, para qué te vas a desabrigar si en un santiamén vas a volver a la calle donde el frío es fuerte y el sol solamente no está.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Miro a Mariano Sputnik que tiene un anotador en la mano y dibuja líneas, flechas y palabras para no intentar de olvidarse de lo que está pensando. Muchas veces pierde los anotadores en sacos y camperas, así es como las ideas se añejan de un invierno a otro. Escribe y dibuja garabatos, lo miro por sobre mi hombro intentando entender algo de lo que está poniendo ahí. Creo que al darse cuenta que lo estaba espiando lo cierra, muy lentamente dejando &lt;st1:personname productid="la Parker" st="on"&gt;la  Parker&lt;/st1:personname&gt; en el medio.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Me da calor y me desarmo la bufanda. Me desabrocho el sobretodo, siempre con el número agarrado de la punta de mis dedos. Vuelvo a mirar alrededor, veo que cada vez que dejan ir, con su trámite efectuado, al contribuyente afortunado, los empleados de Rentas se paran y se pierden por los pasillos invisibles del edificio del fisco provincial. La gente está cansada de esperar y yo también, pienso en que todos los impuestos son regresivos, pienso en los sistemas fiscales y la presión fiscal que ahoga al contribuyente. Así es cómo me doy cuenta que los que están en mora, que los que no pagan son los que verdaderamente tienen la razón.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;¿Crees que los empleados que trabajan acá están contentos con su trabajo? –Me dice anotando cosas que yo no osaba a mirar, ya que había vuelto a abrir el anotador.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Supongo que, como todo empleado público, goza con las caras de fastidio de todos los que tienen que aparecer frente a él. Creo que debe ser el momento en que sienten que todo el aparato del Estado está sobre sus espaldas y allí, en ese instante, en ese minúsculo segundo, ellos son el Estado para uno. Y eso les debe dar gozo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Pero sus caras siempre están férreas, no hay sonrisas, no hay nada en ellos. –Dice Mariano sacudiendo la cabeza a mí teoría y anotando en su papel, por un momento pensé que iba a ser un personaje de un cuento suyo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;La sonrisa está en la mirada. –Le dije yo inventando algo que sonara creíble.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sin decirnos nada, ambos nos pusimos a mirar a la mujer que atendía a unas filas por delante de notros. Era grandota, el pelo teñido de un amarillo que iba al rubio, su ropa era colorida y tenía un pañuelo en el cuello. Su cara no tenía expresión, su boca sólo se abría cada vez que tenía que emitir palabras, en ella no había ninguna sonrisa. Pero en sus ojos había un brillo increíble, algo que decía que disfrutaba con el peso del Estado sobre sus espaldas para dar las respuestas del aparato burocrático al contribuyente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Me lo creo, suena posible que sonrían en la mirada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Todo va por dentro, está escrito en el manual. –Le digo sin creérmelo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;¿El manual?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Todas estas cosas tienen manuales de conducta.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Eso seguro. –La que estábamos mirando hacía unos instantes. La señora grandota empieza a llamar a otro nuevo número. Yo volví a recalcular todo en mi modelo porque la chica que iba más rápido ahora estaba con un contribuyente con dificultades motrices, aunque en ese momento todos los que estábamos sentados las teníamos porque no íbamos para ningún lado. – Esto parece un infierno kafkiano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;No. Esto no puede ser el infierno. –Le digo sin mirar el número cuando un hombre llama a grito pelado y una señora de cuarenta años se acerca con sus cuatro hijos y un montón de papeles al señor. Mariano saca la mirada de su anotador por un instante, mira el número que yo sostengo. Suspira largamente y vuelve a su posición inicial.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;¿Y por qué no puede ser el infierno? –Me dice anotando o dibujando.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Esto es el perfecto orden. Es la burocracia. Analizando desde el punto de vista de Max Weber esto es lo mejor que puede tener el Estado. Además fíjate que todo esta regulado, si vos tenés que hacer algo tenés que llenar tal formulario. Luego se te va derivando. Estos que nosotros vemos acá son lo de más bajo grado, si nuestro problema es más complicado subimos en la pirámide. Si te fijas esto es el perfecto orden. Es racional, todo tiene su porqué. Tenemos tantos operarios de bajo nivel, se suben tenemos los que controlan a estos y los que controlan a aquellos. Hasta que llegamos a la punta de la pirámide. Es perfecto desde la lógica, aunque los procesos sean lentos y las ordenes siempre bajen. Entonces esto no puede ser el infierno, porque el infierno es caos. Y el cielo es la perfección. ¿Y qué más perfecto que un ente burocrático? Donde todos saben qué hacer, a dónde ir, cómo llevar las ordenes y cómo subir los resultados. No. Esto no es el infierno. Esto es el cielo. –Le dije, no sin ironía. Él no anotaba y sólo me mira.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Entonces, el cielo es un ente burocrático.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Sí. El infierno es caos. Acá no hay caos. ¿Vos qué ves?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Levanta la mirada y da un vistazo alrededor suyo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Bien. Veo cuatro filas de sillas molestas y que duelen en la cola, si nos van a hacer esperar tanto por lo menos podrían tener buenas sillas… Una sala grande con seis escritorios, separados por una delgada pared de algo que parece un plástico gris. Sólo cuatro de esos seis escritorios están ocupados y en los ocupados hay gente reclamando. Computadoras, un susurro de conversaciones atenuadas en pánico. Gente que va y viene por detrás de la línea de escritorios. Poca luz.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;No hay caos. Hay tal vez algún enojo, pero no descontrol. Lo que no ves es que todo es un gran baile concertado por la punta de la pirámide y que baja ordenes. Esto es un perfecto orden, acá no hay caos. Esto es el cielo. Y por eso, cuando yo me muera pienso ir al infierno, porque ahí hay caos y sólo así se puede vivir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Bien. Es una teoría interesante, Suaznabar. Sí, podría llegar a ser. Por lo menos me das lo de kafkiano.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Creo que ya en nuestra época Kafka está quedando viejo. Creo que todo lo kafkiano está allá donde no entendemos. Por lo menos lo vamos a poder seguir utilizando cuando no nos entendemos a nosotros mismos. Porque sí, en algo tenía razón, somos todos unos insectos asquerosos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mariano se ríe y el hombre que creo que me va a atender grita otro número. Pero la verdad todavía falta bastante para que me atiendan. Mientras tanto Mariano Sputnik parece escribir con toda la fuerza posible las cosas que yo estoy diciendo en un estado totalmente exaltado y sin filtro.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Pero qué es lo kafkiano. Es lo que no entendemos cómo seres. Es cuando el Estado se nos posa enfrente a nosotros y nos dice, vos tenés que hacer esto porque yo lo digo. Es algo así como el que K. es culpable porque se lo dicen. Y el Siglo anterior era así. Este cada vez tiene más colas, cada vez nos enfrentamos menos al Estado de esta forma. Por eso la burocracia está desapareciendo, además, porque ya no es necesario esto. Ahora lo kafkiano se esconde en otros lados. Kafka es el siglo pasado, y él lo entendió antes que nadie. Lo escribió antes que nadie y lo predestinó. Hoy entendemos todo lo que pasa acá dentro. Por lo menos sabemos que es parte de un sistema ordenado y burocrático donde estamos totalmente encerrados hasta que salgamos. Todo es una caja negra para nosotros. Además cada vez nos vamos a encontrar menos con el Estado de esta forma, ahora no hay casi necesidad de acercarse a las oficinas del fisco. Sólo los bancos siguen siendo así. Creo que ya hay gente que evita todo esto. Y lo kafkiano va a quedar en las computadoras, va a ser virtual. Todavía no encontramos la definición para el siglo que estamos viviendo. Y eso nunca viene desde la filosofía o de la sociología o de cualquier otra ciencia. Lo que define al siglo es alguien que lo lee antes que pase, un escritor, un literato. Porque al fin de cuentas terminamos siendo partes de una gran novela.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Pero la cola no se mueve. Los tipos están todos ocupados. No cantan nuestro número. Yo a los empleados del fisco no los entiendo, les tengo miedo y no me puedo relacionar con ellos. –Me dice Mariano mirándome, no anotando nada en su Moleskine.- Me parece que lo kafkiano va a seguir existiendo en el peso del hombre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Pero eso tiene que ver con lo que nunca va a morir de Kafka, el sentirnos un insecto. Porque el personaje nunca se convierte, un día se levanta y es. Y nosotros todos somos, nada más que todavía no lo vimos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;¿Un insecto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-align: justify; text-indent: -18pt;"&gt;&lt;!--[if !supportLists]--&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;span style="font: 7pt &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;         &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;Un insecto que puede ser aplastado por cualquier otro en cualquier otro momento. Y no sé porqué ahora pienso en que Hegel dice que el hombre sólo puede ser libre por medio de leyes, porque sino en estado natural es la ley del más fuerte. Así que esto para Hegel, el estar sentado en esta silla en un burocratismo definido por otro alemán, Max Weber, debería ser lo más libre del mundo. Así que esto es el cielo alemán.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify;"&gt;Empiezo a transpirar y Mariano se calla. Pienso que toda esa conversación se tendría que haber llevado en alemán, un checo y dos alemanes. Leyes y orden. Todo ligado a lo que para nosotros es lo germano. Por suerte afuera de la repartición de Rentas reinaba el infierno caótico en que tanto me gusta vivir, no podría soportar un mundo de colas y de reglas tan rígidas. La fortuna es no vivir en Alemania donde todo debe ser tan ordenado y debe ser tan parecido a un cielo aburrido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 18pt; text-align: justify;"&gt;El señor canta mi número y me tengo que acercar a su escritorio para que me haga la declaración jurada del impuesto a los sellos por ese contrato que firmé hace tanto tiempo. Mi modelo estadístico no funciona en reparticiones fiscales provinciales. Me acerco y dejo atrás a Mariano con su anotador.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-6015075674042436881?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/6015075674042436881/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=6015075674042436881' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6015075674042436881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6015075674042436881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/08/cielo-burocraticokafkiano.html' title='Cielo Burocrático/Kafkiano.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-6664301380256171378</id><published>2010-08-15T23:28:00.001-03:00</published><updated>2010-08-15T23:28:57.609-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>La Pelea de Gallos.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"MS Shell Dlg"; 	panose-1:2 11 6 4 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:1627421663 -2147483648 8 0 66047 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«¿Cómo esperas que sea?»&lt;span style="font-family: &amp;quot;MS Shell Dlg&amp;quot;;"&gt;,&lt;/span&gt; le pregunta José María Arce a Ulises. Ambos caminan un poco más adelante que los otros tres, que van más lentos. «La verdad que no sé, -le dice Ulises Margariño, de su boca sale un vaho blanco- supongo que como esa caricatura de William Hogarth». Los que vienen un poco más atrasados van callados, escuchando la conversación de los de adelante. Mariano Sputnik les grita, con bastante fuerza, «Yo me lo imagino como ese capítulo de Seinfeld, donde llevan a Little Jerry Seinfeld a pelear». Suaznabar se ríe del comentario, recordando el episodio. José María Arce mira a Ulises con cara de “qué metido este pibe”, pero Ulises sonreía a la par de los demás. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Van caminando por una calle de tierra en el medio del campo. Están en una zona de Ministro Rivadavia donde no hay nada cerca de ellos. El colectivo los dejó en la avenida y, según las referencias de un viejo gaucho andrajoso, tenía que caminar por esa calle de tierra varias leguas adentro, para luego doblar en el primer cruce a la derecha y seguir caminando. En algún punto de la caminata se les abriría ante ellos el espectáculo de un galpón iluminado en el medio del campo. Allí tendrían que entrar y serían testigos de las últimas peleas de gallos del sur del conurbano. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Normalmente Ulises no cubría ese tipo de cosas, pero charlando con el editor se le cruzó ese trabajo, él se negó en un principio argumentando que normalmente hacía siempre cosas culturales, pero el editor le retrucó que no iba a encontrar nada más cultural y añejo que las peleas de gallos. Se lo pensó un corto tiempo y aceptó el trabajo &lt;i style=""&gt;freelance&lt;/i&gt; para el diario. Así fue como fue investigando y redactando un principio de nota. Iba a inventarla de la nada porque estaba enojado pero se dijo que podría llegar a ser divertido. Entonces fue al bar y se encontró con todos sus amigos sentados, tomando vino y hablando sobre nada en particular y les propuso la aventura. Wilmar no quería ir, pero Suaznabar se lo llevó a cuestas. Y, ahora, mientras caminaban por el campo oscuro, casi sin luces y con un frío de mil demonios cada tanto bufaba y los mandaba al carajo a todos los que tuvieran gallos o gallinas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«¿Quién carajos es ese tal Hogarth?» Pregunta Wilmar con mala cara, mirando para dentro del campo iluminado por la luna llena. «Es un caricaturista inglés del siglo dieciocho», responde Suaznabar que va a su costado y cada tanto le pone una mano en la espalda para que acelere el paso. «¿Cómo sabés eso?», le pregunta ahora Mariano, y Suaznabar se encoje de hombres sin saber qué decir. «¿Y cómo es esa caricatura de ese inglés?», ahora es José María Arce que pregunta y se la hace a Ulises, que toma la posta. «Básicamente, hay dos gallitos que se picotean, un Lord de algún estilo con cara de zapallo. Hay un montón de tricornios que parecen ser de clases bajas con tickets de apuestas en sus manos y parece que hay mucho bochinche porque parece que no se escuchan. Además algunos tienen como cornetas que usan en los oídos. Es un cuadro raro». Caminan un rato en silencio, escuchando los grillos. A lo lejos un par de luces encandilan sus ojos. Las luces se acercan rápidamente, ellos se abren para dejar pasar al coche, que pasa por entre medio, ya que algunos fueron para la zanja de la derecha y otros para la de la izquierda. Al pasar, la camioneta, deja sobre ellos una fina capa de polvo levantado. Ellos siguen caminando siguiendo las indicaciones del viejo gaucho andrajoso.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cada uno va pensando en cómo llegaron a estar esa noche caminando por una calle de tierra en busca de una pelea de gallos. Sólo Ulises sabía lo que le deparaba la noche, y esperaba que por lo menos un par de ellos lo acompañaran. Wilmar había estado descanando de varios mítines en los que había participado y por eso había aparecido por el bar a jugar al pool con el taxista, que los había dejado en donde empezaba la calle de tierra. Suaznabar había dejado de trabajar y no tenía muchas ganas de volver a su casa, Julia estaba con su padre, y él no tenía ganas de meterse en discusiones por lo que fue para el bar a tomar unas ginebras. Mariano había pasado toda la noche anterior escribiendo algo que él todavía no entendía a dónde iba, pero que sentía que tenía potencial. Aunque no sabía para qué. Para despejarse luego de haber intentando encontrar el rumbo del escrito se fue al bar a tomar algo y caminar. Por otro lado, José María Arce andaba caminando sin hacer nada y entró al bar sin esperar ver a ninguno de ellos. Pero fueron apareciendo lentamente, sentándose en la mesa del fondo donde estaba tranquilo. De todos los que están caminando por la calle de tierra, sólo Mariano Sputnik tiene reales ganas de ver cómo es una riña de gallos, pero no sabía bien porqué le emocionaba la idea.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«¿Qué tiene de interesante esta nota?», dijo alguno, Ulises no reconoció la voz, pero sabía que venía del grupo de los de atrás. «La verdad que no sé –dijo con sinceridad-, pero es lo único que conseguí y se me estaban acabando las divisas. Pero, supongo que tendrá que ver con la ilegalidad del acto. También un poco con lo inhumano de las riñas». Escucha que Wilmar se ríe socarronamente, y luego le dice: «Los gallos son animales, y no pueden hacer cosas inhumanas». Sabía que le estaba tomando un poco el pelo y le espetó un vos entendés. «No, no. Una cosa inhumana es con falta de humanidad. Y un gallo no puede tener humanidad porque es un animal. Sería un acto inanimal, o algo así». Los demás caminan y se ríen al unísono porque saben que Wilmar sólo está buscando roña porque no tenía ganas de estar congelándose los bigotes en el medio del campo en una noche así. «Igual, no se refería –dice Suaznabar- a los gallos, él estaba hablando del acto en sí, que gente vaya a apostar por un gallo a que le gane al otro, ya que normalmente el resultado es la muerte». Ellos andan tranquilos y Mariano dice: «Vamos a tener que apostar, porque sino vamos a levantar sospechas». Y ellos se quedan pensando en la afirmación. «¿Cómo vamos a elegir a un gallo por sobre el otro? Porque para mí todos los gallos son iguales». Dice José María Arce, mirando al resto de sus compañeros, que estaban mal iluminados por la luz de la luna que entraba por entre las copas de los árboles que bordeaban a ambos lados la calle de tierra. «Vos agarra y mira a los gallos, el que te parezca más cocorito, a ese ponele la plata». Eso se lo dijo Suaznabar sin realmente tener idea de si cocorito, era la palabra adecuada. «Yo le iba a apostar –interrumpe los pensamientos de todos Mariano- al que tuviera el espolón más grande».&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Llegan al cruce de caminos y al llegar Ulises se para. Mira para ambos costados y luego mira para delante. No hay nada en el campo, ni nadie. Siguen el camino que el gaucho andrajoso les dio. Al doblar el grupo que venía adelante paró y los de atrás siguieron caminando, así que ahora los cinco iban en el mismo grupo de personas. Suaznabar encendió un cigarrillo, Mariano le pidió uno y los dos iban fumando y riendo. Rompe el silencio Ulises Margariño: «Yo pensé que todos los espolones eran iguales», y lo mira a Mariano que se reía con el cigarrillo en los dedos. Nota que levanta los brazos en gesto de yo no tengo idea, hablo por hablar. Pero todos ellos saben que ninguno tiene idea y que todos estaban hablando por hablar. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«A mí me parece que es una actividad que emula a Darwin. Tiras a dos gallos, que de por sí son bastante parecidos, con las mismas condiciones. Entonces ahí se prueba la selección natural. Uno de los dos gana y mata al otro. Tal vez Darwin se la pasó mirando riñas de gallos cuando pensaba en su evolución». Se escuchan los pasos y los grillos a lo lejos. Cada tanto algún perro aúlla solitariamente. «A Newton se le cayó la manzana en la cabeza y descubrió la gravedad, -dice Suaznabar en sorna- y Darwin mientras perdía las pocas libras que le quedaban en el bolsillo desarrollaba la teoría de la evolución de la selección natural mientras miraba peleas de gallos. Sí, esa es la historia que no te cuentan». Algunos de ellos rieron, pero no todos. José María Arce andaba con frío y se estaba poniendo tan molesto como Wilmar. «Bueno, quizá no sea así, pero sería una forma de probarlo». «Pero los gallos no evolucionan en el maldito circulo donde los ponen a pelear», eso Suaznabar se lo dijo en grito y con el cigarrillo colgándole de la boca. Mientras tanto Ulises se ríe y toma notas mentales para poner todas las conversaciones que se dan a sus costados para ponerlas en una semblanza a la riñas de gallos. «Va a ser morboso –dice Wilmar-, vamos a ver morir a un gallo porque a los tipos estos se les da por apostar. Es como una pelea de box hasta la muerte». Caminan sumidos en sus pensamientos, «Es tan cruel como las corridas de toros, nada más que acá son los mismos animales que se pelean entre ellos. Educados para matarse, para ver la sangre del otro y tirarse encima. El animal no tiene la culpa, y el animal es mucho más humano que el mismo humano en esto». Y todos pararon y miraron a Wilmar, que era le que al principio se había reído del comentario de la inhumanidad. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Piensan en los gallos, las plumas y el olor. Los gritos y la gente que, con los tickets de las apuestas en la manos, deliran esperando que su galle gane. Además, piensan en que no puede haber demasiado dinero involucrado, es el ansia del juego. La necesidad de jugar que lleva a las personas a esas practicas. Piensan en cuando alguna gente tiene algún peso en el bolsillo y pasa por el almacén para jugárselo a la clandestina. ¿Qué va a ganar con ese peso? Piensan ellos, no va a ganar nada, pero se lo juegan igual, porque en el juego está la pasión. «Tal vez a los gallos les gusta», dice José María Arce para que todos se rían, «es como dicen a veces los que van a los corridas de toros en España, que si el toro pudiera elegir entre ir a la corrida o no, siempre elegiría la gloria de la pelea contra el torero». Se ríen. Suaznabar le dice: «Es que esa gente tuvo largas conversaciones con los toros, en las noches estrelladas se llevan una botella de jerez y se largan unas inmensas parrafadas con los toros». Ríen de nuevo, y a lo lejos ven el edificio iluminado. Con un montón de autos a los costados.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;«En Santiago del Estero son legales, -dice Ulises, los demás lo escuchan-; aunque va en contra de una ley nacional. Y son legales por ley provincial». Wilmar caminando escupe al costado y dice algo sobre la ley y su estupidez. Siguen caminando, cada vez hay más luces, y entran a la pelea de gallos.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-6664301380256171378?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/6664301380256171378/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=6664301380256171378' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6664301380256171378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/6664301380256171378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/08/la-pelea-de-gallos.html' title='La Pelea de Gallos.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-8353614766830313100</id><published>2010-08-01T20:35:00.002-03:00</published><updated>2010-08-02T16:14:08.724-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Interrogatorio.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Font Definitions */  @font-face 	{font-family:"MS Shell Dlg"; 	panose-1:2 11 6 4 2 2 2 2 2 4; 	mso-font-charset:0; 	mso-generic-font-family:swiss; 	mso-font-pitch:variable; 	mso-font-signature:1627421663 -2147483648 8 0 66047 0;}  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: (…) Bueno, dejemos de perder el tiempo con estas nimiedades. ¿Cómo se pusieron en contacto con usted?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Me llegó la notificación en el diario que me llega siempre a la buhardilla. El grupo con el que estoy relacionado me dijo que iba a salir a hacer una operación con otro grupo de la zona sur. Adentro del diario, entre la sección de policiales y la de deportes. Una carta escrita a máquina con un mensaje sucinto que me indicaba más o menos a qué hora tenía que estar en un café llamado “&lt;i style=""&gt;Eisenstein&lt;/i&gt;”. Me dediqué a esperar el momento de irme. No sabía dónde quedaba el bar, pero en el papel también estaban las indicaciones para más o menos llegar. Calculé que tenía un poco más de quince minutos de viaje. Llegado el momento que había calculado salí.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Dónde queda este café Eisenstein?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Está cerca de la estación de Temperley. Se cruza la plaza y se mete uno por la calle Liniers. Ahí hay una puerta de hierro que no dice nada. Está siempre abierta. Uno entra y se encuentra con un largo pasillo oscuro. En el pasillo hay muchas puertas, hay que caminar hasta el final, ahí hay una escalera caracol, también de hierro. Se baja, dando varias vueltas hasta casi marearse y las luces empiezan a aparecer. Hay otro pasillo pintado de blanco, iluminado, con diagramas y escenas de películas de Sergéi Eisenstein. Se llega a un umbral y ahí está el bar. Sin ventanas, con luces de neón. Hay una barra en toda la parte derecha, varias mesas cuadradas, una televisión colgando cerca de la puerta de entrada que siempre pasa fútbol, según me dijeron. Luego hay otro umbral, simétricamente puesto con el primero que lleva a las mesas de pool y billar. Hay varias puertas de madera maciza que no sé a dónde llevan. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿A qué hora estaba usted citado?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: La carta decía que tenía que estar en ese lugar a las once y veinte pasadas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿A qué hora llegó?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: A las once y veinticinco de la noche.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: Cuénteme los sucesos que pasaron luego de su llegada.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Bien. Hice todo el trayecto que te conté. Bajé las escaleras, pasé por los pasillos y entré al café. No estaba muy ocupado el lugar, había un par de grupitos de tres hombres sentados sin hablarse, un par de parejitas tomadas de las manos hablando cariñosamente y un hombre solo de negro. Yo me senté en una mesa cerca de la puerta, mirando para la puerta, luego de haber pasado al área donde estaban las mesas de billar. Ahí había dos operarios de los trenes jugando al pool. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Esperé un rato ya que estaba me pedí un café con leche. Me lo trajeron rápido, un mozo con cara pálida, pelo muy negro y engominado, ojos marrones, manos limpias pero con las uñas largas y con mugre bajo ellas. Tenía puesto una camisa blanca con el logo del café, que yo no conocía ni vi en ningún lado, pantalones negros. Pero era sólo un mozo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Cuándo lo contactaron? ¿Pasó mucho tiempo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Pasó algo de tiempo. Tomé casi todo el café con leche en la espera. Yo miraba por la puerta de entrada pero en todo el tiempo que pasé mirando no entre nadie. Un muchacho alto, vestido de negro, cara blanca, barba rubia y pelo muy rubio, de ojos celestes se sentó conmigo. No me dijo nada y el mozo le trajo un café con leche como el mío. Me miró fugazmente y encendió un cigarrillo. No dije nada y él me dijo que todos irían llegando. Así era el método. Había que esperar. Se puso a mirar el partido que estaba en la televisión –que me di cuenta que estaba grabado-, y lo vivía como si se estuviera jugando en ese momento. Esperamos y llegó otro hombre. Que se sentó con nosotros, esté sí saludó y se presentó. Dijo que era el Anarquista Nº 32. El rubio dijo solamente 23 y yo dije que no tenía número. Se miraron y rieron. Hubo algún tipo de entendimiento del que no fui participe.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Cuándo llegó el líder?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Lo que se dice líder. Dicen no tener. Pero si hay algo de lo más parecido a un líder es el que se hace llamar W. Este llegó anteúltimo y se sentó con nosotros. El mozo le trajo un café y una ginebra en un vaso cortó. Saludó a todos –incluido a mí- con un asentamiento de cabeza, y se tomó la ginebra. Golpeó la mesa y dijo “&lt;i style=""&gt;La re-puta madre que parió a dios&lt;/i&gt;”…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Dios o dios?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Dios.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Dios o dios?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Él dijo dios. Se refería a Dios, pero él dijo dios. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: Continué.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: W. es alto, grandote, tenía una barba negra con algunas canas y pelo enrulado. Los ojos son oscuros, bastante, pero casi todo el tiempo estuvo con anteojos negros. Tenía puesto una bufanda que le tapaba el cuello y casi siempre le tapaba la boca. También tenía una gorra de lana puesta, negra, pero tenía una bola roja en la punta. Lo cual lo hacía parecer un poco surrealista. Andaba de tapado negro, jeans y un pulóver negro y rojo. No habló mucho en el café, se sentó frente a mí y me miraba intensamente. Se podría decir que me estaba inspeccionando. Tomaba su café lentamente y en cada sorbo le ponía un poco más de azúcar. Revolvía mientras no tomaba. Cada tanto parecía querer decir algo pero se callaba. Luego, unos quince minutos después llegó el último y allí todos nos paramos. Yo empecé a salir por la puerta de entrada, pero ellos me condujeron al pool. 23 me agarró del brazo y me llevó.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Cuánto tiempo estuvo en el café –leyendo los papeles- Eisenstein? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Alrededor de treinta y siete minutos. Entré a las 11:25,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: Bien, tenemos algo de la línea temporal, entonces. Continúe con el relato, por favor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Salimos por una puerta que estaba escondida en una esquina del lugar donde estaban las mesas de pool. El que le dicen W. saludó a los dos operarios de los trenes que estaban jugando, él se atraso un poco mientras nosotros salíamos. Cuando estábamos afuera nos subimos a una camioneta. A mí me toco atrás y en el medio, entre 23 y 32. Lo recuerdo porque pensé que fuera el número que fuera yo lo podría convertir en capicúa. Ahí se presentó el que se sentó atrás del volante, me dijo que era 9. Yo lo saludé y le dije que era 11. En ese momento 23 y 32 me miraron y se rieron. Y me dijeron que estaba bien que yo fuera el 11. Al rato entró en la camioneta Land Rover Defender 110 verde claro, sin patente, el que se hace llamar W. y salimos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿A dónde fueron?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Primero dimos unas largas vueltas por la zona de Temperley y Lomas de Zamora. Anduvimos dando vueltas en círculos hasta que 23 recibió un llamado. Las cosas que dijo fueron: “&lt;i style=""&gt;Hola (…) Bien (…) En quince minutos (…) Bien (…) Correcto. Estamos yendo para allá&lt;/i&gt;”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A lo que palmeó al conductor, a 9 y dejamos de dar vueltas por la zona y nos dirigimos para el centro de Lomas. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Allí volvimos a parar cerca de las vías y todos esperamos en la camioneta, mientras W. bajaba y se perdía por un pasillo que da a las vías. Lo dejamos de ver rápido porque se adentró en la niebla, que era muy espesa esa noche. Al rato reapareció con otro hombre, ambos llevaban unas largas cajas de madera agarradas por unas manijas hechas de una soga gruesa. El llamado 32 se bajó y les abrió la puerta del baúl de la camioneta. Ahí pude escuchar un poco las conversaciones que tenían, estaban hablando de fútbol español y de ciertos personajes que no conozco, pero todos con nombres y apellidos vascos. Luego se perdieron en la niebla de nuevo, mientras el que se quedó atrás mío se fumaba un cigarrillo. Los que estaban en la camioneta estaban algo preocupados, pero ni los que iban y venían, ni el que fumaba afuera lo estaban. Volvieron, se saludaron y el hombre que había aparecido, que no pude ver para nada bien, por la niebla y mi posición en el auto, se perdió de nuevo en el pasillo. Todos subieron y nos fuimos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Qué pasó en el auto?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Volvimos a dar vueltas. Ninguno realmente sabía bien a dónde íbamos. Paramos en un semáforo en la avenida, del lado este de la ciudad, y el que iba al volante, 9, le preguntó a W. si empezaban por ahí. W. le respondió que era mejor hacerlo en la zona céntrica. Ahí se dio vuelta y nos dijo que íbamos a generar un poco de revolución. Yo le pregunté a qué se refería con ello y W. me dijo que romperíamos los semáforos para que todos los burgueses sintieran un poco el anarquismo vial. Yo: “&lt;i style=""&gt;Me parece que eso es un acto inútil. Qué lograremos con eso&lt;/i&gt;”. W.: “&lt;i style=""&gt;Ponte en la mente todos esos burgueses que aplauden cuando cualquier cantautor les grita ¡Revolución!, entonces nosotros les vamos a dar un poco de eso&lt;/i&gt;”. Nos callamos un rato y volvimos para el lado oeste de la ciudad. Nos acercamos a una ochava, en la calle Rivera y Alem, ese fue el primero. Ahí se bajó W. y 9, los demás nos bajamos del coche e hicimos guardia. Ellos desaparecieron en la niebla llevándose un pequeño aparato que sacaron de las cajas que habíamos&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;Al rato volvieron y arrancamos el coche, nos fuimos y W. apretó un control remoto y sentimos un ruido. Yo miraba para atrás y pude ver entre la niebla un relámpago con millones de luces por la refracción que generaba el clima. Un espectáculo hermoso la verdad…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: …Por favor, sin innecesarios apreciaciones personales…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Perdón… Bien, seguimos y empezamos a parar en las esquinas. Siempre bajaban diferentes personas, a mí no me tocó hasta la última rotación…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Pregunta&lt;/span&gt;: ¿Usted también puso y explotó artefactos explosivos en semáforos?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Respuesta&lt;/span&gt;: Sí. Si no lo hubiera hecho hubiera quebrado la cubierta. En algún momento estábamos solo W. y yo en el auto, se puso a hablar. “&lt;i style=""&gt;Supongo que mañana van a ver la omnipresencia del Estado en todos sus actos, en hasta cuando sacan su auto. También se deberían dar cuenta que sin tanto egoísmo puede funcionar todo ese sistema bien. Se tienen que guiar por las leyes de la física y pensar en el momento. Sin semáforos se puede andar lo más bien por las calles, luego van a aparecer los zorros grises de la policía municipal de transito, y ahí está de nuevo el Estado en tu vida.”&lt;/i&gt; Yo creo que esperaba algún tipo de pregunta o afirmación de mi lado, así que le dije que teníamos que hacer otro tipo de acciones. W.: “&lt;i style=""&gt;Estamos generando una revolución. Pero, ¿Cuánto duran las revoluciones? Nosotros, 11, no podemos vivir en una revolución. Esta siempre lleva a una guerra civil luego. Y la gente no está dispuesta a una guerra civil, quieren una revolución sin sangre o sin muerte, y eso es imposible. Por eso se ponen contento cuando les cantan sobre revoluciones. Pero ningún burgués que se sienta en sus cómodas butacas para ver a ese cantautor soportaría los regímenes. Hay que empezar poco a poco. Sacarle el Estado de la cabeza. Nosotros creamos las leyes, que son hijas de las leyes eclesiásticas. El Pecado se crea porque existe alguien que te dice que lo es. Lo ilegal existe porque existe algo legal. Hay que romper las leyes para romper a los Estados. Y necesitamos crear todo de nuevo, destruir el Estado y todas sus formas de c control o autoridad. Y empezamos poco a poco. Primero los semáforos, se van a dar cuenta de lo innecesarios que son, cuando se tiene las leyes de la física de su lado. Sino se respetan se matan&lt;/i&gt;”. Y volvimos a andar. En la otra esquina me tocó a mí bajar. Me bajé y até con un cinturón común al palo amarrillo del semáforo una pequeña bomba. Me alejé y tuve que apretar un gatillo en un control remoto, ahí una pequeña explosión brillante y ví como empezó a caer el aparato. Habían planeado todo para que caigan en paralelo a la vereda, para que se corte poco el tráfico. Volví al auto y así seguimos durante toda la noche. Reventamos 43 semáforos…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Anoté bien? ¿43?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Sí, esa es la cantidad de brillos que conté entre la niebla, por toda la zona de Lomas de Zamora y Banfield, sólo algunos de Temperley. Cuando me volví a quedar sólo con W. me dijo: “&lt;i style=""&gt;Ni comunismo, ni capitalismo. Todos esos sistemas generan estados nacionales fuertes y grandes. Pero terminan generando dictaduras, el otro día, un amigo mío que le diremos S., me cito a un autor ruso y el dice esto: «El gobierno se gobierna apretando un botón, y el poder de la persona que presiona el botón, es ilimitado», ahora pensa en las personas que aprietan el botón. Pensa en todas las personas que tuvieron ese poder. Yo no quiero que nadie lo tenga, ni nadie lo tendría que tener. Me van a hablar del aparejo del Estado, de las leyes, del control, pero al final, siempre es una persona que tiene el poder, el que decide. Y yo no quiero que exista sólo una persona que pueda apretar el botón. Por eso, ni leyes, ni Iglesia, ni Estado. El ser humano vivía en la ley natural, luego según Locke creo las leyes y el Estado para el resguardo de la propiedad privada, algo similar dice Hobbes. Para Hegel el estado es la única forma de real libertad que puede conocer el ser humano. Decimos no. No. El ser humano es libre y el Estado es una de las tantas formas de opresión que generaron las capas jerárquicas de la sociedad. Yo no quiero que exista ni una espada temporal ni una espada espiritual. Por suerte, dios está muerto. &lt;st1:personname productid="La Iglesia" st="on"&gt;La Iglesia&lt;/st1:personname&gt; está cayendo bajo su propio peso. Pero el Estado… Todos los Estados hoy tienen la fuerza para sobrevivir, aún con todas sus estructuras podridas. El Siglo pasado vimos caer a todas los Imperios. Lo que se logró en Rusia fue importante, por supuesto que el personalismo que llevó a &lt;st1:personname productid="la Unión Soviética" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Unión" st="on"&gt;la Unión&lt;/st1:personname&gt;  Soviética&lt;/st1:personname&gt; a lo que fue, es algo que no se desea. El comunismo, al final, es una forma del capitalismo. El problema que nos enfrentamos es que el sistema puede aceptar todo, es como una ameba cuando come, forma seudópodos y apresa a lo que le molesta y se lo come. Lo asimila. El sistema en que vivimos puede asimilar todo. Es un gran invento, pero poco a poco hay que ir destruyéndolo. Hay que hacer que todos abran los ojos, y con estos pequeños actos blancos, se puede lograr. El Estado es un lastre”.&lt;/i&gt; Volvieron a subir y el sol ya estaba saliendo. Empezaron a manejar por calles interiores y empedradas, se empezaron a bajar uno por uno en cualquier lugar. En algún momento quedábamos en el auto sólo el que manejaba, 9, el que le dicen W. y yo. 32 y 23 ya habían bajado uno a mucha distancia del otro. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Sabe dónde se bajo el líder, W.?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: No. Él se bajó luego que yo me bajara.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: Usted se da cuenta que usted rompió la ley y que va a tener que ser castigado por ello.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Pero lo hice como trabajo encubierto, señor.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: No importa. Vivimos bajo el Imperio de &lt;st1:personname productid="la Ley" st="on"&gt;la  Ley&lt;/st1:personname&gt;, señor. Si se rompe, se paga.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Bien. Está bien, no sé cómo podría no haberlo hecho sin develar lo que soy, pero bien. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: ¿Alguno sospecha algo de usted?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Respuesta&lt;/b&gt;: Yo creo que todos, señor. Me parece que la perorata de W. es también una forma de comunicación, es una forma de “&lt;i style=""&gt;educación&lt;/i&gt;” si se quiere que hace. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;b style=""&gt;Pregunta&lt;/b&gt;: Bien, será todo por hoy, se levanta esta entrevista a las tres de la tarde del día primero de agosto.&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:8.5pt;"  &gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-8353614766830313100?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/8353614766830313100/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=8353614766830313100' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8353614766830313100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8353614766830313100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/08/interrogatorio.html' title='Interrogatorio.'/><author><name>g.</name><uri>http://www.blogger.com/profile/07973097823519544162</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='33' height='26' src='http://2.bp.blogspot.com/_uhVvF_JXLGs/TI-vSAzMjCI/AAAAAAAAATY/IAvEzagrKCw/S220/IMG00542(2).jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-3579039741136159329</id><published>2010-07-17T23:25:00.003-03:00</published><updated>2010-07-17T23:33:53.561-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>El Pueblo Descrito.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una chica –de no más de veinte años, quizá de diecisiete o dieciocho, a lo sumo- lo sacude suavemente. Le posa una mano en su hombro más cercano y lo presiona un par de veces. Suaznabar está dormido contra su asiento en el micro de larga distancia y se despierta precipitadamente, haciendo caer el libro de poemas de Malcolm Lowry al piso. La chica lo mira con una sonrisa y sin palabras sigue su camino hasta la puerta. Por un momento él creyó haber visto un ángel, tal vez porque la luz matinal del sol que entraba por la ventanilla formaba una extraña corona luminosa encima de su cabeza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Toma el libro del piso, abierto en un poema casual. Primero saca el polvillo que había acumulado por su corto lapso en el piso, lo sopla y lo sacude. Mientras camina por el estrecho pasillo del micro intenta leer. Sólo lee algunas palabras que se posan en su vista: &lt;a href="http://personales.ya.com/mpal/poe/rocca/malcom.pdf"&gt;&lt;i style=""&gt;hierro&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;silenciosos&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;ancla&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;esfera&lt;/i&gt;, &lt;i style=""&gt;kikirikí&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, pero deja de leer al llegar a esa palabra extraña que no la puede poner en ningún contexto. Sale del ómnibus y se apea en su sobretodo gris. El viento y el frío lo sacuden y sacuden las páginas del libro, perdiendo el marcador. No le importa. Camina por la explanada cerrándose los botones del abrigo y ajustándose la bufanda.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se para de repente sin el riesgo de ser atropellado por nadie ya que no había demasiada gente en la estación de esa ciudad de la pampa bonaerense. Dejó –los pequeños pasados que están en el presente de la prosa- de pensar en todos sus problemas y mira a su alrededor. Ve lo que debería ser verde blanco, la helada de la mañana todavía no se había disipado en esa hora de la mañana. Eso le gusta a Suaznabar ya que piensa que el vaho que larga cuando respira por la boca hace juego con el paisaje que lo rodea. Más allá de toda la pampa parece ser la nada, el lugar donde uno se pierde. Es como un desierto verde y con vacas, un vacío donde la gente vive.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Agarra de su bolsillo el &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_TQZvEn6XPXo/TEG6ZB_JIuI/AAAAAAAAAFU/1lrhLxT5qjI/s1600/Triangulo.bmp"&gt;mapa &lt;/a&gt;que se dibujo y mira el triangulo dibujado en el área de letras. Entre las tres ciudades mencionadas por ese texto que había encontrado la tarde anterior. Piensa en si encontrará a Julia en esa ciudad, siente deseos de verla, encontrarla, abrazarla y besarla. Desde hace días tiene esa necesidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tiene frío. Los pies, aunque abrigados y con unas botas gruesas, de tanto estar quietos están fríos. Las manos todavía las tiene bien porque en el micro se estaba bien, pero las mete rápido en el bolsillo para mantener el calor. Mira el puesto de diarios a su costado y sale de la estación de ómnibus. La ciudad –propiamente dicha- está unos cientos de metros más allá de la estación que se posa en un extremo. Camina por el boulevard arbolado y pasan los autos en ambas direcciones, pero bastante espaciados. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La ciudad le parece pintoresca, la casas son bajas y coloridas –abunda el verde y el celeste- intenta recordar esas características en algunos de los relatos que tanto obsesionan a su esposa. Tiene que tener los ojos bien abiertos para ver si reconoce algunas de las palabras con que se describe la ciudad. Pero también, piensa, hay dos factores a considerar. El primero es que desde el momento en que ese lugar fue vertido en letras al tiempo presente puede haber cambiado en demasía y, segundo, tal vez el lugar nunca existió. El segundo punto le interesa más, le parece más interesante. Pero sabe que en alguna ciudad en &lt;a href="http://juliasuaznabar.blogspot.com/2010/07/el-triangulo.html"&gt;el triangulo&lt;/a&gt; está su mujer y él quiere estar a su lado.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Las posibilidades de encontrarla en esta ciudad no son muy grandes. Ella se está moviendo de una ciudad a otra buscando ese lugar de los cuentos, buscando ese pueblo narrado en las historias. Está buscando la real &lt;a href="http://juliasuaznabar.blogspot.com/"&gt;William Morris&lt;/a&gt; aunque tenga otro nombre. Suaznabar sabe que ella tiene que estar en algún punto en el triangulo que él encontró en su casa. Sin embargo algo, no sabe si es cómo da el sol matinal en la calle o el aroma que expelen los árboles y los caños de escape cree que está cerca de su mujer. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Llega a un café y se sienta en una mesa. Se saca el sobretodo y lo cuelga en una silla vacía, se abre los botones del saco y mira al mozo que se acerca lentamente. Le pide un café con leche con medialunas (“&lt;i style=""&gt;De grasa o de manteca&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;mitad y mitad&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;¿Cuántas?&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;un número par, cuatro&lt;/i&gt;”). Saca del bolsillo de su saco negro una &lt;a href="http://juliasuaznabar.blogspot.com/2010/04/coincidencias.html"&gt;hoja de papel&lt;/a&gt; y la lee. La relee lentamente y piensa que lo primero que debería hacer es ir al centro de la ciudad. Sabe que allí no tendrá ninguna respuesta porque todos los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires –reales o ficticios- siempre son iguales, plaza, monumento de San Martín, Municipalidad, Iglesia, Comisaría, café en la esquina. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se queda un rato sentado degustado el café con leche, que le hace muy bien. Lo despierta del todo, aunque todavía las imágenes del sueño lo seguían. Mira por la ventana del bar para la avenida donde cada tanto algún auto pasa. Sumerge la mitad de una medialuna de manteca –solo las de manteca se pueden sumergir en el café con leche- y piensa en las ciudades que podría seguir visitando. Una mujer perdida en un triangulo de las bermudas literario y un hombre que la busca desesperadamente pensando en que tal vez nunca la vuelva a ver.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Antes de salir le pregunta al mozo para dónde queda el centro (“&lt;i style=""&gt;Perdone, pero me podría informar cómo hago para ir al centro&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;Tiene que seguir por la avenida hasta llegar al semáforo, ahí doblar a la derecha y sigue derecho por esa calle y va a llegar. No se puede perder&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;Muchas gracias&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;A usted, señor&lt;/i&gt;”). Llega hasta el semáforo y dobla a la derecha, el aspecto del pueblo empieza a camibar. En vez de casas bajas de colores, ahora hay más chalets y además que hay muchos coches estacionados a ambos lados de la calle. Suaznabar llega a la plaza y allí ve lo que esperaba.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se sienta en la plaza y busca en los bancos a ver si ve en alguno de ellos sentados a su esposa. Busca a su mujer bien abrigada, con su bufanda roja y su tapado negro. Probablemente con ese frío ella tenga puesto algún tipo de gorro, que seguro que hace juego con la bufanda. Pero ella por lo menos en la plaza no está. Siente deseos de ir a ver el río –en los relatos siempre se habla del río y eso ha reducido bastante el número de pueblos y ciudades en su búsqueda-. Pero no sabe para donde agarrar. Su instinto le dice que siga caminando por la calle principal y que en algún momento empezará a ir barranca abajo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sigue caminando con sus manos en los bolsillos, el sobretodo bien abotonado y el cuello subido para taparse del viento que viene frío. El libro lo tiene debajo del brazo y es el único equipaje con el que salió. Siente deseos de fumar y se acerca a un quiosco donde se copra un atado (“&lt;i style=""&gt;Riiing&lt;/i&gt;”, “¿&lt;i style=""&gt;Qué desea señor&lt;/i&gt;?”, “&lt;i style=""&gt;Cigarrillos, por favor. Saratoga&lt;/i&gt;.” “&lt;i style=""&gt;Aquí tiene&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;Tome&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;Su vuelto&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;muchas gracias&lt;/i&gt;”, “&lt;i style=""&gt;Hasta luego, señor&lt;/i&gt;”). Fuma mientras se da cuenta que está en una barranca y el río caudaloso se abre delante de él.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Llega hasta el río y empieza a caminar por la avenida costanera.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No sabe si está yendo para el sur o para el norte, pero siente que va por el camino correcto.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En un momento la avenida de la costanera pierde el rumbo del río y entra a la ciudad. El sigue por la avenida por la que venía y se encuentra con una plaza triangular. Esto lo alegra de sobremanera, y dejando el libro en un banquito busca entre los papeles que lleva en el bolsillo interno del sobretodo. Releyó con particular interés un papelito que decía: “&lt;i&gt;Entre dos calles que se cortaban entre ellas y una se comía a la otra, me di cuenta que no debía desaparecer, que tenía que seguir y encontrar aquel lugar donde se podía ser feliz, donde se podía ser mejor.”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Un linyera se le acerca y se sienta a su costado. Suaznabar no lo nota hasta que le pide un cigarrillo, y en vez de darle uno le da tres. (“Señor, ¿tiene un cigarro?”, “Sí, tome”, “Muchas gracias señor”). Se quedan callados mientras le da fuego. Fuman ambos en silencio mirando el busto de alguien. El linyera le dice algo más (“&lt;i&gt;Por su gentileza señor, le voy a dar una fija para el hipódromo&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;No tiene porqué&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;No… No, se lo voy a dar&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Bueno, a ver, pero no debería ir regalando ese dato&lt;/i&gt;”, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;“&lt;i&gt;En la tercera carrera, el pingo llamado Pimpollo&lt;/i&gt;”, “¿&lt;i&gt;Pimpollo&lt;/i&gt;?”, “&lt;i&gt;Sí, nombre raro, ¿no? Pero se los oí a unos tipos caminando, de esos que tienen caballos en el campo, el dato vale algo, ¿no? Hoy ya se lo dije a una señora y me dio veinte pesos, también me dio tres cigarrillos&lt;/i&gt;”, “¿&lt;i&gt;Alta, castaña, ojos de un marrón casi negro, pelo castaño ingobernable pero lacio y brillante&lt;/i&gt;? ¿&lt;i&gt;Con un saco negro, bufanda roja y boina roja&lt;/i&gt;?”, “&lt;i&gt;Salvo lo del sombrero, a todo el resto sí. ¿La conoce señor?&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Creo que es mi esposa.&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Si fuera mi esposa yo estaría seguro&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Yo le describí a mi esposa, pero tal vez usted no vio a mi esposa&lt;/i&gt;”, “¿&lt;i&gt;Perdió a su esposa, señor&lt;/i&gt;?”, “&lt;i&gt;No, ella salió a buscar una quimera y parece que encontró una fija&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;me dio veinte pesos señor&lt;/i&gt;”,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;“&lt;i&gt;…y tres cigarrillos&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Sí, cómo lo sabe&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;me lo acaba de decir hombre&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Ah, perdón&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;bueno, tome, ahora tiene cuarenta pesos, juégueselos a Pimpollo&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;gracias señor&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;de nada, gracias a usted&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Ah, dónde queda el hipódromo&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Siga derecho por la costanera, ahí lo encontrará, en la margen, no se puede perder&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Gracias&lt;/i&gt;”), algo que le hace pensar que el linyera vio a su mujer. Julia siempre que le piden cigarrillos les da tres. Suaznabar tomó esa costumbre de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Camina por la avenida costanera mirando el gran río, viendo cada tanto a un par de nenes en guardapolvos jugar a la pelota. Llega hasta el hipódromo a la margen del río, lo que a Suaznabar le parece extraño. No es una gran estructura, son un par de casuchas de maderas blancas, con unos cuantos establos y la gran pista de tierra. No tiene ningún lujo y la tribuna son tablones como las de las viejas canchas de fútbol. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Se acerca al lugar donde se hacen las apuestas y le juega a Pimpollo. Sale de una de las casas de maderas blancas y se acerca a la tribuna de fútbol. Desde allí busca a Julia pero no la ve. Va hasta el bar, que en realidad es un quiosco. Compra café, y se vuelve a la tribuna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Se sienta en el tercer tablón y mira la primera carrera –llegó justo para el espectáculo-, personas alrededor de él gritan (“&lt;i&gt;Vamos, vamos&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Puto, puto&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Dale, puto&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;ganó Puto&lt;/i&gt;”). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Una mano le toca el hombro y Suaznabar reconoce en cualquier lugar la calidez de ese gesto. Se da vuelta y ve a su mujer. El pelo largo lacio y castaño, brilloso e ingobernable, la tez blanca extrema, los ojos marrones casi negros y su sonrisa gigante. También ve la bufanda ajustada a su cuello como para ahorcarse, el saco negro y la boina en la cabeza que le queda tan hermosa. (“&lt;i&gt;Te extrañaba Julia&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Yo también S, cómo me encontraste&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Extrapolé los papeles estos, hice trabajo de crítico y me hice un mapa&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;ayer estuve en el primer pueblo que marqué y hoy llegué acá y un linyera me hizo darme cuenta que vos estabas acá&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Le jugué algo de plata a Cardo en Flor&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Mira qué forro el linyera, a mí me dijo Pimpollo&lt;/i&gt;”, “-&lt;i&gt;risas&lt;/i&gt;-“, “&lt;i&gt;Y yo le jugué a Pimpollo, así que vamos a ver quién gana mi vida&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Lo más probable es que perdamos los dos&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Yo ya gané, te encontré&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;No existe la ciudad, o por lo menos está oculta&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;pensé que te perdía en el Triangulo Julia&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Te amo S.&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;Y yo a vos Julia, si te quedas buscando la ciudad yo me quedo con vos&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;No, era un capricho, era algo necesario para reponerme y respirar, lo único que encontré en este viaje fue darme cuenta de cuánto te extraño&lt;/i&gt;”, “&lt;i&gt;y yo a vos mi vida&lt;/i&gt;”).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;En la primera carrera ganó un caballo que se llamaba Puto. En la segunda carrera ganará un caballo que se llamaba Hipnótico por el campo. En la tercera carrera ellos estarán gritando por sus respectivos caballos. Perderán ambos, ganará un caballo llamado Siguiendo la luz mala. Pero ambos se irán del hipódromo abrazados y sonrientes, conversarán de las cosas que les pasó los últimos días lejos el uno del otro. Llegarán al hotel donde para Julia y dormirán y charlarán tranquilos lo que resta del día. Harán el amor y cuando Julia le pida que le de un cigarrillo, él le dará tres. Ella se sonreirá. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Al otro día en el auto familiar volverán a su casa, ella leerá en voz alta los poemas de Malcolm Lowry y él improvisará poemas con métrica y rítmica de mojón. Pararán en una estación de servicio donde ella escuchará historias de William Morris, del verdadero personaje, pero en ese momento se dará cuenta que tiene tanto material para empezar a intentar hace algo más importante que sólo andar por la pampa buscando quimeras en triángulos donde el realismo se abstrae, y el realismo mágico hace que en miles de kilómetros cuadrados encuentres en un mismo lugar a tu ser amado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-3579039741136159329?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/3579039741136159329/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=3579039741136159329' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3579039741136159329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/3579039741136159329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/07/el-pueblo-descrito.html' title='El Pueblo Descrito.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-8715117664613876056</id><published>2010-06-15T21:39:00.002-03:00</published><updated>2010-06-15T21:41:22.625-03:00</updated><title type='text'>Poema.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Está sentado a la mesa con la nariz metida en los libros, con mucho frío en las manos. Piensa en el cómo poder sacar ese libro de la biblioteca y llevárselo para terminar con el trabajo. La vista no se focaliza en las letras que tiene que leer y la mente le vuela y piensa en todo lo que podría estar haciendo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero tiene que terminar con esa larga novela rusa, estuvo toda la tarde tomando notas, las notas históricas de la novela, las notas que hablan sobre la historia rusa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Su tesis es que la literatura rusa ha sido la que más ha intentando entender su historia por medio de sus novelas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se le ocurrió cuando estaba leyendo en &lt;i style=""&gt;Vida y Destino&lt;/i&gt;, en los momentos en que los intelectuales, que no estaban en Moscú por el asedio de las tropas nazis, en Kazán discuten sobre literatura, levantando del olvido a la figura de Turgueniev.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ese mismo día, bien tarde y de noche, fue hasta la casa de su profesor.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En todo el trayecto fue revisando la idea, la forma, las novelas a tratar.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pensó en &lt;st1:personname productid="La Guerra" st="on"&gt;&lt;i style=""&gt;La Guerra&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt;&lt;i style=""&gt; y &lt;st1:personname productid="la Paz" st="on"&gt;la  Paz&lt;/st1:personname&gt;&lt;/i&gt;, en &lt;i style=""&gt;Petersburgo&lt;/i&gt;, en &lt;i style=""&gt;Todo fluye&lt;/i&gt;, en &lt;i style=""&gt;Padres e Hijos&lt;/i&gt;, y en todas las novelas que abarcaban una fase de la historia rusa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una historiografía a través de la literatura.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La historia no le gustó demasiado a su profesor, tal vez porque eran las once de la noche y, ya, estaba algo borracho. Eso no lo paró y empezó con su plan maestro, trazó algunas líneas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Releyó las novelas que había leído.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Él está mirando la ventana desde lejos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ve que ha caído el sol afuera, adentro de la biblioteca cada vez hace más frío.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Piensa en agarrar el libro, meterlo en el morral de cuero, llevarla y volverla a poner en el mismo estante de donde la sacó la mañana que sigue.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero no puede hacerlo, hay una cierta pared invisible que su moral no pasa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por eso piensa en ella, piensa en esa muchacha que cada tanto lo mira de lejos, hablan y se llevan bien pero en que nada pasa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;También se da cuenta que es esa moral que no lo deja pasar a invitarla a tomarla un café o pasar a algo más, le gustaría pero no lo hará.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Como tampoco romperá las páginas de la novela que tiene enfrente –&lt;i style=""&gt;El Don Apacible&lt;/i&gt;, tomo 3, de Mijaíl Shólojov- que le servirían para terminar las notas. No da más y sabe que tendrá que volver al otro día, le falta más de cien páginas del tomo 3 y todo el último volumen de la novela.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero la ciclópea tarea avanza. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Piensa en ella, la imagina sentada enfrente de él tomando un café y hablándole.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por supuesto no se imagina ninguna charla realmente profunda, ninguno de los dos es así.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Cuando se hablan, por el poco tiempo que lo hacen, hablan sobre cosas muy pequeñas como el clima y se hacen chistes todo el tiempo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ella ríe con toda la boca, de ahí sale el alma contenta de todos los colores. Le gustaría poder escribir un poema. Intentar poder escribir algo en ese tonó.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Poder expresar su forma de ver las cosas en una métrica, con rimas asonantes –le gustán mucho más que las totales- pero no puede.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;No tiene alma de poeta, aunque cuando alguien le pregunta qué sos, él responde: Poeta. Si le preguntan por alguna poesía que escribió se divierte citando trozos de poemas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Una vez, en una reunión donde nadie lo conocía y él estaba a desgano, empezó a citar partes de Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, mezclándola con malas traducciones de Walser, una pizca de Poetas malditos franceses y ahí tenía un poema que funcionaba fuertemente y lo terminó con la frase del soneto de Quevedo, que decía: &lt;i style=""&gt;lo fugitivo permanece y dura&lt;/i&gt;. A su amigo, el que lo llevó, se le cayó el cigarrillo cuando terminó de recitar, habiéndose dado cuenta lo que había hecho.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Los contadores, médicos y abogados –que nunca saben nada de letras o cosas bellas- lo aplaudieron y lo palmearon en la espalda. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A su costado tiene un par de blocs de hojas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En uno están las notas de las novelas, escritas con muchos colores, a veces hay flechas que llevan una cita hasta la otra, y conceptos que se mezclan.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Por ejemplo, algunas notas de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Petersburgo &lt;/span&gt;se mezclaban con las de un cuento de de Bábel, donde el autor recuerda cómo escapaba a las turbas que se movilizaban por Odessa en la revolución de 1905.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En el otro block, tiene palabras que le gustaron mientras leía.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Palabras que le generaron algo en el alma y que le hizo ponerla en papel.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Son las palabras que le gustaría usar como poeta, encadenarlas a una métrica específica y hacerlas sonar al ritmo de las demás. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Empieza a meter todas las hojas en el morral.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La bibliotecaria pasa por un costado y lo mira de reojo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se le cae el paquete de cigarrillos del bolsillo de la camisa y la bibliotecaria le dice que en ese lugar no se puede fumar. Sin ganas asiente con la cabeza y la ve irse, caminando tranquila con los libros en sus brazos. Sale apurado, con el morral en un brazo, el pullover y el saco de pana negra, la bufanda a medio enroscar en el cuello.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Cuando llega afuera, y la fría ventisca lo golpea, suelta todo y cae al piso.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Mientras lo junta piensa en su trabajo –a destajo, sin saber bien porqué lo hace, escribiendo un ensayo que no lo va a terminar vendiendo- y en su vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se da cuenta que está perdido.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Está parado en la puerta y mira para la derecha y para la izquierda.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Poca gente andaba por la calle y todas parecían ser caracteres grises y pálidos. Ninguna parecía ser mujer, todos eran hombres que andaban con la cara triste, la boca tapada y los ojos puestos en las baldosas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Quería ver a alguna mujer para mirarla en los ojos y sentir que tal vez podría empezar a tener algún sentido en la vida. El trabajo no lo terminaba de satisfacer, estaba solo en la vida y cuando estaba los fines de semana en su departamento –muy chiquito, comprado con una herencia que le había dejado justo para eso- mirando la televisión o leyendo, se daba cuenta que estaba perdiendo el tiempo. Que la vida le pasaba por el costado y él no hacía nada para detenerla. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Camina pensando en ella que lo tiene despierto a la noche. La piensa y la repiensa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se la dibuja en palabras y la ve cuando cierra los ojos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero no puede tenerla, está lejana, está en otro lugar y siempre busca una excusa para escparse y hablarle desde más lejos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Siente que la pierde y muchas veces, él, no hace nada para traerla y acunarla en sus brazos. Por eso camina con la mente perdida en San Petersburgo/Leningrado, Volvogrado/Stalingrado y ella, que entraba caminando como campesina rusa. Vestida como mamuska.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y él sabe porqué ella era en sus fantasías esa figura típica. Ella era tantas cosas sin que lo notara, que cada vez salía de debajo otra y otra.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Y su vida quedaba con muchas ellas que lo rodeaban y le hablaban desde lejos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Ella era la que no está, la que te habla, la que te encanta, la que te hace chistes, la que te mira, la que no-está, la que no podés tener.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Intenta pensar en un poema mientras camina por la vereda.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se mezcla con los hombres de caras largas, con la bufanda tapándoles las bocas y los ojos puestos en el piso.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Él camino pensando en lo que nunca tuvo ni nunca tendrá. Y piensa en el GULAG, en las cárceles de las estepas. Se le mezclan los pensamientos.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A veces se siente en una carcel, y todavía no llegó en su historiografía rusa al Stalinismo, dandonse cuenta que piensa en alguien con quien no puede estar. Cuenta los días y los marca en un almanaque cerca de su cama mientras está con frío en la cama y piensa en ella, su sonrisa y sus ojos, sus palabras y su voz; que se pierden que se difuminan en la mente. Cree que está en una prisión sin haber hecho nada incorrecto –como tantos personajes en &lt;i style=""&gt;Vida y Destino&lt;/i&gt;, porque lo Kafkiano en verdad ha sucedido en la madre de todas las rusias, desde generales que los llevaron a Sibieria, para luego ganar &lt;st1:personname productid="la Gran Guerra" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Gran" st="on"&gt;la Gran&lt;/st1:personname&gt;  Guerra&lt;/st1:personname&gt; Patriotica hasta el bedel más pequeño que terminaron en ella así- por lo menos da un cierto sentido de resistencia. Él por otro lado camina del departamento al trabajo y del trabajo a la biblioteca y de la biblioteca a casa.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se da cuenta que su vida es otra mamuska. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Enciende un cigarrillo en una esquina mientras un colectivo pasa muy cerca de la ochava en la que está parado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fuma tranquilo esperando el semáforo que se ponga en rojo para los que van, pero nadie realmente va. Todos vuelven. La vida es un ir y volver. Pero él no siente deseos de volver, ni tiene a dónde ir. El camino es el de siempre. Los pasos son los mismos que los de todas las noches.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La misma chica linda aparece como una luz en el día y pone los platos en la misma mesa todos los días. Esa nunca lo mira porque la vida se repite en poemas infinitamente ínfimos que se pintan en decenas de segundos y se sienten el resto de la vida. Mientras más minúsculo el momento más esplendido el poema. El momento es un poema, la vida es un momento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La vida no es para pensarla, es para vivirla. Pero él no puede más que pensar en ella.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Hay dos tipos de hombres –entre los tantos tipos que se puedan ocurrir- los que la viven y los que piensan. Los primeros la pasan mejor porque salen con todas las mujeres –u hombres-, porque hacen, van, comen, cenan, pilotean y, lo más importan, vuelven.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Estos tienen hijos sin pensarlo. El otro tipo, el tipo de él, piensa la vida. Intenta encontrarle un significado o un sentido. Por eso camina mucho, lee mucho y piensa en la existencia.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Siempre va pero nunca vuelve. Así es como pierde a todas las mujeres con la que estuvo dándose cuenta que esa es la última que podría tener. Porque la próxima que te gusta está en pareja y es feliz con él, por más que pueda ser más feliz con vos. Pero ya no vas, porque no podes volver. Y él no va. Cuando no se va ya está muy pensada la vida, porque ya faltan las dos partes más importantes. El ir y el volver.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por lo menos en una cárcel rusa –piensa él- el sentido a mí vida me lo habían puesto los carceleros. Piensa en Aleksandr Solzhenitsy y su podría escribir un día en la vida de él. Se da cuenta que no leería el libro inspirado en su vida.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Porque primero la prosa sea mala y segundo el libro sería muy aburrido. No había ir ni venir. No habría punto. Todo sería un constante devenir a la nada. Y lo peor era que eso era imposible.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Dobla en donde lo hace siempre, aunque a veces no es siempre. Le pesa la ropa, la bufanda lo ahorca, el pantalón está muy apretado y se siente sucio. Se siente más que nada sucio. Quiere bañarse y dormir. Pero se la pasa durmiendo. Y leyendo. Piensa en &lt;st1:personname productid="La Desdichada" st="on"&gt;&lt;i style=""&gt;La  Desdichada&lt;/i&gt;&lt;/st1:personname&gt; y en su pobre vida, pero esa mujer tuvo por lo menos un amor de verdad, un amor por el cual morir. Piensa en que Turgueniev también tuvo eso. Cuando vivía en París y veía a su amada, que estaba casada con otro hombre.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se pregunta si no será él la reencarnación de ese escritor medio olvidado por el hemisferio occidental.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se da cuenta que tiene que anotar en su libreta para revisar los libros de Gorki en la biblioteca. Planea su historiografía literaria rusa. Piensa en contar todos los autores que se perdieron en &lt;st1:personname productid="la Rodino Mat" st="on"&gt;&lt;st1:personname productid="la Rodino" st="on"&gt;la Rodino&lt;/st1:personname&gt; Mat&lt;/st1:personname&gt;, que lucharon por ella y que vivieron bajo el peso del Estado más poderoso. Tal vez por eso le gusta tanto Rusia y su literatura. En ese sentimiento de encierro y esa bruma grisácea que siente cuando lee sus eternas novelas. Tal vez tiene el sentimiento burgués a la inversa y en vez de sentir esa sensación de sentirse representado y llevado por un personaje, para él era el ambiente. Estaba en ese lugar. En ese lugar triste y gris, con edificios rotos en la casa 6/I antes que desaparezca. Y del Volga se iba a Leningrado –San Petersburgo, los nombres cambian y cambia el lugar- y caminaba por las calles viendo a húsares yendo a fiestas para luego ir a morir luchando contra el &lt;i style=""&gt;Grande Armée&lt;/i&gt; de Napoleón en Borodino. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sube la escalera y piensa en ella. Piensa en ella cuando se despierta. La espera cuando no está a la mañana. Habla con ella todo el día. La extraña cuando la deja de ver. La intenta despertar a la mañana. Y está seguro que la ama. Pero no lo dice. Porque es mejor para los dos. Él está seguro que la ama y que no quiere estar sin ella. Pero está seguro que tiene que estar sin ella. Y ella está segura que tiene que estar con su pareja. Y él la repiensa en su jaula. Prende la televisión y pone sus notas sobre la mesa.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Se prepara una comida frugal y rápida mientras la televisión habla sola.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Suena el teléfono y él va, siempre piensa que es ella, pero nunca es. Mira por la ventana mientras habla con su madre. Y piensa en el poema que le gustaría escribir.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Uno que hable de todo lo que siente, sin tantas palabras. Un poema que resuene en su misma lírica y reúna todo lo necesario para hacer vibrar al lector. Ese poema que escribe siempre que la piensa a ella o que escribe cuando camina. Un poema influido en mismo aire ruso. Con gris y edificios caídos. Con muertes y tragedias. Destinos y alegrías.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Un poema que esté en la vida. Que hable de su desdicha y de su día en la vida. De su padre ausente y de su hijo no nato. Un poema que sea la vida. Una vida que pudiera escribir como a él le gustara.&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-8715117664613876056?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/8715117664613876056/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=8715117664613876056' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8715117664613876056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/8715117664613876056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/06/poema.html' title='Poema.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7927417027817317292</id><published>2010-06-05T21:54:00.002-03:00</published><updated>2010-06-05T21:56:50.668-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>Alunizajes.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás anémico de amor. Estás frío. En tu cuerpo no entra una insufla más de sentimientos. Algunas veces, cuando andás por la calle y te encontrás con una chica bonita –en cuerpo y cara, tal vez en alma- sentís un pinchazo al órgano del deseo.  Pero dura poco, porque el deseo es un corredor de sprints muy cortos y el amor es un maratonista de largo aliento. Así es como una vez que el deseo se satisface en sus ansias con el cuerpo ajeno o en prácticas onanistas, el sentimiento de empobrecimiento del amor vuelve a tu ser.  Por eso te pesan los hombros al caminar y el pantalón siempre te parece un talle más grande que el que debería ser.&lt;br /&gt;Andas por las calles perdido mirando a los ojos de las personas que parecen no verte.  Miras a las mujeres que vienen a ti a la cara.  A veces bajás un poco la cara y le mirás el escote en verano, el pulóver en invierno.  Pero ellas pasan en legiones a tus costados.  Son ejércitos enemigos que andan a tu lado sin verte, sin sentirte, sin odiarte.  La batalla ellas la tienen ganada, vos no existís y ellas se pasean en sus ropas ajustadas, triunfantes, por las calles de tu ciudad.  Porque la batalla decisiva la perdiste hace algún tiempo cuando Marianela se fue y te quedaste solo mirando a las demás mujeres.  Sabiendo que ninguna es ella, cuando empezás a conocerlas siempre esperas reconocerla a Marianela en las otras mujeres.  Te das cuenta que ella es única y que era tuya, que está en Londres y que vos perdiste. Y cuando te das cuenta que ellas no son la mujer que vos amás, perdés las ganas de estar entre ellas, de besarlas, de amarlas, de hacerles el amor, de perderlas.&lt;br /&gt;Mientras el bar se va vaciando de gente, vos extendés tu mano delante de tu cara y la mirás.  Abrís la mano como para saludar con todos los dedos bien separados y la pones delante de tu cara. El anillo que alguna vez tuviste ya no está allí. Te miras la palma de la mano y te das cuenta que no la reconoces.  Allí tal vez están escritos todas tus heridas de amor y todo tu futuro.  Pensás si allí alguna quiromántica podrá leer algo.  Vos te miras las líneas y las arrugas.  Te das cuenta que si la miras mucho tiempo esta mano, que ya no es la tuya, va a desaparecer.  La miras y esperas a que desparezca y puedas ver las paredes sucias y suicidas del bar.  Volverse transparente como para todas las demás personas.  Te das cuenta así que sos un ente que desapareció de todas las personas importantes de tu vida. Miras la mano porque sabés que en algún momento va a empezar a decolorarse y ser la pared del bar.&lt;br /&gt;Pero no pasa.  Aunque el mozo pasa por tu costado sin verte.  Y mientras tantos ves el aliento ocre del humo del cigarrillo pasar por tus dedos abiertos y giras para verte las lastimaduras de los golpes en los nudillos.  Das una pitada, larga y plena, al cigarro y con la mano extendida lo agarras. Tomas algo de café mirando el lugar sin observarlo.  Perdido en tus pensamientos sobre los amores perdidos y las soledades aparentes.&lt;br /&gt;Volvés a extender tu mano por sobre el lugar donde cuelga la televisión tipo hospital.  La mirás con toda tu fuerza intentando ver cómo tu mano deja de existir, intentando encontrar la forma en que desapareces de la vida de las demás personas.  De cómo desapareciste de la vida de Marianela.  Y te quedas pensando en ella mientras tu mirada se pierde el foco de tus dedos que se hacen cada vez más chiquitos y finitos.  Te das cuenta que ella es un ente autónomo de tu vida.  Ella es alguien que está allí cada tanto cuando la necesitas, alguien con quien hablas; pero no soportas las ganas de querer verla, de querer besarla, de sentir su cuerpo enredado al tuyo mientras respiras su esencia.  Respirarle el olor de sus cabellos.  Oler el color de su cuerpo y recorrerla de punta a punta.&lt;br /&gt;Y tu mano se desvanece de tu mirada y tus ojos se pierden.  Y en la televisión colgada está Jim Lovell caminando por donde siempre debe haber soñar caminar y nunca lo logró.    Un Lovell con la cara de Tom Hanks con su traje lunar mirando el polvo blanco del terreno lunar.  Mirando con ojos únicos algo que nunca más volvería a ver.  Vos te das cuenta que el piso de la luna es algo único y vos jugaste a hacer tus alunizajes.  Te acordas de esos momentos.&lt;br /&gt;Lo viviste y tus ojos pierden tu mano, pierden la televisión, pierden a Tom Hanks y pasan de largo del Jim Lovell que nunca fue.  Tus ojos dejan lugar al pasado y en vez de ver lo que ellos te muestran tu cerebro te señala los pasados.  Te ves en tercera persona, sos el narrador de tu propio pasado.  Sos tu propia ficción.  Por eso la vez a ella, a Marianela tirada en la cama, en la tuya, durmiendo un sueño liviano. Está casi desnuda, tiene una bombacha roja muy pequeña.  La ropa está toda a su costado señalando el camino que hizo hasta llegar a la cama.  El saco negro cerca de la puerta. El pulóver gris tirado lejos de haberlo tirado en juego sexy. La camisa negra que usaba abierta y escotada a los pies de la cama. El jean al costado de la cama, con la parte de adentro para afuera en demostración de lo rápido que se lo sacó.  Y el corpiño rojo –ese ideal conjunto rojo que compró para vos- en la mesa de luz, colgando del velador.  La bombacha se la había vuelto a poner cuando volvió del baño por pudor o vaya saber qué, vos no lo sabías.  Tu amada Marianela casi siempre andaba con bombacha –pequeña casi inexistente-, ella andaba siempre casi desnuda.  Y ella dormía en tu cama, las frazadas todas desarmadas a sus pies.  Vos la mirabas, te habías quedado dormido a sus pies y los tuyos están en su cara.  Te despertaste antes en la tarde luminosa y la mirabas con las últimas luces de la tardecita.&lt;br /&gt;Ella con su cara redonda y su pelo negro sobre su cara.  Su cuerpo blanco leche.  Se había quedado dormida mirando al techo, tu amada siempre dormía boca abajo.  Ella quería que la despiertes con mensajitos que vibren bajo su almohada para despertar con una sonrisa y vos lo hacías para que seas lo primero que ella pensara en esas mañanas.  Te moviste y el colchón se movió.  Ella abre los ojos y cuando se da cuenta dónde está, te mira y una sonrisa se le planta en la cara.  Vos le besas los muslos de la pierna y Marianela se ríe, con una sonrisa que parte ventanas y te llena el corazón de amor.  Te enamoraste de ella por su sonrisa, te enamoraste de ella la primera vez que te sonrió en ese bar de Bernal mientras vos insultabas a Coldplay.&lt;br /&gt;Se sienta apoyando la cabeza contra la pared y se aleja de vos.  Mientras se mueve empieza a hablar sobre todo y sobre poco.  Su voz infinita que hoy en el bar estas perdiendo, la voz que intentas recordar con su sonrisa nerviosa cuando le decías “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te quiero&lt;/span&gt;”, "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te amo&lt;/span&gt;", "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te deseo&lt;/span&gt;", "&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te necesito&lt;/span&gt;" u otras palabras dulces.  La voz que no podes recordás en ese instante.  Pero ella te habla con su voz, con su voz propia.  Su voz aguda.   Vos te acomodas para estar más cerca de ella y te apoyas sobre su estómago.  Ella con sus manos te acaricia la cara mientras habla sobre el trabajo y trabajoso del trabajo.  Pensás poesías y odas a su cuerpo casi desnudo que no expresás, tus manos acarician su cuerpo.  Sus manos se cruzan mientras vuelan como mirlos al encuentro.  Los dedos de ella pasan por entre los tuyos y las manos se enroscan en un apretón.  Atraes el nudo de dedos a tu boca y besas lo que sobresale de sus dedos finos, con sus uñas cuidadas y pulidas.&lt;br /&gt;Ella se suelta y vos sentís el ir y venir de su panza por debajo de tu cara.  Sentís cómo sube y baja.  Escuchás su respiración y sentís su risa en su cuerpo.  Te volvés a enamorar más profundamente cuando te das cuenta que su sonrisa se traslada por todo el cuerpo.  Te alejas un poco y la miras desde sus ojos a la punta de sus pies. Le besas el estomago y con tu nariz le acaricias el ombligo.&lt;br /&gt;Alejas tu cabeza y mirándola le decís que la amás como nunca has amado ni amaras.  Te sentís raro porque estás tan cursi.  Cuando te pones cursi te da miedo, cuando te pones así ellas se van. Pero no te importa en ese momento.  Sólo te importa ella y su cuerpo de leche.  Miras sus pezones rosados y sus ojos marrones.  Sus labios finos y rosados. Alejas tu cabeza y te acercas con los ojos mirando su estómago.  Ella tiene su mano sobre tu nuca y juega con tus cabellos, enredándolos.  Vos apoyas tu pera contra su cuerpo desnudo, y abrís la boca, sacas la lengua y la pasas un poco por el lugar.  Tu mano aparece y se pone cerca de la boca.  Tus dedos bajan de tu cara.  Tu mano derecha tiene el índice y anular como piernas, y pisan el cuerpo blanco de tu amada.  Vos decís “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;es un pequeño pasa para el hombre pero un gran paso para Mariano&lt;/span&gt;” y haces saltar tus dedos sobre su panza, cada tanto le haces cosquillas y ella se ríe, pasando su temblor por todo el cuerpo.  Vos lo sentís en tu cabeza.  Le decís que tu cabeza está en el mar de la tranquilidad, y la miras a tus ojos.  Tu oreja está apoyada contra su panza y escuchas todos los sonidos de su cuerpo.&lt;br /&gt;Mientras ella te mira con el calor del amor en sus ojos vos te alejas y vas a su cara.  Le das un beso pequeño en sus labios.  Un beso rápido, cortito, casi un robo y volvés a tu posición original.  Pero te acercas unos centímetros en su largo cuerpo a su cara.  Estas a la altura de su pecho.  Ahí volvés a hacer el mismo ejercicio.  Mientras vas bajando tu cabeza le decís que ahora sos el Apollo XV.  Haces los mismos movimientos pero con más velocidad.  Ella te dice que esa es tu misión favorita a la luna, vos asentís con un beso en la base de sus pechos, y la soplas.  A ella le hace cosquillas, se ríe y te golpea jugando.  Esta vez vos sos el Modulo Lunar y le hablás sobre cómo Scott hizo sobre la faz de la luna la prueba que Galileo estaba en lo correcto.  Para eso tenés que alejar tu cabeza de su cuerpo y pones ambas manos sobre sus tetas.  Le decís que tu mano de la derecha es un martillo y tu mano de la izquierda una pluma de un águila.  Ella conoce todo lo que le decís pero te escucha y se ríe sin saber bien qué es lo que vas a hacer.  Tus manos posadas sobre sus pechos van bajando a la misma velocidad y en un momento las dos se posan sobre sus pezones y cuando tocan “el piso” le decís que Galileo tenía razón.  En ese momento le empezás a pellizcar tiernamente los pezones.  Ella se ríe y se cansa de todas las vueltas.  Te agarra la cara y te besa. Vos sin perder tiempo te pones encima de ella y le agarras las manos por sobre su cabeza.  Ella te lanza mordiscos a la cara, vos te reís y, como la tenés dominada, la besas.  Besos largos, amantes.  Besos extraños y llenos de pasión.&lt;br /&gt;La soltás y ella te abraza, sus manos se enredan en tu cuerpo recorriendo tu espalda de abajo para arriba y viceversa.  Ella te besa el cuello y te respira palabras de amor en tu oído. Te perdés en su cuerpo y en su aroma.  Miras a Marianela hermosa debajo de ti, con su sonrisa que te enamora.  Sus dientes perfectos y sus labios rosados.  Su voz en tu oído.  Su color en tu tacto, su olor en tu boca y su gusto en tu piel.  Pierde la bombacha roja entre las sabanas mientras sus piernas se entrelazan, y sus cuerpos se exploran otra vez.&lt;br /&gt;El mozo te despierta de tus sueños y te dice que es hora de cerrar, que pagues la consumición y te vayas.  Vos dejas el dinero sobre la mesa con una generosa propina.  Te pones el piloto y te recordás la vez que la vista en piloto negro cortito.  Llovía y te dijo que se iba.  A dónde te vas, me voy, a dónde, lejos, por qué, simplemente porque.  Y entre las lágrimas de la ducha y tus ojos rojos lloraste.&lt;br /&gt;Salís y te das cuenta que la noche está en su apogeo.  Las nubes negras y oscuras tapan el cielo y sus estrellas.  Levantas la cabeza y caminas en dirección a donde debería estar la luna.  Cada tanto una ventana se forma entre las nubes negras.  Se les ilumina los bordes con la luz blanca de la luna.  Se deja ver por un rato, por unos instantes está ahí y sin quedarse quieta sigue su camino entre las nubes.  Se esconde entre los velos y te deja solo en la estación de Banfield.&lt;br /&gt;Caminas entre la poca gente y empieza a llover levemente.  Cae una lluvia que se arremolina.  Miras a las personas que pasan sin verte y te das cuenta que de nuevo sos invisible, que dejaste de ser para todos.  Andas por las veredas mirando los ojos de las mujeres que te miran sin ver, como si fueras de cristal.  Pensás en Breton y en sus casas de cristal.  Vos sos el hombre de cristal, con los sentimientos hacía fuera, sin vida interna y sin que nadie realmente esté interesando en lo que sentís.  Andas por las calles intentando recordar su mirada o el sonido de su voz.&lt;br /&gt;Te das cuenta que el sonido de la voz es lo primero que se pierde.  La voz es lo más particular de la persona.  Las miradas quedan en las fotos y a veces están pegadas al alma.  Vos podes describir las miradas de todas tus amantes, incluida Marianela, con lujo de detalles.  Desde sus ojos a cómo esa mirada te abrazaba y no te soltaba.  Pero la voz, a su vez se diluye entre los ecos de tu memoria.  La voz se pierde y es imposible de reproducir.  No podes escuchar nunca a nadie que hable igual. &lt;br /&gt;Por eso caminás hasta un teléfono público y marcas su número.  Lentamente, apretando fuertemente una tecla por vez.  Y esperas el tono.  Y escuchas su voz.  Esa voz que escuchaste tantas veces diciendo cosas bonitas y amorosas.  Pero está vez sólo te dice que ella está afuera, que ella está lejos y que si querés dejar el mensaje, esperes para hacerlo después de la señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/36908538-7927417027817317292?l=suaznabar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://suaznabar.blogspot.com/feeds/7927417027817317292/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=36908538&amp;postID=7927417027817317292' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7927417027817317292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/36908538/posts/default/7927417027817317292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://suaznabar.blogspot.com/2010/06/alunizajes.html' title='Alunizajes.'/><author><name>Suaznabar</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02074996118004446800</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_md2WUUbUTIk/SKbuS-ZeM7I/AAAAAAAAACU/58VkNsQ7pr4/S220/Friki.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-36908538.post-7581094400662176955</id><published>2010-05-23T02:15:00.001-03:00</published><updated>2010-05-23T02:20:31.675-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sucesos'/><title type='text'>El Piano enterrado.</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CADMINI%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Ulises Margariño siempre afirma, cuando alguien se lo pregunta pero sin necesidad que realmente lo hagan, que José María Arce es un buscador de anomalías. Por eso, quizá, cuando a Wilmar le llegó la carta sólo pudo recurrir al único que se dedicara a esas situaciones anómalas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Aunque a decir verdad ni Arce ni Wilmar tienen una relación fluida, casi nunca cruzan palabra en las reuniones a las que concurren en común y tampoco se ven fuera del círculo social de cada uno.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A Wilmar la carta le había llegado a sus manos, luego de estar años dando vueltas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El correo que usaban sus conocidos era especial, ya que la carta –sellada y lo único que siempre tenía escrito era el nombre del destinatario en ella- pasaba de manos a otras manos amigas. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Así la carta podía estar dando vuelta años o décadas entre viajes e idas y venidas.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Algunos de los que las escribían tenían la costumbre de poner el año que la carta salía de sus manos en vez
