lunes, marzo 26, 2007

Capitulo EL VACIO

Para todos los lectores de este blog, uno de nuestros amigos esta por publicar un libro, de titulo EL VACIO, y este es un capitulo en la esa historia.

A quien le interese la novela, deje un comentario y se le daran mas datos.


La cosa esa así. Yo ese día estaba medio perdido, andaba por el barrio de Barracas y no sabia bien donde estaba, yo era joven, muy joven, mucho mas joven de lo que se me ve por estos días. Pero bueno, estaba caminando por Barracas y no sabia bien que hacer de mi vida, andaba perdido; y eran dos tipos de perdición. La que tenia que no sabia bien donde estaba, porque yo soy de Villa Crespo, y la que tenia porque andaba perdido en la vida, joven, recién salido de la Colimba y sin saber para donde apuntar.

Ese día, creo que corría el año ’54, ’55 o ’56; no lo se para el hecho es lo mismo, año o año que sea ese día, oscuro de noche, noche sin luna y en la ciudad se veía todo feo. La calle estaba fea, triste, la gente no caminaba, pero había varios vagos tomando mate, y ahí me encontré con un amigo que hacia mucho tiempo que no veía, desde hacia casi diez años. No se como lo reconocí, tal vez no era quien yo pensaba, pero al parecer yo tenia cara similar a la de su amigo, así que nos sentamos con su grupo a tomar algo en un café. Mi amigo era Roberto Rodríguez, muy conocido, le decían “El Capicúa” por lo pelotudo de su nombre. Me dijeron que iba a estar tocando Pugliese por allí ceca, creo que en el Sportivo Barracas, o en Barracas Central; ellos estaban haciendo tiempo para ir a verlo, así que sin tener demasiado que hacer acepte.

Yo en esa época no tenia mucha idea de quien era Pugliese, si sabia que era un pianista, que era dueño de una orquesta y que andaba por el país tocando y tocando. Todavía, debo admitir no tocaba en bandas, ni siquiera tocaba demasiado. Desde chico aprendí a tocar el piano por imposición de mis padres, pero no mucho mas que eso. Tocaba, y nunca lo había considerado como algo útil o algo que me acompañe por el resto de mi vida.

Luego caminamos toda esa noche, pero mas bien caminar fue correr.

Así que esa noche nosotros fuimos al Club, y al tiempito que llegamos apareció la orquesta en escena, no me acuerdo quien era el cantante en esa época, la verdad que nunca averigüé quien era; pero puede ser alguno de estos, elegí el que te guste: Roberto Chanel, Alberto Morán, Jorge Vidal, Jorge Maciel, Miguel Montero, Alfredo Belusi, Adrián Guida y Abel Córdoba; aunque quizás no fuese ninguno de esos y haya sido otro; pero el cantante no importa.

La orquesta entro y empezaron a tocar. Yo no era de ir, ni de escuchar demasiado tango. Pero en ese instante, en ese determinado momento que la música empezó a tocar, me di cuenta que eso era lo que me gustaba. Siempre había tocado, pero todas cosas clásicas, en mi casa se hacia todo clásico; marido trabajante y peronista; madre, ama de casa y dos hijos, no se bien porque a mi me toco el piano, y de inmediato me sentí identificado con Pugliese.

Esa noche tocaron como los dioses, aun hoy recuerdo los acordes y las atmósferas entre el olor a cigarrillo y el amuchamiento de la gente. Fue una de esas veladas mágicas que uno recuerda durante toda su vida. Esos instantes, yo estaba parado y la banda a mis espaldas; me acuerdo que tenia a Capicúa (De esto puedo dar fe, porque aunque no sabia si era mi compañero de colegio, si se que fue mi amigo durante todo el resto de su vida, así que su nombre lo se) y Capicúa lloraba con lo que hacían; yo estaba devastado por la calidad artística y en ese momento sentí que sabia piano por una razón. Pero todavía no sabia cual era la razón.

Ese fue el día que escuche la sincopa y el contrapunto, estos dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa y el contrapunto, adelantándose a Horacio Salgán y Astor Piazzolla.

Tengo toda la impresión, y si no la tengo debe ser por la primera estrofa, que estaban cantando RECUERDO, ese tango escrito por el mismo, cuando todo sucedió. Ese tango dice así:

Ayer cantaron poetas
y lloraron las orquestas
en las suaves noches del ambiente del placer.
Donde la bohemia y la frágil juventud
aprisionadas a un encanto de mujer
se marchitaron en el bar del barrio sud,
muriendo de ilusión
muriendo su canción.

En ese momento, la gente empezó a gritar. Pero la banda siguió tocando. Por lo menos tuvieron la decencia de dejar terminar la primer estrofa.

Entraron, tiraron abajo la puerta. Eran las fuerzas del orden, la gran policía federal de la republica (o Republiqueta) Argentina entraba por la puerta, no sabia bien porque entraban los canas, y no entendía nada. Pero se fue armando un tumulto bárbaro, mientras los policías intentaban entrar por la fuerza revoleando palos y bastones por todos lados, y nosotros que estábamos en la otra punta mirábamos, pero mas que nada escuchábamos como los tipos intentaban frenar el ataque de las fuerzas del orden que sin motivo aparente estaban destruyendo la velada artística. Pero la banda, como después fue fiel a su costumbre seguía tocando, porque el dicho dice que la banda tiene que seguir tocando.

Mujer
de mi poema mejor.
¡Mujer!
Yo nunca tuve un amor.
¡Perdón!
Si eres mi gloria ideal
Perdón,
serás mi verso inicial.

A mi, me llamaba poderosamente la atención como al resto de la orquesta no le importaba lo que estaba pasando. Aunque en realidad si le importaba lo que estaba pasando porque se notaba que cada tanto chingaban una nota, pero eso hacia que esa interpretación de RECUERDO haya sido la mas memorable de mi vida. Tengo el recuerdo que todo pasaba a mil por hora, era como uno de esos modernos aviones jet que volaban rápido por el cielo y dejaban todo el cielo marcado por donde pasaban. así era como la policía Federal se metía y dejaba marcado por donde pasaban, vi que un par de compañeros del grupo de Capicúa estaban escapando por otra puerta, una puerta lateral, que siempre son útiles cuando el quibombo llega y te arruina la fiesta.

Capicúa murmuro ‘hijos de puta’ no se si por los policías o por los amigos prófugos, que tal vez tenían algún historial en la policía y no querían comerse un par de noches en la prisión, como yo cada vez veía mas cerca, pensaba que esa noche no iba a volver a casa, y que mi vieja se iba a preocupar. Pero eso no importaba, ya que estábamos escuchando una magnifica interpretación de su música.


Y la voz en el bar
para siempre se apagó
su motivo sin par
nunca más se oyó.

Embriagada Mimí,
que llegó de París,
siguiendo tus pasos
la gloria se fue
de aquellos muchachos
del viejo café.

Es un recuerdo de mi frágil juventud, que depuse dejo de ser frágil para transformarse en algo mucho mas poderoso. Recuerdo los gritos del oficial que estaba detrás de la fuerza de coche, gritaban ‘mueran comunistas de mierda’ yo no sabia de que estaba hablando, estábamos todos ahí escuchando música. estábamos escuchando la música ciudadanos, la música de nuestro país. Y ya no estaba prohibida como en otros años, en los años mozos de la música ciudadana que estaba prohibida por como bailaba la gente; entre medio de la batahola las parejas seguían bailando y era raro ver ese clima de normalidad de un lado y la ola de agentes de la fuerza de coche de la policía que se venia para nosotros. Si tengo que decir la verdad, yo estaba un poco cagado; tenia miedo de lo que nos podía pasar, pero en ningún momento el miedo fue tan fuerte como para hacerme ir a mi casa o salir corriendo por la puerta que teníamos cerca. Es mas, todo lo que teníamos en los bolsillos como encendedores y cosas así, se las tiramos a los canas que estaban tratando entrar. Era mi primera lucha desde el otro lado, porque a mi los milicos me habían hecho andar por todos lados en mis años de Colimba, y así estaba vez, me sentía del lado que yo tenia que estar.


Quedó su nombre grabado
por la mano del pasado
en la vieja mesa del café del barrio sud,
donde anoche mismo una sombra de ayer,
por el recuerdo de su frágil juventud
y por la culpa de un olvido de mujer
durmióse sin querer
en el Café Concert.

Luego cuando termino el tango, con ese chan chan, tan característico, la banda dejo de tocar y se sentaron en sus lugares. Osvaldo Pugliese se levanto del gran piano de cola con el cual estaba tocando esa noche, un gran piano blanco, muy lindo, que no era de el según me han contado; era del club me contó Capicúa. Entonces, se levanto e hizo una reverencia al publico, lo que origino un gran aplauso por parte del publico, y según pudo ver mientras chiflaba y hacia que las palmas se me pongan rojas y se me entumecieran de tanto aplaudir, pude ver que algún cana estaba también aplaudiendo. Luego la gente empezó de hacer fuerza y Pugliese se sentó de nuevo, y la banda salió por un costado, y se lo llevaron.

Mientras tanto empezaron a apresar alguna de la gente del publico, a todos nos llamaban comunistas, para los canas todos los que estábamos en ese acto éramos comunistas, yo todavía no tenia idea de que significaba comunismo, recién estaba cursando un par de materias de Filosofía en la vieja Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires, pero estudiaba porque tenia que hacer algo, y pensé que eso iba a hacer algo por mi vida, pues no lo hizo. Pero estar ahí esa noche, estar ahí escuchando esos tangos y ver como la vida me cambiaba.

En ese momento, yo estaba en una ensoñación al ver al maestro sacado a la fuerza por los policías, pero el no hacia ningún movimiento por evitarlo. Ahí Capicúa me sacude y hace que salgo de lo dormido que estaba y me dice ‘Vamos Alberto, no seas boludo, si nos agarran nos amasijan’ y salimos por la puerta del costado.

Era ya una noche muy cerrada afuera y la luna se había ido.

En esa noche me contó sobre Pugliese, algunos datos que yo, a ese momento no sabia. Me contó de lo buen pianista que era, que a mi me parecía redundar luego de escucharlo esa velada. Pero Pugliese no era solo un gran pianista, también era un ciudadano comprometido con la sociedad. En 1935 impulsó el Sindicato Argentino de Músicos del que fue el afiliado número 5. Inició, entonces, una lucha "... donde el trabajo sea una dignidad personal y no un castigo". En 1936 se afilió al joven Partido Comunista Argentino (108 era su número de afiliación). Esto y sus ideas provocaron que fuera perseguido, censurado y encarcelado durante el gobierno de Juan Domingo Perón y luego durante el gobierno de facto conocido como la autodenominada Revolución Libertadora. Pero durante el tiempo que duraron sus penurias, su orquesta no dejó de tocar, aunque huérfana de su director.

donde el trabajo sea una dignidad personal y no un castigo, siempre recuerdo esa frase, cada vez que toco. estábamos en la época de la llamada Revolución Libertadora, mis padres habían peleado contra ella, y yo permanecí indiferente. así que me desdigo, no debía de ser el año 1954; debía de ser el ’56 o ‘55 después que lo voltearon a Perón (Que no es de mi agrado en este momento, en ese momento era otra cosa que me era indiferente, solo mi familia era peronista e iba a Mar del Plata, pero yo no conozco la ciudad costera y no soy de Boca, por lo tanto no puedo ser Peronista, odio a los gobiernos de uno, y yo como dije en muchas ocasiones mi alianza esta con el pueblo y con la legislatura) Desde ese momento no lo fui, empecé a tocar con amigos; recuerdo que esa misma noche nos fuimos con Capicúa a tocar, él tocaba el acordeón y yo el piano, y así estuvimos hasta que el alba nos sorprendió con las ojeras alrededor de los ojos pero sintiendo que estábamos haciendo algo importante. así tocamos, y así sigo tocando.

Dicen que lo metían en cana porque era comunista, yo siempre pensé que eso no les importaba, que como a mi, y a mi sexteto, nos persiguen porque hacemos pensar a la gente con nuestra música, yo siempre pienso que lo perseguían por artista. Desde ese momento sigo sus pasos. Hable con el un par de veces, antes que yo haya empezado este periplo que me lleva pueblo por pueblo mostrando la música, intentando hacer a los jóvenes pensar, intentando hacer música; siempre hasta que nos sacan a los tiros de todos los lugares, como esta noche con luna, testigo de cómo nos rajaron de ese gimnasio donde se estaba tan bien, donde tocábamos tan lindo. A mi me persiguen como a el, y yo se que soy en algo como Osvaldo Pugliese. Como decía, un par de veces hable con el, y hablamos, el en verdad era Comunista, lo cual esta bien, no esta mal, tenia esa idea y nunca pude entender que lo persigan por ser comunista, para mi lo perseguían porque tocaba el piano, porque hacia música, porque hacia pensar.

A la noche siguiente fui con Capicúa a ver la Orquesta Osvaldo Pugliese. Yo pensaba esa noche, en el camino que separaba la casa de Capicúa con el Club Ayer cantaron poetas y lloraron las orquestas y debo confesar que cada vez que pasa algo así, recuerdo esa frase; mañana cantaran los poetas, mañana tocara mi orquesta, y esa es mi venganza.

Esa noche, esa noche sin pianista, y como me dijeron después cada vez que no estaba Osvaldo su alma mater, tocaron, como siempre lo hacían, pero con un clavel rojo sobre el piano, esa noche tocaron Emancipación.

1 comentario:

l dijo...

Aviseme, señor, cuando sea la firma de ejemplares. Yo quiero el mío. Dedicadito especialmente.