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viernes, agosto 08, 2008

Encuesta, Ayuda literaria y Diccionario

Julia escuchó las llaves antes que él abriera la puerta. Fue por eso que lentamente agarró el marcador con imanes que tenía en la mesa y lo puso sobre la página en la que estaba leyendo. La música sonaba despacio en el ambiente, eran notas mezcladas con voces en castellano, cosa que molestaba a Suaznabar cada vez que quería leer. Él no era como ella en ese sentido, para leer necesitaba el lugar lo más callado posible; o sino, le decía que ponga música sola, sin letras que pudieran mezclarse entre lo que leía y lo que imaginaba.
La puerta se abió rápidamente, de un portazo. S entró lentamente para jugar a las diferencias. Tenía el bolso cruzado sobre el sobretodo gris y un libro blanco en la mano derecha. Él, desde la distancia la saluda con un beso volador que no encontró ningún obstaculo para llegar a ella. Alguna vez ellos habían tenido una fuerte discusión porque ella le había mandado un beso atravéz de un vidrio y el hizo como que estallaba ahí. Ella se molesto, Suaznabar explico que la física tenía que estar presente hasta en los besos voladores. Ella le dijo "Hola", él respondió "Hola mi amor".
Se puso a buscar el lugar del libro en la gran biblioteca que estaba cerca de la entrada. Estaba mirando el hueco dejado por ese libro antes. Luego de muchas discusiones fútiles por mucho tiempo, los dos habían llegado al acuerdo que los libros los iba a ordenar ella; o mejor dicho, que los libros se iban a ordenar según el método que ella pregonaba. Suaznabar dijo esa vez, que total el siempre sabía donde estaban los libros. Encontró el hueco y metió el libro allí.
Luego, sacándose el sobretodo y colgandolo del perchero, fue acercandose a ella con el bolso en la mano izquierda colgando. Cuando se acercó, él le dio un beso en el cachete. Ella lo miró con mala cara, pero ella sabía que había hecho eso para molestarla. Entonces, luego agarrandola por detrás la tomo entre sus brazos y le fue besando el cuello hasta llegar a darse vuelta y darle el beso de bienvenida que ella quería.
"¿Cómo andas?" le preguntó ella desde su silla, mientras él se acercaba a la heladera, sacandose el pullover, para agarrar un poco de jugo de naranja. "Bien" le dijo él, mientras Julia jugaba con el libro y taradeaba la tonada que estaba impregnada en el recuerdo de ese momento. "Vi a Wilmar hoy", le dice él entre sorbos al jugo de naranja. "Tanto tiempo, cómo está el loco anarquista ese", le espeta ella con sus lentes en la mano, abriendo la patilla y cerrandola luego. "Esta bien, al parecer llegó a reclutar más adeptos a su causa" dice él mientras cierra la heladera, "Sí, bien por él", dice sin importarle Julia, "¿Ahora cuantos son?" pregunta armando conversación. "Al parecer son 16 ahora, pero me dí cuenta de una cosa. No hay anarquista n°13; entonces son solo 15... Mi pregunta es si se puede ser anarquista y supertisioso". Ella ríe del comentario de su marido, Suaznabar se sienta en una silla junto a la de ella y la toma de la mano. La mano donde esta su anillo, dorado que recubre su dedo y es el simbolo de su amor.
"Me lo encontré en el bar, estaba con Arce. Estaban enfrascados en una terrible discusión; era una discusión acerca de Patty Boyd, y cuál había sido la mejor canción dedicada a ella. Si había sido Something de The Beatles o si había sido Layla de Derek and the Dominos. Wilmar, decía que la mejor era la de Harrison, y Arce está convecido que mejor es la de Clapton. Yo para joder, les dije que la mejor había sido Wonderful Tonight, pero eso es una joda, todos sabemos que mejor es Something. Aunque al fin de cuentas se divorció de George Harrison y termino con su amigo intimo Eric Clapton". Julia ríe, "Vos siempre tirando basura al río". "Sí", dice él "supongo que es una de las tantas razones por la cuales vos me amas, pero ahora que lo pienso vos nunca me dijiste cual te parecia mejor".
Julia parandose, camina hasta el equipo de música y levanta un poco el volumen y le dice a su marido "........... (Pinche aquí para participar de la encuesta).............." Y luego vuelve caminando como una gata para sentarse en las piernas de su marido y plantarle un inesperado beso, que Suaznabar responde mientras la abraza y le pasa la mano por la parte trasera de su cabeza, jugando en su nuca y enredando sus dedos entre sus pelos largos y lacios.
Ella se aleja y le dice ¡Qué lindo beso!, mientras en su recuerdo estaban los besos que se daban cuando eran novios y eran tan pasionales como ese. Julia no sabía por qué le había dado ese beso, pero cada vez que lo veía una pasión irresistible se posaba en su alma mientras que le daba la seguridad que él era con el que quería pasar el resto de su vida. Julia también sabía que eso era lo que quería S y que desde que se conocieron estaban destinados a estar juntos.
Mientras ella seguía abrazada a él, este le dice si lo puede ayudar con algo. Ella tenía una idea de qué venía la cosa. "Necesito de nuevo ayuda literaria, Juli, vos sabes que a vos solo te escucho. Tengo varias opciones y no me puedo decidir por ninguna". Ella dandole un beso en el cachete, se queda un rato ahí y le suspira al oido "a ver, cuales son tus opciones esta noche".
Suaznabar se las dice:
  1. El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la mancha, Saavedra (Para los amigos dice él).
  2. La muerte feliz, Albert Camus.
  3. El Cuarteto de Alejandria, Durell.
  4. Opera, de Dent.
  5. Auto de Fe, Elias Canetti. O,
  6. La calle de Valverde, Max Aub.
Ella se queda callada, mientras le dice que eran todas buenas opciones. Ella tiene alguna idea de cómo estan ordeanas las cosas. Sabe más o menos que libro es el que él quiere leer, pero en ese momento ella decide solo por impulsos, mucho no le importa cuál era lo que él quería leer. Además ella sabe que siempre que le da opciones es porque Suaznabar no tiene mucha idea qué es lo que va a leer, y le pregunta a ella para solucionar su encono. Es lo mismo que hacían cuando ellos no sabían a que restaurant ir y tiraban la moneda al aire para definir las comidas. Un poco de azar nunca viene mal en la vida, pensó ella.
"........... (Pinche aquí para participar de la ayuda literaria).............." Él se la quedó mirando, sin saber por qué ella había elegido ese libro. Suaznabar se para, casi tirandola de sus piernas, aunque Julia se enoja, ella sabe que es medio bruto y que lo hace sin querer. A medio camino, él se da vuelta y se disculpa. Ella acepta las disculpas aunque se hace la enojada un largo tiempo.
En la biblioteca se pone a buscar el libro que ella le dijo.
En ese momento, mientras él busca el libro, se le pone a contar una historia. "Hoy, me llego una idea a la editorial que estoy muy cerca de aceptarla. Consiste en una enciclopedia de colas. Sí, así como escuchas, es un tratado de culos. Con fotos y definiciones sobre cada cola." Ella se rió del concepto y sabe que tiene que haber una razón ulterior para que Suaznabar acepté una idea así, es muy reacio a casi todos los manuscritos que le llegan. "El boceto está en el bolso" Julia, agarra el bolso y encuentra el manuscrito, va pasando las páginas entre fotos de colas y definiciones sobre el tipo de cola que se ve ilustrada.
"¿Por qué vas a recomendar esto para edición?" le preguntó un poco ofendida con el gusto de su marido. "Por el nombre" le dice él, mientras saca el libro de la biblioteca que aunque él diga que siempre encuentra todo, esa vez le había costado bastante encontrarlo. "¿Cómo se llama?" le pregunta esperando una respuesta muy absurda. "Calate esta: Ortopedia"
Con una sonrisa Julia le dice: "Sos divino".
Ella luego se irá a dar clases, él ira a alquilar unas peliculas. Miraran peliculas en la cama, mientras ella se iba quedando dormida entre los titulos y las primeras escenas. Esto a S lo enojaba en alguna época, hasta que se dió cuenta que Julia se quedaba dormida abrazada a él porque estaba segura, amada y placida entre sus brazos.

lunes, junio 16, 2008

Ronda Nocturna

- ¿Y en qué anda, Perez?
- Perdido...
- Así que perdido Perez, suena cacofónico.
-
Sí, suena cacofónico.
-
Perdido... ¿Por qué?
-
Perdido, he perdido el camino que llevaba.
-
Y... es un camino que quiere llevar ¿No?
La pregunta quedó en el aire cuando Perez se despertó. Estaba durmiendo poco, eso lo sabía pero no podía dormir demasiado. Mira el reloj despertador y era todavía temprano, era de noche afuera. Una corriente de aire le daba en la cama, miró para ese lugar. Se da cuenta que la cama esta en el lugar equivocado. Es muy grande la cama, tiene frío.

Se levanta igual, ya que tiene frío. No podrá dormir más. No quiere dormir más. Son las 3:32 de la madrugada. Mañana no tiene nada que hacer. Se viste, se tira mucha ropa arriba. Se arropa con la ropa. Se tira la remera manga corta, la remera manga larga, se pone una camisa, se pone un pulóver. Tiene el jean, tiene las botas y tiene unas medias muy gruesas. Camina hasta el vestíbulo de su departamento. Mira la biblioteca, su lado esta completo. El otro lado esta vacío. “Vaya parábola” se dice en voz baja, sin querer despertar al fantasma que esta dormido en esa habitación, tiene miedo de despertarlo de mal animo. De alguna forma Perez tiene miedo, miedo de levantar al fantasma. Si el fantasma quiere dejar de ser fantasma, piensa Perez, algo pasará.
Busca las llaves. No las encuentra. La casa es un caos. Busca en todos lados, en todos lados ve cosas que no quiere ver. Recuerda la fotografía dada vuelta, recuerda el día que él iba a morir, recuerda meta ficciones escritas para uno, recuerda los cronopios. Se dice que necesita lectores, pero Perez no va a escribir más. Ya se lo dijo las ultimas veces: “No voy a escribir más” “¿Por qué?” “No puedo escribir, tampoco puedo leer” “¿Por qué?” “No puedo, veo películas, paseo, pienso mucho... tal vez demasiado”.
Encuentra las llaves debajo del diario del domingo que tantos problemas le había causado en muchas mañanas inoportunas. El café, el diario, las manzanas, las conversaciones. Ese día no leyó el diario. Solo agarró algunas hojas y las quemó, miraba como se quemaban lentamente, consumiéndose como él se consumía en el drama. Por algún momento Perez jugo con la idea de quemar sus dos novelas. Un acto simbólico, Perez tiene copias en todos lados. También las tienen en el más allá. Más acá también. “Me quede sin lectores” se ríe Perez. Tal vez por eso dejó de escribir.

Un día como hoy, se dice Perez. Habló por teléfono, tenía miedo de hacer mal. De dañar. Sus actos dañaron, por más que él no quisiera. Un día como antes ver el cine y el calor, un auto y la luz en ventana. Humedad y los vidrios empañados. Miedo de hacer el ridículo. Perez que hace, pare. Perez. Vaya por este lado, este lado sí. Este párrafo no. Tachelo.

Abre la puerta. La cierra despacio, no quiere que nadie se despierte. Ni los vecinos, ni el fantasma, ni la cuñada ni la cuna de los hijos que no despertaron todavía. Ya tienen nombres pero no existen. El futuro a veces no se vislumbra con los ojos abiertos, solo con los ojos cerrados.
Él llama al ascensor para bajar, muchas veces pensó, escribió y comentó estos temas en el mismo ascensor, en sus novelas o cuentos, con ella. No da gestos de vida, igual lo espera un rato hasta que se da cuenta que nada va a pasar. Piensa que se puede pasar la vida en ese lugar, esperando o actuar. No va actuar, va a dejar al ascensor tranquilo. Supone que es lo que el ascensor quiere, aunque no tiene ganas de bajar las escaleras. Quiere estar tranquilo en su ascensor bajando lentamente, viendo los colores de los pisos. No viene. Busca la escalera, baja lentamente. Un escalón por vez.
Llega al palier. Una vez allí mira la calle. Fría, solitaria y terrorífica. Sale igual, no le queda otra. Una vez afuera se pone a caminar sin rumbo fijo. Agarra para la izquierda, solo porque vio una luz a la izquierda. Escucha disparos cerca, se agacha, se tira. Esta en el piso, recuerda momentos, ve un arma. Lo amenazan con dejarlo libre a él, dar vueltas en el coche (Que Perez no tiene) con su bien más preciado. Al final nada de eso pasa. Exorciza sus demonios. Los disparos le suenan como la segunda guerra mundial, piensa estar en Holanda, esa noche vio como bombardeaban Eindhoven. La bombardeaban los aviones alemanes, mientras todo pelotón esperaba las ordenes. No habría más banderas naranjas en su vida. Volvería a la patria de la soledad y el desagrado. Miró de nuevo la calle y notó un par de taxis parados en el café de la esquina.
Estaba abierto toda la noche. No quería un café. Tenía ganas de ver una película. Woody Allen. Tenía algo de eso en su casa. Podría volver, pero si vuelve vuelven los fantasmas. Fantomas en la lucha contra los fantasmas nunca ganaba, porque Perez siempre lo dejaba atrás. Perez lamentó cosas que hizo, aunque más lamentó cosas que dejó de hacer.
Qué podría decir que no haya dicho. Uno de los taxis arrancó levantando un sonido familiar y un olor a nafta. Le pareció raro. Todo le parece raro. No se deja ver, esta escondido detrás de una muralla. Le parece que caminó cientos de kilómetros. Se encuentra dentro de un diccionario de mitología viendo como los grandes personajes de la historia mutan de griegos a latinos. Y de pronto se dio cuenta que ese mundo no existe, que todo eso esta en otro lado. Lejos, muy lejos.
Necesita un café. Necesita algo que lo mueva, moverse para repelerse. Siente que todos se están evadiendo. Intenta poner buena cara mientras le hablan pero no puede, no puede evadirse. Es parte de su obsesión. Cuando cree que lo domina PUM otra vez vuelven los sentimientos a joderlo, a martirizarlo. No puede estar tranquilo, es su mente de escritor. Tiene miedo de no ver nunca más, de no ver nunca más. Por eso quiere dejar de escribir, piensa que si deja de escribir volverá. Mas ahora siente un PUM y luego siente otro PUM. Policías y ladrones disparan sin cesar detrás de él. Pasan corriendo mientras el otro pasa volando.
Vuelve a caminar mientras la noche le devuelve una gran luna. Pocas estrellas, el cielo de la ciudad, no es bondadoso con las almas que necesitan navegar en el mar de dudas. No encuentra el cinturón de Orión. No sabe para dónde esta el sur, para donde el este, para donde el norte y para donde el oeste. Este o este. Este oeste. Esta. Esta. Mascapito. Meta-guacha. Se ríe solo. Una risa, siente que una gran platea lo empieza a aplaudir. Lo aplauden de píe. Él se agacha y se levanta, hace reverencias como gran novelista que es; encuentra la respuesta del publico en la platea. Ahí están los aplausos, hasta que se da cuenta que son palomas cagando sobre su vida.
Nadie anda, tranquilo espera. Juega con las llaves en su bolsillo. ¿Cuánto dormiste anoche? Bien después de la guerra, poco, cuando me desperté. El frío en mi cara y mis manos vacías. Extraño sentimiento de extrañes. Extraño extrañas a lo que no sabes si se fue. Ex, de ex. La vida te da sorpresas sorpresas te da la vida.
Ahora ve. “VE”. Se ríen. Los fantasmas. Un fantasma. Solo un fantasma. Fantamas. Más fantasma que los mismos muertos. Los vivos cuando andan lejos son más fantasmas que los fantasmas mismos. Caminan entre él. Son los muertos del Titanic los que vienen a por él. Perez también ve a los muertos del Apolo I. Vienen corriendo quemándose como en una escena Dantesca de grandes proporciones, uno de los círculos del infierno, el de Ulises. Están entrando a los palacios de Dite, mientras la vieja y el viejo sostienen a la gurisa que no nació. Los astronautas le preguntan por su nombre. Perez responde: Lou Reed, Max Aub y Ricardo Piglia. Ellos extrañados desaparecen dejando solo fuego para su cigarrillo y pasión para su copa. Tomar beber y dormir. No puede evadirse. El tiro le sale por la culata.
Toda acción, para Perez, tiene una reacción. Física pura. Pero la acción fue mínima y la reacción fue máxima. Máxima de Holanda. Le disparan los alemanes mientras él cae en paracaídas en la ciudad tomada por los sinsabores y las pasiones desesperadas. Recuerda sus formas, el arco de sus glúteos, la forma de la sonrisa, el murmullo de sus ronquidos, sus pelos, sus defectos. Recuerda su corbata, su uniforme y sus medias. Sus medias tintas y sus tintas coloradas. Le dicen: “No hagas nada, no te muevas”. Le entiende, le hablan como su familia, pero son soldados alemanes en la ciudad que lo tiene encañonado. No disparen, no disparen. Grita y grita. Explosiones mientras Eindhoven se quema. Se quemó porque los Junkes y los Stuka cayeron con sus bombas sin que sus aviones Mirages no pintados ni armados pudieran defenderlo.
Se escapa de todos. Corre en la noche mirando el cielo. El cielo se evade, y las estrellas rotan sus indicaciones. Le dicen: VUELVE. VUELVE QUE LA VIDA SE TE VA. Él no puede ya que atrás los disparos rugen. Fuego y más fuego.
Flak ilumina el ambiente. Mientras tanto los contadores vienen marchando. Están seguros de lo que hacen, vienen marchando. Son como los santos que vienen marchando. Se van a chocar. Ya que estos vienen y esos van. Él tiene que tomar su lugar, cree que puede mezclarse con los santos, pero sabe que no lo es. No es un santo, es bueno, pero no es un santo. Tiene sus ribetes malignos que tanto daño han hecho y que tanto dolor han generado. Desea corregirlo, otra oportunidad, grita Perez al aire gélido de la heladería de los sentimientos. Siempre luego de las películas y dormir y dormir. Es un contador. Cuenta cuentos de contadores que andan marchando. Se mezcla en su marcha. Aunque sabe que no es uno de ellos, no tiene la impronta. Ellos van seguros caminando y él va mirando el piso. Es para que los alemanes no lo vean.
Los fantasmas del Apolo I se mezclan con los fantasmas en general. Los taxis pasan mientras las letras fluyen en el mundo. Ve el cuadro Pareja. Ve a Vivi y a Dylan. Ve a todos los mitológicos. Va a vomitar.
Agh. Que asco. La música sale de los parlantes del campo de concentración. Son cantautores conocidos que le son familiares pero no recuerda sus nombres ni sus melodías. Lo llevan a otro mundo, a un mundo que fue jueves y anarquista. A un mundo de café y discusiones. El drama es lo de él. Solo que no hay publico que lo admire.
Nadie lo lee. Los que aman pueden dejar de hacerlo. Los que no aman no pueden dejar de quererlo. No dar señas de vida mientras Rembrant lo mira con la cara descolocada. Todos mis hermanos llegan en este momento, mientras los fantasmas del Apolo I y los alemanes con sus aviones y sus fabricas se escapan por la derecha.
La república perdida. El Timeo y el Crisas. La ronda nocturna y la escuela de Atenas. Leonardo Da Vinci con su mano apuntando al cielo, imagen repetida en tantos cuadros. Perez mira el cielo. El cielo llora. Todo anda por ahí. Mientras Perez vuelve a ser Perez, las piernas le tiemblan. Volvió a su casa sin siquiera salir de la esquina. El frío le genera vapor de la boca. Bocha de vapor por la boca. ¿Qué va a hacer? Va a volver arriba, y esperará otro rato.
Luego llegará el trabajo, luego llegará algo. Mientras ve volando la moneda, piensa como puede hacer para que caiga de su lado. No puede. Solo así lo desea.

miércoles, febrero 14, 2007

No les parece una pelotudez poner letras de canciones en un blog?

Enigma

Un enigma va en estos renglones.
¿Como se llamaba la maquina codificadora de mensajes que usaban los nazis en sus U Boats?
La respuesta ponganla en los comentarios y luego leeanla en blanco luego de mi nombre.

Mi nombre es Sputnik. Mariano Sputnik. Algo de batido y algo de tonica...

LA RESPUESTA ES: ENIGMA

lunes, noviembre 06, 2006

Encuenta


Entre todos los que entran a esta pagina hay algo que necesito saber:
Cual le parece mejor cancion;
  • All Along The Watchtower de BOB DYLAN
  • All Along The Watchtower de HENDRIX

En realidad necesito saber eso. Yo se que piensa Dylan de eso, pero necesito saber lo que dicen los que entran a este lugar, a leer o joder.